Biomecánica aplicada al análisis del movimiento

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 3–Marzo 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 3: 222

Autor principal (primer firmante): Silvia Alebesque Cortés

Fecha recepción: 12/02/2026

Fecha aceptación: 09/03/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(3): 222

Autores:

SILVIA ALEBESQUE CORTÉS

ANDREA LIZAMA CASTROVIEJO

LAURA PESCADOR BERNAL

EMILIANO LAJUSTICA BUENO

JUAN CARLOS GASPAR ANDREU

JUANA LÓPEZ ALCAIDE

Categoría profesional: FISIOTERAPEUTA

Resumen

A día de hoy, en pleno 2026, podemos asegurar que la biomecánica aplicada al análisis de movimiento es una herramienta cotidiana para el fisioterapeuta que quiere entender no solo “qué” duele, sino “cómo” se está moviendo el paciente para llegar a ese dolor. Nos centraremos en el tren inferior, y así, el análisis clínico de la marcha combina observación sistemática, registro de tiempos y longitudes de paso, y, cuando se dispone de tecnología, datos de cinemática tridimensional, fuerzas de reacción y actividad electromiográfica.

Al final, todos estos registros son lo que va a permitir describir con detalle la dinámica de cadera, rodilla, tobillo y tronco, identificar patrones patológicos y relacionarlos con hallazgos de fuerza, rango articular y control motor. La biomecánica ayuda a analizar gestos deportivos, actividades laborales y tareas de la vida diaria, apoyándose en conceptos como planos y ejes de movimiento, palancas óseas, grados de libertad articulares y distribución de cargas. Para el fisioterapeuta, integrar esta mirada tiene como consecuencia el pasar de “esa rodilla está inestable” a “esta cadena de movimiento está desviando el vector de carga hacia el compartimento medial del lado afecto”.

Palabras clave:

Biomecánica; análisis de movimiento; análisis de la marcha; cinemática tridimensional; cinética articular; palancas corporales; fisioterapia musculoesquelética; sensores inerciales; patrones de movimiento; control motor.

Introducción

Hablar de biomecánica en un contexto de fisioterapia puede sonar, de entrada, a fórmulas y gráficos complejos, pero en el día a día se traduce en algo más cercano y fácil de explicar, al menos en primera instancia, que es el cómo se mueve el paciente y qué fuerzas soportan sus articulaciones mientras lo hace. El análisis de movimiento, que parte desde la simple observación clínica hasta los estudios instrumentados de marcha con captura tridimensional, nos ofrece un marco objetivo para entender por qué algunos patrones se asocian a dolor o lesión y otros no. El propósito de este artículo es repasar los principios de biomecánica útiles para el fisioterapeuta, describir cómo se aplican en el análisis de marcha y de otras tareas funcionales, y mostrar con ejemplos.

Principios básicos: planos, ejes y palancas

Todo análisis de movimiento descansa sobre un idioma común que es el de los planos de movimiento, ejes de giro y palancas. El plano sagital es aquel en el que observamos flexión y extensión; el frontal, donde vemos abducción, aducción e inclinaciones laterales; el transversal recoge las rotaciones internas y externas. A su vez, cada plano se asocia a un eje perpendicular, y así los movimientos en el plano sagital giran alrededor de un eje transversal, los del plano frontal alrededor de un eje anteroposterior, y así sucesivamente. Para el fisioterapeuta, tener esto claro ayuda a describir con precisión qué está pasando: no es lo mismo decir “la rodilla cae hacia dentro” que hablar de un aumento del valgo dinámico, con carga en el plano frontal y rotación asociada en el transversal.

En cuanto a las palancas, el cuerpo humano se organiza en sistemas en los que los huesos actúan como brazos de palanca, las articulaciones como ejes y los músculos como fuerzas que compiten con las cargas externas. Las palancas de tercer género, que son las más frecuentes en el aparato locomotor, sitúan la fuerza muscular cerca del eje articular y la resistencia más lejos, favoreciendo con ello amplitud y velocidad de movimiento, pero a costa de exigir más fuerza al músculo. Un ejemplo sencillo es la flexión de codo por acción del bíceps: el tendón se inserta próximo al codo, mientras que la carga (mano, mancuerna) está alejada, de modo que pequeños cambios en la posición de la carga alteran de forma notable el momento de fuerza que deben soportar los tejidos. Esta lógica se repite en cadera, rodilla o tobillo y es fundamental para entender por qué ciertas posturas o ejercicios cargan más una estructura que otra.

Biomecánica de la marcha

La marcha es probablemente el movimiento humano más estudiado desde el punto de vista biomecánico. El análisis clínico de la marcha, incluso sin tecnología avanzada, se apoya en la observación sistemática de parámetros espaciotemporales (longitud de paso, cadencia, tiempo de apoyo), de la alineación de segmentos (tronco, pelvis, cadera, rodilla y tobillo) y de signos como el apoyo en equino, el valgo dinámico de rodilla o las desviaciones del tronco. Toda esta observación permite sospechar de alteraciones de fuerza, de rango articular o de control motor que luego se confirmarán en la camilla o con pruebas funcionales.

Los laboratorios de marcha añaden a esta observación (si están disponibles) una batería de medidas instrumentadas de última generación, tales como cámaras de captura de movimiento que registran la cinemática tridimensional mediante marcadores, plataformas de fuerza que miden las fuerzas de reacción del suelo y electromiografía que registra la activación muscular durante el ciclo de la marcha. Con todos estos datos se pueden calcular ángulos de las articulaciones en los tres planos, momentos articulares, potencias y secuencias de activación muscular, construyendo un “mapa” detallado del patrón de marcha de cada persona. Aunque no todos los fisioterapeutas tienen acceso a estos sistemas, entender qué información aportan ayuda a interpretar informes de marcha y a conversar de tú a tú con los equipos que los realizan.

Sensores inerciales

En los últimos años, los sistemas basados en sensores inerciales (IMUs) han ampliado el campo del análisis de movimiento más allá del laboratorio clásico. Estos dispositivos combinan acelerómetros y giroscopios, y se fijan en distintos segmentos corporales consiguiendo registrar la cinemática en tres dimensiones durante tareas como caminar, subir escaleras, sentarse y levantarse o realizar gestos deportivos. Los estudios de fiabilidad han mostrado que las mediciones de flexoextensión y abducción/aducción de cadera, rodilla y tobillo alcanzan errores inferiores a 5 grados en la mayoría de situaciones, mientras que las rotaciones presentan errores algo mayores, especialmente en el tobillo.

Para la fisioterapia esto abre todo un abanico interesante de posibilidades, ya que es posible registrar patrones de movimiento en contextos reales, en clínica o incluso en entorno domiciliario, sin necesidad de grandes instalaciones. En un paciente con artrosis de rodilla, por ejemplo, los sensores pueden documentar cómo varía el patrón de marcha tras un programa de fortalecimiento o después de adaptar el calzado, aportando datos objetivos sobre la evolución del movimiento. Al final, es esa información, combinada con la exploración clínica y la percepción del propio paciente, la que ajustará con precisión las intervenciones.

Ejemplo clínico: marcha en artrosis de rodilla

La artrosis de rodilla es un campo clásico donde la biomecánica aporta matices importantes, en muchos pacientes se observa un aumento del momento aductor de rodilla durante la fase de apoyo, que se relaciona con mayor carga en el compartimento medial. Este patrón puede acompañarse de una inclinación del tronco hacia el lado afecto o de una marcha con pies muy en rotación externa, estrategias con las que el cuerpo intenta redistribuir cargas para hacer el apoyo más llevadero.

Desde el punto de vista de la fisioterapia, el análisis de movimiento hace de consejero para decidir qué variables merece la pena modificar: por ejemplo, trabajar la fuerza de abductores de cadera para reducir el valgo dinámico, ajustar la longitud del paso para disminuir picos de carga en apoyo, o entrenar la estabilidad del tronco para evitar inclinaciones excesivas. El uso de sensores o de observación en vídeo a cámara lenta permite documentar estos cambios de manera objetiva, mostrando al paciente, por ejemplo, cómo se reduce la oscilación lateral del tronco tras semanas de trabajo específico.

Ejemplo clínico: análisis de carrera en el corredor aficionado

En el corredor recreativo, el análisis de movimiento suele centrarse en la técnica de carrera: cadencia, tiempo de contacto con el suelo, longitud de zancada, ángulo de flexión de rodilla y cadera en apoyo y oscilación vertical del centro de masas. Con todos los datos, una marcha o carrera con zancadas muy largas y baja cadencia se asocia con mayores fuerzas de frenado y picos de impacto, mientras que una cadencia moderadamente más alta tiende a reducir la carga pico en rodilla y cadera.

En la clínica, una observación atenta (con o sin apoyo de vídeo) consigue detectar, por ejemplo, una caída excesiva de la pelvis en el plano frontal (signo de debilidad de glúteo medio), una rotación interna marcada del fémur, o un apoyo muy anterior del pie que favorece sobrecargas en gemelos y tendón de Aquiles. La intervención no consiste en “cambiar toda la técnica” en una sesión, sino en elegir uno o dos focos como trabajar fuerza y control de cadera, proponer ajustes pequeños en cadencia o en la amplitud de paso, y controlar la respuesta del sistema musculoesquelético.

Análisis de gestos específicos

La biomecánica aplicada no se limita a caminar o correr, ya que los gestos deportivos como el salto y aterrizaje en baloncesto, el golpeo en fútbol o el saque en tenis se benefician de un análisis que tenga en cuenta ángulos, momentos de fuerza y secuencias de activación muscular. En el salto, por poner un ejemplo, una combinación de valgo de rodilla, rotación interna de cadera y mala alineación de tobillo durante el aterrizaje se ha relacionado con un mayor riesgo de lesión del ligamento cruzado anterior. Del mismo modo, ciertos patrones de rotación lumbar y torácica durante el swing de golf o el saque de tenis se asocian con sobrecarga repetida de la columna.

El fisioterapeuta puede utilizar análisis en vídeo, plataformas de fuerza o sensores para objetivar estos patrones y plantear modificaciones técnicas junto con trabajo de fuerza y control. A veces basta con mostrar al deportista una cámara lenta de su propio gesto para que entienda a qué nos referimos con “rodillas que se juntan” o “tronco que se hunde hacia delante” y se implique más en el reentrenamiento.

Interpretación clínica

Acumular datos biomecánicos no sirve de mucho si no se integran en un razonamiento clínico coherente. En el análisis de marcha, nuestro ejemplo, los informes instrumentados ofrecen gráficas de ángulos, momentos y potencias; interpretarlos implica relacionarlos con la exploración física, la historia del paciente y los objetivos funcionales. Un aumento del momento extensor de rodilla puede ser una adaptación útil en un paciente con debilidad de cuádriceps, pero problemático en otro con dolor anterior de rodilla; el contexto marca la diferencia.

En este sentido, se ha subrayado que la experiencia del equipo interpretador en biomecánica de la marcha, en la población concreta que atiende y en las distintas opciones terapéuticas condiciona en gran medida la utilidad real del análisis. La biomecánica aporta el “qué” y el “cuánto”; la fisioterapia aporta el “y ahora, ¿qué hacemos con esto?”.

Trampas habituales

Como cualquier herramienta potente, el análisis de movimiento tiene sus trampas y una de ellas es la tentación de buscar patrones “perfectos” y considerar patológico todo lo que se salga de los estándares de normalidad, olvidando que existe una variabilidad individual considerable. Otra es sobrevalorar los datos instrumentados por encima de la clínica: una gráfica que “se ve muy fea” puede pertenecer a un paciente con dolor leve y buena función, mientras que otra casi normal puede corresponder a alguien con dolor intenso y gran temor al movimiento.

Además, las mediciones no están exentas de errores, y es que, en los sistemas con sensores inerciales, por ejemplo, las rotaciones axiales del tobillo muestran errores mayores que las flexoextensiones, lo que obliga a ser prudente al interpretar pequeñas diferencias en estos planos. En los sistemas de marcadores, la colocación inexacta, el deslizamiento sobre la piel o los artefactos técnicos pueden distorsionar los resultados. Por eso, la regla de oro sigue siendo la misma: ningún dato biomecánico debe interpretarse aislado de la exploración física y de la historia del paciente.

Conclusiones

La biomecánica aplicada al análisis de movimiento ofrece al fisioterapeuta una lente privilegiada para entender cómo se reparten las cargas, cómo se coordinan los segmentos y qué patrones se asocian a dolor o limitación funcional. Empezando con la simple observación clínica de la marcha y llegando hasta los sistemas de captura tridimensional o de sensores inerciales, el abanico de posibilidades permite describir con detalle la cinemática y la cinética de la marcha, la carrera y otros gestos funcionales. Utilizada con criterio, esta información enriquece el razonamiento clínico, ayuda a explicar por qué una rodilla se sobrecarga, por qué una cadera no estabiliza o por qué un patrón de carrera genera molestias que no se entienden solo mirando la radiografía.

Para el fisioterapeuta, quizá el paso más útil no es memorizar todos los ángulos de la marcha normal, sino aprender a observar movimiento con ojos biomecánicos: planos, ejes, palancas, momentos de fuerza y estrategias de compensación. A partir de ahí, cada informe de marcha, cada grabación de carrera o cada análisis de salto se convierte en un mapa que guía la elección de ejercicios, el reentrenamiento técnico y la educación del paciente. En definitiva, la biomecánica aplicada no es un fin en sí mismo, sino una forma de hacer más afinada esa tarea tan cotidiana de la fisioterapia: ayudar a que la gente se mueva mejor y con menos dolor.

Bibliografía

  1. Davis RB. Reflections on clinical gait analysis. Gait Posture. 1997. [PubMed.ncbi.nlm.nih](https://PubMed.ncbi.nlm.nih. gov/11369268/).
  2. Kim IJ. Biomechanics of Normal Gait. PM&R KnowledgeNow. 2025. [now.aapmr](https://now.aapmr.org/biomechanics-nor mal-gait/).
  3. Current practices in clinical gait analysis in Europe. CP Research Ireland. 2024. [cpresearchireland](https://cpresearchireland.eu/w p-content/uploads/2024/05/Current-practices-in-cli nical- gait-analysis-in-Europe.pdf).
  4. Gait. Physio-pedia. 2024. [physio-pedia](https://www.physio-pedia.com/Gait).
  5. Schmitz A, et al. Reliability of 3D Lower Extremity Movement Analysis by Means of Inertial Sensor Technology during Transitional Tasks. Sensors. 2018. [pmc.ncbi.nlm.nih](https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/ar ticles/PMC6111309/).
  6. https://www.efdeportes.com/efd188/biomecanica-del- movimiento-humano.htm Joint Anatomy and Basic Biomechanics. Musculoskeletal Key. 2017.[musculoskeletalkey](https://musculoskeletalk ey.com/joint-anatomy-and-basic-biomechanics/).
  7. Análisis biomecánico del movimiento en deportes de alto imapcto y sus implciaciones en la prevención de lesiones. https://dialnet.unirioja.es/servlet/artículo?codig o=9844977.
  8. Basic Biomechanics. University of Wisconsin, Kinesiology notes. [website.education.wisc](https://website.education .wisc.edu/kines119fs/Mod_4_Stuff/BasicBiombjb2011. pdf).
  9. The Benefits of Gait Analysis. University Hospitals. 2021. [uhhospitals](https://www.uhhospitals.org/blog/art icles/2021/02/how-to-perfect-your-running-form-avo id- injury-and-improve-your-time).
  10. Step-by-step insight into gait analysis: a narrative review. ESSKA Journals. [esskajournals.onlinelibrary.wiley](https://esskaj ournals.onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1002/k sa.70067).
  11. Biomecánica y análisis del movimiento (https://es.slideshare.net/slideshow/biomecanica-y -analisis-del- movimientopdf/265683459).
  12. Comparison of lower limb kinematic and kinetic estimation between marker-based and machine learning motion capture systems during jumps. Sci Rep. 2025. [nature](https://www.nature.com/articles/s41598-02 5- 02739-9).
Salir de la versión móvil