Hueso temporal

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 11–Noviembre 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 11: 103

Autor principal (primer firmante): María Pilar Ledesma Portero

Fecha recepción: 06/10/2026

Fecha aceptación: 02/11/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(11): 103

Autores:

  • María Pilar Ledesma Portero
  • Gemma Abadía García
  • Alejandro López Artigas
  • Nuria Esteban Catalán
  • Lizeth Fabiola Aguilar Ale
  • Ana Isabel Cuesta Navarro

Categoría: Enfermería, TCAE, celadores, administrativo, técnico superior de laboratorio, servicios generales.

Palabras clave: huesos, cuerpo humano, esqueleto, movimiento, estructura.

Introducción

El hueso temporal es un hueso par situado en las regiones laterales e inferiores del cráneo. Forma parte tanto de la bóveda craneal como de la base del cráneo y se encuentra en una posición estratégica debido a su relación con el encéfalo, el oído, la articulación temporomandibular, numerosos vasos sanguíneos y diferentes nervios craneales. Es uno de los huesos más complejos del cráneo porque presenta numerosas estructuras anatómicas y participa en funciones relacionadas con la audición, el equilibrio, la masticación y la protección de estructuras nerviosas.

Existen dos huesos temporales, uno derecho y otro izquierdo. Cada uno se encuentra entre el hueso parietal, el occipital y el esfenoides. Además, se articula anteriormente con el esfenoides y el cigomático, y contribuye a formar la pared lateral y la base de la cavidad craneal. Su estructura es especialmente importante porque contiene gran parte de las estructuras óseas que rodean el oído externo, medio e interno.

Desarrollo

El hueso temporal puede dividirse en varias porciones: escamosa, mastoidea, petrosa y timpánica. También presenta una región denominada proceso estiloides. Algunas clasificaciones describen estas partes de manera ligeramente diferente, pero todas permiten comprender mejor la compleja anatomía del hueso.

La porción escamosa es una lámina relativamente delgada situada en la parte superior y lateral del hueso temporal. Se encuentra por debajo del hueso parietal y participa en la formación de la pared lateral del cráneo. Su superficie externa sirve como zona de inserción para estructuras musculares relacionadas con la masticación.

Una de las estructuras más importantes de la porción escamosa es la apófisis cigomática. Esta prolongación se dirige hacia delante y se une con la apófisis temporal del hueso cigomático para formar el arco cigomático. Este arco constituye una prominencia importante de la cara lateral del cráneo y proporciona inserción a estructuras relacionadas con la musculatura masticatoria.

Por debajo de la raíz de la apófisis cigomática se encuentra la fosa mandibular. Esta depresión recibe el cóndilo de la mandíbula y forma parte de la articulación temporomandibular. Esta articulación permite los movimientos de apertura y cierre de la boca, así como los movimientos de protrusión, retrusión y desplazamiento lateral de la mandíbula.

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Anteriormente a la fosa mandibular se encuentra el tubérculo articular. Esta estructura participa en la mecánica de la articulación temporomandibular y limita determinados desplazamientos del cóndilo mandibular. La relación entre el temporal, el disco articular y la mandíbula permite realizar movimientos coordinados durante la masticación y el habla.

La porción mastoidea se encuentra posteriormente a la porción escamosa y está situada por detrás del conducto auditivo externo. Presenta una prominencia denominada apófisis mastoides, que puede palparse fácilmente detrás de la oreja. Esta estructura sirve como punto de inserción para diferentes músculos, entre ellos músculos relacionados con los movimientos de la cabeza y el cuello.

En el interior de la apófisis mastoides existen espacios neumáticos llamados celdillas mastoideas. Estas cavidades están revestidas por mucosa y se comunican con el oído medio. Su función está relacionada con la ventilación y protección del sistema auditivo. Debido a su comunicación con el oído medio, las infecciones del oído pueden extenderse hacia la región mastoidea y producir mastoiditis.

La porción petrosa, también denominada peñasco del temporal, es una de las partes más densas y resistentes del cráneo. Tiene una forma aproximadamente piramidal y se encuentra en la base del cráneo. Su elevada densidad ósea proporciona una protección especialmente importante para las estructuras del oído interno.

En el interior de la porción petrosa se encuentran estructuras relacionadas con la audición y el equilibrio. El oído interno contiene la cóclea, responsable de transformar las vibraciones sonoras en señales nerviosas, y el aparato vestibular, que participa en el mantenimiento del equilibrio y la orientación espacial.

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Por este motivo, el hueso temporal tiene una importancia fundamental para dos sentidos: la audición y el equilibrio. Las estructuras óseas del oído interno se encuentran profundamente protegidas dentro de la porción petrosa, lo que reduce el riesgo de daño directo ante determinados traumatismos.

La porción timpánica es una pequeña región ósea situada alrededor del conducto auditivo externo. Participa en la formación de sus paredes y se relaciona estrechamente con el oído externo. El conducto auditivo externo permite conducir las ondas sonoras desde el exterior hasta la membrana timpánica.

La membrana timpánica se encuentra relacionada con el hueso temporal y separa el oído externo del oído medio. Cuando las ondas sonoras alcanzan esta membrana, producen vibraciones que posteriormente son transmitidas a través de los huesecillos del oído medio.

El temporal también participa indirectamente en la transmisión del sonido mediante su relación con el oído medio. En el interior del oído medio se encuentran tres pequeños huesos, martillo, yunque y estribo, que forman una cadena encargada de transmitir y amplificar las vibraciones desde la membrana timpánica hacia el oído interno.

Otra estructura importante del temporal es la apófisis estiloides. Es una prolongación ósea delgada que se proyecta hacia abajo desde la base del cráneo. En ella se insertan músculos y ligamentos relacionados con la lengua, la faringe y el hueso hioides.

Entre las estructuras relacionadas con la apófisis estiloides se encuentra el ligamento estilohioideo y músculos como el estilohioideo y el estilogloso. Estas relaciones permiten comprender la importancia del temporal en determinados movimientos de la deglución, la lengua y la región cervical.

El hueso temporal también presenta el foramen estilomastoideo, situado entre las apófisis estiloides y mastoides. Por este orificio emerge el nervio facial después de recorrer el interior del hueso temporal. El nervio facial controla numerosos músculos de la expresión facial y también participa en otras funciones relacionadas con la sensibilidad y determinadas funciones glandulares.

Otra estructura de gran importancia es el conducto carotídeo, por donde pasa la arteria carótida interna. Esta arteria proporciona una parte fundamental del suministro sanguíneo al encéfalo. El temporal también presenta estructuras relacionadas con importantes vasos venosos y nervios craneales.

El hueso temporal participa además en la formación de diferentes conductos y agujeros de la base del cráneo. Por estas estructuras pasan nervios y vasos sanguíneos esenciales. Su compleja anatomía explica por qué las fracturas del temporal pueden ser potencialmente graves.

Las fracturas del hueso temporal pueden producirse como consecuencia de traumatismos craneales importantes. Dependiendo de su localización, pueden afectar al oído externo, medio o interno, producir pérdida de audición, vértigo, alteraciones del equilibrio o lesión del nervio facial. También pueden asociarse con salida de líquido cefalorraquídeo, hemorragias y lesiones intracraneales.

Las enfermedades del oído también tienen una relación estrecha con el hueso temporal. La otitis media puede afectar a las estructuras relacionadas con el oído medio y, en determinados casos, extenderse hacia las celdillas mastoideas. La inflamación de estas estructuras puede producir mastoiditis, una complicación que requiere valoración médica.

La articulación temporomandibular constituye otra región clínica importante del temporal. Los trastornos de esta articulación pueden producir dolor delante del oído, chasquidos, dificultad para abrir la boca, alteraciones de la mordida y dolor asociado a los músculos masticatorios.

Durante el desarrollo, el hueso temporal se forma mediante diferentes procesos de osificación. Algunas de sus partes tienen origen principalmente membranoso y otras presentan participación endocondral. La complejidad de su desarrollo está relacionada con la gran cantidad de estructuras que posteriormente alberga.

Conclusión

En conclusión, el hueso temporal es una estructura fundamental del cráneo debido a sus numerosas funciones y relaciones anatómicas. Forma parte de la pared lateral y de la base del cráneo, participa en la articulación temporomandibular, protege las estructuras del oído y sirve como zona de paso para importantes nervios y vasos sanguíneos. Sus porciones escamosa, mastoidea, petrosa y timpánica, junto con sus apófisis y conductos, forman una estructura anatómica especialmente compleja.

Su importancia funcional abarca la audición, el equilibrio, la masticación, los movimientos de la mandíbula, la expresión facial y determinados movimientos de la lengua y la faringe. Además, su elevada densidad en la porción petrosa permite proteger las delicadas estructuras del oído interno. Por todo ello, el conocimiento del hueso temporal es fundamental para comprender la anatomía del cráneo, las enfermedades del oído, los trastornos temporomandibulares, las lesiones traumáticas y diversas alteraciones neurológicas.

Bibliografía

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