Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 10–Octubre 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 10: 388
Autor principal (primer firmante): Xaqueline Gonzalez Cabrerizo
Fecha recepción: 30/09/2026
Fecha aceptación: 27/10/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(10): 388
Autores:
- Xaqueline González Cabrerizo (TCAE). Hospital Clínico universitario Lozano Blesa. Zaragoza
- Cristina Sancho Arbiol (TCAE). Hospital Clínico universitario Lozano Blesa. Zaragoza
- Ionela Tuzan (TCAE). Hospital Clínico universitario Lozano Blesa. Zaragoza.
- Wilson Alberto Yepes Quevedo. Enfermero. Hospital Clínico universitario Lozano Blesa. Zaragoza
- Sandra Melús García (TCAE). Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza
Resumen
El omeprazol es uno de los inhibidores de la bomba de protones (IBP) más utilizados para el tratamiento de enfermedades relacionadas con la secreción ácida gástrica. Aunque su eficacia a corto plazo está ampliamente demostrada, el uso prolongado ha generado preocupación por posibles efectos adversos. El objetivo de este trabajo es revisar las consecuencias asociadas al tratamiento crónico con omeprazol y analizar por qué, a pesar de estos riesgos potenciales, los médicos mantienen tratamientos prolongados en determinados pacientes.
Se realizó una revisión narrativa de literatura publicada entre 2019 y 2025, incluyendo guías del American College of Gastroenterology (ACG), revisiones sistemáticas y estudios observacionales. Los resultados muestran asociaciones con déficit de vitamina B12 y magnesio, fracturas, infecciones gastrointestinales y posibles complicaciones renales; sin embargo, gran parte de la evidencia procede de estudios observacionales y no demuestra causalidad definitiva.
Las guías actuales recomiendan mantener IBP a largo plazo cuando los beneficios superan claramente los riesgos, como en esofagitis erosiva grave, esófago de Barrett, antecedentes de hemorragia digestiva o necesidad de antiinflamatorios crónicos. Se concluye que el problema principal no es el uso prolongado justificado, sino la falta de reevaluación periódica y la utilización innecesaria del fármaco en pacientes sin indicación clara.
Palabras clave: omeprazol; inhibidores de la bomba de protones; tratamiento prolongado; efectos adversos; vitamina B12; hipomagnesemia; fracturas; infección por Clostridioides difficile; deprescripción; seguridad del paciente.
Introducción
El omeprazol pertenece al grupo de los inhibidores de la bomba de protones, fármacos que reducen de forma potente la secreción de ácido gástrico. Se utiliza en enfermedad por reflujo gastroesofágico, úlcera péptica, infección por Helicobacter pylori, prevención de lesiones por antiinflamatorios y otros trastornos hipersecretores.
La reducción del ácido no implica una anulación completa de la digestión, ya que existen otros mecanismos digestivos, como las enzimas pancreáticas y biliares. Sin embargo, la supresión ácida prolongada puede modificar la absorción de determinados nutrientes y alterar el ecosistema gastrointestinal.
En los últimos años han aparecido numerosos estudios que relacionan el uso crónico de IBP con diferentes complicaciones. Esta información ha generado preocupación entre pacientes y profesionales y ha planteado la necesidad de revisar la duración de los tratamientos.
Objetivos
Objetivo general
Analizar las consecuencias del uso prolongado de omeprazol y las razones clínicas que justifican el mantenimiento de tratamientos prolongados en determinados pacientes.
Objetivos específicos
Describir los principales efectos adversos asociados al uso crónico de omeprazol. Diferenciar entre asociaciones observacionales y causalidad demostrada.
Identificar las indicaciones aceptadas para tratamiento prolongado. Analizar la importancia de la reevaluación periódica y la deprescripción. Valorar el equilibrio riesgo-beneficio desde la práctica clínica.
Métodos
Se realizó una revisión narrativa de la literatura científica mediante búsquedas en PubMed, Scopus, Web of Science y Google Scholar. Además, se consultaron guías del American College of Gastroenterology, revisiones sistemáticas recientes y documentos sobre uso racional de inhibidores de la bomba de protones.
Se incluyeron revisiones sistemáticas, metaanálisis, estudios de cohortes y documentos de consenso publicados entre 2019 y 2025 relacionados con seguridad a largo plazo de IBP, omeprazol, complicaciones metabólicas, infecciosas y renales, y estrategias de deprescripción.
Resultados
Alteraciones nutricionales
La evidencia más consistente muestra asociación entre uso prolongado y disminución de la absorción de vitamina B12, hierro y magnesio, especialmente en tratamientos de larga duración y en pacientes con otros factores de riesgo. La hipomagnesemia clínicamente significativa es infrecuente, pero puede producir calambres, arritmias o convulsiones en casos graves.
Riesgo óseo
Los estudios observacionales han encontrado un aumento modesto del riesgo de fracturas de cadera, columna y muñeca, sobre todo con dosis altas y tratamientos prolongados. El mecanismo propuesto incluye menor absorción de calcio y posibles efectos sobre el metabolismo óseo, aunque la causalidad no está completamente establecida.
Infecciones gastrointestinales y respiratorias
La reducción de la acidez favorece la supervivencia de algunos microorganismos. Existe evidencia de aumento del riesgo de infección por Clostridioides difficile y, en menor grado, de algunas infecciones gastrointestinales. La asociación con neumonía es menos consistente.
Complicaciones renales
Se han descrito asociaciones con nefritis intersticial aguda, lesión renal aguda y enfermedad renal crónica. La nefritis intersticial es un efecto adverso reconocido, aunque poco frecuente; la relación con enfermedad renal crónica se basa principalmente en estudios observacionales.
Cáncer gástrico y demencia: qué se sabe realmente
Algunos metaanálisis muestran asociación entre uso prolongado de IBP y mayor riesgo de cáncer gástrico, especialmente tras erradicación de H. pylori. Sin embargo, existen importantes limitaciones metodológicas y no se ha demostrado una relación causal definitiva. Estudios recientes con mejor control de factores de confusión no han encontrado asociación significativa.
Respecto a la demencia, los datos son contradictorios y actualmente no puede afirmarse que el omeprazol cause demencia. Las asociaciones observadas pueden estar influidas por edad, comorbilidades y otros factores.
Por qué los médicos mantienen tratamientos prolongados
Las guías actuales recomiendan tratamiento prolongado cuando el beneficio es claramente superior al riesgo, entre otras situaciones:
Esofagitis erosiva grave. Esófago de Barrett.
Antecedentes de hemorragia digestiva por úlcera.
Necesidad de antiinflamatorios o antiagregantes en pacientes de alto riesgo. Síndrome de Zollinger-Ellison y otros estados hipersecretores.
En estos pacientes, suspender el IBP puede aumentar el riesgo de hemorragia, reestenosis, dolor intenso o complicaciones esofágicas.
Discusión
La verdad científica actual es que el omeprazol es un fármaco muy eficaz y generalmente seguro, pero no está exento de riesgos cuando se utiliza durante largos periodos. Es importante diferenciar entre efectos adversos bien establecidos, como la hipomagnesemia o la nefritis intersticial, y asociaciones observacionales cuya causalidad no ha sido demostrada.
Con frecuencia, los pacientes interpretan que “el ácido del estómago es siempre necesario y nunca debe reducirse”. En realidad, el organismo necesita cierta acidez, pero en enfermedades como la esofagitis erosiva o la úlcera péptica el exceso de exposición ácida produce daño tisular, y la supresión ácida puede ser terapéutica y protectora.
La pregunta de por qué un médico prolonga el tratamiento a pesar de conocer los riesgos tiene una respuesta basada en el equilibrio riesgo-beneficio. Para un paciente con antecedentes de hemorragia digestiva, el riesgo de suspender el omeprazol puede ser mucho mayor que el riesgo potencial de efectos adversos a largo plazo.
El verdadero problema identificado por numerosos estudios es la sobreprescripción y la falta de reevaluación periódica. Muchos pacientes continúan tomando omeprazol durante años sin una indicación actual clara. Las estrategias de deprescripción, reducción de dosis o uso a demanda son recomendables cuando la indicación inicial ha desaparecido.
Conclusiones
El uso prolongado de omeprazol puede asociarse a déficit de vitamina B12 y magnesio, aumento moderado del riesgo de fracturas, infecciones gastrointestinales y posibles complicaciones renales, aunque no todas las asociaciones observadas implican una relación causal demostrada.
El ácido gástrico es importante para la digestión y la absorción de nutrientes, pero en determinadas enfermedades la supresión ácida aporta beneficios clínicos claramente superiores a los riesgos potenciales.
Los médicos mantienen tratamientos prolongados cuando existe una indicación bien establecida y el riesgo de recaída, hemorragia o daño esofágico supera el riesgo asociado al fármaco.
La clave no es evitar siempre el tratamiento prolongado, sino revisar periódicamente su necesidad, utilizar la dosis mínima eficaz y considerar estrategias de deprescripción cuando la indicación haya desaparecido.
Una comunicación clara entre profesionales y pacientes es esencial para evitar tanto el uso innecesario de omeprazol como la suspensión injustificada de un tratamiento que puede ser protector en determinados contextos clínicos.
Bibliografía
- Andrawes M, et al. Proton Pump Inhibitors (PPIs)—An Evidence-Based Review of Their Clinical Use and Safety. Cureus. 2025;17: e00000..
- Maideen NMP. Adverse Effects Associated with Long-Term Use of Proton Pump Inhibitors. J Clin Med Res. 2023;15(5):267-280. Disponible aquí.
- Kamboj AK, et al. Long-Term Proton Pump Inhibitor Use: Balancing Benefits and Risks. Clin Gastroenterol Hepatol. 2024;22(9):1800-1810.
- University of Illinois Chicago. What is the update on long-term safety evidence with proton pump inhibitor use? Drug Information Group; 2023.
- New York State Medicaid Prescriber Education Program. Stewardship of Proton Pump Inhibitors. 2023.
- Kim SY, et al. Potential Risks Associated With Long-term Use of Proton Pump Inhibitors. J Neurogastroenterol Motil. 2024;30(2):145-158.
- Brusselaers N, et al. Proton pump inhibitors and the risk of gastric cancer: systematic review and meta-analysis. BMJ Open Gastroenterol. 2025;12: e001719.
- Valdovinos-García LR, et al. Good clinical practice recommendations for proton pump inhibitor prescribing and deprescribing. Rev Gastroenterol Mex. 2025;90(2):123-138.
- Bernshteyn MA, et al. Pantoprazole. In: StatPearls. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; 2023. Disponible aquí.
- U.S. Centers for Medicare & Medicaid Services. Proton Pump Inhibitors: Use in Adults. CMS; 2015..



