Índice
Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 8–Agosto 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 8: 1062
Autor principal (primer firmante): Yudi Tatiana Cano Peña
Fecha recepción: 29/07/2026
Fecha aceptación: 25/08/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(8): 1062
Autores:
Yudi Tatiana Cano Peña
Luna Fernanda Gil Cano
Erika Salvador Tirado
María de la Paz Esteban Borobia
Ester Biel Hernández
Jesús Soler Pérez
Categorías Pinche, Técnico en cuidados auxiliares de Enfermería, auxiliar administrativo, administrativo, celador, telefonista y lavandero
Palabras clave: vitamina B6, piridoxina, vitamina B3, niacina, vitaminas del grupo B, metabolismo, nutrición, salud.
Introducción
Nuestro organismo necesita una gran cantidad de nutrientes para funcionar correctamente. Algunos aportan energía directamente, mientras que otros actúan como piezas indispensables para que cientos de reacciones químicas puedan llevarse a cabo cada día. Las vitaminas del grupo B pertenecen a este segundo grupo. Aunque se requieren en pequeñas cantidades, su ausencia puede alterar de forma importante el funcionamiento del organismo.
Entre ellas destacan la vitamina B6 y la vitamina B3, dos micronutrientes que intervienen en procesos esenciales para la vida. Participan en el metabolismo de proteínas, grasas e hidratos de carbono, favorecen el funcionamiento del sistema nervioso y contribuyen al mantenimiento de la piel, las mucosas y el sistema inmunitario.
Vitamina B6: funciones y beneficios
La vitamina B6, también denominada piridoxina, engloba varios compuestos relacionados que, una vez transformados en su forma activa, participan en más de un centenar de reacciones enzimáticas.
Una de sus funciones principales consiste en intervenir en el metabolismo de los aminoácidos, facilitando la síntesis y degradación de proteínas. Además, resulta imprescindible para la formación de neurotransmisores como la serotonina, la dopamina y el ácido gamma-aminobutírico, sustancias fundamentales para el correcto funcionamiento del sistema nervioso.
La vitamina B6 también participa en la producción de hemoglobina, favorece la formación de glóbulos rojos y contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunitario. Asimismo, ayuda a regular las concentraciones de homocisteína, un aminoácido cuya elevación se ha relacionado con un mayor riesgo cardiovascular.
Las principales fuentes alimentarias incluyen carnes, pescados, aves, legumbres, cereales integrales, frutos secos, plátanos y patatas.
Vitamina B3: una pieza clave del metabolismo energético
La vitamina B3, conocida como niacina, comprende dos formas principales: ácido nicotínico y nicotinamida. Ambas participan en la formación de coenzimas indispensables para obtener energía a partir de los alimentos.
Gracias a su intervención en cientos de reacciones metabólicas, la vitamina B3 contribuye al funcionamiento adecuado de prácticamente todas las células del organismo. También participa en la reparación del ADN, en la respuesta frente al estrés oxidativo y en el mantenimiento de la piel y las mucosas.
Desde hace décadas, la niacina ha despertado interés por su capacidad para modificar el perfil lipídico cuando se administra en dosis farmacológicas. Aunque puede aumentar las concentraciones de colesterol unido a lipoproteínas de alta densidad y reducir los triglicéridos, su utilización con este objetivo ha disminuido debido a la disponibilidad de tratamientos más eficaces y con menos efectos adversos.
Las principales fuentes dietéticas de vitamina B3 son las carnes, pescados, aves, cacahuetes, setas, cereales enriquecidos y legumbres. Además, el organismo puede sintetizar pequeñas cantidades de niacina a partir del aminoácido triptófano.
Consecuencias del déficit vitamínico
La carencia de vitamina B6 puede manifestarse mediante anemia, alteraciones cutáneas, inflamación de la lengua, debilidad, irritabilidad y trastornos neurológicos. Las personas mayores, quienes presentan enfermedades digestivas o quienes siguen dietas muy restrictivas tienen un mayor riesgo de desarrollar este déficit.
La deficiencia de vitamina B3 produce pelagra, una enfermedad clásica caracterizada por dermatitis, diarrea y deterioro cognitivo. Aunque actualmente es poco frecuente en los países desarrollados, todavía puede aparecer en situaciones de malnutrición grave o enfermedades que dificultan la absorción de nutrientes.
Suplementación y seguridad
En personas sanas que mantienen una alimentación variada, la suplementación rutinaria con vitaminas B6 y B3 suele ser innecesaria. No obstante, puede estar indicada cuando existe una deficiencia confirmada, un aumento de las necesidades nutricionales o determinadas enfermedades que dificultan su absorción.
El consumo excesivo de vitamina B6 durante periodos prolongados puede provocar neuropatía periférica, caracterizada por hormigueo, pérdida de sensibilidad o debilidad en las extremidades.
En el caso de la vitamina B3, las dosis elevadas de ácido nicotínico pueden producir enrojecimiento cutáneo, sensación de calor, molestias digestivas y, en algunos casos, alteraciones hepáticas. Por ello, cualquier suplementación a dosis altas debe realizarse bajo supervisión sanitaria.
Importancia de una alimentación equilibrada
La mejor estrategia para mantener unos niveles adecuados de vitaminas del grupo B continúa siendo una alimentación variada y equilibrada. Consumir regularmente frutas, verduras, cereales integrales, legumbres, carnes magras, pescado, huevos y frutos secos facilita el aporte de estos micronutrientes sin necesidad de recurrir a suplementos en la mayoría de las personas.
Además de cubrir las necesidades vitamínicas, este patrón alimentario proporciona otros nutrientes esenciales que actúan de manera conjunta favoreciendo el correcto funcionamiento del organismo.
Conclusión
Las vitaminas B6 y B3 desempeñan funciones esenciales en el metabolismo energético, el sistema nervioso, la formación de células sanguíneas y el mantenimiento de la salud general. Su adecuada ingesta mediante una alimentación equilibrada resulta suficiente para cubrir las necesidades de la mayoría de la población y contribuye al correcto funcionamiento del organismo.
Aunque la suplementación puede ser beneficiosa en situaciones concretas, debe basarse en criterios clínicos y evitar el consumo innecesario de dosis elevadas. La evidencia científica actual respalda la importancia de estas vitaminas dentro de una dieta saludable, pero también recuerda que ningún suplemento puede sustituir los beneficios de unos hábitos de vida equilibrados.
Bibliografía
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