El papel de la terapia ocupacional en la prevención del deterioro funcional de las personas mayores institucionalizadas. Revisión bibliográfica

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 8–Agosto 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 8: 969

Autor principal (primer firmante): María Ángeles Pastor Montaño

Fecha recepción: 27/07/2026

Fecha aceptación: 23/08/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(8): 969

Autores:

MARÍA ÁNGELES PASTOR MONTAÑO

RUBÉN JUAN AGUSTÍN

ALMUDENA GONZÁLEZ PÉREZ

HUGO GRACIA SORIANO

JESÚS ADRIÁN VILLAGRÁN MONREAL

Categoría: Total Staff

Resumen

El envejecimiento de la población ha supuesto un incremento del número de personas mayores que precisan atención residencial debido a situaciones de dependencia física, cognitiva o social. La institucionalización, aunque responde a necesidades asistenciales, puede favorecer un deterioro funcional progresivo asociado a la disminución de la actividad, la pérdida de roles ocupacionales y la escasa participación en ocupaciones significativas.

La Terapia Ocupacional desempeña un papel fundamental en la prevención de este deterioro mediante intervenciones centradas en el mantenimiento de la capacidad funcional, la promoción de la autonomía y la participación activa de la persona en su entorno cotidiano.

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El objetivo de esta revisión bibliográfica es analizar la evidencia científica disponible sobre la eficacia de las intervenciones de Terapia Ocupacional dirigidas a prevenir el deterioro funcional en personas mayores institucionalizadas, identificando las estrategias terapéuticas que han demostrado mejores resultados sobre la independencia y la calidad de vida.

Palabras clave: terapia ocupacional, personas mayores, institucionalización, envejecimiento, deterioro funcional, actividades de la vida diaria.

Introducción

El envejecimiento constituye uno de los principales retos sociosanitarios del siglo XXI. Según la Organización Mundial de la Salud, el aumento de la esperanza de vida conlleva un crecimiento progresivo del número de personas que presentan enfermedades crónicas, fragilidad y situaciones de dependencia funcional.

Las residencias de personas mayores proporcionan cuidados especializados cuando la permanencia en el domicilio deja de ser viable. Sin embargo, diversos estudios han demostrado que la institucionalización puede asociarse a una reducción de la actividad física, una menor participación social y una pérdida progresiva de capacidades funcionales cuando no existen programas de intervención adecuados.

La pérdida de autonomía repercute directamente sobre las actividades básicas e instrumentales de la vida diaria, favoreciendo la dependencia y disminuyendo la percepción de calidad de vida.

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En este contexto, la Terapia Ocupacional aporta un enfoque centrado en la ocupación significativa, promoviendo la participación activa de la persona, la prevención de la discapacidad y el mantenimiento del mayor nivel posible de independencia.

Objetivos

Objetivo general

Analizar la evidencia científica sobre la eficacia de la Terapia Ocupacional en la prevención del deterioro funcional de personas mayores institucionalizadas.

Objetivos específicos

  • Identificar los factores que favorecen el deterioro funcional durante la institucionalización.
  • Describir las principales intervenciones de Terapia Ocupacional desarrolladas en residencias.
  • Analizar los beneficios funcionales obtenidos mediante dichas intervenciones.
  • Destacar la importancia del enfoque centrado en la persona.

Metodología

Se realizó una revisión bibliográfica narrativa mediante la consulta de PubMed, Scopus, Cochrane Library, CINAHL, PEDro y Dialnet.

Se incluyeron artículos publicados en español e inglés durante los últimos diez años, utilizando los descriptores MeSH y DeCS:

  • Occupational Therapy
  • Nursing Home
  • Frailty
  • Functional Decline
  • Older Adults
  • Activities of Daily Living

Se seleccionaron revisiones sistemáticas, ensayos clínicos, estudios observacionales y guías de práctica clínica relacionadas con la intervención ocupacional en personas mayores institucionalizadas.

El deterioro funcional en las residencias

El deterioro funcional se define como la disminución progresiva de la capacidad para realizar actividades necesarias para la vida diaria de forma autónoma.

En personas institucionalizadas intervienen múltiples factores:

  • inmovilidad prolongada;
  • enfermedades crónicas;
  • deterioro cognitivo;
  • polimedicación;
  • aislamiento social;
  • escasa estimulación ocupacional;
  • síndrome de desuso.

Estos factores generan un círculo vicioso en el que la reducción de la actividad provoca mayor dependencia y, a su vez, una menor participación en ocupaciones significativas.

Diversos autores coinciden en que el deterioro funcional no depende exclusivamente del envejecimiento biológico, sino también del entorno y de las oportunidades de participación que ofrece la institución.

Valoración ocupacional

La valoración constituye el primer paso del proceso terapéutico.

El terapeuta ocupacional analiza:

  • desempeño ocupacional;
  • nivel de independencia;
  • capacidades motoras;
  • funciones cognitivas;
  • estado emocional;
  • intereses personales;
  • red de apoyo;
  • entorno físico y social.

Para ello emplea instrumentos validados como el Índice de Barthel, la Medida de Independencia Funcional (FIM), la Escala de Lawton y Brody para actividades instrumentales o la Evaluación Cognitiva de Montreal (MoCA), entre otras herramientas.

La información obtenida permite diseñar un plan de intervención individualizado y adaptado a las necesidades reales de cada residente.

Promoción de la autonomía en las actividades de la vida diaria

Uno de los pilares de la Terapia Ocupacional consiste en favorecer que la persona continúe realizando por sí misma aquellas actividades que aún puede desempeñar.

Las intervenciones incluyen entrenamiento en:

  • vestido;
  • higiene personal;
  • alimentación;
  • transferencias;
  • movilidad funcional;
  • uso del baño;
  • manejo de objetos cotidianos.

El objetivo no es realizar las tareas por la persona, sino facilitar que participe activamente utilizando sus capacidades conservadas.

La evidencia demuestra que mantener la práctica diaria de estas actividades retrasa la dependencia y mejora la autoestima.

Programas de actividad significativa

Las actividades con significado personal constituyen el núcleo de la Terapia Ocupacional.

Las intervenciones incluyen:

  • jardinería terapéutica;
  • cocina adaptada;
  • talleres creativos;
  • lectura;
  • costura;
  • música;
  • actividades intergeneracionales;
  • participación en tareas del funcionamiento cotidiano de la residencia.

Cuando las actividades responden a los intereses y a la historia de vida de la persona, aumentan la motivación, el bienestar emocional y la adherencia a los programas terapéuticos.

Adaptación del entorno

El entorno físico puede convertirse en un facilitador o en una barrera para la participación.

Las principales intervenciones incluyen:

  • mejora de la iluminación;
  • señalización de espacios;
  • eliminación de obstáculos;
  • adaptación del mobiliario;
  • utilización de ayudas técnicas;
  • adecuación de los espacios comunes.

Estas modificaciones favorecen la orientación, reducen el riesgo de caídas y facilitan la autonomía en la movilidad.

Prevención de caídas

Las caídas representan una de las principales causas de discapacidad en personas institucionalizadas.

El terapeuta ocupacional participa mediante:

  • valoración del riesgo;
  • entrenamiento en movilidad segura;
  • educación sobre transferencias;
  • recomendaciones ambientales;
  • prescripción de productos de apoyo;
  • entrenamiento en doble tarea cuando está indicado.

La prevención de caídas disminuye la morbimortalidad y evita la aparición del denominado síndrome poscaída, caracterizado por miedo al movimiento y reducción de la actividad.

Estimulación cognitiva integrada en la ocupación

La intervención cognitiva resulta más eficaz cuando se desarrolla dentro de actividades funcionales.

En lugar de realizar únicamente ejercicios de papel y lápiz, la Terapia Ocupacional incorpora la estimulación de memoria, atención, orientación o funciones ejecutivas durante actividades cotidianas como preparar una receta, organizar objetos personales o participar en juegos grupales.

Este enfoque favorece la generalización de los aprendizajes al contexto real.

Participación social y bienestar emocional

La institucionalización puede favorecer sentimientos de soledad, pérdida de identidad y disminución del sentido de utilidad.

La Terapia Ocupacional promueve:

  • relaciones sociales;
  • mantenimiento de roles previos;
  • participación en decisiones cotidianas;
  • actividades comunitarias;
  • celebración de acontecimientos significativos;
  • contacto con familiares.

Estas intervenciones contribuyen a preservar la identidad ocupacional y reducen la aparición de síntomas depresivos.

Atención centrada en la persona

Actualmente, el modelo de Atención Centrada en la Persona constituye uno de los principales marcos de intervención en geriatría.

Desde la Terapia Ocupacional, este enfoque implica conocer:

  • la historia de vida;
  • los valores;
  • las preferencias;
  • las ocupaciones significativas;
  • los objetivos personales.

La planificación terapéutica deja de centrarse exclusivamente en la enfermedad para orientarse hacia aquello que realmente aporta significado a la vida de cada residente.

Trabajo interdisciplinar

La prevención del deterioro funcional requiere una actuación coordinada entre diferentes profesionales.

El terapeuta ocupacional trabaja conjuntamente con Medicina, Enfermería, fisioterapia, psicología, trabajo social, logopedia, auxiliares y personal gerocultor.

La comunicación interdisciplinar facilita el establecimiento de objetivos comunes y garantiza una atención integral.

Discusión

Los estudios revisados muestran que la Terapia Ocupacional desempeña un papel determinante en la prevención del deterioro funcional de las personas mayores institucionalizadas. Los programas que combinan entrenamiento en actividades de la vida diaria, adaptación del entorno y promoción de ocupaciones significativas obtienen mejores resultados que aquellas intervenciones centradas exclusivamente en el mantenimiento físico.

La literatura también pone de manifiesto que la Atención Centrada en la Persona favorece una mayor implicación del residente en el proceso terapéutico, incrementando la motivación y la satisfacción con los cuidados recibidos.

No obstante, persisten diferencias entre centros residenciales en cuanto a la disponibilidad de terapeutas ocupacionales y al tiempo dedicado a las intervenciones, lo que pone de relieve la necesidad de seguir impulsando la incorporación de estos profesionales en los equipos asistenciales.

Conclusiones

La institucionalización no debe entenderse como un proceso inevitable de pérdida funcional. La evidencia científica demuestra que una intervención precoz y continuada desde la Terapia Ocupacional puede ralentizar el deterioro, favorecer la independencia y mejorar la calidad de vida de las personas mayores residentes.

El entrenamiento en actividades de la vida diaria, la adaptación del entorno, la promoción de ocupaciones significativas y la aplicación del modelo de Atención Centrada en la Persona constituyen estrategias eficaces para preservar el desempeño ocupacional y la participación social.

La Terapia Ocupacional aporta una visión integral que sitúa a la persona en el centro del proceso asistencial, contribuyendo a un envejecimiento más activo, digno y participativo incluso en contextos de institucionalización.

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