Manejo de tapones de cerumen en Atención Primaria

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VIII. N.º 8–Agosto 2025. Pág. Inicial: Vol. VIII; N.º 8: 92

Autor principal (primer firmante): María Isabel Rodríguez Macias

Fecha recepción: 05/07/2025

Fecha aceptación: 01/08/2025

Ref.: Ocronos. 2025;8(8): 92

Autores:

María Isabel Rodríguez Macias

Rosa María Longares Tejero

María Teresa Cuartero Albero

María Mar Franco Canudo

Natalia Ciria González

Adilia Alves Bartra

Categoría: TCAE/Enfermera/TAF

Palabras clave: secreción fisiológica, conducto auditivo, protección, lubricación, alteraciones.

Introducción

La impactación de cerumen constituye uno de los motivos de consulta otológica más frecuentes en atención primaria. Su abordaje adecuado es fundamental para prevenir complicaciones, mejorar la audición del paciente y aliviar síntomas molestos como sensación de oído tapado, acúfenos o incluso dolor. Entre las técnicas disponibles destacan la irrigación auricular, la extracción instrumental y el uso de agentes cerumenolíticos. Cada método posee ventajas, limitaciones y riesgos, por lo que la selección debe basarse en la evaluación individual del paciente, la disponibilidad de recursos y la experiencia del profesional sanitario.

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El cerumen, comúnmente denominado “cera del oído”, es una secreción fisiológica del conducto auditivo externo, compuesta por mezclas de secreciones glandulares y detritos de descamación epidérmica. Cumple funciones esenciales de protección antimicrobiana, lubricación y limpieza natural del oído. Sin embargo, cuando se produce un exceso en su producción o un defecto en su eliminación espontánea, puede generar un tapón de cerumen, ocasionando síntomas molestos y alteraciones auditivas reversibles.

La prevalencia de la impactación de cerumen alcanza cifras de hasta el 6% en la población general y se eleva considerablemente en personas mayores, usuarios de audífonos, niños pequeños y pacientes con discapacidad intelectual o motora. El personal de atención primaria desempeña un papel clave en el diagnóstico y manejo de este problema, evitando derivaciones innecesarias a otorrinolaringología.

Por ello, es imprescindible conocer los fundamentos fisiológicos, las técnicas de extracción más seguras y eficaces, así como las precauciones para minimizar complicaciones asociadas a la eliminación del cerumen impactado.

Este artículo lleva a cabo una revisión de la fisiología del cerumen, la epidemiología de la impactación, los métodos de extracción más utilizados en la consulta de atención primaria, así como recomendaciones para su correcta indicación y aplicación.

Fisiología y función del cerumen

El cerumen es producido en el tercio externo del conducto auditivo externo, donde se localizan glándulas ceruminosas y sebáceas, junto con células descamadas de la epidermis. Su consistencia varía según la proporción de lípidos, proteínas y agua, existiendo diferencias genéticas (fenotipos “húmedo” o “seco”) que explican su aspecto más amarillento y pastoso en unas poblaciones o más seco y grisáceo en otras.

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Entre sus funciones fisiológicas destacan:

  • Efecto hidrofóbico que evita el exceso de humedad en el oído
  • Acción bacteriostática y antifúngica
  • Barrera frente a cuerpos extraños e insectos
  • Lubricación de la piel del conducto
  • Autolimpieza gracias al arrastre de partículas hacia el exterior con el movimiento mandibular

Por tanto, su eliminación rutinaria, sin indicación, no está justificada y puede resultar perjudicial. Solo debe realizarse si existe impactación sintomática.

Impactación de cerumen: epidemiología y factores predisponentes

Se define impactación de cerumen como la acumulación de cera que ocluye parcial o totalmente el conducto auditivo externo, provocando síntomas. Entre ellos destacan:

  • Hipoacusia de conducción
  • Sensación de oído tapado
  • Tinnitus
  • Otalgia
  • Picor
  • Mareo, en casos poco frecuentes

Diversos factores predisponen a la formación de tapones:

  • Uso de audífonos o auriculares intraurales
  • Intentos de limpieza con bastoncillos de algodón (que empujan la cera hacia dentro)
  • Estenosis del conducto auditivo
  • Exostosis o malformaciones
  • Producción excesiva de cerumen
  • Pérdida de movilidad mandibular en ancianos
  • Higiene inadecuada o excesiva

Los grupos de mayor riesgo incluyen ancianos, niños, personas institucionalizadas y pacientes con enfermedades neurológicas.

Diagnóstico en Atención Primaria

El diagnóstico es fundamentalmente clínico, mediante otoscopia, que permite visualizar la impactación total o parcial del conducto auditivo. El cerumen puede ser:

  • Blanda y pastosa
  • Dura y seca
  • Parcial o totalmente obstructiva

Es importante diferenciar la impactación de otras patologías: cuerpos extraños, otomicosis, otitis externa o tumores del conducto. La historia clínica orienta al profesional sobre síntomas asociados y antecedentes de otitis previas, perforaciones timpánicas o cirugías otológicas, lo cual condicionará la elección de la técnica de extracción.

Técnicas de eliminación de cerumen

En la práctica de atención primaria se emplean tres grandes grupos de técnicas:

Irrigación auricular

Es la técnica más utilizada históricamente, por su sencillez y disponibilidad. Consiste en aplicar agua templada (aproximadamente 37 °C) a presión moderada, dirigiendo el chorro hacia la pared posterior-superior del conducto para movilizar el tapón hacia fuera. Se puede realizar con jeringa de propulsión manual, con sistemas eléctricos específicos o mediante irrigadores con control de flujo.

Ventajas

  • Bajo costo
  • Procedimiento rápido
  • Bien tolerado en la mayoría de pacientes

Limitaciones

  • Riesgo de otitis externa
  • Posibles mareos por estimulación del sistema vestibular
  • Perforación timpánica accidental en pacientes con antecedentes de otitis media crónica
  • Fallo en tapones muy secos o duros

Extracción manual instrumental

Indicado en tapones que no se eliminan con irrigación, o en pacientes con contraindicaciones para el agua (por ejemplo, perforación timpánica conocida). Se utilizan lazo de cerumen, cucharilla auricular, pinzas o microganchos, habitualmente bajo visión directa con otoscopio de luz frontal o microscopio otológico.

Ventajas

  • Precisión
  • Evita contacto con agua en oídos vulnerables
  • Permite extraer cuerpos extraños si se detectan

Limitaciones

  • Necesidad de mayor experiencia técnica
  • Riesgo de lesiones del conducto o del tímpano
  • Mayor incomodidad para el paciente

Cerumenolíticos

Son sustancias que ablandan y fragmentan el cerumen, facilitando su extracción posterior. Incluyen:

  • Aceites minerales
  • Agua oxigenada al 3%
  • Preparados comerciales con tensioactivos
  • Glicerina

Generalmente se aplican durante varios días antes de la consulta para facilitar la irrigación o la extracción instrumental. Pueden ser útiles en pacientes con tapones muy duros o en aquellos que no toleran procedimientos invasivos.

Consideraciones para la selección de la técnica

Para decidir la técnica más apropiada, se deben valorar:

  • Integridad de la membrana timpánica
  • Estado previo del oído (infecciones, cirugías, drenajes transtimpánicos)
  • Consistencia del cerumen
  • Tolerancia del paciente
  • Disponibilidad de recursos en la consulta

Contraindicaciones de la irrigación

  • Sospecha de perforación timpánica
  • Historia de otitis media crónica supurada
  • Cirugía de oído previa con secuelas
  • Otitis externa activa
  • Presencia de drenajes transtimpánicos

En estos casos se recomienda la extracción manual o el uso previo de cerumenolíticos.

Complicaciones asociadas

Aunque la eliminación de cerumen es un procedimiento seguro, pueden aparecer complicaciones:

  • Otitis externa
  • Lesiones del conducto auditivo (erosiones, laceraciones)
  • Perforación timpánica
  • Vértigo transitorio por estímulo calórico
  • Tos refleja por estimulación del nervio de Arnold
  • Hemorragia leve

Estas complicaciones son poco frecuentes si se respetan las normas básicas de seguridad, se realiza un buen examen otoscópico previo y se utilizan técnicas correctas.

Papel de la educación sanitaria

Muchos episodios de impactación de cerumen podrían prevenirse con educación sanitaria adecuada. Los pacientes deberían conocer que el cerumen tiene funciones protectoras y que no requiere eliminación sistemática. Asimismo, se deben evitar prácticas lesivas como el uso de bastoncillos, pinzas caseras o velas otológicas, que pueden causar traumatismos o quemaduras.

El profesional de atención primaria debe aprovechar la consulta para enseñar medidas de higiene seguras, fomentando el respeto al mecanismo de autolimpieza natural del oído.

Actualización de guías clínicas

Diversas sociedades científicas han publicado recomendaciones sobre el manejo del cerumen impactado. Por ejemplo, la American Academy of Otolaryngology–Head and Neck Surgery recomienda:

  • Evitar la eliminación rutinaria del cerumen asintomático
  • Priorizar la evaluación clínica y el examen otoscópico
  • Considerar la irrigación solo si no hay factores de riesgo
  • Utilizar extracción instrumental en oídos operados o con perforación timpánica
  • Prescribir cerumenolíticos en casos seleccionados

Estas guías insisten en la necesidad de formación continua para el personal de atención primaria, a fin de prevenir complicaciones y optimizar recursos.

Perspectivas futuras

El desarrollo de nuevos dispositivos de extracción menos invasivos, sistemas de irrigación con control de presión automatizado y agentes cerumenolíticos más eficaces abre oportunidades para perfeccionar el manejo de la impactación de cerumen.

Asimismo, la telemedicina podría jugar un papel complementario en el futuro, permitiendo asesorar al paciente sobre higiene auricular, detectar signos de alarma y derivar selectivamente a otorrinolaringología.

En áreas rurales o con recursos limitados, la formación de profesionales de atención primaria en técnicas seguras y la disponibilidad de material adecuado son prioritarias para garantizar una atención de calidad.

Conclusión

La impactación de cerumen constituye una consulta frecuente y potencialmente prevenible en atención primaria. Su manejo adecuado requiere valorar la anatomía del oído, la integridad timpánica y las condiciones clínicas del paciente.

La irrigación sigue siendo la técnica más utilizada, pero presenta limitaciones en ciertos grupos de riesgo. La extracción instrumental representa una alternativa segura en manos entrenadas, y los agentes cerumenolíticos facilitan el procedimiento en tapones muy adheridos o duros.

Una buena educación sanitaria y la difusión de guías clínicas basadas en la evidencia son claves para evitar complicaciones y racionalizar los recursos asistenciales. La eliminación del cerumen impactado, lejos de ser un procedimiento trivial, exige habilidades clínicas, conocimiento anatómico y precauciones que garanticen la seguridad del paciente.

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