Atención sanitaria y manejo inicial del paciente expuesto a frío extremo y congelación

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 11–Noviembre 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 11: 22

Autor principal (primer firmante): María Salanueva García

Fecha recepción: 04/10/2026

Fecha aceptación: 31/10/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(11): 22

Autor/a:

María Salanueva García

Categoría profesional: Enfermería

Resumen

La exposición accidental a ambientes con temperaturas extremadamente bajas representa un desafío médico asistencial caracterizado por un alto nivel de complejidad clínica. Esta entidad abarca tanto el daño hístico periférico delimitado (congelaciones) como la afectación multisistémica grave provocada por la hipotermia accidental. El presente trabajo analiza la evidencia más reciente orientada a optimizar la atención prehospitalaria y hospitalaria de estos pacientes.

Se enfatiza la necesidad de una priorización asistencial rigurosa donde la estabilidad hemodinámica y la corrección de la hipotermia central prevalezcan sobre las lesiones locales. Asimismo, se describen los protocolos de recalentamiento activo rápido en baño de agua, la profilaxis farmacológica (ibuprofeno y trombolíticos) y los cuidados específicos de Enfermería orientados a prevenir la necrosis tisular, mitigar el dolor y evitar amputaciones evitables. Se concluye que una actuación rápida, estandarizada e interdisciplinar desde los primeros auxilios reduce sustancialmente las secuelas permanentes y la mortalidad.

Palabras clave: hipotermia accidental, congelación, atención prehospitalaria, recalentamiento activo, urgencias, enfermería de emergencias, trauma por frío.

Introducción

Las emergencias derivadas de la exposición ambiental a frío extremo constituyen patologías tiempo-dependientes de elevada morbimortalidad. Aunque tradicionalmente se vinculaban al ámbito de la montaña o actividades al aire libre en climas severos, el perfil epidemiológico actual incluye de manera creciente a poblaciones urbanas de alta vulnerabilidad. Entre ellas destacan personas mayores, pacientes con trastornos neurocognitivos o de la conducta, personas en situación de sinhogarismo y víctimas atrapadas en accidentes de tráfico prolongados en épocas invernales.

En las últimas décadas, el abordaje terapéutico de las lesiones por congelación y de la hipotermia sistémica ha experimentado una importante evolución. Prácticas empíricas del pasado —tales como la fricción de la piel afectada con nieve o tejidos, o la aplicación de calor seco directo sin control de temperatura— han sido completamente descartadas debido a que exacerban la microtrombosis, aceleran la isquemia tisular y destruyen de forma irreversible la viabilidad celular. La comprensión actual de los mecanismos fisiopatológicos, dominados por la cristalización celular y la vasoconstricción periférica mantenida, respalda protocolos asistenciales estandarizados.

La gravedad y el pronóstico final del paciente están condicionados por la celeridad con la que se restablezcan la temperatura corporal central y el flujo microvascular. Por consiguiente, resulta vital la coordinación efectiva entre los equipos de emergencias prehospitalarias y las unidades de urgencias e intensivos hospitalarias, instaurando desde el primer contacto medidas de aislamiento térmico, recalentamiento controlado y soporte vital avanzado.

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Objetivos

Objetivo general

Sintetizar la evidencia científica sobre la atención sanitaria y el manejo inicial del paciente con congelaciones e hipotermia accidental, estableciendo pautas de actuación asistencial desde la fase prehospitalaria hasta la atención hospitalaria urgente.

Objetivos específicos

  1. Describir las actuaciones inmediatas de primeros auxilios y el soporte prehospitalario inicial en pacientes expuestos a frío extremo con signos de congelación e hipotermia accidental. (1, 2)
  2. Analizar las técnicas de recalentamiento activo y las pautas médicas recomendadas en los servicios de urgencias para el manejo de la hipotermia grave y las congelaciones profundas. (2, 3)
  3. Detallar los cuidados de Enfermería y las medidas de soporte encaminados a prevenir complicaciones sistémicas y viabilizar la conservación de los tejidos afectados en la fase aguda. (2, 3)

Métodos

Para la consecución de los objetivos planteados, se realizó una búsqueda bibliográfica exhaustiva y estructurada en las bases de datos PubMed / MEDLINE, Scopus y Cochrane Library. La estrategia de búsqueda combinó los términos MeSH / DeCS: Frostbite, Accidental Hypothermia, Emergency Medical Services, Prehospital Care y Rewarming, empleando operadores booleanos (AND, OR).

Se establecieron como criterios de inclusión:

  • Artículos científicos originales, guías de práctica clínica, consensos internacionales y encuestas nacionales publicados en revistas indexadas con proceso de revisión por pares.
  • Trabajos orientados al manejo prehospitalario y hospitalario urgente en humanos. (1-3)
  • Publicaciones con texto completo disponible en acceso abierto.

Se excluyeron estudios desarrollados exclusivamente en modelos animales y aquellos enfocados en intervenciones quirúrgicas de reconstrucción o amputación tardía. Finalmente, se seleccionaron tres estudios de referencia internacional de alta solidez metodológica para sustentar el marco teórico y práctico del artículo. (1-3)

Resultados

Actuaciones de primeros auxilios y manejo prehospitalario inicial

Frente a una víctima con hipotermia accidental y congelaciones locales simultáneas, la prioridad clínica absoluta debe centrarse en el soporte vital sistémico y el manejo de la hipotermia central antes de abordar las lesiones tisulares acras. (1, 2)

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Las intervenciones en el ámbito de emergencias deben seguir la siguiente secuencia:

  • Aislamiento y protección térmica: Retirar de forma inmediata la ropa húmeda o congelada del paciente y envolverlo en mantas térmicas o aislando el cuerpo del suelo frío para frenar la pérdida de calor por conducción y evaporación. (1)
  • Protección del tejido helado: Manejar las extremidades congeladas con extrema delicadeza. Está estrictamente contraindicado masajear, frotar o aplicar fuentes de calor directo e incontrolado (como fogatas o bolsas de agua hirviendo) sobre las zonas con congelación. (2)
  • Criterios para el recalentamiento en el campo: El recalentamiento activo de las congelaciones no debe iniciarse en el entorno prehospitalario si existe riesgo de que la zona descongelada vuelva a congelarse durante el traslado, ya que el ciclo de congelación-descongelación-recongelación genera daños tisulares devastadores e irreversibles. (2)

Protocolos de recalentamiento activo y tratamiento médico en urgencias

Una vez garantizada la estabilidad hemodinámica y la temperatura central en el entorno hospitalario, se procede al protocolo de recalentamiento activo rápido de las lesiones acras (2):

  • Baño de agua caliente: Sumergir la extremidad congelada en un baño de agua circulante mantenida rigurosamente entre 37 °C y 39 °C (98.6 °F – 102.2 °F). El proceso debe mantenerse hasta que la zona afectada recupere una textura suave, flexible y un tono eritematoso (aproximadamente 30 a 60 minutos). (2)
  • Control del dolor y profilaxis inflamatoria: Dado que el proceso de descongelación es sumamente doloroso, se requiere la administración de analgesia opioide y la pauta precoz de antiinflamatorios no esteroideos (específicamente ibuprofeno a dosis de 12 mg/kg/día dividido en dos tomas, hasta un máximo de 2400 mg/día) para inhibir la síntesis de tromboxanos y limitar la cascada isquémica. (2)
  • Manejo de flictenas y farmacología avanzada: Las ampollas claras y tensas pueden ser aspiradas para reducir la presión local, debiendo respetarse intactas las flictenas hemorrágicas. (2) En casos graves de congelación profunda con riesgo de amputación proximal, se contempla el uso de terapia trombolítica (tPA) o vasodilatadores análogos de prostaciclina (iloprost) dentro de las primeras 24 a 48 horas post-descongelación. (2)

En cuanto a la hipotermia grave con parada cardiorrespiratoria, los protocolos de reanimación destacan el recalentamiento extracorpóreo mediante oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO) o bypass cardiopulmonar como la técnica de elección de mayor supervivencia. (3)

Cuidados de enfermería para la prevención de complicaciones

El plan de cuidados de Enfermería en la fase aguda abarca intervenciones sistemáticas para preservar la viabilidad hística y estabilizar al paciente (2, 3):

  • Monitorización continua: Control estricto de la temperatura central mediante sondas esofágicas o vesicales, monitorización electrocardiográfica continuada (por el elevado riesgo de arritmias por irritabilidad miocárdica) y control hemodinámico. (1, 3)
  • Cuidado de heridas y curas locales: Aplicación de gel de aloe vera tópico cada 6 horas en los tejidos descongelados y colocación de vendajes voluminosos, limpios, secos y no opresivos, independizando los dedos mediante gasas interdigitales para evitar la maceración. (2)
  • Posicionamiento y reposo: Elevación de las extremidades afectadas por encima del nivel del corazón para reducir la formación de edema, manteniendo la prohibición absoluta de deambular sobre pies recién descongelados. (2)
  • Soporte sistémico: Reposición hidroelectrolítica con sueroterapia templada intravenosa para combatir la hemoconcentración, comprobación del estado de vacunación antitetánica y administración de profilaxis según indicación. (2)

Discusión

El éxito en la atención al paciente expuesto a frío extremo radica en la adherencia estricta a guías clínicas actualizadas y en la erradicación de prácticas históricas perjudiciales. (1, 2)

El consenso científico enfatiza que el pronóstico vital prevalece sobre el funcional; por ello, la resucitación en hipotermia grave debe realizarse con cautela, minimizando la manipulación brusca del paciente para prevenir la fibrilación ventricular. (3) En el terreno local, el factor determinante para minimizar las amputaciones es la reducción del tiempo de isquemia hística mediante el recalentamiento rápido a temperatura controlada (37-39 °C) y la administración temprana de ibuprofeno como neuroprotector microvascular. (2)

Para el personal de Enfermería en los servicios de emergencias y urgencias, resulta crucial comprender la importancia de la monitorización central continua y el manejo meticuloso de la zona afectada. La aplicación de vendajes no constrictivos y el control intensivo del dolor son pilares indispensables para garantizar una evolución clínica favorable y mitigar las secuelas funcionales a largo plazo. (2)

Conclusiones

  1. La atención prehospitalaria inicial debe priorizar la estabilidad hemodinámica y el recalentamiento central del paciente sobre las lesiones por congelación, evitando cualquier fricción o calentamiento directo no controlado de los tejidos congelados.
  2. El método de elección para el tratamiento de las congelaciones locales es el recalentamiento rápido en baño de agua a 37-39 °C junto con la administración precoz de ibuprofeno para frenar el daño microvascular.
  3. Los cuidados de Enfermería enfocados en la elevación del miembro, la cura de flictenas con vendajes holgados interdigitales, la analgesia continuada y la monitorización electrocardiológica son esenciales para prevenir la necrosis y evitar amputaciones evitables.

Bibliografía

  1. Leuci L, Daminelli F, Gamberini L, Boroli F, Rauch S, Roveri G, et al. Prehospital management of accidental hypothermia: A nationwide survey among Italian helicopter emergency medical services. Scand J Trauma Resusc Emerg Med. 2025;33(1):156.
  2. McIntosh SE, Freer L, Grissom CK, Auerbach PS, Rodway GW, Cochran A, et al. Wilderness Medical Society Clinical Practice Guidelines for the Prevention and Treatment of Frostbite: 2019 Update. Wilderness Environ Med. 2019;30(4S):S19-S32.
  3. Paal P, Pasquier M, Darocha T, Lechner R, Kosinski S, Wallner B, et al. Accidental Hypothermia: Severe Hypothermia Resuscitation. Scand J Trauma Resusc Emerg Med. 2023;31(1):32.