Trastornos de la personalidad y su tratamiento. Revisión bibliográfica

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IV. Nº 5–Mayo 2021. Pág. Inicial: Vol. IV; nº5: 31

Autor principal (primer firmante): Sara Andrés Rueda

Fecha recepción: 8 de Abril, 2021

Fecha aceptación: 2 de Mayo, 2021

Ref.: Ocronos. 2021;4(5): 31

Autores:

  • Sara Andrés Rueda (autora principal): enfermera en el Centro de Salud Parque Goya de Zaragoza. Máster en Iniciación a la Investigación en Ciencias de la Enfermería.
  • Bárbara Hernández Artal: Enfermera Hospital clínico Universitario Lozano Blesa Zaragoza.
  • Beatriz Pablo Navarro: Enfermera en el Hospital Materno Infantil Miguel Servet Zaragoza. Máster en Gerontología Social por la Universidad de Zaragoza.
  • Hernando Antonio Guarín Duque: Enfermero en Hospital Miguel Servet Zaragoza. Máster en Salud Pública por la Universidad de Zaragoza.
  • Gema Bermúdez Moreno: Enfermera Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa Zaragoza. Máster Oficial en Gerontología Social. Longevidad, salud, calidad por la Universidad de Jaén. Máster en Farmacoterapia para Enfermería Universidad de Valencia.
  • Eliana Barrientos Jaramillo Enfermera Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa Zaragoza. Máster en Salud Pública por la Universidad de Zaragoza.

Resumen

Los trastornos de la personalidad se describen como una enfermedad no psicótica, caracterizada por una conducta de inadaptación, que utiliza la persona para cumplir sus necesidades y obtener satisfacción personal. La mayoría de los seres humanos son capaces de desarrollar y sustentar sus relaciones sociales. No obstante, muchos individuos no consiguen establecer relaciones íntimas a causa de patrones persistentes de pensamientos, respuestas sociales y conductas inadaptadas

Palabras clave

Trastornos, personalidad, tratamiento, diagnóstico, etiología

Introducción

La personalidad se define como el conjunto de rasgos y actitudes conductuales que identifican a un ser humano como individuo. La personalidad es un patrón único de pensamientos, actitudes, valores y comportamientos que se desarrollan para adaptarse a un determinado entorno y a sus normas. La personalidad define quién es cada uno.

Las personas establecen relaciones entre sí para encontrar satisfacción en la vida. Algunas relaciones suponen un grado especial de proximidad y de compartir que resulta esencial. Estas relaciones favorecen la intimidad, haciendo que un ser humano adquiera significación en la vida del otro.

El desarrollo de relaciones íntimas requiere disposición para revelar lo privado, las emociones, las creencias, las actitudes, los sueños y las inquietudes que definen la naturaleza personal. La mayoría de los seres humanos son capaces de desarrollar y sustentar sus relaciones sociales. No obstante, muchos individuos no consiguen establecer relaciones íntimas a causa de patrones persistentes de pensamientos, respuestas sociales y conductas inadaptadas. (1)

Un trastorno de la personalidad se describe como una enfermedad no psicótica, caracterizada por una conducta de inadaptación, que utiliza la persona para cumplir sus necesidades y obtener satisfacción personal. Estas conductas comienzan a menudo durante la infancia o la adolescencia, como una forma de afrontamiento y permanecen durante casi todo el periodo adulto. Como resultado de su incapacidad para relacionarse con su ambiente, la persona exterioriza sus conflictos socialmente. A menudo se observan problemas emocionales, económicos, sociales o laborales, como resultado de estos conflictos debido a la ansiedad. (2)

Aunque existen diversos tipos de trastornos de la personalidad, las siguientes características son comunes a todos ellos:

  • Respuesta a la ansiedad profundamente arraigada, inflexible e inadaptada.
  • Inadaptación más aparente en un contexto social o interpersonal.
  • Capacidad para irritar o enfadar a los demás hasta el extremo.
  • Enfoque inflexible, que gira en torno a sí mismo, en las relaciones laborales e interpersonales.

Existen diferentes términos aplicables a muchas personas con trastornos de la personalidad, como son: narcisista, carente de empatía, desmesurado sentido del derecho, dependiente, falta de introspección con muestras de pseudoconocimiento de sí mismo, incapacidad de autoevaluarse, cínico, pesimista, deprimido, subjetivo, carente de autocontrol, egocéntrico, egoísta, solitario, inmaduro, manipulador, agresivo, impulsivo, hostil y receloso. Estos términos, además de concretar las características asociadas a los trastornos, indican la gravedad de estos.

Pueden darse en formas mínimas, leves, moderadas o graves. Independientemente de su clasificación los trastornos de la personalidad suponen un problema grave de salud mental en la sociedad actual. (3)

Los trastornos de la personalidad se dividen en tres grupos según los manuales descriptivos de clasificación actuales (DSM-IV-TR):

  • GRUPO I (A): predominio de la extrañeza y la excentricidad. Incluye los trastornos de personalidad paranoide, esquizoide y esquizotípico.
  • GRUPO II (B): predominio de lo dramático y emocional. Incluye os trastornos de personalidad antisocial, límite, histriónico y narcisista.
  • GRUPO III (C): predominio de lo ansioso y lo fóbico. Incluye los trastornos de personalidad evitativo, dependiente y obsesivo-compulsivo.

Trastorno paranoide

Se caracteriza por una desconfianza excesiva e inmotivada hacia los otros; los actos, comentarios o actitudes ajenos son interpretados como intencionalmente malos. (4)

Trastorno esquizoide

Se caracteriza por una indiferencia a las relaciones sociales que produce un extremo aislamiento social. Estas personas parecen frías e insensibles; son incapaces de mostrar simpatía por los sentimientos o emociones de los demás.

Trastorno esquizotípico

Se caracteriza por incomodidad causada ante las relaciones cercanas, excentricidad, creencias extrañas, lenguaje extravagante que provocan dificultades al relacionarse con los demás. (5)

Trastorno antisocial

Se refiere a un patrón agresivo de comportamiento. Las personalidades antisociales perciben a los demás como hostiles, dañinos y dispuestos a la agresión considerándolos una amenaza a su independencia, ya que se perciben a sí mismos como personas súper-independientes, capaces de afrontar las demandas de la vida por sí solos. Se ven como personas enérgicas, autosuficientes, de mentalidad fuerte, competitivas, poderosas y superiores. Rechazan atributos asociados al cariño, la cordialidad y la ternura, tanto en ellos mismos como en los demás.

Utilizan la mayor parte de sus capacidades cognitivas para diseñar esquemas, tácticas o estrategias para ser más listos y castigar a sus adversarios percibidos. Las personas antisociales también experimentan ansiedad, sobre todo cuando no pueden controlar o librarse de personas o situaciones que perciben como amenazadoras; en las cuales utilizan conductas verbales que conllevan menosprecio, humillación… recurriendo a un comportamiento controlador, violento o denigrante. Las personas antisociales rara vez demandan servicios de salud mental. (3)

Trastorno límite de la personalidad

Se define como la inestabilidad del estado de ánimo, el pensamiento, la conducta, les relaciones personales y la imagen de uno mismo. El intenso temor a ser abandonado lleva a estas personas a evitar la soledad. Las relaciones con los demás se caracterizan por la rápida transición de la adoración y la idealización a la desvalorización y el castigo cruel. Estos cambios extremos se observan en el área de la propia imagen. Son típicas las modificaciones en el área de planes de estudios, tipos de amigos e incluso identidad sexual.

Las personas con trastorno límite se aventuran en el juego, abusan de la comida o las drogas, mantienen relaciones sexuales inseguras con múltiples parejas, gastan dinero de forma irresponsable y manifiestan conductas de automutilación o suicidio. Es habitual que se corten, quemen, arranquen el pelo o se arañen; el 8-10% terminan suicidándose. El estado de ánimo es inestable. Aunque las personas con trastorno límite experimentan sentimientos crónicos de vacío, suelen mostrar un intenso resentimiento y frecuentes muestras de agresividad o de mal genio. Sus emociones van desde la diversión a la depresión profunda, cambiando en minutos u horas. Tienen dificultad para controlar su agresividad y se aburren con facilidad. Durante las épocas de estrés pueden desarrollar delirios paranoides y sensación de despersonalización. (1)

Trastorno narcisista

Se caracteriza porque las personalidades narcisistas se perciben así mismas a través de la grandiosidad. Se consideran como una divinidad incapaz de caer en los errores y las debilidades humanas. Cognitivamente, se preocupan con fantasías y sueños de brillantez, éxito, belleza, riqueza e ideales de este tipo. El narcisista se cree especial y único, ansía intención, elogios y admiración universal.

Las críticas y el rechazo al narcisista, originan una baja autoestima y sentimientos negativos, de ira, furia humillación y depresión además de envidia y celos al ser criticados o frustrados en su intento de conseguir objetivos. Las personalidades narcisistas carecen de empatía; tienen falta de disposición o incapacidad para identificarse con los sentimientos y necesidades de otros y se relacionan con las personas como si fueran sirvientes personales. Los individuos con trastorno narcisista de la personalidad, rara vez buscan tratamiento ya que se consideran a sí mismo perfectos. (3)

Trastorno evitativo

Se caracteriza por inhibición social, sentimientos de inferioridad e hipersensibilidad y miedo al rechazo, debido a una timidez y una autovaloración negativa.

Trastorno por dependencia

Se caracteriza por una necesidad excesiva de ser cuidado y atendido, a través de un comportamiento sumiso, con incapacidad para tomar decisiones y asumir responsabilidades debido al constante miedo al rechazo. (2)

Trastorno obsesivo compulsivo

Se caracteriza por que los individuos son extremadamente ordenados, muy perfeccionistas y meticulosos mostrando un excesivo afán por la organización y previsión. Suelen ser poco espontáneos e inflexibles. (6)

Factores etiológicos

Los trastornos de la personalidad se producen en una serie continua. Pueden ser de leves a más graves, según el grado de generalidad de los síntomas del trastorno particular de la personalidad y hasta qué punto la persona los manifiesta. Aunque la mayoría de los individuos puede vivir una vida bastante normal con síntomas leves, en periodos de estrés o presión externa, los síntomas se agravarán y comenzarán a interferir gravemente con el funcionamiento emocional y psicológico de la persona. Los factores que pueden contribuir a la aparición de un trastorno de la personalidad son:

Factores genéticos

Por diversos estudios, se revela que los gemelos monocigóticos desarrollan trastornos de la personalidad con más frecuencia que los dicigóticos

Factores biológicos

Las personas con una concentración elevada de hormonas como la testosterona, 17-estradiol y estrona, parece que tienen una predisposición biológica a presentar un trastorno de la personalidad. Estudios afirman que, aunque la dopamina y la serotonina causan una sensación de bienestar general, una concentración alta de estos neurotransmisores produce conductas impulsivas y agresivas. Se han observado cambios en la conducción eléctrica del electroencefalograma (EEG) en pacientes con trastornos antisocial y límite.

Factores psicoanalíticos

Cada personalidad está determinada, principalmente, por unos mecanismos de defensa característicos. Estos mecanismos de defensa, que se utilizan para resolver conflictos, comprenden la fantasía, la disociación, el aislamiento, la proyección, la polarización, la agresión pasiva y de conducta impulsiva. Cuando son eficaces, pueden reducir la ansiedad o la depresión. Según la teoría de Freud, las personas socialmente extravagantes tienen un ego deficiente, por lo cual son incapaces de controlar su conducta impulsiva. Un ego débil, tiene como consecuencia el desarrollo incompleto o falta de conciencia. Por este motivo, los individuos no sienten culpa ni remordimiento por su conducta socialmente inaceptable.

Experiencias de la infancia

Una conducta negativa o de inadaptación puede producirse durante la infancia, y como consecuencia, fomentar el desarrollo de un trastorno de la personalidad:

  • Recompensación de los padres ante rabietas estimula la conducta impulsiva; ceder en vez de fijar límites para detener la conducta.
  • No estimular la creatividad en la infancia, la cual es una oportunidad para desarrollar un auto-concepto positivo y sensación de valía personal.
  • Una educación rígida tiene efectos negativos; desanima la experimentación y favorece el desarrollo de una autoestima baja, además de sentimientos de hostilidad.
  • La dependencia por parte de los padres no favorece el desarrollo del niño. (2)

Tratamiento

El tratamiento de los individuos con trastornos de la personalidad es complejo, ya que tienen necesidades terapéuticas muy diferentes y no existe un tratamiento único apropiado para cada caso. Por desgracia muchos no buscan tratamiento, o no lo aceptan cuando se lo recomiendan, debido a su desconfianza básica en las intenciones de los demás.

Los síntomas, quejas y problemas del paciente guían las decisiones terapéuticas. Las personas con trastornos de la personalidad pueden manifestar un deterioro significativo de su funcionamiento, pero rara vez buscan tratamiento, ya que suelen ser incapaces de reconocer sus problemas. Cuando cooperan con el tratamiento, se utiliza una combinación de diversas psicoterapias y medicaciones, una vez descartados cualquier causa y origen físico del trastorno.

En el tratamiento de los pacientes con trastornos de la personalidad se seleccionan diferentes psicoterapias; entre las que se han utilizado con éxito se incluyen: psicodinámica, cognitivista, conductista y de grupo. No se espera la curación con estas terapias, sino que los pacientes se hagan más conscientes de cómo sus hábitos y conductas afectan a su vida. (1)

La psicoterapia cognitiva y conductual puede centrarse en situaciones presentes que provocan la angustia, así como en experiencias negativas de la infancia. La psicoterapia de grupo se emplea para reforzar la compresión del paciente que no es único y analizar métodos alternativos para responder al estrés. También se emplean la psicoterapia de orientación hacia la realidad y el psicoanálisis intensivo. Los pacientes con trastornos de la personalidad pueden aprender a pensar sobre ellos mismos de una manera más realista y funcional. (2)

Los fármacos deben utilizarse con gran precaución como tratamiento complementario a la psicoterapia. Los medicamentos se prescriben para aliviar los síntomas más angustiantes que conllevan estos trastornos. Se prescriben en cantidades limitadas, durante cortos periodos de tiempo. Se debe controlar su cumplimiento y tomar medidas de seguridad para reducir el riesgo de suicidio. Los medicamentos más utilizados son ansiolíticos (benzodiacepinas), antipsicóticos (neurolépticos) a bajas dosis, fenotiazinas, haloperidol, antidepresivos (tricíclicos, IMAO, ISRS), litio.

Conclusiones

Dada la diversidad de los trastornos de la personalidad, y la influencia que los factores biológicos, psicológicos, sociales y culturales tienen en ellos y en las diferentes personalidades de los individuos, existe una gran dificultad a la hora de explorar las causas que originan cada uno de ellos. Es fundamental disponer de más información para comprender de forma holística a la persona que los sufre, ya que supone un reto aprender a vivir con ellos y sentirse aceptado dentro de la sociedad, además de desarrollar diferentes estrategias de tratamiento, con el objetivo de proporcionar una terapia personalizada para cada individuo.

Bibliografía

  1. ­­­ Morrison M. Fundamentos de Enfermería en Salud Mental. Madrid: S.A Elsevier España; 1999.
  2. Rebraka Shives L. Enfermería psiquiátrica y de salud mental: conceptos básicos. 6º ed. Madrid: McGraw-Hill Interamericana; 2007.
  3. Johnson, volumen II. Enfermería de Salud Mental y Psiquiátrica. McGraw-Hill. Interamericana
  4. Gómez Restrepo C. Psiquiatría Clínica: diagnóstico y tratamiento en niños, adolescentes y adultos: Panamericana; 2008.
  5. Megias Lizancos F, Serrano Parra MD. Enfermería en Psiquiatría y Salud Mental. Enfermería S21. 2ª ed. Madrid. Difusión Avances de Enfermería (DAE); 2009
  6. Gómez Sánchez R, Gómez Díaz M, Gómez Sánchez R, Manual de Atención Psicosocial. Monsa-Prayma: Barcelona; 2012.
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