Simulación clínica en formación pediátrica

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 8–Agosto 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 8: 914

Autor principal (primer firmante): Pedro López Sánchez

Fecha recepción: 27/07/2026

Fecha aceptación: 23/08/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(8): 914

Autores:

Pedro López Sánchez

Lucia Fidalgo Gainza

Tamara Calero Bajoz

Francisco José Marín Gaspar

Monica Ramos Cañada

Natalia Miro Ferrer

Palabras clave: Simulación, Educación Basada en Competencias, Pediatría, Capacitación Profesional, Seguridad del Paciente, Enseñanza, Personal de Salud.

Resumen

La simulación clínica se ha consolidado como una de las metodologías formativas más eficaces dentro de las ciencias de la salud y, particularmente, en el ámbito de la Pediatría. La creciente complejidad de la atención sanitaria, la necesidad de garantizar la seguridad del paciente y las limitaciones para adquirir determinadas competencias exclusivamente mediante la práctica clínica tradicional han impulsado el desarrollo de programas de simulación en hospitales, universidades y centros de formación sanitaria. En Pediatría, esta herramienta adquiere una relevancia especial debido a la baja frecuencia de determinadas situaciones críticas, la vulnerabilidad de los pacientes infantiles y la necesidad de entrenar habilidades técnicas y no técnicas en un entorno seguro.

Publica TFG cuadrado 1200 x 1200

La simulación permite recrear escenarios clínicos realistas que facilitan el aprendizaje experiencial, la toma de decisiones, el trabajo en equipo, la comunicación efectiva y la gestión de emergencias pediátricas. Además, contribuye a mejorar la confianza profesional, identificar errores potenciales y reforzar la cultura de seguridad. El presente artículo analiza el papel de la simulación clínica en la formación pediátrica, sus principales aplicaciones, beneficios, limitaciones y perspectivas futuras. Asimismo, se presenta un caso clínico docente anónimo que ejemplifica la utilidad de esta metodología en la preparación de profesionales sanitarios para situaciones complejas de la práctica asistencial.

Abstract

Clinical simulation has become one of the most effective educational methodologies in healthcare sciences, particularly in pediatrics. The increasing complexity of healthcare, the need to ensure patient safety and the limitations of acquiring certain competencies exclusively through traditional clinical practice have promoted the development of simulation programs in hospitals, universities and healthcare training centers. In pediatrics, this tool is especially relevant due to the low frequency of certain critical situations, the vulnerability of pediatric patients and the need to train both technical and non-technical skills in a safe environment. Simulation enables the recreation of realistic clinical scenarios that facilitate experiential learning, decision-making, teamwork, effective communication and management of pediatric emergencies. It also contributes to improving professional confidence, identifying potential errors and strengthening patient safety culture. This article analyzes the role of clinical simulation in pediatric education, its main applications, benefits, limitations and future perspectives. An anonymous educational clinical case is also presented to illustrate the usefulness of this methodology in preparing healthcare professionals for complex clinical situations.

Introducción

La formación de los profesionales sanitarios ha experimentado importantes cambios durante las últimas décadas. Los modelos tradicionales de enseñanza, basados fundamentalmente en la observación y la práctica directa con pacientes, han evolucionado hacia metodologías más complejas orientadas al desarrollo de competencias clínicas, habilidades de comunicación y capacidad de trabajo en equipo.

Este cambio responde a diversos factores. Por un lado, la creciente complejidad de la asistencia sanitaria exige profesionales capaces de enfrentarse a situaciones cada vez más diversas y técnicamente exigentes. Por otro, la seguridad del paciente se ha convertido en una prioridad estratégica que limita la posibilidad de utilizar determinadas situaciones clínicas como oportunidades de aprendizaje directo.

En este contexto, la simulación clínica ha emergido como una herramienta fundamental para la formación sanitaria. Su capacidad para recrear situaciones reales en un entorno controlado permite entrenar habilidades técnicas y no técnicas sin poner en riesgo a los pacientes.

publica-articulo-revista-ocronos

La Pediatría constituye uno de los ámbitos donde esta metodología ha alcanzado mayor desarrollo. La relativa baja frecuencia de algunas emergencias pediátricas, unida a la necesidad de actuar con rapidez y precisión cuando se presentan, convierte la simulación en un recurso especialmente valioso para preparar a los profesionales.

Actualmente, la simulación clínica forma parte de los programas formativos de numerosas instituciones sanitarias y se considera un componente esencial de la educación médica y de Enfermería basada en competencias.

Concepto y fundamentos de la simulación clínica

La simulación clínica puede definirse como una técnica educativa que utiliza situaciones recreadas para reproducir aspectos relevantes de la práctica asistencial con el objetivo de entrenar, evaluar o mejorar competencias profesionales.

A diferencia de otros métodos formativos basados únicamente en la transmisión de conocimientos teóricos, la simulación sitúa al participante en un escenario donde debe actuar, tomar decisiones y resolver problemas similares a los que encontrará en la práctica real.

Esta metodología se fundamenta en el aprendizaje experiencial. Los profesionales adquieren conocimientos no solo a través de la información recibida, sino mediante la experiencia directa, la reflexión sobre sus actuaciones y el análisis posterior del escenario desarrollado.

La simulación permite repetir procedimientos, ensayar respuestas ante situaciones críticas y analizar errores sin consecuencias para los pacientes. Este entorno seguro favorece el aprendizaje y facilita la adquisición progresiva de competencias complejas.

Además, ofrece la posibilidad de entrenar situaciones poco frecuentes, pero de elevada importancia clínica, algo especialmente relevante en Pediatría.

Evolución de la simulación en Pediatría

Los primeros programas de simulación en Pediatría estaban centrados principalmente en el entrenamiento de procedimientos técnicos. Con el desarrollo tecnológico y la expansión de los modelos educativos basados en competencias, la simulación ha evolucionado hacia enfoques mucho más integrales.

Actualmente, los escenarios simulados incluyen aspectos relacionados con la valoración clínica, la toma de decisiones, la comunicación con pacientes y familias, la coordinación entre profesionales y la gestión de situaciones complejas.

El desarrollo de simuladores pediátricos de alta fidelidad ha permitido recrear con gran realismo numerosos procesos clínicos. Estos dispositivos pueden reproducir constantes vitales, sonidos respiratorios, respuestas fisiológicas y múltiples situaciones clínicas adaptadas a diferentes edades pediátricas.

La incorporación de la simulación dentro de programas de formación continuada ha favorecido una utilización cada vez más amplia tanto en hospitales como en universidades y centros de formación especializada.

En la actualidad, numerosas sociedades científicas consideran la simulación un elemento esencial para garantizar la competencia profesional y mejorar la seguridad del paciente.

Tipos de simulación utilizados en Pediatría

La simulación clínica puede desarrollarse mediante diferentes modalidades en función de los objetivos educativos perseguidos.

La simulación con pacientes estandarizados utiliza actores entrenados para representar situaciones clínicas concretas. Esta modalidad resulta especialmente útil para trabajar habilidades comunicativas, entrevistas clínicas y comunicación de información compleja a familias.

La simulación con maniquíes de baja fidelidad se emplea habitualmente para entrenar procedimientos técnicos específicos como canalización venosa, punción lumbar o soporte vital básico.

Los simuladores de alta fidelidad permiten reproducir escenarios clínicos complejos con respuestas fisiológicas dinámicas. Son especialmente útiles para el entrenamiento de emergencias pediátricas, cuidados intensivos y situaciones críticas.

La simulación in situ se desarrolla dentro de los propios entornos asistenciales. Esta modalidad permite entrenar equipos reales en espacios reales y facilita la identificación de problemas organizativos o riesgos relacionados con la seguridad del paciente.

La realidad virtual y la realidad aumentada representan modalidades emergentes que ofrecen nuevas posibilidades para la formación sanitaria y previsiblemente tendrán un papel creciente durante los próximos años.

Entrenamiento de habilidades técnicas

Uno de los principales beneficios de la simulación consiste en facilitar el entrenamiento de procedimientos técnicos en condiciones seguras.

En Pediatría existen numerosas técnicas cuya realización requiere una elevada precisión debido a las características anatómicas y fisiológicas de los pacientes. Procedimientos como la intubación endotraqueal, la canalización intraósea, la punción lumbar o la reanimación neonatal pueden practicarse repetidamente mediante simulación antes de aplicarse en pacientes reales.

La repetición controlada favorece la adquisición progresiva de destrezas y permite corregir errores de manera inmediata. Además, reduce la ansiedad asociada a la realización de procedimientos poco frecuentes y aumenta la confianza profesional.

Diversos estudios han demostrado que los participantes que reciben entrenamiento mediante simulación muestran mejores resultados en la ejecución de procedimientos técnicos y presentan una mayor capacidad para actuar eficazmente en situaciones clínicas reales.

La simulación constituye, por tanto, una herramienta fundamental para garantizar que los profesionales alcancen niveles adecuados de competencia técnica antes de enfrentarse a situaciones reales.

Desarrollo de habilidades no técnicas

Aunque inicialmente la simulación se orientó principalmente al entrenamiento técnico, actualmente se reconoce que muchas situaciones clínicas dependen en gran medida de habilidades no técnicas.

La comunicación efectiva, el liderazgo, la gestión de recursos, la toma de decisiones y el trabajo en equipo influyen de forma decisiva sobre la calidad y seguridad de la atención sanitaria.

Los escenarios simulados permiten observar cómo interactúan los profesionales durante situaciones complejas y facilitan la identificación de fortalezas y áreas de mejora.

La formación en habilidades no técnicas resulta especialmente relevante en Pediatría, donde la interacción con familias, la coordinación multidisciplinar y la gestión de situaciones emocionalmente complejas forman parte habitual de la práctica asistencial.

La simulación ofrece un entorno ideal para entrenar estas competencias y analizar su impacto sobre el desarrollo de la atención clínica.

Simulación y seguridad del paciente

La seguridad del paciente constituye uno de los principales argumentos que justifican la utilización de la simulación clínica. Numerosos estudios han demostrado que una proporción significativa de los eventos adversos está relacionada con problemas de comunicación, errores organizativos o deficiencias en el entrenamiento de los equipos.

La simulación permite identificar riesgos antes de que afecten a pacientes reales y facilita la implantación de estrategias preventivas.

Los escenarios de emergencias pediátricas constituyen un ejemplo especialmente relevante. La baja frecuencia de estas situaciones dificulta la adquisición de experiencia directa, pero la necesidad de actuar correctamente cuando ocurren exige un elevado nivel de preparación.

La práctica repetida mediante simulación mejora la capacidad de respuesta de los equipos, reduce errores y favorece una cultura organizativa orientada a la seguridad.

La simulación in situ también permite detectar problemas relacionados con equipamiento, protocolos o distribución de recursos dentro de los propios entornos asistenciales.

Aplicaciones en Urgencias y Cuidados Intensivos Pediátricos

Las áreas de Urgencias y Cuidados Intensivos Pediátricos representan algunos de los contextos donde la simulación ha demostrado mayor utilidad.

Las situaciones críticas suelen desarrollarse rápidamente y requieren una actuación coordinada por parte de equipos multidisciplinares. El entrenamiento mediante simulación permite reproducir escenarios complejos y practicar respuestas estructuradas antes de enfrentarse a situaciones reales.

Parada cardiorrespiratoria, shock séptico, insuficiencia respiratoria aguda, politraumatismos o reacciones anafilácticas constituyen ejemplos habituales de escenarios utilizados en programas de simulación pediátrica.

La práctica continuada mejora la adherencia a protocolos, favorece una toma de decisiones más eficiente y fortalece la coordinación entre profesionales.

Estas ventajas repercuten directamente sobre la calidad asistencial y la seguridad de los pacientes.

Innovación tecnológica y futuro de la simulación

El desarrollo tecnológico continúa ampliando las posibilidades de la simulación clínica. Los simuladores actuales ofrecen niveles de realismo cada vez mayores y permiten recrear situaciones extremadamente complejas.

La realidad virtual está comenzando a utilizarse para entrenar procedimientos y desarrollar competencias clínicas en entornos inmersivos. Estas tecnologías ofrecen oportunidades para ampliar el acceso a la formación y reducir costes asociados a determinados programas educativos.

La inteligencia artificial también podría desempeñar un papel relevante en el futuro mediante sistemas capaces de adaptar escenarios a las necesidades individuales de los participantes y proporcionar retroalimentación personalizada.

La evolución tecnológica permitirá desarrollar modelos formativos más flexibles, accesibles y orientados a competencias específicas.

Caso clínico anónimo

Durante una sesión de simulación in situ en una unidad pediátrica se desarrolló un escenario que recreaba una parada cardiorrespiratoria secundaria a una reacción anafiláctica grave en un niño hospitalizado.

El objetivo consistía en evaluar la respuesta del equipo ante una situación crítica poco frecuente. Durante el ejercicio se identificaron dificultades relacionadas con la localización de determinados medicamentos de emergencia y problemas de comunicación entre algunos miembros del equipo.

Tras la sesión, se realizó un análisis estructurado que permitió revisar protocolos, reorganizar materiales y reforzar aspectos relacionados con la coordinación y el liderazgo.

Meses después, la unidad atendió una situación clínica real con características similares. Los profesionales implicados destacaron la utilidad del entrenamiento previo y la mayor confianza experimentada durante la actuación.

Este caso ilustra cómo la simulación puede contribuir simultáneamente a mejorar competencias individuales y fortalecer la seguridad organizativa.

Conclusión

La simulación clínica se ha consolidado como una herramienta esencial dentro de la formación pediátrica moderna. Su capacidad para recrear situaciones clínicas realistas en entornos seguros permite desarrollar competencias técnicas y no técnicas fundamentales para la práctica asistencial.

Los beneficios observados incluyen una mejora de las habilidades profesionales, un aumento de la confianza clínica, una mayor preparación para situaciones críticas y un fortalecimiento de la cultura de seguridad del paciente.

La simulación resulta especialmente valiosa en Pediatría debido a la baja frecuencia de determinadas emergencias, la complejidad de los cuidados y la necesidad de minimizar riesgos durante el proceso de aprendizaje.

La incorporación de nuevas tecnologías ampliará previsiblemente las posibilidades de esta metodología durante los próximos años, favoreciendo modelos formativos cada vez más personalizados y eficaces.

La formación basada en simulación representa una inversión estratégica para los sistemas sanitarios y constituye una herramienta fundamental para garantizar una atención pediátrica segura, eficiente y de alta calidad.

Bibliografía

  1. Sociedad Española de Simulación Clínica y Seguridad del Paciente. Recomendaciones para la formación mediante simulación clínica en ciencias de la salud. Madrid: SESSEP; 2025.
  2. García-Salido A, Sánchez Jacob M. Simulación clínica pediátrica: presente y futuro de la formación basada en competencias. An Pediatr (Barc). 2024;101(5):321-329.
  3. Sociedad Española de Cuidados Intensivos Pediátricos. Simulación en urgencias y cuidados intensivos pediátricos. Madrid: SECIP; 2024.
  4. Ministerio de Sanidad. Estrategia de Seguridad del Paciente del Sistema Nacional de Salud 2025-2030. Madrid: Ministerio de Sanidad; 2025.
  5. Moreno Villares JM. Formación sanitaria basada en simulación: impacto sobre la seguridad del paciente pediátrico. Acta Pediatr Esp. 2023;81(11):541-548.
  6. Fundación para la Formación de la Organización Médica Colegial. Innovación docente mediante simulación clínica en entornos hospitalarios. Madrid: FFOMC; 2024.
  7. Sociedad Española de Educación Médica. Aprendizaje experiencial y simulación clínica en la formación sanitaria especializada. Madrid: SEDEM; 2025.
  8. Proyecto HU-CI. Simulación clínica y factores humanos en la mejora de la atención pediátrica. Madrid: Proyecto HU-CI; 2024.
  9. Universidad Internacional de Cataluña. Simulación avanzada en ciencias de la salud: aplicaciones en Pediatría. Barcelona: UIC; 2023.
  10. Red Española de Agencias de Evaluación de Tecnologías Sanitarias. Evaluación del impacto de la simulación clínica en la calidad asistencial. Madrid: RedETS; 2025.