Trastorno obsesivo-compulsivo

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VII. N.º 7–Julio 2024. Pág. Inicial: Vol. VII; N.º 7: 373

Autor principal (primer firmante): Elena Mora Caballero

Fecha recepción: 10/06/2024

Fecha aceptación: 07/07/2024

Ref.: Ocronos. 2024;7(7): 373

Autores:

Elena Mora Caballero

José Carlos González Gago

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Carolina Gracia Serrano

Ignacio Coscullano Sagaste

María Elisa Regla Gálvez

Enric Rondoni Planells

Categoría: TCAE / TSID / Celador

Palabras clave: Trastorno Obsesivo-Compulsivo, TOC, salud mental, tratamientos, impacto social.

Introducción

El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) es una condición de salud mental crónica que puede interferir significativamente en la vida diaria de quienes lo padecen. Caracterizado por pensamientos intrusivos (obsesiones) y comportamientos repetitivos (compulsiones), el TOC afecta a millones de personas en todo el mundo.

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A lo largo de la historia, las percepciones sobre el TOC han evolucionado desde interpretaciones religiosas hasta ser reconocido como un trastorno psiquiátrico tratable. Este artículo proporciona una visión completa del TOC, abordando su historia, impacto, prevalencia, avances recientes y opciones de tratamiento.

Historia del trastorno obsesivo-compulsivo (TOC)

El trastorno obsesivo-compulsivo ha sido reconocido y documentado a lo largo de la historia. En la Edad Media, los síntomas del TOC a menudo se atribuían a posesiones demoníacas o a castigos divinos. Las primeras descripciones clínicas de los síntomas similares al TOC aparecen en textos médicos del siglo XVII. En 1838, Jean-Étienne Dominique Esquirol, un psiquiatra francés, describió comportamientos compulsivos en sus pacientes, marcando uno de los primeros intentos de clasificar el trastorno dentro de un marco médico.

Durante el siglo XIX y principios del siglo XX, el TOC fue considerado un síntoma de «neurosis obsesiva».

Sigmund Freud y otros psicoanalistas sugirieron que las obsesiones y compulsiones eran el resultado de conflictos inconscientes. No fue hasta mediados del siglo XX que el TOC empezó a ser entendido como un trastorno de ansiedad específico.

La inclusión del TOC en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM) de la Asociación Americana de Psiquiatría en su tercera edición (DSM-III) en 1980 marcó un punto de inflexión importante, estableciendo criterios diagnósticos más claros y fomentando investigaciones específicas sobre la enfermedad.

Impacto en la sociedad

El TOC tiene un impacto profundo en la calidad de vida de los individuos afectados y sus familias. Las obsesiones pueden consumir mucho tiempo y las compulsiones pueden interferir con las actividades diarias, la vida laboral y las relaciones personales. Las personas con trastorno obsesivo-compulsivo a menudo experimentan niveles elevados de ansiedad y estrés, lo que puede llevar a la depresión y al aislamiento social.

Además del impacto personal, el TOC también tiene implicaciones económicas. Los costos asociados con el tratamiento del TOC, que incluyen terapia, medicamentos y pérdida de productividad laboral, son significativos. En términos de salud pública, el TOC representa un desafío debido a la necesidad de recursos especializados para su manejo y tratamiento efectivo.

Número de casos por habitantes

La prevalencia del trastorno obsesivo-compulsivo varía según la región y la metodología utilizada en los estudios. A nivel global, se estima que entre el 1% y el 2% de la población mundial padece TOC en algún momento de su vida. Según datos recientes, en Estados Unidos, aproximadamente 1 de cada 40 adultos y 1 de cada 100 niños sufren de TOC.

En Europa, un estudio epidemiológico encontró una prevalencia similar, con variaciones menores entre países. En América Latina, las cifras indican una prevalencia comparable, aunque con diferencias notables debido a factores culturales y la disponibilidad de servicios de salud mental. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce el TOC como una de las veinte principales causas de discapacidad en todo el mundo.

Avances en la comprensión y tratamiento del TOC

En las últimas décadas, ha habido avances significativos en la comprensión y el tratamiento del TOC. La neurociencia ha revelado que el TOC está asociado con disfunciones en circuitos cerebrales específicos, particularmente en áreas relacionadas con la regulación emocional y el comportamiento repetitivo, como la corteza orbitofrontal, el núcleo caudado y el tálamo.

Avances genéticos y biomédicos

Estudios genéticos han relacionado varias variantes genéticas que pueden alcanzar el aumento de la susceptibilidad al TOC. Estos hallazgos sugieren que el trastorno obsesivo-compulsivo tiene una base hereditaria significativa, aunque también se llegan a reconocer factores ambientales que colaboran a su desarrollo.

Además, la investigación biomédica ha explorado el papel de los neurotransmisores en el TOC. La serotonina, en particular, ha sido implicada en la patofisiología del TOC, lo que ha llevado al uso de inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) como tratamiento de primera línea.

Terapias psicológicas

La terapia cognitivo-conductual (TCC), especialmente la exposición con prevención de respuesta (EPR), se ha establecido como el tratamiento psicológico más eficaz para el TOC. Esta terapia ayuda a los pacientes a enfrentar sus miedos sin realizar los comportamientos compulsivos, reduciendo gradualmente la ansiedad asociada con las obsesiones.

Tratamientos farmacológicos

Los tratamientos farmacológicos han mejorado con el tiempo, con los ISRS y los inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina (IRSN) mostrando eficacia en la reducción de los síntomas del TOC. Para casos resistentes al tratamiento, se han explorado opciones como los antipsicóticos y, más recientemente, la ketamina.

Intervenciones neuroquirúrgicas

En casos graves y resistentes al tratamiento, las intervenciones neuroquirúrgicas como la estimulación cerebral profunda (ECP) han mostrado resultados prometedores. La ECP implica la implantación de electrodos en áreas específicas del cerebro para modular la actividad neural anómala.

Terapias emergentes

Las terapias emergentes incluyen la estimulación magnética transcraneal (EMT) y la estimulación transcraneal por corriente directa (tDCS), que ofrecen enfoques no invasivos para la modulación de la actividad cerebral en pacientes con TOC.

Conclusiones

El trastorno obsesivo-compulsivo es un trastorno complejo que impacta significativamente en la vida de los individuos afectados. La evolución en la comprensión del TOC, desde una perspectiva histórica hasta los avances neurocientíficos y genéticos, ha permitido el desarrollo de tratamientos más efectivos.

A pesar de estos avances, el TOC sigue siendo una condición desafiante, y la investigación continua es crucial para mejorar las opciones de tratamiento y la calidad de vida de los pacientes.

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