Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 10–Octubre 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 10: 277
Autor principal (primer firmante): Marta Morón Ocaso
Fecha recepción: 24/09/2026
Fecha aceptación: 21/10/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(10): 277
Autores:
- Marta Morón Ocaso
- Ana María Albacar Galve
- José Francisco Ramos Labrador
- Jose Lasala Martin
- Ancuța Cătălina
- Elena Lucica Stefaniu
Categoría: Total staff.
Resumen
La situación de un paciente que vive en Zaragoza capital puede ser muy diferente a la de una persona que reside en un pequeño municipio de Teruel, Huesca o Zaragoza. Aunque ambos tienen derecho a la misma asistencia sanitaria, factores como la distancia, el transporte, la dispersión de la población, el envejecimiento y la disponibilidad de ciertos profesionales pueden hacer que el lugar de residencia se convierta en una barrera para acceder a la atención sanitaria.
Este artículo pretende reflexionar sobre las dificultades que encuentra el paciente rural aragonés y compararlas con las que puede tener un paciente que vive en Zaragoza capital. No se trata de afirmar que la sanidad rural sea peor, sino de mostrar que, en muchas ocasiones, llegar hasta ella requiere un esfuerzo mayor.
Palabras clave: paciente rural; Aragón; asistencia sanitaria; atención primaria; accesibilidad; despoblación; desigualdad sanitaria.
Introducción
Cuando hablamos de igualdad en sanidad, solemos pensar que todas las personas tienen derecho a ser atendidas por el sistema sanitario público. Sin embargo, hay una diferencia importante entre tener derecho a una asistencia sanitaria y poder acceder a ella con facilidad.
Esta diferencia se hace especialmente visible en Aragón, una comunidad autónoma extensa, con una población muy concentrada en Zaragoza (macrocefalia urbana) y numerosos municipios pequeños repartidos por un territorio amplio. Esta realidad hace que la organización de los servicios sanitarios tenga que enfrentarse a un problema que en una gran ciudad se percibe de otra manera: la distancia.
Para un paciente que vive en Zaragoza capital, ir al centro de salud, hacerse una prueba diagnóstica o visitar a un especialista suele formar parte de una rutina relativamente sencilla. Para una persona que vive en un pequeño pueblo, la misma consulta puede implicar desplazarse decenas de kilómetros, depender de un familiar, usar un vehículo particular o invertir varias horas entre ida y vuelta.
Por tanto, la pregunta no debería ser solo si existe un servicio sanitario, sino también si ese servicio es realmente accesible para la persona que lo necesita.
Desarrollo
Dos pacientes, una misma necesidad y dos realidades diferentes
Imaginemos a dos personas de 70 años que necesitan acudir a una consulta especializada.
La primera vive en Zaragoza capital. Tiene un centro de salud cercano y, dependiendo de su situación, puede desplazarse en transporte público, taxi o vehículo particular. Además, Zaragoza concentra buena parte de los servicios hospitalarios y especializados de Aragón. La existencia de hospitales de referencia y una mayor concentración de profesionales facilita que el paciente pueda acceder a diferentes niveles de atención sin salir del entorno urbano.
La segunda persona vive en un pequeño municipio rural. Su médico de Atención Primaria puede estar relativamente cerca, pero para determinadas pruebas o consultas tendrá que desplazarse a otra localidad. Si no conduce, puede depender de sus hijos, vecinos o de algún recurso de transporte sanitario. Una consulta médica de treinta minutos puede convertirse fácilmente en una mañana completa.
La enfermedad es la misma. La necesidad sanitaria también. Lo que cambia es el lugar donde vive el paciente.
Esta situación permite entender que la accesibilidad sanitaria no depende únicamente de que exista un médico o un centro sanitario. También depende del tiempo, el transporte, la distancia y las condiciones personales del paciente.
La distancia como barrera sanitaria
En el medio rural aragonés, los kilómetros pueden convertirse en un auténtico problema. Aragón cuenta con una importante dispersión geográfica y su mapa sanitario tiene en cuenta precisamente las características territoriales y demográficas de las diferentes zonas de salud.
Para una persona joven con vehículo propio, desplazarse 40 o 50 kilómetros puede ser una molestia. Para una persona mayor, con problemas de movilidad, que vive sola y no conduce, esos mismos kilómetros pueden convertirse en un obstáculo mucho mayor.
Esta situación puede afectar especialmente a las personas que necesitan controles frecuentes. Un paciente con una enfermedad crónica puede necesitar consultas periódicas, análisis o pruebas diagnósticas. Si cada una de ellas supone un desplazamiento importante, el seguimiento sanitario puede resultar más complicado.
El envejecimiento de la población rural
Otro de los aspectos que no podemos olvidar es el envejecimiento de las zonas rurales.
Muchos municipios pequeños tienen una población formada en buena parte por personas mayores. Esto supone una mayor necesidad de atención sanitaria y, al mismo tiempo, una mayor dificultad para realizar determinados desplazamientos.
Además, una persona mayor no siempre dispone de una red familiar cercana. Los hijos pueden vivir en Zaragoza, Huesca, Teruel u otras ciudades y no siempre pueden acompañar a sus familiares a las consultas.
Por este motivo, el acceso a la sanidad en el medio rural está relacionado también con la situación social de las personas. No basta con analizar si existe un centro sanitario. Hay que preguntarse quién puede llegar hasta él y en qué condiciones.
La atención primaria como elemento fundamental
La Atención Primaria tiene un papel especialmente importante en los pueblos. Los centros de salud y consultorios permiten acercar la asistencia a la población y evitar que cada problema de salud obligue al paciente a desplazarse a una ciudad.
Sin embargo, la Atención Primaria rural también tiene sus propios retos. La dispersión de los pacientes hace que los profesionales tengan que atender territorios muy amplios y desplazarse, en ocasiones, entre diferentes localidades.
A esto se añade la dificultad para mantener determinados profesionales de forma estable en algunas zonas. La falta de profesionales sanitarios no es un problema exclusivo del medio rural, pero sus consecuencias pueden ser más visibles cuando hay pocos profesionales para atender a una población dispersa.
Por eso, reforzar la sanidad rural no debería significar únicamente construir nuevos edificios. También implica conseguir que los profesionales quieran permanecer en estas zonas, facilitar su trabajo y garantizar una atención continuada y de calidad.
¿Puede la tecnología solucionar el problema?
La telemedicina ha abierto nuevas posibilidades. Una consulta a distancia puede evitar que un paciente tenga que desplazarse a Zaragoza para resolver una cuestión que no requiere una exploración física.
Esto puede ser especialmente útil en Aragón, donde la distancia es una de las principales dificultades.
Pero la tecnología tampoco puede convertirse en la única solución. No todas las personas tienen los mismos conocimientos digitales ni las mismas posibilidades para usar aplicaciones, realizar trámites por internet o mantener una videollamada.
La brecha digital puede afectar especialmente a las personas mayores, precisamente uno de los grupos que más pueden beneficiarse de una sanidad cercana. Por ello, la digitalización debe utilizarse como una herramienta para acercar la sanidad, pero nunca como una forma de sustituir completamente la atención presencial.
El problema no es solo sanitario
La dificultad de acceso a la asistencia sanitaria rural no puede analizarse de forma aislada. Está relacionada con otros servicios: transporte, servicios sociales, comunicaciones y situación familiar.
Un paciente rural que tiene un centro de salud a diez kilómetros, pero no dispone de vehículo ni de transporte público adecuado, no tiene realmente las mismas posibilidades de acceso que otro paciente que vive a diez minutos de un hospital y dispone de varias líneas de autobús.
Por ello, hablar de igualdad sanitaria en Aragón también significa hablar de igualdad territorial.
El objetivo no debería ser que todos los pacientes reciban exactamente los mismos recursos, sino que todos puedan recibir una atención adecuada independientemente del lugar en el que hayan decidido vivir.
Conclusión
El paciente rural aragonés es un paciente que necesita hacer un esfuerzo mayor para acceder a determinados servicios sanitarios.
La comparación con Zaragoza capital permite comprender mejor el problema. Mientras que el paciente urbano suele tener una mayor concentración de recursos, profesionales, hospitales y medios de transporte, el paciente rural puede enfrentarse a distancias importantes, menor frecuencia de determinados servicios y una mayor dependencia del vehículo particular o de sus familiares.
Por eso, garantizar la igualdad sanitaria en Aragón requiere mirar más allá de las cifras y pensar en la realidad cotidiana de las personas.
Para un paciente de Zaragoza, una consulta médica puede significar salir de casa, coger un autobús y llegar al centro sanitario en pocos minutos. Para un paciente rural, esa misma consulta puede significar pedir permiso en el trabajo a un familiar, recorrer kilómetros por carretera y dedicar varias horas de su día.
La diferencia no está en el derecho a ser atendido. La diferencia está en el camino que cada paciente debe recorrer para ejercer ese derecho.
El futuro de la sanidad rural aragonesa debería pasar por fortalecer la Atención Primaria, mejorar la estabilidad de los profesionales, facilitar el transporte sanitario y no sanitario, aprovechar las posibilidades de la telemedicina y, sobre todo, adaptar las soluciones a las características de cada territorio.
Porque garantizar una sanidad igualitaria no significa que todos los pacientes tengan que recibir exactamente lo mismo. Significa que vivir en un pequeño pueblo de Aragón no debería suponer tener que superar más obstáculos para recibir la atención sanitaria que se necesita.
Bibliografía
- Servicio Aragonés de Salud. Sector Zaragoza II: organización y recursos sanitarios [Internet]
- Gobierno de Aragón. Decreto 168/2021, de 26 de octubre, por el que se aprueba y regula el mapa sanitario de Aragón. Bol Of Aragón. 2021;229.
- Gobierno de Aragón. Centros de salud de atención primaria. Atlas de Aragón
- Gobierno de Aragón. Plan de Acción de Atención Primaria y Comunitaria 20252027
- Justicia de Aragón. Informe sobre la atención sanitaria en el medio rural de Aragón



