Incluido en la revista Ocronos. Vol. VIII. N.º 5–Mayo 2025. Pág. Inicial: Vol. VIII; N.º 5: 224
Autor principal (primer firmante): María Paz López Gil
Fecha recepción: 07/04/2025
Fecha aceptación: 04/05/2025
Ref.: Ocronos. 2025;8(5): 224
Autores:
- María Paz López Gil
- María Villanova Garrido
- Purificación Garrido Moreno
- Diana María Rivas Ejea
- María Revuelta Valero
- Laura Gómez López
Categoría: Enfermería, Fisioterapia, Farmacia, Técnico en farmacia, TCAE, Celador.
Palabras clave: Envejecimiento, sistema digestivo, intestino, permeabilidad.
Introducción
La permeabilidad intestinal aumentada, o síndrome del intestino permeable, no solo afecta la salud digestiva, sino que también desempeña un papel clave en la inflamación del sistema nervioso central (neuroinflamación).
La comunicación bidireccional entre el intestino y el cerebro, conocida como el eje intestino- cerebro, permite que alteraciones en la barrera intestinal impacten negativamente la función cerebral. Cuando esta barrera se ve comprometida, se pueden liberar mediadores inflamatorios, toxinas y metabolitos bacterianos al torrente sanguíneo, activando respuestas inmunológicas que contribuyen al deterioro neuronal y al desarrollo de enfermedades neurológicas.
¿Cómo la permeabilidad intestinal afecta el cerebro?
Disrupción de la Barrera Hematoencefálica (BHE)
El cerebro cuenta con su propia barrera protectora, la barrera hematoencefálica (BHE), que regula el paso de sustancias desde la sangre hacia el sistema nervioso central.
- Cuando la permeabilidad intestinal está aumentada, se liberan citocinas proinflamatorias y lipopolisacáridos (LPS) que pueden afectar la integridad de la BHE.
- Esto permite la entrada de toxinas y células inmunitarias al cerebro, desencadenando procesos neuroinflamatorios.
Activación de la Microglía y Respuesta Inflamatoria
- La microglía, que son las células inmunitarias del cerebro, detectan la presencia de LPS y citocinas inflamatorias, promoviendo una respuesta inflamatoria crónica.
- Este proceso contribuye al estrés oxidativo y la degeneración neuronal.
Desequilibrio en los Neurotransmisores
La microbiota intestinal participa en la producción de neurotransmisores clave como la serotonina, dopamina y GABA.
- La disbiosis intestinal y la inflamación pueden alterar la producción de estos neurotransmisores, afectando el estado de ánimo, la memoria y la función cognitiva.
Enfermedades neurológicas relacionadas con la permeabilidad intestinal
Enfermedades Neurodegenerativas
La inflamación crónica inducida por la permeabilidad intestinal ha sido vinculada con enfermedades como:
- Alzheimer: El LPS y las citocinas inflamatorias aumentan la acumulación de placas beta-amiloides en el cerebro.
- Parkinson: Se ha encontrado una relación entre la disbiosis intestinal y la acumulación de alfa-sinucleína, una proteína tóxica en el cerebro.
Trastornos Psiquiátricos
- Depresión y ansiedad: La inflamación y la reducción de serotonina afectan el bienestar emocional.
- Esquizofrenia y trastorno bipolar: Se han identificado alteraciones en la microbiota y marcadores de inflamación en pacientes con estos trastornos.
Autismo y Déficit de Atención
- Los niños con trastorno del espectro autista (TEA) presentan con frecuencia disbiosis intestinal y niveles elevados de inflamación.
- Se ha sugerido que la permeabilidad intestinal podría influir en el desarrollo cerebral temprano.
Estrategias para reducir la neuroinflamación asociada a la permeabilidad intestinal
Restauración de la Integridad de la Barrera Intestinal
- L-glutamina y zinc: Favorecen la regeneración del epitelio intestinal.
- Butirato: Un ácido graso de cadena corta que reduce la inflamación intestinal y fortalece la barrera.
Modulación de la Microbiota
- Probióticos (Lactobacillus, Bifidobacterium) para reducir la inflamación sistémica.
- Prebióticos para alimentar bacterias beneficiosas.
- Dieta antiinflamatoria con alimentos ricos en polifenoles (cúrcuma, té verde).
Reducción de la inflamación sistémica
- Omega-3: Tiene efectos antiinflamatorios en el intestino y el cerebro.
- Ejercicio físico: Mejora la función cognitiva y reduce la inflamación.
- Manejo del estrés: Técnicas como la meditación pueden modular el eje intestino- cerebro.
Conclusión
La permeabilidad intestinal aumentada no solo afecta la digestión, sino que también desempeña un papel crucial en la neuroinflamación y el desarrollo de trastornos neurológicos. La inflamación crónica inducida por toxinas y citocinas puede comprometer la barrera hematoencefálica, alterar la función de los neurotransmisores y contribuir a enfermedades neurodegenerativas y psiquiátricas.
Adoptar estrategias para fortalecer la barrera intestinal, modular la microbiota y reducir la inflamación sistémica puede ser clave para proteger la salud cerebral y prevenir el deterioro neurológico.
Bibliografía
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