Valoración enfermera asistida por inteligencia artificial en pacientes complejos

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 9–Septiembre 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 9: 40

Autor principal (primer firmante): Zahra Maatouk El Bahi

Fecha recepción: 03/08/2026

Fecha aceptación: 30/08/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(9): 40

Autores:

  1. Zahra Maatouk El Bahi
  2. Elisa Isabel Pérez Monterde
  3. Estefany Sofía Chourio Bohorquez
  4. ⁠Silvia Chazo Subiron
  5. Oksana Kholodna Starushko
  6. María Inés Leal Lidón

Categoría profesional:

Técnico en cuidados de Enfermería

Resumen

El incremento de la esperanza de vida y la elevada prevalencia de enfermedades crónicas han favorecido el aumento del número de pacientes con necesidades asistenciales complejas. Estos pacientes suelen presentar multimorbilidad, fragilidad, polimedicación y un mayor riesgo de complicaciones, lo que exige una valoración enfermera exhaustiva y un seguimiento continuado. En este contexto, la inteligencia artificial (IA) se perfila como una herramienta de apoyo capaz de analizar grandes volúmenes de datos clínicos, identificar patrones de riesgo y facilitar la toma de decisiones.

Su utilización no pretende sustituir el juicio clínico de la enfermera, sino complementarlo mediante información que permita priorizar intervenciones y personalizar los cuidados. Este artículo analiza las aplicaciones de la inteligencia artificial en la valoración enfermera de pacientes complejos, así como sus beneficios, limitaciones y retos para la práctica clínica.

Palabras clave:

Inteligencia artificial; Enfermería; valoración enfermera; pacientes complejos; toma de decisiones.

Introducción

Los cambios demográficos y el aumento de las enfermedades crónicas han transformado el perfil de los pacientes atendidos en los servicios sanitarios. Actualmente es frecuente encontrar personas con múltiples patologías, dependencia funcional, tratamientos farmacológicos complejos y necesidades asistenciales que requieren una atención continuada y coordinada.

La valoración enfermera constituye el punto de partida para identificar problemas de salud, establecer diagnósticos de Enfermería y planificar cuidados individualizados. Sin embargo, la creciente cantidad de información clínica disponible hace que este proceso sea cada vez más complejo y requiera herramientas que faciliten el análisis de los datos.

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La inteligencia artificial ha comenzado a incorporarse progresivamente al ámbito sanitario como un recurso capaz de procesar información de manera rápida, detectar patrones clínicos y generar alertas que apoyen la toma de decisiones. En Enfermería, estas aplicaciones pueden mejorar la eficiencia de la valoración sin sustituir la experiencia, el razonamiento clínico ni la relación terapéutica que caracteriza el cuidado profesional.

Desarrollo

La inteligencia artificial agrupa diferentes tecnologías capaces de analizar información mediante algoritmos diseñados para reconocer patrones y establecer predicciones. En el ámbito de la Enfermería, estos sistemas pueden integrarse en la historia clínica electrónica para revisar datos como constantes vitales, resultados analíticos, antecedentes médicos, escalas de valoración funcional y registros de cuidados.

Durante la valoración inicial de un paciente complejo, la IA puede ayudar a identificar factores de riesgo que requieren una intervención temprana. Por ejemplo, el análisis conjunto de diferentes variables permite detectar pacientes con mayor probabilidad de desarrollar úlceras por presión, desnutrición, caídas, deterioro funcional o reingresos hospitalarios, facilitando la planificación precoz de medidas preventivas.

Otra utilidad importante es la priorización de pacientes según su nivel de complejidad. Los sistemas de apoyo a la decisión clínica pueden generar avisos cuando identifican situaciones que requieren una valoración inmediata, permitiendo optimizar la organización del trabajo y dirigir los recursos hacia los pacientes con mayor necesidad asistencial.

La inteligencia artificial también favorece la continuidad de los cuidados al integrar información procedente de distintos niveles asistenciales. El acceso a datos actualizados facilita el seguimiento de la evolución clínica y permite detectar cambios relevantes que podrían pasar desapercibidos en una revisión convencional de la historia clínica.

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En Atención Primaria, estas herramientas pueden contribuir a identificar pacientes con enfermedades crónicas que presentan un riesgo elevado de descompensación o de ingreso hospitalario. De esta forma, es posible programar revisiones más frecuentes, reforzar la educación sanitaria o coordinar actuaciones con otros profesionales antes de que aparezcan complicaciones.

La utilización de inteligencia artificial también puede disminuir la carga administrativa. Algunas aplicaciones permiten organizar automáticamente la información clínica, resumir registros o sugerir la cumplimentación de determinados apartados de la historia clínica, lo que facilita que la enfermera disponga de más tiempo para la atención directa al paciente.

Sin embargo, la valoración enfermera continúa requiriendo competencias que ninguna herramienta tecnológica puede sustituir. La observación clínica, la comunicación terapéutica, la escucha activa, la valoración del entorno familiar y social, así como la identificación de necesidades emocionales, siguen dependiendo del contacto directo entre el profesional y la persona atendida.

La eficacia de los sistemas de inteligencia artificial depende además de la calidad de los datos disponibles. Registros incompletos, errores en la documentación o información desactualizada pueden reducir la precisión de las recomendaciones generadas. Por este motivo, resulta imprescindible mantener historias clínicas correctamente registradas y actualizadas.

La formación de los profesionales constituye otro elemento esencial. Las enfermeras deben conocer el funcionamiento básico de estas herramientas, interpretar adecuadamente la información obtenida y comprender sus limitaciones para evitar una dependencia excesiva de los sistemas automatizados.

Asimismo, la incorporación de inteligencia artificial plantea importantes cuestiones éticas relacionadas con la confidencialidad de los datos, la transparencia de los algoritmos y la responsabilidad en la toma de decisiones clínicas. En todo momento, el profesional sanitario debe conservar la responsabilidad final sobre la valoración y el plan de cuidados, utilizando la IA únicamente como un apoyo complementario.

El desarrollo futuro de estas tecnologías permitirá una mayor personalización de los cuidados mediante modelos predictivos cada vez más precisos. No obstante, su implantación deberá acompañarse de evaluaciones continuas sobre su seguridad, utilidad clínica y repercusión en la calidad asistencial.

Conclusiones

La inteligencia artificial ofrece nuevas oportunidades para mejorar la valoración enfermera de pacientes complejos al facilitar el análisis de grandes cantidades de información, identificar riesgos de forma precoz y apoyar la planificación de cuidados individualizados.

No obstante, estas herramientas deben entenderse como un complemento al juicio clínico y nunca como un sustituto de la labor enfermera. La combinación de tecnología, conocimientos científicos y atención humanizada permitirá aprovechar las ventajas de la inteligencia artificial sin perder el enfoque centrado en la persona que caracteriza a los cuidados de Enfermería.

La incorporación progresiva de estas soluciones tecnológicas, acompañada de formación profesional y de un uso ético y responsable, puede contribuir a mejorar la seguridad del paciente, optimizar los recursos sanitarios y reforzar la calidad de la atención en personas con necesidades asistenciales complejas.

Bibliografía

  1. Organización Mundial de la Salud. Ethics and governance of artificial intelligence for health. Ginebra: OMS; 2021.
  2. International Council of Nurses. Nurses and artificial intelligence: Position statement. Ginebra: ICN; 2024.
  3. Ministerio de Sanidad. Estrategia de Salud Digital del Sistema Nacional de Salud. Madrid: Ministerio de Sanidad; 2021.