Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 10–Octubre 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 10: 285
Autor principal (primer firmante): José Francisco Ramos Labrador
Fecha recepción: 24/09/2026
Fecha aceptación: 21/10/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(10): 285
Autores:
- José Francisco Ramos Labrador
- Jose Lasala Martin
- Ancuța Cătălina
- Elena Lucica Stefaniu
- Marta Morón Ocaso
- Ana María Albacar Galve
Introducción
El celador desempeña un papel fundamental dentro del funcionamiento de un hospital. Aunque su trabajo no se centra directamente en la realización de procedimientos sanitarios, sus funciones son esenciales para garantizar que los pacientes, los profesionales y los materiales puedan desplazarse de manera segura y organizada por las diferentes áreas del centro. En el quirófano, esta labor adquiere una especial importancia, ya que se trata de un espacio que requiere una coordinación precisa, unas condiciones específicas de higiene y una estricta organización.
El área quirúrgica es uno de los lugares más sensibles del hospital. En ella se realizan intervenciones que requieren una preparación previa del paciente, el traslado hasta el quirófano, la colaboración de diferentes profesionales y, posteriormente, la movilización del paciente hacia la unidad correspondiente. Dentro de todo este proceso, el celador participa en numerosas tareas que facilitan el trabajo del equipo sanitario y contribuyen al bienestar y la seguridad del paciente.
Traslado del paciente al área quirúrgica
Una de las principales funciones del celador es realizar el traslado del paciente desde la unidad de hospitalización, urgencias u otra dependencia hasta el área quirúrgica. Para ello puede utilizar diferentes medios de transporte, como la cama hospitalaria, la camilla o la silla de ruedas, dependiendo de las características y necesidades del paciente.
Durante el traslado, el celador debe actuar con cuidado, respetando en todo momento las indicaciones del personal sanitario. Es importante comprobar que el paciente se encuentra correctamente colocado y que las barandillas, frenos y demás elementos de seguridad del medio de transporte están adecuadamente utilizados.
Además de la seguridad física, el trato humano es otro aspecto relevante. El ingreso en un quirófano puede generar nerviosismo o preocupación en el paciente. Una actitud respetuosa, tranquila y profesional por parte del celador puede contribuir a reducir esa sensación de ansiedad.
Recepción y colocación del paciente
Una vez que el paciente llega al área quirúrgica, el celador puede colaborar en su recepción y en las maniobras necesarias para situarlo en el lugar indicado. Dependiendo del procedimiento y de las instrucciones recibidas, puede ser necesario trasladarlo de una cama a una camilla quirúrgica o a la mesa de operaciones.
Estas movilizaciones deben realizarse siguiendo las instrucciones del personal sanitario y utilizando técnicas adecuadas para evitar caídas, golpes o lesiones tanto en el paciente como en los propios trabajadores.
El celador debe prestar especial atención a aquellos pacientes que presentan dificultades de movilidad, personas mayores o pacientes que, por su estado de salud, necesitan una movilización especialmente cuidadosa.
Colaboración durante la preparación del quirófano
El celador también puede desarrollar tareas relacionadas con la preparación y organización del entorno quirúrgico, siempre dentro de las competencias que tenga asignadas y siguiendo las instrucciones del personal responsable.
Entre estas actividades puede encontrarse el traslado de material, mobiliario o equipos necesarios para la intervención. También puede colaborar en la preparación de determinados elementos que deban encontrarse disponibles antes de la llegada del paciente.
La puntualidad y la capacidad de organización son especialmente importantes en este entorno. Un retraso en el traslado de un paciente o de un determinado material puede afectar a la planificación de la actividad quirúrgica.
Movilización y traslado después de la intervención
Una vez finalizada la intervención, el celador puede participar en el traslado del paciente desde el quirófano hasta la unidad de recuperación postanestésica, reanimación, hospitalización u otra área que corresponda.
Esta tarea requiere especial precaución porque el paciente puede encontrarse todavía bajo los efectos de la anestesia o presentar una movilidad limitada. Por este motivo, el celador debe seguir estrictamente las indicaciones del personal sanitario y colaborar en las movilizaciones de manera coordinada.
El traslado debe realizarse de forma segura, evitando movimientos bruscos y prestando atención a los distintos dispositivos que pueda llevar el paciente. La coordinación entre los profesionales resulta esencial para prevenir incidentes.
Transporte de material y documentación
Otra función habitual del celador en el entorno quirúrgico está relacionada con el transporte de materiales, equipos, muestras u otros elementos que deban desplazarse entre diferentes áreas del hospital.
En determinados casos también puede colaborar en el traslado de documentación o en otras tareas auxiliares relacionadas con la actividad del bloque quirúrgico, siempre respetando las normas internas del centro y las instrucciones recibidas.
Cuando se transportan muestras o materiales relacionados con procedimientos quirúrgicos, es especialmente importante seguir los protocolos establecidos para garantizar su correcta identificación, conservación y entrega.
Mantenimiento del orden y cumplimiento de las normas
El quirófano necesita mantener unas condiciones estrictas de orden, limpieza y circulación. El celador debe conocer y respetar las normas de funcionamiento del área quirúrgica, incluyendo las relativas a los circuitos de entrada y salida, el uso de determinadas zonas y las medidas de prevención de riesgos.
Asimismo, debe utilizar correctamente los equipos de protección individual que correspondan y cumplir las medidas de higiene establecidas por el centro sanitario.
Estas normas no son meros requisitos administrativos. Su finalidad es reducir riesgos y favorecer un entorno seguro tanto para los pacientes como para los profesionales que trabajan en el área quirúrgica.
Importancia del trabajo en equipo
El trabajo del celador en quirófano se desarrolla en estrecha colaboración con otros profesionales sanitarios y no sanitarios. Enfermeros, técnicos, médicos, anestesistas, personal de limpieza y otros trabajadores forman parte de un equipo en el que cada profesional tiene unas funciones determinadas.
Por ello, la comunicación resulta fundamental. El celador debe seguir las instrucciones recibidas, informar de cualquier incidencia que pueda afectar al traslado o a la seguridad del paciente y actuar siempre dentro de los límites de sus competencias.
La discreción también es esencial. En el entorno hospitalario, el celador puede tener acceso a información relacionada con los pacientes y debe mantener la correspondiente confidencialidad.
Conclusión
Las funciones del celador en quirófano son variadas y forman parte de la organización diaria del área quirúrgica. El traslado y movilización segura de los pacientes, el transporte de materiales, la colaboración con el equipo profesional y el cumplimiento de las normas específicas del bloque quirúrgico son algunas de las tareas que contribuyen al correcto desarrollo de la actividad.
Aunque el celador no interviene directamente en el procedimiento quirúrgico, su trabajo resulta imprescindible para que el proceso pueda desarrollarse de manera organizada y segura. Su responsabilidad, capacidad de coordinación, trato respetuoso y conocimiento de los protocolos convierten a este profesional en una pieza importante dentro del funcionamiento del área quirúrgica.
En definitiva, el trabajo del celador en quirófano combina funciones de apoyo logístico, traslado y atención al paciente. La correcta realización de estas tareas favorece tanto la seguridad y comodidad del paciente como la eficiencia del conjunto del equipo que participa en la atención quirúrgica.
Bibliografía
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