Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 11–Noviembre 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 11: 1
Autor principal (primer firmante): Veronica Corcoba Cao
Fecha recepción: 13/08/2026
Fecha aceptación: 30/10/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(11): 1
Autores:
- Veronica Corcoba Cao
- Aida Garcia Lana
- Patricia Gutierrez Garcia
Introducción
El 31 de enero de 2020, en La Gomera, es diagnosticado en España el primer caso de COVID-19, lo que supuso uno de los mayores desafíos de los últimos años en la sociedad y en las comunidades científicas y sanitarias siendo estas últimas la cabeza visible en la primera línea de batalla.
La alta capacidad de expansión, elevada mortalidad (estimándose en España más de 80.000 muertes) y contagios por el virus hacen decretar el estado de alarma el 14 de marzo de 2020 el cual se extendió durante 296 días llevando al país a una de las mayores crisis económicas y sociales de los últimos tiempos que hacen reorganizar las directrices de seguridad y el sistema sanitario, el cual estuvo al borde del colapso, no solo a nivel nacional sino a nivel mundial.
Palabras clave: estado de alarma, burnout, EPIs, normativa, medidas de prevención.
Objetivos
- Cómo afectó a la comunidad sanitaria desde el punto de vista de la salud mental.
- Redefinición del entorno sanitario a nivel de normativa y medidas de protección.
- Planes preventivos.
Desarrollo
La huella que produjo el coronavirus sobre el entorno sanitario debido al desconocimiento sobre el COVID, la falta de medios tanto humanos como de protección hizo tambalear desde la base nuestra pirámide asistencial (celadores, limpiadoras) hasta la cima (personal médico y de alta dirección). Impactando directamente en la sociedad y en la calidad del sistema sanitario y haciendo peligrar uno de los mayores valores que tenemos como estado democrático avanzado, el derecho a la salud universal.
Un rastro, que, a día de hoy, sigue marcando al conjunto de personas que forman parte de la sanidad a través entre otros del burnout, y de otros trastornos derivados de la salud mental.
Estado de alarma
Es aquella situación declarada por el Gobierno con acuerdo en Consejo de Ministros ante catástrofes naturales, epidemias y con determinación territorial de hasta dónde se extienden sus efectos.
Con el estado de alarma se limitaron una serie de derechos fundamentales como la libertad de circulación, la libre reunión o el uso de servicios esenciales con el fin de poner freno a los contagios.
Burnout
El burnout, también conocido como síndrome del quemado o de desgaste profesional, ha sido una de las principales consecuencias del COVID-19.
Caracterizado por: agotamiento físico, mental y emocional; despersonalización; y poca realización personal, constituye una de las consecuencias de salud mental más graves que el estrés laboral. Ya que no afecta solo a la persona sino al conjunto de la organización del entorno de trabajo por falta de rendimiento y poco interés con el consecuente empeoramiento del entorno de trabajo. Aumentando un problema del cual el sistema ya venía dando muestras por situaciones como excesos de carga de trabajo, falta de recursos, o de apoyo social y emocional entre otros.
EPIS
Equipos de protección individual fundamentales para proteger tanto al personal que compone el sistema de salud como al paciente.
- Mascarillas FFP2 y FFP3 en cuanto a protección respiratoria.
- Gafas o pantallas que protegen de salpicaduras.
- Guantes de nitrilo sin polvo (previenen la contaminación por contacto directo. Sin sustituir nunca al lavado de manos).
- Batas desechables.
Normativa
Las medidas excepcionales y de emergencia, estados de alarma, usos obligatorios de mascarillas en hospitales y centros de salud quedaron atrás pasando a decisiones tomadas en función de la alta incidencia de forma escalonada (según situación epidemiológica, ocupación de centros de salud y hospitales) tendremos:
- Obligatoriedad en el uso de la mascarilla para personas con síntomas compatibles y muy altamente recomendable para personal que trabaje en lugares o con pacientes vulnerables.
- Ventilación para mejorar la calidad del aire.
- Higiene de manos y geles hidroalcohólicos.
- Planes de contención por parte de los gobiernos autonómicos (refuerzo del personal en picos estacionales o de elevado número de ingresos; zonas de aislamiento).
- Prevención en riesgos laborales.
Medidas de prevención
- El uso de protección respiratoria, tales como mascarillas, para personal del entorno sanitario de forma obligatoria para quienes atienden a personas con síntomas compatibles o vulnerables así como para los pacientes y sus visitantes por prevención.
- Higiene de manos y geles hidroalcohólicos colocados en zonas estratégicas.
- Higiene respiratoria: taparse boca y nariz con el codo, pañuelos de un solo uso.
- Áreas específicas para pacientes compatibles con los síntomas que sean trasladados tras un triaje rápido; así como zonas de aislamiento para aquellos que confirmen su diagnóstico.
- Limitación del número de acompañantes (reducido a uno).
- Limpieza exhaustiva de zonas de mucho uso como teclados, mostradores, camillas, pomos de puertas.
- Ventilación ya sea mecánica para espacios cerrados o natural.
Conclusiones
La crisis sanitaria del COVID-19 no solo ha tenido consecuencias a nivel global sino además en el personal que conforma el sistema de salud y en la población general.
Uno de los mayores impactos fue el de la salud mental para toda la población con un componente más acusado en todas aquellas personas que durante días, estuvieron en primera línea de batalla desde el último eslabón de la cadena como el personal de limpieza hasta el final con el personal facultativo enfrentándose a algo desconocido de elevada mortalidad, con pérdidas emocionales, cargas de trabajo a las que jamás se habían visto sometidas acusadas por la falta de recambio ya fuera por enfermedad o muerte y con el desbordamiento que supuso los centros hospitalarios hizo más numerosos y en algunos casos más acentuados trastornos como la ansiedad, la depresión o el burnout de los cuales ya presentaban señales anteriores.
El resto de la población además de sufrir lo antes mencionado tuvo consecuencias del tambaleo del sistema sanitario: retrasos en los diagnósticos, tratamientos, en las intervenciones, investigación, así como, una crisis económica generalizada con menor productividad y mayor absentismo debido a las medidas de confinamiento y la alta mortalidad.
Es por ello que, tras esta experiencia como sociedad debemos reflexionar en cuidar a un sector tan importante como todos aquellos colectivos que forman parte de la sanidad. Su salud mental, mayores recursos tanto personales como técnicos, así como una inversión directa en la sostenibilidad de todo el sistema.
Bibliografía
- https://www.boe.es (R.D. – ley 30/2021).
- https://www.sanidad.gob.es
- https://www.isciii.es
- https://annali.is.it
- https://revista.seg-social.es



