Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 10–Octubre 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 10: 296
Autor principal (primer firmante): Ana Gabriela De La Roca Vides
Fecha recepción: 25/09/2026
Fecha aceptación: 22/10/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(10): 296
Autores:
- Ana Gabriela de la Roca Vides. Categoría: Grupo C2
- Lucía Cueto Solares. Categoría: Grupo C2
Introducción
La salud laboral en el ambiente sanitario es un componente esencial para garantizar que los profesionales puedan cuidar a otras personas sin poner innecesariamente en riesgo su propia integridad. Hospitales, centros de salud, clínicas, laboratorios, residencias y servicios de atención domiciliaria son espacios dinámicos, donde coinciden pacientes, familiares, profesionales, equipos biomédicos, productos químicos y materiales potencialmente peligrosos. Esta combinación hace que existan riesgos que, si no se identifican y controlan a tiempo, pueden terminar en accidentes de trabajo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que entre las lesiones ocupacionales frecuentes de los trabajadores sanitarios se encuentran los resbalones, tropiezos y caídas, las descargas eléctricas, los incendios y otras lesiones relacionadas con el entorno laboral. También reconoce que unas condiciones de trabajo inseguras pueden afectar tanto la salud del personal como la seguridad del paciente y la calidad de la atención. Por ello, la prevención no debe entenderse como una actividad secundaria, sino como parte de la forma habitual de trabajar.
Objetivos
- Analizar la importancia de la salud laboral como parte de la seguridad y calidad de la atención sanitaria.
- Identificar situaciones frecuentes que pueden provocar caídas, quemaduras, cortes y accidentes eléctricos.
- Describir medidas prácticas de prevención que puedan incorporarse a las actividades cotidianas de los trabajadores sanitarios.
- Promover una cultura preventiva basada en la capacitación, la comunicación de riesgos y la notificación de incidentes.
Desarrollo
La prevención de accidentes comienza antes de que ocurra el daño. Esto implica observar el lugar de trabajo, reconocer los peligros, valorar el riesgo y aplicar medidas de control. La OMS define la salud laboral como un campo orientado a promover y mantener el mayor grado posible de bienestar físico, mental y social de los trabajadores, así como a mejorar las condiciones y el ambiente de trabajo. En el sector sanitario, esta visión es especialmente importante porque un trabajador lesionado puede necesitar ausentarse, modificar sus tareas o recibir atención médica, mientras que el equipo debe reorganizarse para mantener la continuidad asistencial.
Prevención de caídas y resbalones
Las caídas pueden parecer accidentes menores, pero una superficie mojada, un cable atravesando un pasillo o una caja colocada en una zona de paso puede producir desde una contusión hasta una fractura. En los servicios sanitarios existe además una circulación constante de camillas, carros, equipos y personas, lo que aumenta la importancia de mantener despejadas las vías de circulación. La prevención requiere limpiar y señalizar de inmediato los derrames, mantener los suelos secos, retirar obstáculos, ordenar los cables y utilizar calzado adecuado. Las escaleras deben disponer de pasamanos y no deben sustituirse las escaleras de mano por sillas, cajas u otros objetos improvisados. Estas medidas coinciden con las recomendaciones de seguridad para hospitales publicadas por organismos como la OMS.
Prevención de quemaduras
En un centro sanitario pueden producirse quemaduras por líquidos calientes, superficies a elevada temperatura, llamas, productos químicos, equipos que generan calor o electricidad. Autoclaves, esterilizadores, equipos de cocina, lámparas, determinados dispositivos terapéuticos y sustancias químicas requieren procedimientos seguros de utilización. Para reducir el riesgo es fundamental respetar las instrucciones del fabricante, utilizar equipos de protección cuando corresponda, comprobar la temperatura antes de manipular materiales y señalizar los equipos calientes. En el caso de sustancias químicas, deben mantenerse correctamente identificadas y almacenadas, y el personal debe conocer las medidas de actuación ante una exposición. La OMS destaca que las quemaduras son prevenibles y que pueden tener origen térmico, químico o eléctrico.
Prevención de cortes y lesiones por objetos punzantes
Las agujas, bisturíes, lancetas, ampollas de vidrio y otros objetos cortantes forman parte de numerosas actividades sanitarias. Un corte puede provocar una lesión directa y, cuando el objeto está contaminado, también puede generar una exposición ocupacional a agentes infecciosos. La prevención comienza con una técnica segura: utilizar el material previsto para cada procedimiento, evitar manipular innecesariamente objetos punzantes, no dejar agujas o instrumentos en superficies de trabajo y depositarlos inmediatamente en contenedores rígidos y apropiados. La capacitación periódica es esencial, especialmente para profesionales en formación o cuando se incorporan nuevos equipos y procedimientos. Los programas de salud ocupacional de los centros deben facilitar además la notificación y evaluación rápida de los accidentes por exposición.
Prevención de electrocuciones y accidentes eléctricos
Los equipos eléctricos y biomédicos son indispensables en la asistencia sanitaria, pero un cable deteriorado, una conexión defectuosa, una sobrecarga o la manipulación de un aparato en condiciones inadecuadas puede provocar una descarga eléctrica, incendio o lesión grave. Para prevenir estos accidentes se deben revisar los equipos antes de utilizarlos, retirar inmediatamente los dispositivos que presenten fallos y evitar sobrecargar las tomas de corriente. Los cables no deben quedar atravesados en las zonas de paso. La limpieza o ajuste de un equipo debe realizarse siguiendo el procedimiento establecido y, cuando corresponda, con el aparato apagado y desconectado. Los trabajos eléctricos deben ser realizados por personal competente y autorizado. La OMS recomienda, entre otras medidas, formar a los trabajadores en el uso seguro de los equipos, evitar la sobrecarga de enchufes y retirar de servicio los aparatos defectuosos.
La cultura preventiva como herramienta de seguridad
Prevenir accidentes no consiste únicamente en entregar equipos de protección o colocar carteles. Se necesita una cultura de seguridad en la que trabajadores y responsables participen activamente. Esto significa comunicar los riesgos, notificar incidentes y casi accidentes, realizar inspecciones periódicas y revisar los procedimientos cuando se detecta una situación peligrosa. La capacitación debe ser práctica y repetida, no limitada a una charla de bienvenida. También es importante que el trabajador pueda informar de un peligro sin temor a ser culpabilizado, porque conocer los errores y las condiciones inseguras permite corregirlos antes de que causen una lesión.
Resultados
La revisión de las recomendaciones de organismos internacionales permite identificar un principio común: una parte importante de los accidentes laborales en el sector sanitario puede reducirse mediante medidas sencillas y sistemáticas. Mantener los espacios despejados y secos disminuye los riesgos de caídas; utilizar correctamente los equipos y controlar las fuentes de calor reduce las quemaduras; disponer de contenedores adecuados y aplicar técnicas seguras disminuye las lesiones por objetos cortantes; y revisar las instalaciones y equipos eléctricos ayuda a prevenir descargas e incendios.
El resultado esperado de estas acciones no es solamente disminuir el número de accidentes. Una buena gestión de la salud laboral favorece la continuidad del servicio, reduce interrupciones provocadas por lesiones, fortalece el bienestar del personal y contribuye a un entorno más seguro para pacientes y trabajadores. La OMS y los organismos de seguridad laboral coinciden en que la formación, la identificación de peligros y la mejora continua son elementos centrales de una cultura preventiva.
Conclusión
La salud laboral en el ambiente sanitario debe considerarse una responsabilidad compartida y una condición necesaria para ofrecer una atención segura y de calidad. Los accidentes por caídas, quemaduras, cortes y electrocuciones no deben asumirse como hechos inevitables del trabajo sanitario. En muchos casos, existen medidas preventivas concretas que pueden aplicarse diariamente: mantener el orden y la limpieza, señalizar los riesgos, utilizar correctamente los equipos, respetar los procedimientos, recibir formación y comunicar las situaciones inseguras.
En definitiva, proteger al trabajador también significa proteger al paciente y al propio funcionamiento del sistema sanitario. Una institución que invierte en prevención no solo responde ante los accidentes cuando ocurren, sino que trabaja para evitar que ocurran. La prevención debe formar parte de la práctica profesional cotidiana, desde el primer día de trabajo y durante toda la vida laboral.
Bibliografía
- Organización Mundial de la Salud (OMS). (s. f.). Occupational health. World Health Organization. https://www.who.int/health-topics/occupational-hea lth
- Organización Mundial de la Salud (OMS). (s. f.). Riesgos ocupacionales en el sector de la salud: Lesiones ocupacionales. World Health Organization. https://www.who.int/es/tools/occupational-hazards- in-health-sector/occupational-injuries
- Organización Mundial de la Salud (OMS). (2023). Quemaduras. World Health Organization. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detai l/burns


