Índice
- 1 Introducción
- 2 Glicación: un proceso no enzimático
- 3 Principales tipos de AGEs
- 4 Factores que favorecen la formación de AGEs
- 5 Receptores de AGEs: RAGE y activación de señales patológicas
- 6 Efectos de los AGEs sobre las proteínas y tejidos
- 7 Implicación de los AGEs en enfermedades crónicas
- 8 Glicación y envejecimiento
- 9 Estrategias para prevenir o reducir los AGEs
- 10 Conclusión
- 11 Bibliografía
Incluido en la revista Ocronos. Vol. VIII. N.º 9–Septiembre 2025. Pág. Inicial: Vol. VIII; N.º 9: 250
Autor principal (primer firmante): Cristina Modrego Del Río
Fecha recepción: 07/08/2025
Fecha aceptación: 03/09/2025
Ref.: Ocronos. 2025;8(9): 250
Autores:
- Cristina Modrego del Río
- Jesús Malo González
- Nuria Vicente Martin
- Rafael Jiménez Ramón
- Javier Alejandre Sancho
- Gemma Carbó Ribera
Categoría: Enfermería, Celador
Palabras clave: Envejecimiento, factores, hormonas, aumento, colágeno.
Introducción
Los productos de glicación avanzada, conocidos por sus siglas en inglés como AGEs (Advanced Glycation End-products), son compuestos complejos que se forman mediante una serie de reacciones no enzimáticas entre azúcares reductores y macromoléculas biológicas como proteínas, lípidos y ácidos nucleicos. La acumulación de AGEs en el organismo ha sido ampliamente estudiada por su implicación en procesos fisiopatológicos relacionados con el envejecimiento, las enfermedades metabólicas crónicas y la degeneración tisular.
Glicación: un proceso no enzimático
A diferencia de la glicosilación, que es un proceso enzimático regulado y esencial para la función celular, la glicación ocurre de manera espontánea y desorganizada. Esta reacción se inicia cuando un azúcar reductor, como la glucosa o la fructosa, se une al grupo amino libre de una proteína o lípido, generalmente en los residuos de lisina o arginina. Esta interacción forma una base de Schiff, una estructura inestable que posteriormente sufre una reordenación molecular para convertirse en un producto de Amadori más estable.
El proceso continúa a través de una serie de reacciones químicas adicionales, incluyendo oxidación, deshidratación y fragmentación molecular. Estas transformaciones dan lugar a la formación de estructuras irreversibles y heterogéneas que constituyen los productos finales de glicación avanzada o AGEs. Este conjunto de reacciones químicas es conocido como la reacción de Maillard, ampliamente estudiada en la ciencia de los alimentos, pero de gran importancia también en el contexto biológico.
Principales tipos de AGEs
Existen diversos tipos de AGEs, entre los que destacan:
- Carboximetil-lisina (CML)
- Pentosidina
- Glucosa-lisina
- Metilglioxal-lisina-dímero (MOLD)
- Hidroximetilfurfural (HMF)
Estos compuestos son químicamente estables y se acumulan progresivamente en tejidos con bajo recambio celular, como el colágeno del tejido conectivo, el cristalino del ojo, la pared vascular y la matriz extracelular de órganos como el riñón y el corazón.
Factores que favorecen la formación de AGEs
La formación de AGEs está influenciada por múltiples factores, tanto endógenos como exógenos. Entre los factores endógenos se encuentra principalmente la hiperglucemia crónica, característica de la diabetes mellitus, donde la alta concentración de glucosa en sangre incrementa significativamente la velocidad de glicación. Otros factores internos incluyen el estrés oxidativo, el envejecimiento celular y la inflamación crónica.
Entre los factores exógenos, la dieta representa una fuente importante de AGEs. Los alimentos cocinados a altas temperaturas mediante fritura, horneado o parrilla tienden a generar grandes cantidades de estos compuestos. Además, el tabaquismo y la exposición ambiental a contaminantes también favorecen su formación o acumulación.
Receptores de AGEs: RAGE y activación de señales patológicas
Los AGEs ejercen muchos de sus efectos nocivos a través de su interacción con receptores específicos en la superficie celular, siendo el más conocido el RAGE (Receptor for Advanced Glycation End-products). Este receptor está presente en múltiples tipos celulares, incluidos macrófagos, células endoteliales, células musculares lisas y neuronas.
La activación de RAGE desencadena una serie de cascadas de señalización intracelular que incluyen vías como la NF-κB, MAPK, JAK/STAT y PI3K/AKT. Estas vías promueven la producción de especies reactivas de oxígeno (ROS), aumentan la transcripción de genes proinflamatorios, favorecen la proliferación celular descontrolada y potencian la resistencia a la apoptosis. Esto convierte a los AGEs en actores clave en procesos inflamatorios, degenerativos y tumorales.
Efectos de los AGEs sobre las proteínas y tejidos
Una característica fundamental de los AGEs es su capacidad para modificar de manera irreversible las proteínas estructurales, alterando sus propiedades físicas y funcionales. El colágeno, por ejemplo, se vuelve más rígido, menos soluble y resistente a la degradación por enzimas proteolíticas cuando se glicada. Esto compromete la función mecánica y regenerativa de los tejidos conectivos.
En el sistema vascular, la glicación de proteínas como la elastina y el colágeno contribuye a la pérdida de elasticidad arterial, lo que favorece la hipertensión y la aterosclerosis. En el riñón, los AGEs dañan la membrana basal glomerular y promueven la fibrosis intersticial, contribuyendo a la progresión de la enfermedad renal crónica. En el sistema nervioso, los AGEs se asocian a la neuroinflamación, disfunción sináptica y depósito de proteínas anómalas en enfermedades como el Alzheimer.
Implicación de los AGEs en enfermedades crónicas
La formación excesiva y acumulación de AGEs está relacionada con numerosas enfermedades crónicas:
- Diabetes mellitus: En esta enfermedad, la formación de AGEs se acelera debido a la hiperglucemia sostenida. Contribuyen a complicaciones microvasculares como la retinopatía, neuropatía y nefropatía, así como a macrocomplicaciones como la enfermedad cardiovascular.
- Enfermedad cardiovascular: Los AGEs alteran la función endotelial, promueven la formación de placas ateroscleróticas y aumentan la rigidez de los vasos. Además, modifican la LDL, haciéndola más propensa a ser fagocitada por macrófagos, lo que acelera la aterogénesis.
- Enfermedad renal crónica: En pacientes con insuficiencia renal, la capacidad de eliminar AGEs está comprometida, favoreciendo su acumulación. Esta situación agrava el daño renal mediante fibrosis, inflamación y estrés oxidativo.
- Enfermedades neurodegenerativas: Se han encontrado AGEs en placas amiloides y ovillos neurofibrilares característicos del Alzheimer. La activación de RAGE en el cerebro potencia la inflamación neuronal y el deterioro cognitivo.
Glicación y envejecimiento
El envejecimiento biológico se caracteriza por una disminución en la capacidad de regeneración celular, aumento del estrés oxidativo y acumulación de proteínas dañadas. La glicación avanzada es uno de los mecanismos moleculares que contribuyen a este proceso, al alterar las proteínas estructurales y funcionales, reducir la elasticidad de los tejidos y activar vías inflamatorias crónicas. Se ha observado un aumento significativo de AGEs en tejidos de personas mayores, incluso sin enfermedades metabólicas, lo que sugiere que son marcadores del envejecimiento tisular.
Estrategias para prevenir o reducir los AGEs
Ante el impacto negativo de los AGEs, se han desarrollado múltiples estrategias para prevenir su formación o neutralizar sus efectos:
- Control metabólico: Mantener niveles adecuados de glucosa en sangre mediante dieta, ejercicio y tratamiento farmacológico es esencial para reducir la glicación endógena.
- Modificación dietética: Limitar la ingesta de alimentos ricos en AGEs (carnes muy cocinadas, productos procesados, fritos) y aumentar el consumo de alimentos crudos o cocidos a bajas temperaturas.
- Uso de antioxidantes: Sustancias como la vitamina C, vitamina E, polifenoles (como los del té verde o el vino tinto) y el ácido alfa-lipoico ayudan a contrarrestar el estrés oxidativo inducido por los AGEs.
- Inhibidores de AGEs: Se han estudiado compuestos como la aminoguanidina o el alagebrium, capaces de inhibir la formación de AGEs o romper enlaces cruzados ya formados. Aunque prometedores, aún están en fases experimentales.
- Bloqueo del receptor RAGE: Se exploran terapias dirigidas a bloquear la interacción AGEs-RAGE para prevenir la activación de las cascadas inflamatorias asociadas.
Conclusión
La formación de productos de glicación avanzada es un proceso bioquímico complejo que desempeña un papel central en múltiples procesos patológicos y en el envejecimiento. Su impacto sobre proteínas estructurales, vías de señalización celular e integridad tisular justifica el creciente interés científico y clínico. La prevención de la formación de AGEs y la neutralización de sus efectos representa una estrategia clave para el manejo de enfermedades crónicas y para promover un envejecimiento saludable.
Bibliografía
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