El tratamiento del SARS-Cov-2 como dato clínico

Incluido en la revista Ocronos. Vol. III. Nº 8– Diciembre 2020. Pág. Inicial: Vol. III;nº8:252

Autor principal (primer firmante): Josefa Elena Menéndez Paz

Fecha recepción: 22 de diciembre, 2020

Fecha aceptación: 28 de diciembre, 2020

Ref.: Ocronos. 2020;3(8):252

Autora principal: Josefa Elena Menéndez Paz

Coautoras: María Belén Martínez Álvarez, María Alicia Argüelles Rozada

Categoría Profesional: Celador, Auxiliar Administrativo

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Resumen

El SARS-CoV2, no solo es una pandemia que afecta a la salud de toda la población mundial, también trastoca otros ámbitos como son las leyes, sirva de ejemplo, la Ley de Protección de Datos, que de manera indirecta se ve altera en su aplicación con la aparición de este coronavirus.

Introducción

El derecho a la intimidad personal, es un derecho fundamental, recogido en el art. 18 de la Constitución Española. La Protección de Datos se regula por Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) de 14 de Abril de 2016 y por la Ley Orgánica 3/2018 de Protección de Datos Personales y Garantía de los Derechos Digitales (LOPDGDD) de 5 de Diciembre.

La Agencia Española de Protección de Datos es la encargada de velar por el cumplimiento de esta Ley. Las medidas de seguridad de los ficheros de datos se clasifican en 3 niveles de seguridad: nivel básico, nivel medio y alto nivel de seguridad; este último nivel de seguridad se aplica a los ficheros que contienen datos especialmente protegidos como los relativos a la ideología, afiliación sindical y política, religión y creencias, origen racial, alimentación, bajas laborales, vida y práctica sexual, salud, etc.

Por tanto, esta ley establece que los datos de carácter sanitario, son de nivel alto de protección y están sometidos al deber de confidencialidad, por parte tanto de los responsables y encargados del tratamiento, como de todas las personas que intervengan en cualquier fase de este.

Las infracciones se dividen en: leves, graves y muy graves y las sanciones que acarrean pueden oscilar entre 601,11 euros hasta 601.021,1 euros. Recabar datos especialmente protegidos sin la autorización del afectado, crear ficheros para almacenar datos que revelen datos especialmente protegidos o vulnerar el secreto sobre datos especialmente protegidos se consideran infracciones muy graves.

Palabras clave

Confidencialidad, Intimidad, Protección, Minimización, SARS-Cov2

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Objetivos

De todo esto, se deduce que estar diagnosticado de COVID-19, es un dato clínico que goza del máximo nivel de protección a razón de la consideración de la Ley de Protección de Datos. El art. 9.1 del Reglamento General de Protección de Datos, define como datos de salud: «datos personales relativos a la salud física o mental de una persona física, incluida la prestación de servicios de atención sanitaria, que revelen información sobre su estado de salud» Pero como en otros ámbitos, este coronavirus que aparece de sorpresa en nuestras vidas y que las trastoca, también va alterar la aplicación de esta ley.

Son numerosas las dudas que surgen en cuanto al tratamiento de estos datos, y las consultas sobre ello. La Agencia de Protección de Datos, en el contexto de la emergencia de salud pública derivada de la extensión del COVID-19, hizo público un informe en el que analiza el tratamiento de datos personales en relación a la situación actual, la protección de datos no debe ser obstáculo ni limitar la efectividad de las medidas que adopten las autoridades, especialmente las sanitarias, contra la pandemia.

La consideración de la infección por coronavirus como enfermedad de declaración obligatoria urgente viene en el art.22 del Real Decreto-ley 21/2020 de 9 de Junio, de Medidas Urgentes de Prevención, Contención y Coordinación para hacer frente a la crisis sanitaria. Por tanto, este virus, ha provocado que el derecho a la protección de datos no es un derecho absoluto.

El art. 46 del Reglamento General de Protección de Datos ya reconoce que en situaciones excepcionales, como una epidemia, catástrofes naturales o de origen humano, la base jurídica de los tratamientos puede ser múltiple, basada tanto en el interés público, como en el interés vital del interesado u otra persona física.

Conclusiones

En definitiva, la protección de datos, también ha sufrido los vaivenes y consecuencias del COVID-19, de manera puntual, pero el tratamiento de los datos personales siguen siendo tratados de conformidad con la normativa anteriormente mencionada, por lo que se aplican todos sus principios de licitud, lealtad, transparencia, exactitud, de limitación de la finalidad y sobre todo el principio de minimización de datos; los datos tratados habrán de ser exclusivamente los limitados a los necesarios para la finalidad pretendida, sin que se pueda confundirse conveniencia con necesidad.

El tratamiento de categorías especiales de datos personales, sin el consentimiento del interesado, puede ser necesario por razones de interés público en el ámbito de la salud pública. Este tratamiento de datos relativos a la salud por razones de interés público, no debe dar lugar a terceros, como empresarios, compañías de seguros o entidades bancarias, traten los datos personales con otros fines.

Bibliografía

  1. Constitución Española de 6 de Diciembre 1.978,
  2. Reglamento General de Protección de Datos de 14 de Abril de 2016,
  3. La Ley Orgánica 3/2018 de Protección de Datos y Garantía de los Derechos Digitales.