Incluido en la revista Ocronos. Vol. IV. Nº 5–Mayo 2021. Pág. Inicial: Vol. IV; nº5: 193
Autor principal (primer firmante): Hernando Antonio Guarín Duque
Fecha recepción: 27 de Abril, 2021
Fecha aceptación: 23 de Mayo, 2021
Ref.: Ocronos. 2021;4(5): 193
- Hernando Antonio Guarín Duque (autor principal): Enfermero en Hospital Universitario Miguel Servet Zaragoza. Máster en Salud Pública por la Universidad de Zaragoza.
- Beatriz Pablo Navarro: Enfermera en el Hospital Materno Infantil Miguel Servet Zaragoza. Máster en Gerontología Social por la Universidad de Zaragoza.
- Gema Bermúdez Moreno: Enfermera Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa Zaragoza. Máster Oficial en Gerontología Social. Longevidad, salud, calidad por la Universidad de Jaén. Máster en Farmacoterapia para Enfermería Universidad de Valencia.
- Eliana Barrientos Jaramillo: Enfermera Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa Zaragoza. Máster en Salud Pública por la Universidad de Zaragoza.
- Sara Andrés Rueda: Enfermera en Centro de Salud Parque Goya Zaragoza
- Bárbara Hernández Artal: Enfermera Hospital clínico Universitario Lozano Blesa Zaragoza.
Resumen
Introducción
El aluminio (AI), es el elemento más abundante en la corteza terrestre, lo podemos encontrar en el aire, el suelo, el agua y los alimentos. Se ha utilizado en el medio sanitario como adyuvante en la fabricación de vacunas y de algunos medicamentos, en la industria para la producción de envases, recipientes, cazuelas, film de envasado, utensilios de cocina, elaboración de cosméticos y productos de higiene personal, entre otros.
La principal fuente de aluminio para los humanos son los alimentos y bebidas que contiene altas concentraciones de aluminio, con lo cual la exposición a este metal es inevitable debido al incremento de su uso en la vida diaria y en las industrias.
Sin embargo, en los últimos años ha sido un tema de bastante controversia por su posible efecto neurotóxico y cancerígeno, aunque las cantidades que se absorben no son significativas, no debería ser ignorada la posibilidad de que el metal contenido en estos productos afecte la salud, ya que se ha comprobado que los compuestos pueden atravesar la barrera de la piel.
Objetivo
Evaluar el riesgo que representa el aluminio en la salud.
Métodos
Se realizó una búsqueda bibliográfica de literatura utilizando los términos de búsqueda aluminio, alimentación, riesgos para la salud.
Conclusiones
Se han demostrado efectos neurotóxicos en pacientes en diálisis, pero aún no está claro si el aluminio tiene relación con el cáncer de mama y la enfermedad de Alzheimer.
Palabras clave:
Aluminio, alimentación, riesgos, salud, enfermedad.
Introducción
Elaluminio (AI) es el metal más abundante en la corteza terrestre. Siempre se encuentra combinado con otros elementos como oxígeno, silicio y flúor. El aluminio como metal se obtiene a partir de minerales que contienen aluminio. Se pueden encontrar pequeñas cantidades de aluminio disueltas en agua. El metal de aluminio es liviano y de apariencia blanca plateada 1.
La principal vía de exposición al aluminio es la alimentaria. El agua representa otra fuente, aunque es minoritaria. Otras fuentes de exposición son los productos farmacéuticos y los cosméticos. En los alimentos se encuentra presente de manera natural, pero también se puede incorporar a través de algunos de los aditivos que contienen y por migración desde los utensilios de cocina y de ciertos envases 2.
Muchos vegetales incorporan aluminio (Al) del suelo en el que son cultivados. Cuando el pH del suelo es menor que 5, este metal es solubilizado en el agua y absorbido por las raíces de las plantas. El contenido de aluminio en los comestibles es altamente variable debido a su empleo generalizado no sólo en la manufactura sino también durante el almacenamiento en latas y envoltorios.
Los alimentos que contribuyen en mayor proporción al aluminio dietario son cereales, quesos procesados y sal, ya que contienen compuestos de aluminio agregados como aditivos. Durante el procesamiento industrial de conservas de frutas y cerveza se agregan ciertas sales de aluminio, las que también son componentes habituales de polvos de hornear, conservantes, aditivos y agentes emulsionantes. Las hojas de té tienen, en general, un elevado contenido de aluminio 3.
Otros alimentos como el marisco, productos cárnicos (vísceras, salchichas, entre otros), agua de grifo, semillas y especies; también contienen aluminio. Por tanto, los seres humanos se exponen cuando consumen alimentos derivados de los animales o vegetales con aluminio de forma natural transferido del suelo o del agua, o añadido o migrado en la transformación de los alimentos 4.
Una persona adulta en promedio consume aproximadamente 7 a 9 mg de aluminio al día en los alimentos. La mayoría de la gente absorbe muy poco aluminio a través de la respiración. Los niveles de aluminio en el aire generalmente oscilan entre 0.005 y 0.18 microgramos por metro cúbico (µg/m³) de aire, dependiendo de la localidad, las condiciones climáticas y del tipo y nivel de actividad industrial en el área. La mayor parte del aluminio en el aire se encuentra suspendido en forma de pequeñas partículas de polvo. Los niveles de aluminio en áreas urbanas e industriales pueden ser más altos y pueden oscilar entre 0.4 y 8.0 µg/m³ 5.
La concentración de aluminio en aguas naturales (por ejemplo, lagunas, lagos, arroyos) generalmente es menor de 0.1 miligramos por litro (mg/L) de agua. La ingesta de aluminio a través del agua potable generalmente es baja. A veces el agua es tratada con sales de aluminio durante el proceso de producción de agua potable. Aun así, los niveles de aluminio generalmente no exceden 0.1 mg/L. En varias ciudades se han detectado concentraciones de aluminio en el agua potable de 0.4 a 1 mg/L 5
La población en general está expuesta al aluminio en algunos cosméticos, desodorantes, y medicamentos tales como aspirina con cubierta entérica. Los antiácidos tienen 300 a 600 mg de hidróxido de aluminio (aproximadamente 104 a 208 mg de aluminio) por tableta, cápsula y 5 mililitros de dosis líquida. Muy poco de esta forma de aluminio entra a la corriente sanguínea. Las aspirinas con cubierta entérica pueden contener 10 a 20 mg de aluminio por tableta. Las vacunas pueden contener pequeñas cantidades de compuestos de aluminio, no más de 0.85 mg/dosis 5
El aluminio puede producir tanto intoxicaciones agudas como crónicas. A mediano o a largo plazo puede provocar principalmente alteraciones óseas. En neonatos expuestos al aluminio por las soluciones utilizadas para la nutrición parenteral se evidenció que en la adolescencia tenían menor tejido óseo en la columna lumbar y caderas, lo que indica una mayor probabilidad de fracturas óseas.
Los grupos de población más vulnerables a los efectos tóxicos del aluminio son los fetos (el metal atraviesa la placenta), lactantes (el metal se transfiere en la leche materna), bebés y niños, cuya capacidad de absorción del metal es mucho mayor que en los adultos. Los pacientes sometidos a diálisis por vía parenteral pueden sufrir efectos neurotóxicos por la presencia de aluminio en el plasma sanguíneo. También se había señalado que el aluminio estaba implicado en la etiología de la enfermedad de Alzheimer, junto con otras enfermedades degenerativas, pero, tanto la EFSA como la FAO/OMS concluyen que dichas investigaciones son inconsistentes y no apoyan relación alguna entre la exposición al aluminio a través de la dieta y la enfermedad de Alzheimer 4.
Los trabajadores de la industria del aluminio constituyen otra población de riesgo que debe ser considerada, en estos casos la vía de exposición prioritaria es la respiratoria y los principales efectos se observan en los pulmones 6.
El aluminio es utilizado como material para fabricar maquinaria, envases y utensilios de cocina. En condiciones normales, la migración del aluminio en los alimentos es poco importante, excepto en caso de que el alimento sea ácido, como el puré de manzana, la salsa de tomate y los escabeches. Todos los materiales y objetos que entran en contacto con los alimentos tienen que cumplir el Reglamento 1935/2004 junto con el Reglamento 2023/2006. Estos reglamentos establecen, de manera general, que las sustancias que forman el material u objeto puedan migrar a los alimentos en cantidades que puedan suponer un peligro para el consumidor o en cantidades que modifican sus propiedades organolépticas 2.
En relación con los plásticos, mediante el Reglamento 2016/1416, se pone un límite de migración específica del aluminio de 1 mg/kg de alimento. Los materiales y objetos plásticos no pueden liberar aluminio en cantidades que superen este límite 2.
Métodos
Se realizó una búsqueda bibliográfica en las bases de datos PubMed y Google Académico. Se utilizaron como principales términos de búsqueda aluminio y enfermedad. Se evaluaron los resúmenes, se eliminaron los duplicados y se excluyendo los que no tenían contenido relevante para el tema.
Resultados
En un estudio transversal comparativo que incluyo 539 participantes expuestos al aluminio (254 hombres, 285 mujeres) y 1720 participantes no expuestos (692 hombres, 1028 mujeres), tenía como objetivo resolver el efecto de la exposición al aluminio en la función cognitiva. Este estudio demostró una asociación significativa entre la exposición al aluminio y una función cognitiva más baja 7.
En otro estudio donde participaron 66 trabajadores jubilados en la fundición de aluminio y 70 controles no expuestos. Se evaluaron las funciones cognitivas y la expresión de la proteína tau en linfocitos de sangre periférica, analizadas con el método de Western blot. Se diagnosticaron doce casos de deterioro cognitivo leve en el grupo expuesto y cuatro casos de deterioro cognitivo leve en el grupo de control. Se detectaron niveles de p-tau181 y p-tau231 significativamente más altos en los trabajadores expuestos a Aluminio que en el grupo de control. El estudio sugiere que la exposición prolongada al Aluminio puede causar trastornos cognitivos y que p-tau181 y p-tau231 podrían ser indicadores útiles para monitorear el deterioro cognitivo en trabajadores expuestos a aluminio 8.
En un estudio transversal de casos y controles realizado en el norte de Italia, se comparó a 64 ex trabajadores expuestos al polvo de aluminio con 32 controles no expuestos de otras empresas emparejados por edad, formación profesional, situación económica, características educativas y clínicas. Los hallazgos llevan a los autores a sugerir un posible papel de la inhalación de polvo de aluminio con un trastorno cognitivo leve preclínico que podría ser un preludio de la enfermedad de Alzheimer (EA) o un deterioro neurológico similar a la EA 9.
En otro estudio con 108 participantes, 56 trabajadores varones tenían una media de exposición ocupacional de 10,1 ± 9,5 años con el aluminio y otro grupo control con 52 participantes masculinos no expuestos. Todos los participantes completaron un cuestionario, se sometieron a un examen clínico completo y se midieron sus funciones pulmonares con espirométricas. Se recolectaron muestras de sangre para la determinación de PCR y A1AT en suero y muestras de orina para medir el aluminio. Los resultados revelaron que el aluminio urinario fue significativamente mayor en los trabajadores expuestos en comparación con los controles. Sin embargo, las medidas espirométricas no mostraron diferencias significativas entre el grupo expuesto y los controles 10.
En un estudio transversal, se examinó a trabajadores de dos plantas de producción de aluminio en Alemania. El examen se ofreció a todos los trabajadores de 8 departamentos, que tenían una alta exposición al polvo de aluminio. En la planta A, participaron 34 trabajadores y en la planta B, 28 trabajadores. La edad de los trabajadores osciló entre 22 y 64 años con una mediana de 41 años. El diseño del estudio incluyó una historia estandarizada con especial atención a la historia ocupacional incluyendo exposiciones anteriores a agentes fibróticos, un examen físico del sistema cardiopulmonar, monitoreo biológico de aluminio en orina y en plasma, análisis de función pulmonar y radiografías convencionales y tomografía computarizada de alta resolución con parámetros técnicos estandarizados. Los resultados revelaron que 15 de 62 trabajadores que estaban altamente expuestos tenían aluminosis 11.
Se realizó un estudio de mortalidad sobre la asociación entre cáncer de pulmón y exposición ocupacional a hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) en una planta de reducción de aluminio francesa. La cohorte histórica estuvo compuesta por 2.133 hombres que habían estado empleados en la planta durante al menos 1 año entre 1950 y 1994. El estudio detectó riesgo de cáncer de pulmón. Se observaron diferencias no significativas para el cáncer de vejiga, para las psicosis y enfermedades neurodegenerativas 12.
Otro estudio realizado con bebés prematuros con edades gestacionales de menos de 34 semanas y peso al nacer de menos de 1850 g, se dividió en dos grupos, un primer grupo de 90 lactantes recibieron alimentación intravenosa pobre en aluminio y el otro grupo de 92 lactantes recibieron las soluciones con contenido de aluminio. El estudio concluyo que la alimentación intravenosa prolongada con soluciones que contiene aluminio puede conllevar a un desarrollo neurológico deficiente en los bebés prematuros 13.
En otro estudio donde incluyeron 29 pacientes que acudían a diálisis y que sufrieron una sobrecarga de aluminio transitoria a causa del fallo en el sistema de depuración, se les realizo seguimiento durante 12 meses para examinar los parámetros óseos. Los resultados muestran que una intoxicación alumínica moderada tiene sólo pequeñas consecuencias clínicas y bioquímicas en una población de hemodiálisis 14.
Conclusiones
Los estudios demuestran que exposiciones prolongadas al aluminio, pueden estar asociado con problemas de la función cognitiva y con riesgo de padecer cáncer de pulmón, además de problemas de salud como el aluminosis.
Algunos estudios han demostrado una relación clara entre la concentración de aluminio del agua de abastecimiento de las unidades de diálisis y la incidencia de enfermedades asociadas a toxicidad por aluminio como: encefalopatía de diálisis, osteomalacia fracturante, anemia microcítica y efectos neurotóxicos, entre otros.
Se necesitan más investigaciones sobre la exposición y la toxicidad del aluminio, aún no está claro si tiene relación con el cáncer de mama y la enfermedad de Alzheimer. Desde la perspectiva de la medicina preventiva, la exposición al aluminio debe mantenerse lo más baja posible.
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