La lengua de signos en el ámbito sanitario

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 10–Octubre 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 10: 214

Autor principal (primer firmante): Ana Maria Fernandez Fernandez

Fecha recepción: 31/07/2026

Fecha aceptación: 17/10/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(10): 214

Autores:

  • Ana Maria Fernandez Fernandez
  • Azucena Garcia Naredo
  • Noelia Donaire Calvo

Introducción

La igualdad constituye uno de los principios fundamentales sobre los que se apoyan los servicios públicos en España. En el ámbito sanitario este principio adquiere una importancia especial porque todas las personas tienen derecho a acceder a una atención de calidad sin que sus circunstancias personales supongan una desventaja. Hablar de igualdad no significa tratar a todo el mundo exactamente igual, sino garantizar que cada persona pueda ejercer sus derechos en condiciones similares. Para conseguirlo, en ocasiones es necesario adoptar medidas específicas que eliminen barreras y faciliten la participación de determinados colectivos.

Uno de esos colectivos es el de las personas con discapacidad auditiva. La comunicación es una parte esencial de cualquier acto sanitario y, cuando no existen apoyos adecuados, puede convertirse en un obstáculo importante. La lengua de signos representa una herramienta fundamental para muchas personas sordas porque les permite comunicarse con naturalidad, comprender la información que reciben y participar activamente en las decisiones relacionadas con su salud.

La igualdad en la sanidad

La Constitución Española reconoce el derecho a la igualdad y prohíbe la discriminación. Además, establece que los poderes públicos deben promover las condiciones necesarias para que esa igualdad sea real y efectiva. En la práctica esto significa que las administraciones deben adaptar los servicios cuando existan obstáculos que impidan a una persona acceder a ellos en igualdad de condiciones.

En el ámbito sanitario la igualdad está directamente relacionada con la calidad asistencial. Un paciente debe poder solicitar una cita, recibir información, comprender un diagnóstico y seguir un tratamiento con independencia de que tenga una discapacidad. Si la comunicación falla, el derecho a la asistencia sanitaria deja de ejercerse plenamente. Por ello la accesibilidad no debe entenderse como un privilegio, sino como una garantía para que todos los ciudadanos puedan recibir la misma calidad de atención.

La lengua de signos

La lengua de signos española no es un conjunto de gestos improvisados. Se trata de una lengua completa, con gramática, vocabulario y reglas propias. Para muchas personas sordas constituye su lengua natural y el principal medio de comunicación.

Su origen es mucho más antiguo de lo que suele pensarse. Las lenguas de signos surgieron de forma espontánea allí donde las personas sordas necesitaban comunicarse entre sí y evolucionaron igual que las lenguas orales. Según diferentes publicaciones especializadas existen alrededor de doscientas lenguas de signos en el mundo. En España están reconocidas oficialmente la lengua de signos española y la lengua de signos catalana, cada una con sus propias características.

La Ley 27/2007 supuso un paso importante al reconocer oficialmente las lenguas de signos españolas y establecer medidas para favorecer su utilización en diferentes ámbitos de la vida social. Este reconocimiento contribuyó a reforzar la inclusión y el ejercicio efectivo de derechos por parte de las personas con discapacidad auditiva.

Comunicación y asistencia sanitaria

La relación entre un profesional sanitario y un paciente depende en gran medida de una buena comunicación. El profesional necesita conocer los síntomas, antecedentes y circunstancias personales del paciente para tomar decisiones adecuadas. Del mismo modo, el paciente debe comprender el diagnóstico, el tratamiento, los posibles efectos secundarios y las recomendaciones que recibe.

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Cuando existen dificultades de comunicación aumentan las posibilidades de que aparezcan malentendidos. Una persona puede no comprender correctamente cómo tomar una medicación o el motivo por el que debe realizar una determinada prueba diagnóstica. Esto demuestra que la accesibilidad comunicativa también forma parte de la seguridad del paciente.

Aunque muchas veces la comunicación escrita puede servir de apoyo, no siempre resulta suficiente. Por ello es importante disponer de recursos como intérpretes de lengua de signos, servicios de videointerpretación o sistemas alternativos que permitan adaptar la atención a las necesidades de cada persona.

El papel del personal del SESPA

En un servicio público de salud como el SESPA la igualdad debe reflejarse tanto en la organización como en la atención diaria. El personal sanitario desempeña un papel esencial, pero también el personal administrativo, ya que suele ser el primer contacto del ciudadano con el sistema sanitario.

Acciones sencillas como dirigirse directamente al paciente, mantener el contacto visual, facilitar información escrita clara o conocer los recursos disponibles pueden mejorar notablemente la atención. No se trata de que todos los trabajadores conozcan la lengua de signos, sino de que sepan identificar las necesidades del usuario y actuar correctamente cuando sea necesario solicitar apoyo.

La formación continua y la sensibilización ayudan a evitar situaciones de discriminación derivadas del desconocimiento y permiten ofrecer una atención más cercana y respetuosa.

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Beneficios de la accesibilidad

Una sanidad accesible beneficia a toda la sociedad. Las personas con discapacidad auditiva pueden participar de forma más autónoma en las decisiones relacionadas con su salud, los profesionales reducen el riesgo de errores y la Administración mejora la calidad del servicio que presta.

Además, las medidas de accesibilidad suelen favorecer también a otros usuarios. La información clara, la señalización comprensible o los sistemas visuales de aviso resultan útiles para muchas personas, especialmente mayores o con dificultades temporales de comunicación. La inclusión no beneficia únicamente a un colectivo concreto, sino que mejora el funcionamiento general de los servicios públicos.

Conclusión

La igualdad efectiva requiere eliminar las barreras que dificultan el acceso a los servicios públicos. En el ámbito sanitario, la lengua de signos constituye una herramienta fundamental para garantizar una comunicación adecuada y una atención de calidad.

Los avances normativos han permitido mejorar la inclusión de las personas con discapacidad auditiva, aunque todavía existen aspectos en los que es posible seguir avanzando. La incorporación de recursos de apoyo, la formación de los profesionales y el compromiso de las administraciones contribuyen a construir un sistema sanitario más accesible y respetuoso con los derechos de todos.

En definitiva, garantizar la igualdad no consiste únicamente en cumplir la legislación vigente, sino en ofrecer una atención adaptada a las necesidades reales de la ciudadanía. Ese objetivo beneficia tanto a las personas con discapacidad auditiva como al conjunto de la sociedad y refuerza la calidad del sistema sanitario público.

Reflexión final

Después de revisar la normativa y distintas publicaciones sobre esta materia, considero que la accesibilidad debe entenderse como una parte inseparable de la calidad asistencial. En ocasiones se presta mucha atención a los recursos materiales y se olvida que una buena comunicación también es una forma de cuidar al paciente. Poder expresar un síntoma, comprender un tratamiento o resolver una duda aporta tranquilidad y permite participar activamente en el propio proceso de atención.

La sociedad ha avanzado de forma importante en el reconocimiento de los derechos de las personas con discapacidad, pero todavía existen situaciones cotidianas en las que aparecen dificultades evitables. Continuar mejorando la formación de los profesionales, incorporar nuevas tecnologías y mantener una actitud de respeto y empatía son medidas que contribuyen a construir unos servicios públicos más inclusivos. Desde mi punto de vista, este debe seguir siendo uno de los objetivos de cualquier sistema sanitario moderno.

Bibliografía

  1. Boletín Oficial del Estado. (1978). Constitución Española. BOE núm. 311, de 29 de diciembre de 1978.
  2. Boletín Oficial del Estado. (2007). Ley 27/2007, de 23 de octubre. BOE núm. 255, de 24 de octubre de 2007.
  3. Boletín Oficial del Estado. (2013). Real Decreto Legislativo 1/2013, de 29 de noviembre. BOE núm. 289, de 3 de diciembre de 2013.
  4. López Fernández, V. (2025). La lengua de signos: una puerta a la inclusión. Revista UNIR.
  5. Rozas, R. (2023). Lenguas de signos: origen, evolución y cuántas existen. El Plural.