Vía intraósea: ventajas, indicaciones y empleo en urgencias y emergencias

La vía intraósea como técnica alternativa a las vías de acceso venoso clásicas viene cobrando en los últimos años una importancia cada vez mayor. El continuo desarrollo y mejora por parte de las administraciones públicas y entidades privadas de los servicios de urgencias y emergencias extrahospitalarias ha supuesto la necesidad de dotar a estos servicios de equipamiento y materiales que le permitan realizar una atención satisfactoria a pesar de las dificultades específicas de su trabajo.

Autores:

·                     José Luis Méndez García.

·                     Carlos Garagatti Oliveira.

Oviedo: 16 de Noviembre de 2018.

Dedicatoria:

Dedico el presenta trabajo en agradecimiento a la excepcional labor desempeñada día a día por los profesionales de las Urgencias y Emergencias. Especialmente a aquellos profesionales que desempeñan su trabajo en el ámbito extrahospitalario, cuyas condiciones de actuación son a menudo extremadamente adversas y que a pesar de ello, fruto de su esfuerzo y profesionalidad, son capaces de salvar vidas y dar una atención y servicio de calidad a la sociedad a la cual sirven.

Agradecimientos:

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A mis compañeros del área Sanitaria 1 del servicio de atención extrahospitalaria perteneciente al Servicio de Salud del Principado de Asturias, tanto por su apoyo diario en la realización de mi trabajo en este servicio de urgencias como a sus aportaciones y experiencias personales aportadas sobre el tema tratado en este trabajo.

ÍNDICE

1.             Resumen

2.             Introducción

2.1                          Actualidad del tema

2.2                          Objetivos del trabajo

2.3                          Justificación y metodología

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3. Capítulo I. La vía intraósea en atención de la salud

3.1 Historia y evolución

3.2 Sistema circulatorio e irrigación sanguínea de la Médula Ósea

3.3                         Indicaciones y ventajas de empleo en emergencias médicas

3.4                         Contraindicaciones y complicaciones potenciales

3.5                         Regiones anatómicas de aplicación

3.6                         Tipos de instrumental y dispositivos disponibles

3.7                         Técnicas de inserción de la aguja

3.8                         ¿Qué soluciones y fármacos podemos utilizar y cuáles no?

4.              Conclusiones

5.              Bibliografía

1.             RESUMEN

La vía intraósea como técnica alternativa a las vías de acceso venoso clásicas viene cobrando en los últimos años una importancia cada vez mayor. El continuo desarrollo y mejora por parte de las administraciones públicas y entidades privadas de los servicios de urgencias y emergencias extrahospitalarias ha supuesto la necesidad de dotar a estos servicios de equipamiento y materiales que le permitan realizar una atención satisfactoria a pesar de las dificultades específicas de su trabajo. De todos es conocido que esta atención sanitaria es dificultada en multitud de ocasiones por circunstancias desfavorables tales como:

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–                      Situaciones de shock. El paciente en tales estados presenta una dificultad añadida severa a la hora del acceso venoso tradicional.

–                      Pacientes con compromiso vital inmediato o en breve periodo de tiempo, lo cual requiere de actuaciones inmediatas y accesos venosos obtenidos de forma rápida para intentar tratar esta situación.

–                      Dificultades de iluminación en atención vías urbanas e interurbanas, domicilios, playas, zonas de campo y bosques, etc.

–                      Situaciones de frío intenso, ahogamientos, lluvia y nieve.

Por lo expuesto anteriormente se deduce la necesidad de disponer de alternativas rápidas y eficaces que nos permitan disponer de mayores posibilidades de atención al paciente y de esta manera mejorar las capacidades de intervención eficaz del personal sanitario.

En base a esto las recomendaciones del EUROPEAN RESUSCITATION COUNCIL (ERC) y de la AMERICAN HEART ASSOCIATION (AHA) de 2015 incluyen a la vía intraósea como vía de acceso recomendada tras la vía venosa periférica y previa a la vía venosa central en caso de dificultad o retraso en la canalización venosa.

A pesar de esto sigue siendo una forma de tratamiento poco utilizada y en cierta manera desconocida para muchos profesionales de la salud. En lo que a Enfermería se refiere decir que es una técnica aprobada para empleo por parte de este colectivo y así viene reflejado en la NIC código 2303 con el formato “ Administración de medicación intraósea” mediante la inserción de una aguja a través del hueso con el objetivo de administrar líquidos, sangre o medicamentos.

Por consiguiente se deduce necesario dotar de guías y entrenamiento específico al personal sanitario en general y especialmente al que desarrolla su trabajo en la atención de las urgencias y emergencias en el empleo correcto de esta vía de administración de fármacos, sangre y fluidos un poco diferente a las habituales.

2. INTRODUCCIÓN

2.1 ACTUALIDAD DEL TEMA

El acceso a la circulación venosa del paciente mediante el empleo de la vía intraósea comenzó a implementarse a principios del siglo XX como una vía alternativa de infusión de ciertos tipos de preparados. En los pacientes críticos es imprescindible conseguir un acceso para poder administrar de forma rápida y eficaz fármacos y fluidos necesarios para un tratamiento correcto. La vía venosa tradicional cumple los criterios de vía óptima de administración de fármacos y fluidos ya que consigue los siguientes objetivos:

– Efecto rápido.

– Biodisponibilidad del fármaco correcta.

– Vía de administración exclusiva de algunos fármacos y fluidos.

Sin embargo, como hemos comentado en el resumen de este trabajo, en algunas ocasiones puede suponer cierta dificultad o retraso en su obtención lo que obliga en situaciones de Emergencia a plantearse otras opciones disponibles.

Las otras vías de administración de fármacos más utilizadas como la vía oral, intra muscular, subcutánea o endotraqueal, aunque se pueden utilizar para administración de fármacos presentan limitaciones sobre todo en lo relativo a la atención urgente. La vía intraoral, siendo la más segura, supone un grado de biodisponibilidad bastante errática sobretodo en situaciones de shock en los cuales el flujo sanguíneo al sistema digestivo está reducido. Asimismo no puede ser empleada en situaciones de inconsciencia, coma, incapacidad de deglutir, riesgo de broncoaspiración, además de no servir para administración de fluidos, sangre u otras soluciones de forma rápida y eficaz. La vía intramuscular presenta limitaciones en administración de sangre, fluidos, así como no poder usarse en quemados y poseer un grado de absorción y biodisponibilidad variable.

La vía subcutánea está limitada a un grupo de fármacos, no siendo posible administrar fluidos, sangre, antibióticos y otras sustancias en casos de emergencia. La vía endotraqueal está en desuso y ya no se recomienda en las últimas actualizaciones de EUROPEAN RESUSCITATION COUNCIL (ERC) and the AMERICAN HERAT ASSOCIATION (AHA) de 2015. La vía intrarrectal solo está disponible para cierto tipo de fármacos de un número muy reducido, ejemplo el Diacepam en microenema.

Por todo ello se dispone de la vía intraósea como una vía de elección, situándose tras la vía venosa como la primera alternativa a utilizar en caso de no disposición de la venosa en situaciones de Emergencia. La cavidad medular de los huesos largos posee una gran red de capilares sinusoides que confluyen en un seno venoso central, lo cual permite el paso de los fármacos y fluidos a la circulación general con una rapidez similar que si fueran infundidos por una vena periférica. El inicio de acción y la biodisponibilidad también es similar al acceso venoso.

2.2 OBJETIVOS DEL TRABAJO

–                      Poner en conocimiento del personal de Enfermería la funcionalidad y seguridad en el uso de un acceso venoso seguro para el empleo en situaciones de Emergencias Sanitarias en la cuales por dificultades inherentes a la situación la canalización de una vía venosa periférica sea imposible o se demore demasiado tiempo para la necesidad vital del paciente.

–                      Presentar al profesional de Urgencias los diferentes sistemas y dispositivos de los que dispone en el mercado para hacer factible el empleo de esta forma especial de administración de fármacos y fluidos.

–                      Indicaciones, contraindicaciones, fluidos y fármacos utilizados. Regiones anatómicas de colocación de esta vía.

–                      Cuidados de Enfermería y en el paciente con sistema de acceso venoso intraóseo.

2.3                                JUSTIFICACIÓN Y METODOLOGÍA

La realización de este trabajo pretende detallar un estudio descriptivo que demuestre que la vía intraósea es una opción válida y fiable para la administración de fármacos y fluidos en el contexto de una situación de emergencia vital, sobretodo en el ámbito extrahospitalario. Para lograr este objetivo se ha procedido a la consulta y valoración de los artículos publicados y estudios biomédicos sobre el tema a tratar durante los últimos 20 años.

El método empleado en la elaboración de esta trabajo es la de consulta de la literatura y publicaciones científicas de Medicina y Enfermería para obtener información fiable y contrastada sobre la vía intraósea, historia, técnicas, recomendaciones, indicaciones y contraindicaciones sobre sus posibilidades de empleo en fundamentalmente en el caso de situaciones de urgencia.

Como fuentes se han utilizado base de datos de PubMed, Medline, Google Académico, Cochrane Plus.

Consulta de protocolos y maletines de Urgencia de Área Sanitaria I del Servicio de Salud del Principado de Asturias.

3. CAPITULO 1: LA VÍA INTRAÓSEA EN ATENCIÓN DE LA SALUD

3.1 Historia y Evolución:

El acceso venoso mediante la inserción de una aguja rígida en el interior de un hueso comenzó a utilizarse durante el principio del siglo pasado. Los avances y muchas veces la necesidad dieron lugar a la aparición de una nueva forma de administrar líquidos y fluidos en Medicina para la atención de un paciente muchas veces en estado crítico de supervivencia.

En 1922 Drinken y Doan desarrollan las primeras experiencias y estudios en animales respecto del potencial empleo de esta vía de administración de fármacos y fluidos. Sus resultados, tras su empleo con éxito para realizar transfusiones sanguíneas, definen a la vía intraósea como una especie de sistema venoso accesible y que cuenta con la ventaja de estar siempre permeable y no colapsar en situaciones de shock y hemorragias como ocurre en muchas ocasiones en un paciente crítico con los accesos venosos.

En 1934 se emplea con éxito por primera vez en seres humanos mediante el tratamiento con transfusiones sanguíneas en terapia de anemias perniciosas.

Durante la década de los años 40 se comienza a extender su empleo y se comienzan a infundir a su través fármacos y líquidos. También continua su empleo en trasfusiones sanguíneas para tratamiento de granulopenia. A la vez que aumentan sus aplicaciones también se van desarrollando sistemas de infusión cada vez más eficaces. Hamilton y Bailei diseñan un dispositivo de aplicación esternal que permite su uso de forma rápida y precisa. Este desarrollo fue decisivo para la segunda guerra mundial, donde se utilizó para la administración de anestesia con Pentobarbital en el campo de batalla.

Los siguientes años entre 1960 se produce un gran desarrollo y mejora en los sistemas de infusión intravenosa convencionales. Aparecen cánulas de plástico y polifluoreno que facilitan la inserción y mantenimiento de accesos venosos en el tiempo para administración de fármacos y fluidos de forma cómoda y segura para el paciente y los profesionales. Por todo esto se produce una pausa tanto en el uso como en el desarrollo y mejora de los sistemas de vía intraósea.

Durante el año 1977 vuelve a despertar interés nuevamente esta técnica y aparecen en la literatura trabajos y estudios relativos a la venografía intraósea en los cuales se ensayan nuevas infusiones a perfundir como lidocaína, atropina, Ringer lactato, suero glucosado, suero salino, soluciones de glucosa y heparina.

En 1984 Rosseti y Orlowski basado en sus estudios sobre reanimación cardiopulmonar en niños recomiendan esta vía para administrar fármacos en la parada cardio-respiratoria en los menores.

A partir de entonces se publicaron varios estudios posteriores de Roseti que avalaban el empleo de esta vía intraósea en pacientes críticos especialmente. El empleo suponía tan solo un 2,1 % de mala colocación y extravasaciones, así como tan solo un 0,6% de casos de infección de la zona, aun tratándose de casos con uso prolongado de la misma en el tiempo.

Desde entonces hasta la actualidad se ha vuelto a poner de hincapié la importancia de que todo el personal sanitario conozca la existencia, técnicas y materiales necesarios para proceder a su colocación en caso de ser necesario. Los protocolos de reanimación cardio-pulmonar tanto de la American Heart Association (AHA) como del Consejo Europeo de Resucitación (ERC) incluyen en sus protocolos de emergencias sanitarias su empleo. En ellos se contempla como una vía rápida, segura, de rápido aprendizaje, y de eficacia similar en tiempo de infusión y medicamentos a infundir asimilable a la vía intravenosa periférica convencional.