Valoración de la transición de vedolizumab intravenoso a subcutáneo en pacientes con enfermedad intestinal

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 8–Agosto 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 8: 1149

Autor principal (primer firmante): Anna Maria Gyorgyi

Fecha recepción: 31/07/2026

Fecha aceptación: 27/08/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(8): 1149

Autores:

  1. Anna María Gyorgyi (TCAE)
  2. Elena María Sánchez Clemente (TCAE)
  3. Gemma Noelia Langa Gotor (TCAE)
  4. Lisandra Ramirez Córdova (TCAE)
  5. Rocío Muñoz Cañero (TCAE)
  6. Álvaro Ansón Lizuain (GRADO DE ENFERMERÍA)

Categoría:

TÉCNICO EN CUIDADOS AUXILIARES DE ENFERMERÍA

Palabras clave:

ENFERMEDAD / INFLAMATORIA / INTESTINAL / VEDOLIZUMAB / INTRAVENOSO / ANTICUERPO MONOCLONAL / FARMACOCINÉTICA / GLÓBULOS BLANCOS / PERSISTENCIA.

Introducción

La transición de tratamientos biológicos de administración intravenosa (IV) a subcutánea (SC) ha transformado la vida de las personas con Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII), que incluye tanto a la colitis ulcerosa como a la enfermedad de Crohn.

Aquí se desglosa en detalle la valoración de la transición de vedolizumab intravenoso a subcutáneo, basándonos en la evidencia clínica más reciente y la experiencia en la práctica médica real.

Cambiar la vía intravenosa a la subcutánea

El vedolizumab es un anticuerpo monoclonal diseñado específicamente para unirse a la integrina en los glóbulos blancos, bloqueando su migración hacia el tejido intestinal inflamado.

Tradicionalmente, este fármaco requería visitas recurrentes al hospital de día para su infusión IV (generalmente cada 8 semanas en fase de mantenimiento).

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La llegada de la fórmula subcutánea (inyectada de forma íntegra cada 2 semanas mediante plumas o jeringas precargadas) brinda significativas primacías:

  • Autonomía para el paciente: Permite la administración en el propio hogar, eliminando desplazamientos al hospital y reduciendo el absentismo laboral o escolar.
  • Farmacocinética más estable: Al inyectarse con mayor frecuencia (cada 14 días), los niveles mínimos de fármaco en sangre (trough levels) tienden a ser más estables y, en ocasiones, más elevados que con la terapia IV, evitando los picos y valles de concentración.
  • Optimización de recursos sanitarios: Desgestiona de forma significativa las salas de infusión de los hospitales de día.

Evidencia de eficacia y persistencia del tratamiento

Los ensayos clínicos pivotales (como los estudios VISIBLE 1 y VISIBLE 2) demostraron la no inferioridad de la formulación subcutánea frente a la intravenosa. No obstante, los datos del "mundo real" resultan aún más reveladores:

  • Altas tasas de persistencia: Los estudios observacionales muestran que entre un 80% y un 98% de los pacientes que realizan la transición continúan con la terapia subcutánea tras un año, lo que demuestra una excelente aceptación.
  • Mantenimiento de la remisión: Investigaciones recientes (como el estudio multicéntrico del Hospital La Fe en España) evidencian que hasta el 100% de los pacientes que realizaron el cambio mantuvieron su remisión clínica, y un 86% logró mantener la remisión bioquímica medida a través de la calprotectina fecal.
  • Simplificación en pacientes intensificados: Sorprendentemente, un porcentaje de pacientes que requerían dosis intravenosas intensificadas (por ejemplo, cada 4 semanas en lugar de cada 8) ha logrado estabilizarse con la pauta subcutánea estándar (108 mg cada 2 semanas) sin perder eficacia.

Seguridad y tolerabilidad de la vía subcutánea

El perfil de seguridad de vedolizumab SC es equivalente al de la vía IV, con una diferencia lógica en los efectos secundarios asociados al modo de administración:

Ver tabla al final del artículo.

El protocolo de transición

La transición suele ser un proceso sumamente sencillo si se planifica de forma adecuada con el equipo de Digestivo:

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  1. Criterio de elegibilidad: El paciente debe estar preferiblemente en remisión clínica o con enfermedad controlada estable bajo terapia de mantenimiento intravenosa.
  2. Momento del cambio: La primera dosis subcutánea (108 mg) se administra coincidiendo con la fecha en la que correspondía recibir la siguiente infusión intravenosa.
  3. Frecuencia posterior: A partir de ese primer pinchazo, el paciente se inyecta de forma autónoma una dosis de 108 mg cada 2 semanas.

Nota de seguridad: Al igual que con cualquier biológico autoinyectable, el personal de Enfermería especializada en EII debe realizar una sesión de educación para adiestrar al paciente en la técnica de inyección, la rotación de zonas (muslos, abdomen o brazos) y las normas de conservación en frío de las plumas.

Conclusión

La valoración global de la transición de vedolizumab intravenoso a subcutáneo es altamente positiva. No solo consolida y mantiene los resultados de eficacia y cicatrización mucosa obtenidos por vía intravenosa, sino que además mejora sustancialmente la calidad de vida y la satisfacción de los pacientes al devolverles el control de su tiempo y de su tratamiento.

Bibliografía

  1. https://www.elsevier.es/es-revista-gastroenterolog ia-hepatologia-14-artículo-valoracion-transicion-v edolizumab-intravenoso-subcutaneo-S021057052400159 6.
  2. https://eiilafe.com/nuevo-estudio-multicentrico-so bre-vedolizumab-subcutaneo/.
  3. https://medizinonline.com/es/el-vedolizumab-en-for mulacion-subcutanea-demuestra-su-eficacia-en-la-pr actica-diaria/.

Anexos: PDF