Gestionando la pérdida de objetos personales de pacientes ingresados: protocolo de reclamación y compensación

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 8–Agosto 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 8: 957

Autor principal (primer firmante): Maria Concepción Lancina Yus

Fecha recepción: 27/07/2026

Fecha aceptación: 23/08/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(8): 957

Autores:

MARIA CONCEPCIÓN LANCINA YUS

MARIA CRISTINA ZAPATER PIRACÉS

BELÉN COBO HUESA

MARIA CARMEN PALOMAR ESCOBEDO

MARIA PILAR LÓPEZ MOYA

MARIA DEL ROSARIO ZAPATER PIRACÉS

Categoría profesional: TOTAL STAFF

Resumen

La pérdida de objetos personales durante un ingreso hospitalario es una situación relativamente frecuente que puede generar incidencias administrativas, conflictos entre usuarios y centros sanitarios, así como reclamaciones patrimoniales. La variedad de bienes que los pacientes llevan consigo, desde documentación y dispositivos electrónicos hasta prótesis, gafas o joyas, obliga a los centros a disponer de procedimientos para su custodia y seguimiento, cuando sea necesario. Una buena gestión de estas incidencias requiere combinar medidas preventivas, sistemas de registro y protocolos de actuación homogéneos cuando se detecta una desaparición. Además, resulta necesario conocer los mecanismos de reclamación, la valoración de responsabilidades y los criterios aplicables a una eventual compensación económica.

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Palabras clave:

Pérdida de objetos; pacientes ingresados; reclamación sanitaria; responsabilidad patrimonial; custodia de pertenencias; gestión hospitalaria; atención al paciente; compensación económica; seguridad hospitalaria; objetos de valor; procedimiento administrativo.

Introducción

Los centros sanitarios reciben diariamente a pacientes que ingresan con distintos tipos de pertenencias personales, y aunque la recomendación habitual consista en evitar la presencia de objetos de valor durante la hospitalización, la realidad asistencial hace que muchos pacientes conserven dinero, teléfonos móviles, documentación, prótesis, relojes, gafas o joyas durante su estancia. Quizá por necesidad, quizá porque han acudido de urgencia, u otros casos. Cuando alguna de estas pertenencias desaparece, se pone en marcha un proceso que involucra a servicios de atención al paciente, personal de seguridad y departamentos jurídicos o administrativos. La existencia de protocolos claros reducirá conflictos, facilitando la investigación de los hechos y ofreciendo una respuesta a los afectados.

La gestión de los objetos personales forma parte de la seguridad no clínica del paciente. Aunque la atención sanitaria se centra prioritariamente en la asistencia médica y de Enfermería, las pertenencias del usuario también requieren determinadas garantías organizativas. Los hospitales suelen informar a pacientes y familiares sobre la conveniencia de no llevar objetos de elevado valor económico, sobre todo durante ingresos prolongados o situaciones en las que el paciente no puede responsabilizarse de sus efectos personales, pero ¿Y si ha llegado a urgencias directo desde el trabajo, con su cartera, joyas y ordenador? ¿Y si necesita tener dinero para las máquinas de comida, un tablet para entretenerse o unas gafas para ver?

Desarrollo

En muchos casos, los centros disponen de procedimientos de depósito para objetos valiosos, donde pueden registrar los bienes entregados por el paciente o sus familiares, generando documentos de custodia para su posterior devolución. Cuando estos procedimientos se utilizan bien, disminuye notablemente el riesgo de reclamaciones relacionadas con pérdidas o extravíos.

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La problemática adquiere mayor impacto, como se ha comentado, en áreas como urgencias, reanimación, cuidados intensivos o unidades quirúrgicas, donde los pacientes pueden ingresar de forma imprevista y sin posibilidad de organizar adecuadamente sus pertenencias.

La mejor estrategia frente a la pérdida de objetos personales es la prevención, las instituciones sanitarias deben desarrollar protocolos conocidos por los profesionales y dar información al usuario desde el momento del ingreso.

Una medida habitual consiste en registrar las pertenencias relevantes cuando el estado clínico del paciente lo aconseja o cuando se detectan objetos de valor. Este registro debe realizarse de forma precisa, evitando descripciones ambiguas que dificulten la identificación de los bienes, incluso con fotos.

La colaboración de familiares y acompañantes también es importante y, siempre que sea posible, se recomienda que los objetos de valor sean retirados del hospital y queden bajo la custodia de personas de confianza. Esta práctica simplifica la gestión asistencial.

También es conveniente que las unidades dispongan de espacios seguros para almacenar temporalmente determinados objetos. La existencia de taquillas, cajas de seguridad o sistemas centralizados de depósito aporta un nivel adicional de protección.

Cuando un paciente o familiar comunica la desaparición de una pertenencia, la respuesta inicial debe ser rápida y organizada, pues una actuación improvisada puede generar desconfianza y dificultar la reconstrucción de los hechos.

El primer paso consiste en recopilar información sobre el objeto desaparecido, es necesario conocer sus características, su última localización conocida y las circunstancias en las que se detectó la pérdida. Asimismo, debe verificarse si existe algún registro previo relacionado con dicho bien.

Posteriormente, suele realizarse una búsqueda interna en la habitación, áreas de traslado, almacenes de objetos encontrados y dependencias implicadas en la asistencia. En determinadas ocasiones, los objetos aparecen tras una revisión exhaustiva de ropa, camillas, sábanas o equipamiento clínico utilizado durante procedimientos diagnósticos o terapéuticos.

La documentación de todas las actuaciones realizadas no debe obviarse. Registrar fechas, lugares inspeccionados y profesionales implicados facilita la trazabilidad del proceso y aporta transparencia a la investigación.

Si la búsqueda inicial no permite localizar el objeto, debe iniciarse una investigación más completa. El objetivo no es determinar culpables de forma inmediata, sino reconstruir lo ocurrido de la manera más objetiva posible. En esta fase pueden revisarse los movimientos del paciente dentro del centro, los cambios de unidad, los procedimientos realizados y las intervenciones de diferentes profesionales. La información recogida debe analizarse para identificar posibles puntos de pérdida o extravío.

Cuando las características del incidente lo justifican, los servicios de seguridad hospitalaria pueden participar realizando verificaciones adicionales dentro de los límites establecidos por la normativa vigente. También pueden revisarse registros internos relacionados con objetos encontrados o entregados.

Si el objeto no aparece tras las actuaciones iniciales, el paciente tiene derecho a presentar una reclamación formal. Este procedimiento suele canalizarse a través de los servicios de atención al paciente o de las unidades administrativas designadas por cada organización sanitaria.

La reclamación debe incluir una descripción de los hechos, la identificación del objeto perdido y, cuando sea posible, documentación justificativa de su existencia y valor económico. Facturas, fotografías o informes previos pueden resultar de gran utilidad durante la evaluación del expediente.

Los profesionales que reciben la reclamación deben ofrecer información clara sobre los pasos del procedimiento, los plazos previstos por la normativa aplicable y la documentación necesaria para la tramitación.

Es importante recordar que no toda pérdida implica automáticamente responsabilidad del centro sanitario. Si el paciente deja una joya sobre la mesilla, sin aviso, registro, ni custodia, asume un riesgo de robo o pérdida. En el otro lado tenemos el caso, por ejemplo, de una persona que llegue a un procedimiento de urgencias, se registren y pongan en custodia sus pertenencias, y estas no estén a su salida.

La determinación de responsabilidades es, quizá, lo más complicado de estos procedimientos. Debe analizarse si existía una obligación de custodia por parte del centro, si se cumplieron los protocolos establecidos y si puede acreditarse una relación entre la actuación institucional y la desaparición del objeto.

En algunos casos, la investigación concluye que no existen elementos suficientes para atribuir responsabilidad al hospital. Esto puede ocurrir cuando no queda acreditada la presencia inicial del objeto o cuando las circunstancias de la pérdida resultan imposibles de determinar.

En otros supuestos, la existencia de registros de depósito, errores documentados en la custodia o incumplimientos de procedimientos internos pueden sustentar una eventual responsabilidad institucional. La valoración jurídica dependerá del marco normativo aplicable y de las pruebas disponibles.

La objetividad durante este análisis resulta imprescindible para preservar los derechos tanto del paciente como de la institución sanitaria.

Cuando se determina la existencia de responsabilidad, puede establecerse una compensación económica acorde con el valor acreditado del objeto desaparecido. La cuantificación suele apoyarse en documentación justificativa aportada por el reclamante y en los criterios establecidos por los servicios competentes.

Las facturas o documentos de compra facilitan este proceso, pero algunos bienes personales presentan dificultades de valoración, especialmente cuando se trata de objetos antiguos, regalos o artículos cuyo precio original resulta desconocido. Además, muchos objetos se consideran depreciados según los años que tengan, como puede ser un móvil de cinco años.

La resolución debe notificarse de forma clara y comprensible, explicando los motivos que justifican la decisión adoptada, incluso en aquellos casos en los que la reclamación sea desestimada.

Los profesionales sanitarios deben centrarse en la prevención de pérdidas de pertenencias. Informar al paciente, registrar objetos cuando proceda y comunicar incidencias.

La coordinación entre servicios, atención al paciente, seguridad y administración resulta igualmente necesaria para garantizar una respuesta rápida y coherente ante cualquier incidencia relacionada con objetos personales.

Conclusiones

La pérdida de objetos personales durante un ingreso hospitalario es una incidencia a la que prestar atención, incluso más allá del valor económico de la pertenencia desaparecida y nos exige una respuesta organizada. La aplicación de medidas preventivas, la información al paciente y la existencia de procedimientos de custodia reducirán considerablemente este tipo de situaciones. Cuando se produce una desaparición, la rapidez en la investigación, la documentación de los hechos y una comunicación transparente con el usuario consiguen una gestión correcta del conflicto. La valoración individualizada de cada caso resulta imprescindible para determinar posibles responsabilidades y establecer compensaciones cuando correspondan.

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