Índice
Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 8–Agosto 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 8: 1176
Autor principal (primer firmante): Ruth Gracia Pérez
Fecha recepción: 01/08/2026
Fecha aceptación: 28/08/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(8): 1176
Autores:
- Ruth Gracia Pérez, Administrativa
- Jezabel Navarro Lahuerta, TCAE
- Luz Raquel, Contreras Picon.
- Reyna Isabel Hernández Treminio, TCAE
- Isela Patricia Hernández Treminio, TCAE
- Yazmin Camila Avilés Quilodrán, TCAE
Resumen
La tricotilomanía es un trastorno psiquiátrico caracterizado por el impulso recurrente de arrancarse el cabello, el vello corporal u otras áreas pilosas, generando una pérdida visible del pelo y un deterioro significativo en la calidad de vida de la persona afectada. Se incluye dentro de los trastornos obsesivo-compulsivos y relacionados, debido a la presencia de conductas repetitivas centradas en el cuerpo y a la dificultad para controlar dichos impulsos. Su aparición suele producirse durante la infancia o adolescencia, aunque puede persistir durante la edad adulta. La etiología es multifactorial e implica factores genéticos, neurobiológicos, psicológicos y ambientales.
El diagnóstico es principalmente clínico y requiere descartar otras causas dermatológicas o psiquiátricas. El tratamiento combina intervenciones psicológicas, especialmente la terapia cognitivo-conductual con entrenamiento en reversión del hábito, y en determinados casos tratamiento farmacológico. El objetivo del presente artículo es revisar los aspectos clínicos más relevantes de la tricotilomanía, incluyendo definición, epidemiología, factores etiológicos, manifestaciones clínicas, diagnóstico, tratamiento y papel de los profesionales sanitarios en el abordaje integral.
Palabras clave: tricotilomanía; trastornos obsesivo-compulsivos; conductas repetitivas centradas en el cuerpo; salud mental; terapia cognitivo-conductual; dermatología.
Introducción
La tricotilomanía es un trastorno caracterizado por la necesidad recurrente e irresistible de arrancarse el cabello o el vello corporal, a pesar de los intentos repetidos por reducir o detener esta conducta. Esta acción provoca pérdida del pelo y puede generar consecuencias físicas, emocionales y sociales importantes.
Durante muchos años fue considerada una conducta relacionada exclusivamente con problemas dermatológicos o con hábitos nerviosos. Sin embargo, actualmente se reconoce como un trastorno mental incluido dentro del grupo de trastornos obsesivo-compulsivos y relacionados según las clasificaciones internacionales DSM-5-TR y CIE-11.
Las personas con tricotilomanía suelen experimentar una sensación creciente de tensión antes de realizar el arrancamiento y una sensación temporal de alivio o gratificación después del comportamiento. Esta característica contribuye al mantenimiento del ciclo conductual y dificulta el control voluntario de la conducta.
El impacto del trastorno puede ser significativo, ya que además de las lesiones físicas puede provocar vergüenza, aislamiento social, disminución de la autoestima y síntomas ansioso-depresivos.
Objetivos
Objetivo general
Actualizar los conocimientos clínicos sobre la tricotilomanía mediante una revisión de la evidencia científica disponible.
Objetivos específicos
- Describir las características clínicas principales del trastorno.
- Analizar los factores implicados en su aparición y mantenimiento.
- Revisar los métodos diagnósticos actuales.
- Exponer las principales estrategias terapéuticas.
- Destacar la importancia del abordaje multidisciplinar.
Metodología
Se realizó una revisión bibliográfica narrativa mediante la consulta de artículos científicos en bases de datos como PubMed, Scopus y Google Scholar. También se revisaron documentos elaborados por la American Psychiatric Association (APA), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y asociaciones especializadas en trastornos obsesivo-compulsivos.
Se seleccionaron revisiones clínicas, estudios observacionales, guías terapéuticas y artículos científicos relacionados con la epidemiología, diagnóstico y tratamiento de la tricotilomanía.
Concepto y clasificación
La tricotilomanía pertenece al grupo de trastornos obsesivo-compulsivos y relacionados. Se caracteriza por:
- Arrancamiento recurrente del cabello o vello corporal.
- Intentos repetidos de disminuir o abandonar la conducta.
- Pérdida visible del pelo.
- Malestar clínicamente significativo.
- Interferencia en la vida personal, social o laboral.
Las zonas más afectadas suelen ser el cuero cabelludo, las cejas y las pestañas, aunque algunas personas pueden arrancar pelo de otras regiones corporales.
El comportamiento puede realizarse de manera consciente o automática. En algunos casos la persona busca activamente el cabello que desea arrancar, mientras que en otros la conducta aparece durante actividades sedentarias como estudiar, ver televisión o trabajar.
Epidemiología
La prevalencia exacta de la tricotilomanía es difícil de establecer debido a que muchas personas no solicitan ayuda por vergüenza o desconocimiento.
Se estima que afecta aproximadamente al 1-2% de la población general. El inicio suele producirse entre los 10 y 13 años, aunque puede aparecer en edades más tempranas o durante la adultez.
En la infancia la frecuencia parece similar entre niños y niñas, mientras que en adolescentes y adultos se observa una mayor proporción de mujeres diagnosticadas, posiblemente debido a diferencias en la búsqueda de atención sanitaria.
Etiología y factores asociados
La tricotilomanía presenta una etiología multifactorial.
Factores genéticos
Los estudios familiares sugieren la existencia de una predisposición hereditaria. Se han identificado posibles alteraciones en genes relacionados con la regulación del impulso, la conducta repetitiva y los sistemas de neurotransmisión cerebral.
Factores neurobiológicos
Se han descrito alteraciones en circuitos cerebrales relacionados con:
- Control inhibitorio.
- Regulación emocional.
- Procesamiento de recompensa.
- Formación de hábitos.
Los sistemas serotoninérgico, dopaminérgico y glutamatérgico parecen participar en la aparición y mantenimiento del trastorno.
Factores psicológicos y ambientales
La ansiedad, el estrés, los acontecimientos vitales adversos y la dificultad para gestionar determinadas emociones pueden actuar como desencadenantes.
En muchos pacientes el arrancamiento del cabello funciona como una estrategia inadecuada para reducir tensión emocional o conseguir una sensación placentera momentánea.
Manifestaciones clínicas
Los síntomas principales incluyen:
- Deseo intenso de arrancarse el cabello.
- Dificultad para resistir el impulso.
- Sensación de alivio tras realizar la conducta.
- Pérdida visible del pelo.
- Conductas de ocultación mediante peinados, maquillaje o accesorios.
- Sentimientos de culpa o vergüenza.
- Ansiedad y deterioro de la autoestima.
Algunos pacientes pueden presentar conductas asociadas como morder, manipular o ingerir el cabello arrancado (tricofagia), lo que puede ocasionar complicaciones gastrointestinales.
Diagnóstico
El diagnóstico es clínico y requiere una evaluación completa. Debe realizarse una entrevista detallada sobre:
- Inicio y evolución de los síntomas.
- Situaciones que desencadenan la conducta.
- Grado de control sobre el impulso.
- Impacto emocional y social.
- Presencia de otros trastornos psiquiátricos.
Es importante realizar diagnóstico diferencial con enfermedades dermatológicas como alopecia areata, dermatitis, infecciones del cuero cabelludo o alteraciones hormonales.
También debe valorarse la coexistencia de otros trastornos como ansiedad, depresión, trastorno obsesivo-compulsivo o trastornos relacionados con la imagen corporal.
Tratamiento
El tratamiento de elección es principalmente psicológico.
Terapia cognitivo-conductual
La intervención con mayor evidencia es el entrenamiento en reversión del hábito (Habit Reversal Training), que incluye:
- Identificación de situaciones desencadenantes.
- Registro de la conducta.
- Desarrollo de respuestas alternativas incompatibles con el arrancamiento.
- Técnicas de control de impulsos.
- Regulación emocional.
La terapia cognitivo-conductual también ayuda a modificar pensamientos asociados a la conducta y mejorar las estrategias de afrontamiento.
Tratamiento farmacológico
No existe un medicamento aprobado específicamente para la tricotilomanía, aunque algunos fármacos pueden ser útiles en determinados pacientes.
Se han estudiado opciones como inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, antipsicóticos atípicos, estabilizadores del ánimo y moduladores del glutamato, especialmente cuando existen trastornos asociados.
La elección debe realizarse de manera individualizada considerando beneficios y posibles efectos adversos.
Papel de los profesionales sanitarios
El abordaje requiere coordinación entre diferentes profesionales.
Los profesionales de Atención Primaria tienen un papel importante en la detección inicial y la derivación adecuada.
Los profesionales de Enfermería participan mediante:
- Educación sanitaria.
- Apoyo emocional.
- Seguimiento de la evolución.
- Refuerzo de estrategias terapéuticas.
- Detección de factores de riesgo.
La colaboración entre psiquiatría, psicología clínica, dermatología y Enfermería permite ofrecer una atención integral centrada en las necesidades del paciente.
Conclusiones
La tricotilomanía es un trastorno mental complejo que puede generar importantes consecuencias psicológicas, sociales y físicas. Su reconocimiento continúa siendo un desafío debido al estigma asociado y a la tendencia de muchas personas a ocultar la conducta.
El diagnóstico precoz y la intervención adecuada permiten reducir el impacto del trastorno y mejorar la calidad de vida. La terapia cognitivo-conductual, especialmente el entrenamiento en reversión del hábito, constituye la intervención con mayor respaldo científico.
El abordaje multidisciplinar, la educación sanitaria y el seguimiento continuado son fundamentales para favorecer la recuperación funcional y reducir las recaídas.
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