El papel del celador como vínculo familiar y afectivo del paciente

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IV. Nº 7–Julio 2021. Pág. Inicial: Vol. IV; nº7: 11

Autor principal (primer firmante): Yolanda Otero de la Fuente

Fecha recepción: 6 de Junio, 2021

Fecha aceptación: 29 de Junio, 2021

Ref.: Ocronos. 2021;4(7): 11

Autora: Yolanda Otero de la Fuente. Celadora

Introducción

En un escenario de trabajo intensísimo, como es esta situación que estamos viviendo, los/as celadores/as nos convertimos en una pieza esencial del engranaje para facilitar las tareas básicas a otros profesionales.

El grupo profesional de celadores somos los que tenemos la posibilidad de ayudar a esos pacientes que por el miedo al contagio tienen prohibido ver a su familia.

El contacto directo que el celador mantiene con el paciente, nos pone en una situación de privilegio ante éste, proporcionándonos más posibilidades para hablar con ellos, de conocer sus inquietudes y circunstancias personales. Es decir, después de hacer sus camas, acompañarlos al baño, hacer sus traslados a otras unidades, de cama a silla o viceversa, acarrear sus bombonas de oxígeno… y un largo etc… Cuando todo eso está hecho, les leemos las cartas de sus familiares, cogemos su mano y los escuchamos.

Desarrollo

En estas circunstancias, que estamos transitando, tan complejas, anómalas con un alto nivel de trabajo y estrés, los celadores/as se convierten, nos convertimos, en una pieza esencial del dispositivo sanitario. Nuestra función es facilitar las tareas básicas a otros profesionales para que el paciente sea el beneficiado. En definitiva, somos el apoyo de los especialistas.

Pero, además, en esta ocasión insólita en la que el paciente de coronavirus está aislado, serán, y de hecho lo son, los celadores, quienes, por su cercanía, proporcionen al enfermo el calor humano que, por la realidad en la que nos encontramos, no puede darle su familia.

Para que este engranaje funcione, es importantísimo que exista una total empatía entre trabajadores, ya sean médicos, enfermeros, técnicos auxiliares o celadores, y que también sea plenamente compartido el intento de hacer lo más grata posible la estancia al paciente.

Y a pesar de que el riesgo al contagio está ahí y no se puede obviar que preocupa porque la carga viral es muy fuerte,como sanitarios que somos, sabemos que este es el lugar dónde nos corresponde estar.

Los celadores/as, estamos ahí para aliviar el impacto de la soledad que sufren estos pacientes durante su hospitalización, que, en muchos casos, son estancias larguísimas y muy duras, y, eventualmente, en el final de la vida. Una de las devastadoras consecuencias de la pandemia es la profunda soledad en la que se encuentran sus víctimas durante el internamiento y, en el proceso de muerte.

Por el riesgo de contagio, el final les llega sin ningún rostro querido cerca, ni una mano que los pueda acariciar a falta de un protocolo específico de cuidados paliativos que permita que un familiar pueda ser el sostén anímico durante la hospitalización. De esta manera los celadores hemos podido cubrir estas carencias afectivas en muchos casos.

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Si bien en todos los hospitales hay profesionales de la salud que asisten a los pacientes críticos hasta el momento mismo del fallecimiento, es una asistencia más técnica ya que por razones de tiempo y saturación de pacientes, lo que impera es la inmediatez asistencial y no siempre existe espacio para la afectividad, y la empatía.

Es muy importante que los sanitarios estemos atentos a los sentimientos expresados por los pacientes ante la enfermedad para tranquilizarles y ofrecerles seguridad y confianza y aliviar la sensación o proporcionar comodidad al paciente.

Sentimientos como:

  • Dolor: Es una experiencia humana que incapacita, aflige, descompensa y que en muchas ocasiones no se tolera.
  • Sufrimiento: Se origina ante una sensación de amenaza, es decir, cuando el origen de la enfermedad es desconocido, cuando se cree que no puede ser aliviado o cuando su significado es funesto.
  • Ansiedad: Reacción normal al estrés y a las amenazas percibidas inespecíficamente. Es una emoción que surge ante la percepción de peligros reales o imaginarios que se experimentan de manera física, psicológica o emocional.
  • Miedo: Respuesta ante una amenaza específica.
  • Estrés: Condición que surge cuando se percibe una situación que resulta amenazante y para la cual se cree que no se tienen los recursos suficientes para la adecuada superación. Es producto de la relación con el medio físico y social que rodea al individuo.
  • Desesperanza: Mezcla de sentimientos, emociones y pensamientos que se centra en la creencia fundamental de que no hay solución a las necesidades y problemas de importancia.
  • Irritación o Agresividad: Producida por la frustración de no poder hacer nada por sí mismo, la pérdida de control de la situación y los conflictos internos que se generan por la enfermedad; es la forma de enfrentar la ansiedad.

En esta área en particular todo el equipo (enfermero/a, auxiliar y celador) asume un papel muy importante en los cuidados que brinda a los pacientes.

Conclusiones

Del tiempo dedicado al cuidado de pacientes, se aprenden tantas y tantas cosas… Pero la más importante es, sin lugar a dudas, el gran papel que ejercemos a nivel humano en situaciones críticas donde ya nada técnico se puede hacer. Y es ahí cuando nosotros, el personal sanitario de urgencias (médicos, enfermeros, auxiliares, celadores), sacamos lo mejor de nosotros y lo transmitimos a ese paciente o familiar que tan ansiosamente lo recibe.

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Bibliografía

  1. Guía del Celador. Hospital Universitario de Getafe.
  2. Juan Carlos Bermejo. Humanizar la Asistencia Sanitaria. Ed. Descleéde Brouwer. S:A. 2014
  3. Rodrigo Gutiérrez Fernández. Revista Clínica Médica. Versión On-Line. La Humanización en Atención Primaria. 2017
  4. http://www.dep17.san.gva.es/ PDF/urgencias/Montserrat Soler_FactorHumano Urgencias.pdf