Estudio de las úlceras por presión y el papel del técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería

Autor: Josué Vázquez Gálvez

Coautores: Laura María del Rocío Rubio Luna, Concepción Delgado Rendón

Resumen

Según estudios realizados por el Grupo Nacional de Úlceras (GNEAUPP), en España puede afirmarse que las úlceras por presión (UPP) constituyen a día de hoy una gran problemática de salud, que su prevención todavía no es considerada como una prioridad y que a pesar de afectar fundamentalmente a personas mayores, también perjudica a pacientes más jóvenes.

El rol del técnico en cuidados de Enfermería en el cuidado de las úlceras por presión ha evolucionado con el paso de los años, siendo este colectivo un pilar fundamental para llevar a cabo objetivos específicos y medidas preventivas dirigidas a evitar su aparición.

Los lugares más frecuentes donde los pacientes presentan úlceras por presión son las prominencias óseas como: codos, talones, caderas, tobillos, hombros, espalda y parte posterior de la cabeza.

Palabras clave: úlcera por presión, prevención, piel, tratamiento

INTRODUCCIÓN

Una úlcera por presión (UPP) es una necrosis que se produce en una zona de la piel y del tejido subcutáneo tras encontrarse sometida a una presión entre dos planos duros, como lo son el hueso del paciente y la cama o silla, provocando una disminución del aporte de oxígeno y nutrientes a dicha zona por el aplastamiento que se produce de los vasos sanguíneos. Estas lesiones aparecen principalmente en pacientes inmovilizados durante un largo período de tiempo, caracterizada por tener una baja tendencia a la cicatrización espontánea.

Hoy en día, las úlceras por presión constituyen un importante problema de salud pública

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debido a las consecuencias que ocasiona en la calidad de vida de los pacientes, al alargamiento de la estancias hospitalarias y al aumento de gasto de material como de cuidados por parte del personal sanitario. Por ello, es vital llevar a cabo una adecuada prevención para impedir su aparición.

Por todos es conocido que la mayoría de las úlceras por presión pueden ser evitadas llevando a cabo una adecuada aplicación del protocolo de prevención, por eso, cada vez más, la problemática de las úlceras por presión (UPP) tienen repercusiones legales, ya que el motivo de que un paciente ingrese en el hospital por una patología determinada y tenga que alargar su estancia a causas de la aparición de una úlcera por presión hace que un mayor número de familiares denuncien la falta de cuidados adecuados para prevenirlas.

Además, la importancia de la prevención no sólo se limita al ámbito hospitalario sino que también es necesario implantar medidas de prevención en el propio domicilio del paciente siempre que sus condiciones lo requieran.

Una vez se han desarrollado estas lesiones, es necesario llevar a cabo tratamientos efectivos para que no se produzcan complicaciones en los pacientes y además hay que continuar con las medidas de prevención establecidas para impedir que aparezcan nuevas úlceras por presión (UPP).

OBJETIVOS ESPECÍFICOS DEL TÉCNICO EN CUIDADOS AUXILIARES DE ENFERMERÍA EN LAS UPP

  1. Colaborar en la identificación de pacientes con riesgo de desarrollar úlceras cutáneas.
  2. Proporcionar conocimientos para colaborar y mantener un buen estado de la piel, ayudando en eliminar o disminuir la presión y vigilando el estado nutricional del paciente.
  3. Colaborar en la identificación de parámetros unificados sobre la evolución de la lesión

para restituir a la piel su integridad.

FACTORES PREDISPONENTES PARA SUFRIR UPP

Según resultados del primer estudio nacional realizado por el Grupo Nacional de Úlceras (GNEAUPP) en España teniendo como objetivo dimensionar esta problemática y conocer las tendencias de prevención en las diferentes instituciones como atención primaria, hospitalaria y sociosanitaria, se concluye que existe una mayor prevalencia de úlceras por presión (UPP) en los hospitales, que es más frecuente en el rango de edad comprendida entre 71 a 90 años, que aparecen más en mujeres que en varones, que la zona más afectada es el sacro y que el empleo de superficies especiales para manejar la presión es mayor en los centros sociosanitarios.

Otro factor predisponente que contribuye a la aparición de úlceras por presión y a su difícil curación, es la frecuente carencia de proteínas que de forma general existe en la alimentación de las personas mayores, puesto que principalmente debido a la falta de apetito o a la dificultad para masticar, no suelen comer en exceso carne, huevos o pescado, alimentos que son ricos en proteínas. Por eso la mejor medida para evitar sufrir esta patología es la prevención.

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MEDIDAS PREVENTIVAS PROTOCOLIZADAS A LLEVAR A CABO POR EL TÉCNICO EN CUIDADOS AUXILIARES DE ENFERMERÍA PARA LA PREVENCIÓN DE UPP

I. Lesiones por presión:

  1. Colocación de sobrecolchón de aire alternante para pacientes con Braden de moderado/alto riesgo.
  2. Empleo de AGHO en prominencias óseas y puntos de apoyo c/8-12h
  3. Cambios posturales cada 4 horas si alto riesgo y cada 6 horas si riesgo moderado.
  4. Utilización de espumas locales conformables en talones y codos.
  5. Alivio de presión con almohadones y cojines.

II.              Dermatitis asociada a la incontinencia:

  • Cambios de dispositivo cada vez que exista humedad
  • Empleo de películas barrera no irritantes en pulverizador
  • Empleo de cremas barrera de óxido de zinc
  • Empleo de películas barrera permanentes con aplicador

III.             Lesiones por fricción o cizalla:

  • Utilización de apósitos hidrocoloides extrafino para limitar fricciones
  • Correcta movilización y cambios posturales para evitar cizalla

CUIDADOS ESPECÍFICOS A PACIENTES CON ÚLCERAS POR PARTE DEL TÉCNICO AUXILIAR DE ENFERMERÍA

En las unidad de hospitalización, los Técnicos en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE)

junto con las enfermeras son el colectivo sanitario que tienen un trato más directo con el paciente, siendo los que más tiempo pasan junto al paciente dependiente cubriendo las necesidades terapéuticas, preventivas y de educación sanitaria. Por esto, los TCAE deben brindar una serie de cuidados específicos como:

I.             Piel

Para poder detectar de forma rápida la aparición de la lesión se debe examinar el estado de la piel como mínimo una vez al día. La fase más temprana consiste en un eritema cutáneo que no palidece en piel intacta tras 30 minutos de haber desaparecido la presión. Actuar sobre ella debe ser de inmediato para evitar que extienda a estadios más graves. Hay que hacer hincapié en las prominencias óseas como son: sacro, talones y caderas y en aquellas zonas expuestas a humedad bien sea por incontinencia, transpiración o secreciones.

La piel del paciente tiene que mantenerse en todo momento limpia y seca, utilizando jabones neutros y evitando la fricción cuando se realice el secado.

No se aconsejable emplear sobre la piel alcoholes, puesto que hacerlo no beneficia el estado de la piel, sino todo lo contrario, la perjudica resecándola y disminuyendo la microcirculación y fomentando si se emplea la aparición de la lesión.

Los ácidos grasos hiperoxigenados (AGHO) son una mezcla de ácidos grasos sometidos a un proceso de hiperoxigenación de los cuales obtienen la eficacia terapéutica. Se recomienda la aplicación de cremas hidratantes en la piel de los pacientes y en los puntos de apoyo, donde existe mayor riesgo de úlceras por presión (UPP), se aconseja aplicar estos ácidos grasos hiperoxigenados (AGHO). Su empleo obtiene beneficios como:

  • Protegen la piel frente a causas que produzcan la aparición de las UPP
  • Impiden la deshidratación cutánea y restauran la película hidrolipídica
  • Aumentan la resistencia al rozamiento
  • Enriquecen la troficidad cutánea
  • Fomentan la renovación celular
  • Estimulan la microcirculación sanguínea evitando la isquemia tisular.

La aplicación de AGHO en las zonas de riesgo es una medida de prevención, y a su vez de tratamiento de las UUP de grado I, que forma parte de los protocolos de los hospitales más relevantes de España.

Su aplicación es muy fácil y cómoda, reduciendo tiempo de dedicación del personal sanitario y beneficiando a los pacientes a utilizarlo en sus domicilios debido a su sencillo empleo.

II.          Manejo de la presión

La presión mantenida es el factor más importante en la aparición de úlceras por presión (UPP), ya que se crea un proceso isquémico en los tejidos a consecuencia de una disminución del aporte de oxígeno y de nutrientes.

Para disminuir la presión hay que mejorar la movilidad del paciente realizando cambios posturales cada 2-3 horas si se encuentra encamado y si el paciente puede moverse por sí solo es conveniente que realice cambios posturales cada 15 min. Hay que evitar que el paciente se apoye de forma directa sobre sus lesiones y sobre todo evitar el contacto directo entre sí de las prominencias óseas y el arrastre en el momento de efectuar las movilizaciones, reduciendo así la fricción.

Existen superficies especiales de apoyo, tanto estáticas como dinámicas, que permiten manejar y distribuir la presión. Tabla 1 Superficies de apoyo

También hay que tener muy en cuenta que existen diferentes dispositivos que se utilizan en los pacientes como sondas, mascarillas o catéteres que pueden provocar rozamientos y de presión sobre la piel produciendo una UPP.

Tabla 1. Superficies de Apoyo

SUPERFICIES DE APOYO

ESTÁTICAS

  • Colchonetas- cojines estáticos de aire
  • Colchonetas- cojines de fibras especiales (siliconizadas)
  • Colchonetas de espumas especiales
  • Colchones-cojines viscoelásticos

DINÁMICAS

  • Colchones-colchonetas- cojines alternantes de aire
  • Colchones-colchonetas alternantes de aire con flujo de aire
  • Camas y colchones de posicionamiento lateral
  • Camas fluidificadas
  • Camas bariátricas
  • Camas que permiten el decúbito

III.           Soporte nutricional

Una adecuada nutrición es necesaria para evitar la aparición de las úlceras por presión (UPP) e incluso para favorecer la cicatrización en caso de padecerlas.

Asiduamente, los pacientes que desarrollan una UPP agrupan una serie de condiciones que complican una correcta nutrición como: edad avanzada, carencia de dientes, problemas neurológicos o bajo nivel de conciencia.

Es importante recurrir a suplementos nutricionales formulados de forma especial para pacientes con heridas crónicas en caso de que la dieta habitual del paciente no cubriera sus necesidades.

LIMPIEZA Y TRATAMIENTO DE LAS UPP

Una vez que se ha llevado a cabo una adecuada valoración inicial del paciente para determinar los factores de riesgo para desarrollar una UPP (inmovilidad, incontinencia, edad avanzada, falta de higiene corporal, desnutrición, estado mental) y se ha valorado la lesión, se procederá a realizar su tratamiento. Para una UPP de grado I (eritema cutáneo que no palidece en piel intacta) el tratamiento a seguir consistirá en aliviar la presión de la zona afectada y en el empleo de AGHO para lograr una mejora de la resistencia de la piel y minimizar el efecto de la anoxia tisular.

Con respecto a las úlceras de grado II (pérdida parcial del grosor de la piel afectando a la epidermis, dermis o ambas), III (pérdida total del grosor de la piel implicando lesión o necrosis del tejido subcutáneo) y IV (pérdida total del grosor de la piel con destrucción extensa, necrosis del tejido, músculo, hueso, tendón o la cápsula articular), el tratamiento incluirá el desbridamiento de tejido necrótico, limpieza de la herida, prevención y abordaje de la infección bacteriana con antibióticos locales y el producto adecuado que mantenga continuamente el lecho de la úlcera húmedo y a temperatura corporal.

El tejido necrótico debe ser suprimido, puesto que es un medio ideal donde las bacterias proliferan impidiendo el proceso de curación. Según las características del tejido a desbridar y el estado global del paciente se realiza un tipo u otro de desbridamiento.

Para limpiar una UPP se emplea suero salino fisiológico empleando la mínima fuerza mecánica para la limpieza y el secado. No debe limpiarse la herida con antisépticos como povidona yodada, clorhexidina, agua oxigenada, ácido acético o solución de hipoclorito, porque todos ellos son productos químicos citotóxicos y su uso continuo puede desencadenar problemas sistémicos por absorción en el organismo.

CONCLUSIÓN

De forma tradicional, el papel del Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE) en las unidades de hospitalización ha estado relacionado sobre todo con suplir las necesidades básicas de los pacientes dependientes tales como: aseo, alimentación, movilización, cambios de dispositivos de incontinencia, etc. Sin embargo, el creciente nivel de conocimientos y competencia con el paso de los años, unido a su histórico nivel de compromiso profesional ha desembocado en que los TCAE sean piezas fundamentales en la toma de decisiones compartidas en el equipo de salud como son la prevención y tratamiento de algunas lesiones relacionadas con la dependencia como lo son las UPP.

Desde los años sesenta hasta día de hoy, en nuestro país se ha producido un cambio significativo de mentalidad respecto a la concepción de la actividad sanitaria. Se debe tener conciencia desde el propio escenario asistencial y jurídico relacionado con las úlceras por presión (UPP), partiendo del pensamiento general de una sociedad que entendía las UPP como algo inherente a la edad avanzada, situación de fase terminal o inmovilidad del paciente, empezando a despertar reacciones, reclamaciones y denuncias por parte de los pacientes y familiares al cerciorarse de la aparición de una UPP que se puede evitar en el 95% de los casos con una prevención adecuada, unas fáciles pautas profilácticas y con el uso del adecuado

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