Revisión bibliográfica sobre el procedimiento para la obtención de una muestra de sangre mediante punción venosa periférica en Enfermería

Incluido en la revista Ocronos. Vol. III. Nº 5 – Septiembre 2020. Pág. Inicial: Vol. III;nº5:628

Autor principal (primer firmante): María Groote Murillo

Fecha recepción: 22 de agosto, 2020

Fecha aceptación: 15 de septiembre, 2020

Ref.: Ocronos. 2020;3(5):628

Autoras:

  • María Groote Murillo. Graduada en Enfermería. Traumatología Hospital Miguel Servet Zaragoza.
  • Laura Marín Giménez. Graduada en Enfermería. Urgencias Hospital Miguel Servet Zaragoza.
  • Laura Organero Guerrero. Graduada en Enfermería. Laboratorio de bioquímica Hospital Miguel Servet Zaragoza.
  • Raquel Ruiz Ciprés. Graduada en Enfermería. Hematología y laboratorio Hospital Miguel Servet Zaragoza.

Palabras clave: “extracción de sangre venosa”, “Enfermería”, “análisis de sangre”

Resumen

La extracción de sangre es uno de los procedimientos más habituales realizados por el profesional de Enfermería en la práctica clínica diaria. El análisis de sangre es por excelencia, la herramienta más básica, útil y comúnmente utilizada en la medicina debido a que la técnica de extracción es relativamente sencilla y proporciona información valiosa sobre el estado de salud del paciente.

Una técnica inadecuada puede originar alteraciones de los valores analíticos significativos, dando lugar a la necesidad de solicitar una nueva muestra, con el consiguiente trastorno, que puede provocar al paciente. A través de esta revisión bibliográfica, queremos exponer la importancia que tienen todas las fases del periodo analítico, centrándonos especialmente en la fase de extracción por parte del personal de Enfermería.

Abstract:

Blood extraction is one of the most common procedures performed by the nursing professional in daily clinical practice. The blood test is par excellence, the most basic, useful and commonly used tool in medicine because the extraction technique is relatively simple and provides valuable information on the patient’s health status.

An inadequate technique can cause significant alterations in the analytical values, giving rise to the need to request a new sample, with the consequent disorder, which can cause the patient. Through this bibliographic review, we want to expose the importance of all phases of the analytical period, focusing especially on the extraction phase by the nursing staff.

Introducción

La extracción de sangre es uno de los procedimientos más habituales realizados por el profesional de Enfermería en la práctica clínica diaria, consiste en la obtención de una pequeña cantidad de sangre del sistema circulatorio del paciente, que posteriormente será conservada en medios adecuados y llevada a analizar en un laboratorio especializado para su posterior análisis clínico 1-2.

En general, la muestra de sangre se extrae de una vena, de ahí los nombres alternativos de venopunción o flebotomía; pero existen situaciones especiales en las cuales la muestra de sangre se extrae de una arteria o del pulpejo de los dedos 3.

El análisis de sangre es por excelencia, la herramienta más básica, útil y comúnmente utilizada en la medicina debido a que la técnica de extracción es relativamente sencilla y proporciona información valiosa sobre el estado de salud del paciente. Los resultados del análisis son esenciales para descartar y/o diagnosticar múltiples patologías, valorar la efectividad de un tratamiento, y/o pronóstico de una enfermedad; el 60-70% de la decisión médica se basa en los resultados de laboratorio 2-3.

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Debido a la importancia diagnóstica, el objetivo de este artículo, es realizar una revisión bibliográfica sobre el procedimiento para la obtención de una muestra de sangre mediante punción venosa periférica analizando las diferentes etapas del periodo analítico 4.

Objetivos

Objetivo Principal:

  • Unificar criterios sobre el procedimiento para la obtención de una muestra de sangre mediante punción venosa mediante una revisión bibliográfica de los trabajos existentes hasta el momento.

Objetivo Específico:

  • Describir la correcta preparación e identificación del paciente, previo a la técnica de venopunción.
  • Conocer el orden correcto de llenado de tubos.
  • Evitar posibles complicaciones.
  • Conocer los criterios de asepsia y desinfección.
  • Mostrar la colocación adecuada del compresor y el tiempo máximo de utilización.
  • Indicar la correcta elección de los tubos necesarios para la extracción sanguínea solicitada.
  • Señalar la adecuada compresión.

Desarrollo

El periodo analítico consta de diferentes etapas que empieza y termina con el paciente y su médico. El período analítico consta de 3 fases (pre-analítica, analítica y post-analítica), y es en la primera de ellas, donde se detecta cerca del 70% del total de los errores que pueden ocasionar al rechazo de las muestras 2-3.

Se define la fase pre-analítica como: “aquella parte del proceso analítico que abarca desde la elaboración del petitorio, hasta la entrega de la muestra en el laboratorio”. Además, en esta fase intervienen un mayor número de profesionales de diferentes disciplinas desde el médico que ejecuta la petición hasta el celador que transporta la muestra al laboratorio, personal técnico y de Enfermería 5.

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La venopunción es un procedimiento complejo, que exige conocimiento y habilidad. Cuando se extrae una muestra de sangre se debe seguir las siguientes fases:

  • Pre-extracción

Paso 1: Identificar al paciente.

Paso 2. Verificar si el paciente está en ayunas y preparado adecuadamente. Paso 3. Preparar el material necesario para la extracción de sangre venosa. Paso 4. Etiquetar y/o identificar los tubos.

  • Extracción
  • Post-extracción

El presente artículo se centra en una revisión bibliográfica sobre la segunda fase de la venopunción; la extracción de la muestra por parte de Enfermería 4-6.

El primer paso es la elección de la zona para realizar la venopunción, La zona más idónea para es la fosa antecubital, en la parte anterior del brazo, frente y bajo el codo, donde se localiza un gran número de venas; cuando estas venas no están disponibles o no son accesibles, las venas del dorso de la mano también pueden ser utilizadas para la venopunción. Sin embargo

Las zonas que deben evitarse:

  • Las venas de la parte inferior del puño porque, al igual que ellas, los nervios y tendones están próximos a la superficie de la piel en esa zona.
  • Extremidades inferiores o tobillos sin la autorización del médico, debido al potencial significativo de complicaciones médicas que implican, por ejemplo: Flebitis, trombosis o necrosis tisular.
  • No se deben extraer de los miembros en los que se hayan colocado las vías intravenosas.
  • Zonas que contengan grandes áreas de cicatrices de quemaduras, hematomas o venas trombosadas.
  • El brazo donde se practicó una mastectomía.
  • Las fístulas arteriovenosas, injertos vasculares o cánulas vasculares no deben ser manipulados para la extracción de sangre 5-7.

Para detectar la vena se debe observar las venas de mayor calibre, le pediremos al paciente que baje el brazo y que abra y cierre la mano, estos movimientos reducen la presión venosa y relajan los músculos realizaremos un masaje suave del puño hacia el codo, para la palpación de la vena utilizaremos el dedo índice; no se debe utilizar el dedo pulgar por la baja sensibilidad de la percepción de las pulsaciones y por ultimo fijaremos las venas con los dedos, en los casos de flacidez si fuera necesario 1-3.

A continuación, realizaremos la antisepsia de la zona de punción, para prevenir la contaminación directa del paciente y de la muestra; el antiséptico debe ser eficaz, tener acción rápida, ser de baja causticidad e hipoalergénico para piel y mucosa, se aplica haciendo movimientos circulares desde el centro hacia la periferia y dejar secar al aire. No se debe tocar la zona desinfectada después de la limpieza 4.

El siguiente paso es la colocación del torniquete al paciente en el brazo del paciente, éste se utiliza para aumentar la presión intravascular, y facilita la palpación de la vena y que los tubos de recogida o la jeringa se llenen. Se debe colocar con el lazo hacia arriba, para evitar la contaminación de la zona de punción, a 7,5 -10 cm por encima de la zona de la punción, no debemos apretarlo con intensidad, puesto que el flujo arterial no debe ser interrumpido; el pulso debe permanecer perceptible y no debe sobrepasar más de 1 minuto.

El torniquete debe retirarse en cuanto la sangre fluya en el primer tubo Es muy importante hacer un uso adecuado del torniquete un uso inadecuado puede llevar a la situación de error de diagnóstico (como hemólisis, que puede tanto elevar el nivel de potasio como alterar la dosis de calcio, etc.), así como dar lugar a complicaciones durante la extracción (hematomas, hormigueo y, en casos extremos, signo de Trousseau, etc.) 2-6.

El siguiente paso es la limpieza de las manos, que se puede realizar con agua y jabón o utilizando un gel hidroalcohólico; a continuación nos pondremos los guantes, deben ser desechables y no estériles y nos tienen que quedar bien adheridos a la piel para no perder la sensibilidad en el momento de la punción, además nos sirven tanto para proteger al paciente y a nosotros mismos como en caso de pinchazo accidental actúen como una barrera de protección que minimiza la cantidad de sangre que podría transmitirse durante la punción 3-5.

En cuanto al tipo de sistema a utilizar para la extracción de sangre existen dos tipos: Extracción de sangre por vacío (Sistema BD Vacutainer®) y extracción de sangre venosa con jeringa y aguja, esta segunda opción está muy difundida debido al hábito de manipulación de la mayoría de los profesionales de la salud y a su disponibilidad, pero debería ser descartada debido a que este sistema de extracción es abierto, depende de criterios subjetivos para la etapa de transferencia de la sangre a los tubos (por encima o debajo de su capacidad, puede ocasionar una alteración en la proporción correcta de sangre/ aditivo) y a que posibilita la amplia formación de microcoágulos, fibrina y hemólisis y la calidad de la muestra se puede ver comprometida 7.

El siguiente paso sería la punción de la vena; debemos atravesar la vena con el bisel de la aguja hacia arriba, ya que minimiza el dolor y reduce el riesgo de perforación de la pared posterior de la vena, insertar la aguja longitudinalmente en el vaso, con determinación y prudencia, en un ángulo de aproximadamente 5 – 30 grados, dependiendo de la profundidad de la vena, de modo que al menos 0,5 cm de la aguja se inserten en el vaso, mantener firme el soporte del tubo apoyando la mano contra el brazo del paciente o sujeción de la palomilla a la piel del paciente. Asegurarse de que el puño del paciente está abierto y no apretado cuando fluya la sangre. La mano dominante debe usarse para mantener la aguja y el portatubos en su lugar a lo largo de la extracción y bajo control. Además, la mano no debe cambiarse durante la extracción de tubos adicionales. El orden de llenado de los tubos es el siguiente:

  1. El primero que debemos llenar es el tubo de bioquímica sin aditivo:
  2. El segundo tubo que llenaremos son los que contengan citrato; con este tipo de tubo se debe consumir todo el vacío que lleve para mantener la proporción correcta entre anticoagulante y sangre.
  3. El tercero sería el tubo de bioquímica con heparina de sodio o litio, utilizado frecuentemente en urgencias con tapón verde.
  4. En quinto lugar, tendríamos el tubo de hemograma con EDTA.

Es importante invertir los tubos, es decir, girar el tubo verticalmente 180° y volver a colocarlo en la posición inicial al menos 4 veces. Al mezclarlos conseguimos que se mezcle la sangre con los aditivos, pero si los agitamos podemos producir hemólisis. Tras el procedimiento de homogeneización, todos los tubos deben dejarse en posición vertical 2-3-6.

El orden de llenado de los tubos, es importante mantenerlo, pues cada tubo tiene en su interior unos aditivos diferentes y existe la posibilidad de que se contamine el tubo siguiente, al cambiar de uno a otro (esta contaminación puede alterar los parámetros que se quieren medir) 3-4.

Después de extraer el último tubo, colocar una gasa en la zona de punción, sin aplicar presión; mientras la aguja todavía está dentro de la vena o después de que la aguja ha sido extraída de la misma activar el mecanismo de seguridad para evitar un accidente con la aguja contaminada; se deben seguir las recomendaciones del fabricante según el dispositivo utilizado y desechar en un contenedor especial el para objetos punzantes 1-5.

Por último, taparemos la herida con una venda o apósito, colocando una cinta adhesiva apretada sobre una almohadilla de algodón o gasa y aconsejaremos al paciente que aplique una presión suave sobre la zona de la punción durante 2 minutos para los pacientes que toman anticoagulante será de 10 minutos también recordaremos no doblar el brazo para minimizar el riesgo de hematoma o sangrado prolongado 4-5-6.

Nos quitaremos y desecharemos los guantes y nos lavaremos las manos con agua y jabón o gel hidroalcohólico; se recomienda quitarse los guantes de la siguiente manera: retirar un guante dándole la vuelta hacia adentro, cubrir este primer guante dando la vuelta al segundo guante sobre él 1-3-7.

Conclusiones

Debido a la importancia diagnóstica que tiene un análisis de sangre, es primordial, la elección por parte del personal de Enfermería de la vena correcta, realización del procedimiento correcto para la extracción, con la toma de forma correcta, así como la adecuada identificación, para evitar los resultados incorrectos y la repetición de intervenciones innecesarias para el paciente.

Un correcto adiestramiento y una praxis de calidad avalan unos buenos resultados analíticos y proporcionan un soporte adecuado para evitar malas interpretaciones clínicas que pueden comprometer la seguridad del paciente.

Bibliografía

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