Comparativa de casos en el tratamiento, y variables influyentes en la contractura en abducción de cadera del lactante

Incluido en la revista Ocronos. Vol. III. Nº 4 – Agosto 2020. Pág. Inicial: Vol. III;nº4:448

Autor principal (primer firmante): Ana Rosa Pérez Miras

Fecha recepción: 18 de agosto, 2020

Fecha aceptación: 26 de agosto, 2020

Ref.: Ocronos. 2020;3(4):448

Autora: Ana Rosa Pérez Miras: Diplomada Universitaria en Fisioterapia y en Enfermería

Resumen

La contractura en abducción de la cadera (CAB) es la consecuencia de la contracción unilateral de la musculatura abductora. Es una afección muy frecuente que se presenta durante los primeros meses de vida del niño, con una incidencia superior a la de la displasia congénita de cadera e íntimamente relacionada a ella.

Esta contractura afecta también a los músculos tensor de la fascia lata y musculatura glútea (principalmente glúteo mediano), y lleva al niño a adoptar una posición en la que la pelvis de ese lado se presenta descendida, con la pierna homolateral en flexión y abducción, existiendo muy poca bibliografía al respecto, razón por la que es poco conocida para algunos pediatras.

Palabras clave

Contractura en abducción de la cadera, Lactante, Oblicuidad pélvica congénita, Factor de riesgo.

Marco conceptual

No es hasta 1954 cuando esta afección también conocida como OPC (oblicuidad pélvica congénita), se describe por primera vez. Es en ese año Weissman elabora un estudio con una muestra de cincuenta y un bebés, los cuales habían sido derivados por diversas alteraciones en los miembros inferiores, como dismetría en su longitud o asimetría en los pliegues glúteos. En su trabajo, establece una asociación entre contractura en abducción de cadera y displasia de la contralateral.

Dentro de la patología podemos encontrar dos formas de presentación:

  • Por un lado, una forma simple en la que durante la exploración obtenemos una clínica y unas pruebas radiológicas normales.
  • Y otra forma más compleja en la cual la contractura en abducción de la cadera (CAB) viene acompañada de una luxación, subluxación o displasia de la cadera contralateral, situación a la que se llega cuando el diagnóstico, tratamiento o seguimiento utilizados, no son los adecuados.

La contractura en abducción de la cadera puede darse de forma aislada, o acompañada de otras alteraciones, como:

  • Alteraciones a nivel craneal: plagiocefalia, tortícolis…
  • Alteraciones del raquis: escoliosis congénita, actitud escoliótica…
  • Contractura en aducción de la cadera contralateral.
  • Moldeado torácico anterior.
  • Displasia, luxación o subluxación de la cadera contralateral.
  • Mal posición en rodillas (torsión tibial interna ó externa) o pies (metatarso aducto y abducto).
  • Deformidades en las orejas (oreja de murciélago).

Ver: Anexos – Comparativa de casos en el tratamiento y variables influyentes en la contractura en abducción de cadera del lactante, al final del artículo

Cuando durante la exploración observamos que el niño presenta uno o más de estos signos, podemos decir que nos encontramos ante un caso de TAC Syndrome (head Turning, hip Adduction, truncal Curvature syndrome) o MBS (the Moulded Baby Syndrome), también conocido como “síndrome del niño moldeado”, siendo más probable hallar este síndrome cuando el niño cumple con alguna de las características que se muestran en el siguiente esquema.

El diagnóstico de la oblicuidad pélvica congénita es clínico. Para ello disponemos de herramientas como la inspección (asimetría de pliegues glúteos), así como de los test de Ortolani, Barlow o pistón, Galeazzi y Ober, que nos darán resultados negativos siempre que nos encontremos ante un caso de oblicuidad pélvica congénita (OPC). Para asegurar que nos encontramos ante un verdadero caso de contractura en abducción, y para su correcto diagnóstico diferencial, necesitaremos llevar a cabo pruebas complementarias como radiografías o ecografías, teniendo en cuenta que las pruebas ecográficas no son recomendadas por sistema, ya que en ocasiones algunas variantes de la normalidad como pseudodisplasias o displasias primarias, pueden dar lugar a errores como falsos positivos, motivo por el cual debemos de reservar el uso de estas técnicas a casos de duda durante la exploración clínica.

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Respecto a las pruebas radiológicas, estas pueden ser de gran utilidad para realizar un diagnóstico diferencial de dismetrías por existencia de deformidades de etiología congénita en la columna lumbosacra (hemivértebras, escoliosis, etc.), siendo un indicador de alarma cuando sus resultados nos revelen: un índice acetabular con alteraciones (mayor dimensión de lo normal), alteraciones en el núcleo de osificación del fémur, desplazamientos anómalos del mismo, o alteraciones en la línea de Shenton. Estos resultados anómalos pueden indicarnos que en lugar de una oblicuidad pélvica congénita, nos encontramos ante un caso de displasia de cadera contralateral.

La suma de una alta frecuencia de resultados radiológicos y ecográficos normales, más la falta de conocimientos y bibliografía relacionados con el tema, dificultan la detección y retrasan el diagnóstico convirtiendo a estos niños en vulnerables de padecer complicaciones o secuelas. Como ejemplo se sabe que entre un 10 y un 22,5% de los niños con oblicuidad pélvica congénita, van a tener también una inestabilidad de la cadera contralateral corriendo un alto riesgo de tener en un futuro una luxación, subluxación, o displasia como patología secundaria.

Este dato de detección tardía es llamativo dado que la incidencia de lactantes con oblicuidad pélvica congénita supera a la de niños con displasia congénita de cadera, calculando una frecuencia de entre el 1% y el 7,3%.

Entonces, ¿cómo se debe de hacer una correcta exploración física?

Para una adecuada exploración visual, se coloca al niño en posición de decúbito prono, sobre una superficie dura, posición desde la cual podremos observar lo siguiente:

  • Dismetría de los miembros inferiores. Si existe oblicuidad pélvica congénita (OPC), la pierna que presenta la contractura en abducción parecerá más larga que la otra. Éste fenómeno es simplemente óptico ya que las dos piernas realmente tienen la misma longitud. La justificación a este fenómeno se debe a que la hemipelvis del lado afecto aparece descendida, llevando a la pierna de ese lado a la flexión y abducción, acompañada de cierta limitación para el movimiento de aducción.
  • Asimetría de pliegues glúteos
  • Raquis incurvado con convexidad hacia lado de la CAB.

En relación a la asimetría de los pliegues glúteos se ha de tener cuidado, dado que en un 20% de los casos su presencia se debe a una displasia congénita de cadera y no a una OPC.

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Por otro lado cabe destacar que la observación por si sola del pliegue glúteo no se puede utilizar como único método diagnóstico. Los test indicados anteriormente, a diferencia de un caso real de displasia de cadera, serán negativos.

Tras realizar la exploración boca abajo, colocaremos al niño en decúbito supino:

Desde aquí se observa lo contrario. El lado contralateral sufre una limitación de la abducción (contractura en aducción), con un ascenso de la hemipelvis y una elevación por lo tanto de la extremidad.

Una vez confirmado el diagnóstico, la medición del grado de contractura se realiza con el niño de nuevo en posición de decúbito prono. Desde ahí se sujeta con una mano firmemente la pelvis del lado afecto y con la otra se lleva la rodilla a una flexión de 90º manteniendo siempre el pie en posición neutra. Una vez preparados llevamos la cadera a abducción máxima para posteriormente realizar el movimiento contrario (aducción).

El grado de contractura se obtiene de la medición del ángulo de abducción que forma el muslo con el eje vertical del cuerpo.

¿Cuál es el tratamiento de la oblicuidad pélvica congénita?

El tratamiento de la OPC será diferente en función de si su forma de presentación es simple o es compleja.

Desde el punto de vista de la fisioterapia, cuando la OPC no está asociada a una displasia congénita de cadera, es importante insistir en la realización de un programa adecuado de ejercicios basado en estiramientos, así como en una serie de pautas sobre higiene postural que serán de gran importancia para que los padres realicen en el domicilio.

Como ejemplo, algunos de los ejercicios que se realizan en el tratamiento rehabilitador pueden ser los siguientes:

  • Estiramientos de la musculatura que produce la contractura: abductores, tensor de la fascia lata y musculatura glútea (en particular glúteo medio).
  • Si la oblicuidad pélvica congénita se presenta con contractura en aducción de la cadera contralateral: estiramientos de la musculatura aductora de la cadera contralateral.
  • Instrucción de pautas de tratamiento en el domicilio e higiene postural: se formará a los padres sobre la importancia de los estiramientos, los cuales se realizaran varias veces al día pudiendo establecer una rutina para el niño, aprovechando momentos con el cambio de pañal, o después del baño. Cada serie constará de 10 repeticiones, y en cada una de ellas el estiramiento se mantendrá entre 6 y 15 segundos.

A lo largo de todo el tratamiento, ya sea observacional, fisioterápico, ortopédico, o combinado con ambos, es muy importante la realización de controles radiológicos periódicos hasta asegurarnos que la cadera presenta una orientación en posición neutra, y una buena cobertura de la cabeza femoral.

Marco metodológico

Objetivos de la investigación

1 Hipótesis de trabajo: recoger información sobre artículos publicados en los últimos 35 años en base a estudios de casos sobre la patología.

Se busca obtener datos que den respuesta a las diversas hipótesis sobre la etiología intra o extrauterina de la oblicuidad pélvica congénita, así como posibles factores de riesgo y una comparativa sobre la eficacia de los diferentes métodos de tratamiento, en particular del tratamiento rehabilitador.

Las variables analizadas son:

  • Sexo.
  • Cadera afectada.
  • Momento de la detección.
  • Tratamiento.
  • Otras patologías asociadas (relación de la patología con síndrome del niño moldeado).
  • Relación de la patología con presencia de displasia de cadera.
  • Objetivo general: el principal objetivo del trabajo es el de realizar un análisis exhaustivo de cuatro estudios de casos llevados a cabo por diferentes investigadores en diferentes décadas.

Se resume cada estudio y posteriormente se realiza una tabla comparativa con los datos obtenidos en función a las variables mencionadas anteriormente. De esta forma se obtienen datos concluyentes en relación a posibles factores de riesgo, así como información relacionada sobre que tratamiento es el que nos da un mayor éxito.

  • Objetivo específico:conocer que diferentes tratamientos son utilizados en la oblicuidad pélvica congénita (OPC), así como qué factores influyen en la aparición de la misma, y cuál ha sido la evolución de los mismos a lo largo de los años.

Método

Para el desarrollo del marco conceptual, se ha realizado una búsqueda en las principales bases de datos de interés en fisioterapia tanto en inglés como en español: La Biblioteca Cochrane Plus, MEDLINE, PubMed y Google Académico.

Se han usado como palabras clave los términos: “hip contracture”, “neonatal contracture”, “congenital pelvic oblicuity”, “hip´s abduction contracture” “MBS” (siglas en ingles de: “The Moulded Baby Syndrome”), y “congenital abnormality”.

Debido a la escasa bibliografía encontrada en relación con el tema de estudio, se ha ampliado la búsqueda a artículos en lengua española e inglesa publicados en los últimos 35 años, hecho que nos da la oportunidad de conocer de forma más amplia la evolución sobre la investigación de la patología en las últimas tres décadas.

Resultados

A continuación, se hace un resumen de los datos obtenidos sobre los cuatro trabajos estudiados:

Estudio nº 1

El primer trabajo analizado es el realizado por Somerville en Edimburgo entre los años 1980 y 1983, el cual recoge una muestra de 45 casos.

De esta muestra, 40 pertenecían al sexo femenino y 5 al masculino. La patología afectaba a la cadera derecha en una mayor proporción (41), mientras que en tan solo 4 a la izquierda.

De los 45 casos, 29 son remitidos después del nacimiento por alguna inestabilidad en la cadera, siendo necesario el uso de arnés de Pavlik en 6 de ellos, y los 23 restantes son evaluados de forma periódica con exámenes clínicos y pruebas radiológicas normales a los 18 meses.

Los 16 casos restantes de la muestra, son valorados a los 4 meses por asimetrías en el pliegue glúteo y se observa que todos son casos de oblicuidad pélvica congénita acompañada de otras deformidades no existentes en el nacimiento y que se manifiestan con los siguientes porcentajes:

  • Plagiocefalia (68%)
  • Alteraciones del raquis (31%)
  • Escoliosis (22%)
  • Deformidades del pie (4%)
  • Tortícolis (2%)

Estudio nº2

Por otro lado en 1999 Seral y colaboradores, analizan una muestra de cuatro casos. Los cuatro son de sexo femenino, y en los cuatro hay afectación de la cadera derecha.

Analizando el estudio observamos lo siguiente:

El 100% de los casos pertenece al sexo femenino, siendo la cadera derecha la afectada por contractura de los abductores en un 100% de los casos con una media de edad de detección en torno a los dos meses y medio de vida. A esa edad además presentan las siguientes alteraciones que no tenían al nacimiento:

  • Displasia de cadera contralateral (50%)
  • Plagiocefalia contralateral (25%)
  • Pie varo contralateral (25%)

En tres de los casos se prescribe el uso de órtesis (arnés de Pavlik), no siendo eficaz en uno de ellos teniendo que completar el tratamiento hasta la recuperación total mediante rehabilitación. El caso restante se trata a través de tratamiento con fisioterapia, obteniendo una recuperación completa a los 4 meses y medio.

Estudio nº3

En 2003 Arteaga y colaboradores analizan un único caso, centrándose éste en la pauta de ejercicios y cuidados para un correcto tratamiento rehabilitador.

En este análisis se trata de una niña, primogénita, cuyo caso es detectado a los cuatro meses con afectación de la cadera derecha, sin antecedentes familiares ni personales de interés. El tratamiento se inicia con la combinación de arnés de Pavlik y tratamiento rehabilitador. La asimetría de pliegues y de longitud de miembros inferiores es mínima a los 3 meses de iniciado el tratamiento.

Estudio nº4

El tercer estudio es realizado por J Blanco en 2016, plantea 4 casos del sexo femenino.

A excepción del estudio de A. Arteaga, que también nos aportaba información en cuanto a antecedentes familiares y personales, este cuarto caso es más preciso que los anteriores, ya que a pesar de analizar una muestra pequeña, nos da datos importantes que no facilitaban ni el de Somerville, ni el de Seral, y que son:

  • Evolución del embarazo: antecedentes personales (incidencias durante el periodo gestacional, parto y periodo neonatal).
  • Lactante primogénito o no.
  • Antecedentes familiares de deformidades de cadera.
  • Pruebas exploratorias y complementarias realizadas.

De los cuatro casos, los cuatro pertenecen al sexo femenino, existiendo en dos de ellos afectación de la cadera derecha, y dos de la izquierda.

Tres de los casos son bebés primogénitos.

En un 50% de los casos hay antecedentes familiares por parte paterna de luxación o displasia de cadera, dato de interés ya que ninguno de los estudios anteriores proporcionaba datos de este tipo.

Dos de los casos no tienen ningún antecedente personal de interés. En los otros dos uno ha sido un parto por cesárea por presentación podálica, y el otro un parto con espátulas.

Dos de los casos son detectados al mes de vida, otro a los cuatro meses y el último a los seis. Una es tratada mediante tratamiento rehabilitador con resolución completa a los dos años. Los otros tres casos sugieren tan solo revisiones periódicas, encontrándonos con un empeoramiento de una de ellas en el quinto mes de vida teniendo que necesitar tratamiento rehabilitador hasta los siete meses.

De los otros dos casos no obtenemos datos concluyentes, ya que en la actualidad continúan en observación.

Discusión

El análisis de los trabajos nos plantea la incógnita de dónde está el origen de la oblicuidad pélvica congénita. Se podría decir que su etiopatogenia se puede dividir en dos vertientes, las cuales presentan una serie de factores de riesgo coincidentes con los que se dan en los casos de displasia de cadera y síndrome del niño moldeado:

  • La primera vertiente nos da la posibilidad de un componente intrauterino, y lo justifica a través de la existencia de presiones anormales en el interior del útero, disminuyéndolo y sometiendo por lo tanto al feto a sufrir un problema de espacio, cuestión que se ve respaldada por factores de riesgo como la edad de la madre, madres primíparas (aumento de tono de la pared abdominal y uterina), hipertensión, oligohidramnios, presentación de nalgas, hiperlaxitud ligamentosa, etc.
  • Por otro lado, la vertiente que afirma que la patología se debe a factores extrauterinos relacionados directamente con posturas que adopta el bebé con posterioridad al nacimiento, posiblemente en la cuna (tendencia a colocar la cuna siempre en el mismo lado de la cama por lo que los objetos estimulantes siempre estarán en el mismo lado), así como por preferencias posturales del niño.

Esta segunda vertiente extrauterina podría justificar por qué en la mayor parte de los estudios la detección no es realizada de forma inmediata, y si lo es de forma posterior, siendo habitual en torno al primer y sexto mes de vida del niño.

En contraposición a esta segunda justificación, tal vez la detección tardía no se deba realmente a componentes extrauterinos. La explicación del diagnóstico tardío puede ser consecuencia de la poca bibliografía existente con respecto a la patología, motivo que dificulta su diagnóstico y que por lo tanto haga que la patología pase desapercibida hasta una edad más adulta.

Tabla 2: vertientes de la oblicuidad pélvica congénita (OPC)

Ver: Anexos – Comparativa de casos en el tratamiento y variables influyentes en la contractura en abducción de cadera del lactante, al final del artículo

Si analizamos los trabajos, obtendremos resultados muy dispares. Por un lado, en el estudio de Edimburgo, su autor nos indica que tras revisiones periódicas cada tres meses, los pacientes no requieren tratamiento, siendo suficiente la observación y los controles periódicos, aunque existiendo un pequeño porcentaje de niños que tendrán que recurrir al uso de ayudas ortopédicas o en el caso extremo a la tenotomía o a otros tipos de cirugía.

Somerville justifica la no necesidad de tratamiento basándose en que el niño se vuelve simétrico entre el inicio de sus primeros pasos y los dieciocho meses.

En cuanto al volumen de su muestra, su trabajo nos aporta grandes datos estadísticos, ya que a diferencia de los demás trabajos estudiados su muestra es grande y demuestra claramente la preferencia de la patología en relación al sexo femenino y cadera derecha, así como la alta incidencia de casos de plagiocefalia como deformidad acompañante.

El cuarto trabajo, a pesar de analizar una muestra pequeña y de no concluir con los resultados finales relacionados con el tratamiento, nos revela nuevos factores de riesgo no mencionados anteriormente, como por ejemplo: existencia de antecedentes familiares asociados a patología de cadera, donde sorprendentemente en un 50% de los casos ha habido situaciones de displasia por parte paterna, lo cual podría guardar una relación directa con un algún componente genético no estudiado, ni mencionado previamente. Así mismo este estudio también especifica si el lactante es primogénito o no, y si el parto transcurrió con normalidad o no (instrumental, cesárea, parto de nalgas, etc.). Estos datos también son incluidos en el estudio de A. Artega, que aunque sólo recoge un caso, aporta datos de interés relacionados con antecedentes familiares y complicaciones durante el parto.

Los tres últimos trabajos (Seral, Arteaga, J. Blanco) difieren en el de Somerville por la referencia que hacen respecto a la inclusión de la fisioterapia como elemento clave en la recuperación del niño, siendo el de A. Arteaga el que nos indica la pauta exacta de ejercicios de estiramiento y consejos que debería de seguir el entorno familiar del lactante para acelerar el proceso de recuperación.

En relación con el tratamiento rehabilitador, casi todos los trabajos se limitaron a la observación y al uso de ortesis con un pequeño porcentaje de casos en los que al no existir recuperación, o ser muy lenta, se les añadió como complemento una pauta rehabilitadora, obteniendo datos muy positivos. Dicha pauta se basó en la instrucción de ejercicios, estiramientos y cuidados posturales domiciliarios, los cuales según los datos obtenidos, demostraron que la recuperación podía llegar a ser más rápida.

La necesidad de uso de ortesis y seguimiento periódico en las situaciones en las que la contractura en abducción de la cadera (CAB) se acompaña de displasia congénita de cadera, queda suficientemente demostrada, siendo vital la evaluación periódica del paciente, manteniendo el uso del arnés de Pavlik hasta que las pruebas radiológicas indiquen que existe una normalización de las estructuras, y existiendo una prescripción de arnés de Pavlik en niños menores de 6 meses.

Tabla 3: comparativa de datos obtenidos en los trabajos realizados

Ver: Anexos – Comparativa de casos en el tratamiento y variables influyentes en la contractura en abducción de cadera del lactante, al final del artículo

Como resumen del análisis de los trabajos anteriores, según los datos representados en la tabla se observa que la CAB tiene algunas debilidades como son:

  • Sexo femenino.
  • Cadera derecha.
  • Asociación con otras deformidades, principalmente plagiocefalia.
  • Periodo frecuente de detección, entre el nacimiento y los primeros seis meses de vida.

Si desarrollamos exhaustivamente punto por punto, podemos determinar lo siguiente:

  • El dato relacionado con la mayor prevalencia de casos de contractura derecha puede ser explicado por el posible componente intrauterino desarrollado anteriormente. Ésta alta incidencia puede deberse a que el feto mantiene de forma prolongada una posición en la cual la cadera derecha estaría pegada a la cara anterior del útero, y la izquierda a la columna vertebral de la madre. En contraposición, estudios demuestran que cuando la afectación es una displasia, luxación o subluxación de cadera, la más afectada en este caso es la izquierda.
  • El mayor número de casos que afectan al sexo femenino estaría justificado por factores hormonales, hiperlaxitud ligamentosa, etc.
  • La edad media de detección de los casos analizados varía entre el primer y sexto mes de vida, siendo inferior el número de casos de OPC diagnosticados en el momento del nacimiento, lo cual puede deberse a la falta de conocimientos en relación al diagnóstico de la patología, o a que la mayor parte de los casos se deban a componentes extrauterinos.
  • En la tabla observamos también que existe un elevado número de lactantes que ven acompañada la patología de base con otras deformantes (síndrome del niño moldeado), siendo la deformidad que se presenta con mayor frecuencia la plagiocefalia.

Según el grado de afectación y acompañamiento o no de otras deformidades, podemos abordar la patología de diferentes maneras:

  • En primer lugar cuando nos encontramos ante un caso propiamente dicho de contractura en abducción de la cadera, sin patologías asociadas. La observación a través de controles periódicos e instrucción de una serie de pautas a la familia pueden ser suficientes, dato en el cual coinciden todos los autores afirmando que con frecuencia en torno a los 12- 18 meses, cuando el niño comienza a dar sus primeros pasos, la curación se puede producir de forma espontánea. Sin embargo, en otras ocasiones, ya sea por el curso natural de la enfermedad, presencia de patologías asociadas que no habían sido detectadas previamente, o miedo por parte de los padres a hacer daño al niño o a no saber hacer los ejercicios correctamente, se debe de recurrir a la rehabilitación mediante un programa de ejercicios de estiramiento tanto del lado en abducción, como del contralateral si es que existe también afectación de contractura en abducción de la otra cadera.

Si el paciente no recibe el adecuado tratamiento, la cadera que se encuentra en posición aducta podría degenerar hacia una displasia, luxación o subluxación, fruto de la inhibición del desarrollo del acetábulo, ya que la cabeza femoral, puede acabar siendo desplazada de forma lateral.

  • Ante casos más graves de displasia es esencial la necesidad de ayudas ortopédicas.
  • Según criterio medico en algunos casos de contractura en abducción de la cadera (CAB) se combina el uso de órtesis, con la fisioterapia

Conclusiones

Con los datos obtenidos se concluye que no hay un consenso claro sobre el mecanismo principal de la contractura en abducción de la cadera, existiendo disparidad de opiniones con respecto a si la patología se debe a componentes intra o extrauterinos. De igual forma, se produce la misma situación en los casos de niños con “síndrome del niño moldeado”, ya que, con una etiología dudosa, no queda claro sobre si es una patología secundaria que surge a raíz de la contractura en abducción o viceversa.

Por otro lado, no todos los estudios encontrados recogen muestras de forma aleatoria, por lo que es difícil analizar si existe cierta preferencia por el sexo femenino y cadera derecha, o se debe a un sesgo de selección. A pesar de éste posible sesgo, todo parece apuntar a que sí existe cierta relación directa con respecto a las variables: sexo y cadera afectada

Tampoco queda claro qué tipo de tratamiento es más eficaz, dado que unos estudios indican que es suficiente con observación y revisiones periódicas en las situaciones en las que solo se presenta la contractura, y otros que es necesaria la implantación de un programa de ejercicios de fisioterapia para una recuperación más rápida.

Así mismo algunos de los estudios no nos aportan el resultado final, ya que no explican cuando se produjo la recuperación completa, ni cómo evolucionó el niño con el tratamiento pautado (observación, fisioterapia, uso de órtesis), dato clave para el análisis de resultados en relación al tratamiento.

La escasez de estudios en los cuales se realiza una pauta de ejercicios de fisioterapia, nos impide comparar sobre si la recuperación del niño será más rápida con tratamiento fisioterápico, o con la observación.

Lo que si queda clara es la necesidad de la utilización de medidas ortopédicas cuando la patología está acompañada de displasia congénita de la cadera.

En conclusión, se debería de realizar un estudio más preciso, resultando interesante llevar a cabo un estudio prospectivo de casos y controles en los que la muestra escogida fuera de mayor tamaño, para analizar con precisión las variables estudiadas (sexo, cadera preferente, origen intra o extrauterino, edad de detección, deformidades asociadas, tratamiento fisioterápico y medidas ortopédicas), recogiendo más información clínica sobre antecedentes familiares, y personales, tipo de parto, complicaciones, etc, para poder así obtener datos más concluyentes.

Anexos – Comparativa de casos en el tratamiento y variables influyentes en la contractura en abducción de cadera del lactante

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