Cómo protegernos del desgaste profesional siendo celador en el ámbito laboral

Incluido en la revista Ocronos. Vol. V. Nº 12–Diciembre 2022. Pág. Inicial: Vol. V; nº12: 44

Autor principal (primer firmante): Joaquina Nava Fidalgo

Fecha recepción: 4 de noviembre, 2022

Fecha aceptación: 1 de diciembre, 2022

Ref.: Ocronos. 2022;5(12) 44

Autora

  • Joaquina Nava Fidalgo

Categoría

Celador

Palabras clave

Introducción

El desgaste profesional describe una situación de agotamiento, un apagón personal y profesional, un cúmulo de situaciones con alta dedicación emocional y esfuerzos. Los profesionales más expuestos, es decir, los que mantienen un trato directo y continuado con los pacientes prestando servicios de atención y ayuda y con elevadas exigencias en el trabajo, como son los celadores, entre otros profesionales de la sanidad, son los que tienen mayor riesgo de sufrir un desgaste profesional.

Objetivo

Este trabajo tiene como finalidad analizar el desgaste profesional de los celadores y cómo evitar llegar a sufrirlo.

Condiciones de trabajo, relaciones personales, dependencia, perfección, rutina, estrés, ansiedad, culpabilidad, prevención

Resultado

Aunque no existe una definición unánime para el desgaste profesional, hay consenso para considerar que surge en los trabajadores como respuesta al estrés laboral crónico integrado por actitudes y emociones negativas hacia el trabajo, los compañeros y nosotros mismos, considerándose como psicopatología. La ansiedad, el agotamiento emocional, la insatisfacción o la fatiga mental son términos que están relacionados con el desgaste profesional.

En la década de los 70 se describe, por primera vez, como una patología originada en el contexto organizativo del trabajo. En la aparición del desgaste profesional están implicados desencadenantes de carácter individual, que son los que predisponen a las personas a percibir, a comportarse y a sentir de una determinada manera, y desencadenantes de carácter contextual, relacionados con las distintas dimensiones del trabajo, la responsabilidad del puesto.

Se ha llegado a la conclusión de que el desgaste es progresivo y el trabajador pasa por diferentes fases, aunque no todos en el mismo grado ni manifestados de la misma forma:

  • Fase de entusiasmo: el celador tiene altas expectativas, ilusión con su nuevo trabajo pero según pasa el tiempo va frustrándose por no ver cumplidas sus expectativas.
  • Fase estancamiento: se va perdiendo poco a poco la ilusión y se comienza a dejar de lado la implicación en su puesto y se transfiere en estrés.
  • Fase de frustración: estar expuesto a situaciones de estrés laboral durante un largo periodo hace que la desmotivación se transforme en un sentimiento de infravaloración.
  • Fase de apatía: comienza el distanciamiento de celador con sus labores en el centro de trabajo, disminuyendo el ritmo de atención y desempeño en las tareas. Empiezan a aparecer los cambios de humor, el distanciamiento con su entorno…
  • Fase de quemado: es la fase final, con un colapso total del trabajador que repercute negativamente en su salud, pudiendo verse obligado a coger una baja laboral para separarse de su trabajo y poder volver a reconducir la situación, porque en el caso de que no se busque solución podría peligrar la integridad física del trabajador.

Por eso es muy importante evitar llegar a la última fase y con los primeros síntomas de desgaste buscar soluciones y apoyos, tanto en el centro de trabajo como en la familia.

Para prevenir esta situación de desgaste es muy importante mantener una vida saludable, que permita la separación de la vida laboral con la personal, pudiendo tener tiempo de ocio de calidad, haciendo deporte o tareas que permitan relajarse, junto con una buena alimentación y descanso. Es importante saber hacer ejercicios de respiración para atenuar la tensión en momentos de estrés y favorecer pensamientos positivos.

Conclusiones

El desgaste profesional es un fenómeno laboral complejo en el que están implicados factores de distinta naturaleza, por lo que no existe tratamiento específico ni tampoco una estrategia simple, pero podemos amortiguar sus efectos, o bien prevenir su aparición haciendo ciertos cambios en nuestras rutinas tanto en el entorno personal como laboral, por ejemplo, desarrollar habilidades sociales, gestionar el tiempo, afrontar los problemas en el momento que aparezcan para minimizar el estrés prolongado, tener pensamientos positivos y realista, fomentar la autoestima y el autocontrol emocional, realizar actividades en el tiempo libre que motiven la satisfacción.

Bibliografía

  1. Martínez, A. Relaciones entre inteligencia emocional y estrategias de afrontamiento ante el estrés. (En línea). Disponible en: http://reme.uji.es/articulos/ numero37/article6/article6.pdf [Consultado el día 2 sep 2022]
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  3. Riesgos Psicosociales en el ámbito de trabajo de celador. IAAP
  4. Apples, A. (1998). Estrés laboral, agotamiento y enfermedad. En J. Buendía (ed.), Estrés laboral y salud (pp. 119-128). Madrid: Biblioteca Nueva. Informes y publicaciones del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, del Ministerio de Trabajo y Economía de España.
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