Índice
Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 8–Agosto 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 8: 1034
Autor principal (primer firmante): Sara Izquierdo Valiente
Fecha recepción: 28/07/2026
Fecha aceptación: 24/08/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(8): 1034
Autores:
- Sara Izquierdo Valiente (ÓPTICO OPTOMETRISTA)
- Miguel Angel Lainez Narvaez (CELADOR)
- Paula Andrea Osorio Real (GRADO DE ENFERMERÍA)
- Patricia Jimenez Torres (DIPLOMADA EN ENFERMERÍA)
- José Francisco Castillo Rojas (TCAE)
- Paula Vera Puertolas (GRADO DE ENFERMERÍA)
Categoría: GRADUADA EN ÓPTICA Y OPTOMETRÍA
PALABRA CLAVE:
OJO SECO / ENFERMEDAD MULTIFACTORIAL / HOMEOSTASIS / LAGRIMAL / FLLUORESCEINA / LÁGRIMAS / OCULARES / HIPEROSMORALIDAD
Introducción
El síndrome de ojo seco es una de las consultas más frecuentes en la práctica oftalmológica actual. Lejos de ser una simple molestia temporal, se trata de una enfermedad multifactorial compleja y crónica de la superficie ocular. Se caracteriza por una pérdida de la homeostasis (equilibrio) de la película lagrimal, acompañada de síntomas oculares donde la inestabilidad de la lágrima, la hiperosmolaridad, la inflamación y el daño de la superficie ocular juegan roles críticos.
Debido a que sus causas pueden ir desde disfunciones hormonales hasta el uso prolongado de pantallas o enfermedades autoinmunes, aplicar un protocolo de pruebas ordenado y estandarizado es el único camino para un diagnóstico eficaz que guíe un tratamiento exitoso.
El triaje inicial: cuestionarios sintomáticos
El diagnóstico no empieza en las máquinas, sino en la experiencia del paciente. Dado que la correlación entre lo que el paciente siente y los signos físicos no siempre es lineal, los cuestionarios validados son indispensables.
- OSDI (Ocular Surface Disease Index): Es el estándar de oro. Consta de 12 preguntas que evalúan la frecuencia de los síntomas, el impacto ambiental y las limitaciones en tareas cotidianas (como leer o conducir). Una puntuación superior a 13 puntos indica la presencia de la enfermedad.
- DEQ-5 (Dry Eye Questionnaire): Una versión más corta (5 preguntas) enfocada en la severidad del confort, la sequedad y el lagrimeo reflejo a lo largo del día.
Protocolo de pruebas clínicas (paso a paso)
Para evitar que una prueba altere el resultado de la siguiente, el orden de ejecución en la lámpara de hendidura debe respetar estrictamente la estabilidad natural de la lágrima. El protocolo clínico estandarizado por el DEWS II (Dry Eye Workshop II) sigue esta secuencia:
Osmolaridad lagrimal: Primera línea (No invasiva).
Mide la concentración de sal en las lágrimas mediante microvolúmenes. Un valor superior a 308 mOsm/L en cualquier ojo, o una diferencia mayor a 8 mOsm/L entre ambos ojos, es un indicador robusto de ojo seco e inestabilidad.
Tiempo de rotura lagrimal (TBUT): Evaluación de la estabilidad.
Se aplica una gota de fluoresceína (un tinte vital biocompatible) y se mide el tiempo (en segundos) que tarda la película lagrimal en romperse tras un parpadeo completo. Un TBUT menor a 10 segundos revela una lágrima inestable.
Tinción de la superficie ocular: Evaluación del daño epitelial.
Utilizando la misma fluoresceína (para la córnea) y Verde de Lisamina (para la conjuntiva y el borde palpebral), el especialista busca zonas de sequedad severa, queratitis puntata (pequeñas lesiones) o descamación celular que demuestren daño físico por fricción.
Prueba de Schirmer (tipo I): Medición de la producción acuosa.
Se colocan tiras de papel de filtro estandarizadas en el saco conjuntival inferior durante 5 minutos (habitualmente sin anestesia para medir la secreción refleja). Una impregnación menor a 10 mm confirma una deficiencia acuosa.
Visualización del diagnóstico clínico
La tinción con fluoresceína permite observar los diferentes patrones de ruptura de la lágrima, lo cual ayuda a diferenciar si el problema es por falta de agua o por una evaporación acelerada.
Diagnóstico diferencial
Una vez confirmada la patología, el protocolo debe clasificar el tipo de ojo seco para personalizar el tratamiento. La clasificación se divide principalmente en dos vertientes:
Ojo Seco Evaporativo (El más común, ~80% de los casos)
Causado generalmente por la Disfunción de las Glándulas de Meibomio (DGM). Estas glándulas, situadas en los párpados, producen la capa lipídica (oleosa) de la lágrima que evita que el agua se evapore.
- Prueba clave: Meibografía. Una técnica de diagnóstico por imagen infrarroja que permite ver la estructura anatómica de las glándulas y detectar si sufren atrofia o pérdida.
Ojo seco acuodeficiente
Provocado por una baja producción de agua por parte de las glándulas lagrimales principales.
- Prueba clave: Meniscometría (medición de la altura del menisco lagrimal en el párpado inferior) y un test de Schirmer marcadamente bajo. Suele estar muy asociado a enfermedades sistémicas como el Síndrome de Sjögren.
Un porcentaje altísimo de pacientes presenta formas mixtas. Tratar únicamente la falta de agua (con lágrimas artificiales estándar) en un paciente con daño severo en las glándulas de Meibomio no resolverá la raíz del problema inflamatorio.
Conclusión
Un diagnóstico eficaz del ojo seco descarta el viejo enfoque de «ensayo y error» con colirios comerciales. La implementación estandarizada de cuestionarios, osmolaridad, TBUT, tinciones vitales y meibografía permite mapear el estado exacto de la superficie ocular. Solo mediante este protocolo se puede diseñar una terapia diana (que puede incluir desde antiinflamatorios locales y tapones lagrimales hasta tratamientos de pulsos de luz intensa regulada o LIP).
Bibliografía
- https://www.clinicbarcelona.org/asistencia/enferme dades/síndrome-de-ojo-seco/diagnostico.
- https://www.fmc.es/es-como-se-diagnostica-un-ojo-s eco-artículo-S1134207225002671.
- https://ocumed.es/diagnostico-ojo-seco-en-que-cons iste-cada-prueba/.



