Índice
Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 8–Agosto 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 8: 1133
Autor principal (primer firmante): Luz Raquel Contreras Picon
Fecha recepción: 30/07/2026
Fecha aceptación: 26/08/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(8): 1133
Autores:
- Luz Raquel, Contreras Picon
- Reyna Isabel Hernández Treminio, TCAE
- Isela Patricia Hernández Treminio, TCAE
- Yazmin Camila Avilés Quilodrán, TCAE
- Ruth Gracia Pérez, Administrativa
- Jezabel Navarro Lahuerta, TCAE
Resumen
El trastorno ciclotímico, también denominado ciclotimia, es una alteración del estado de ánimo perteneciente al espectro de los trastornos bipolares. Se caracteriza por la presencia persistente de fluctuaciones emocionales con periodos de síntomas hipomaníacos y depresivos que no cumplen criterios completos para episodios de manía, hipomanía o depresión mayor. Aunque puede presentar una intensidad menor que otros trastornos afectivos, su curso crónico puede ocasionar un importante impacto en la vida personal, social y laboral de quienes lo padecen.
El diagnóstico suele retrasarse debido a la variabilidad de los síntomas y a la tendencia a interpretar los cambios del estado de ánimo como rasgos de personalidad. La etiología es multifactorial e incluye factores genéticos, neurobiológicos y ambientales. El tratamiento requiere un enfoque integral basado en intervenciones psicoterapéuticas, educación sanitaria, modificación de hábitos y, en determinados casos, tratamiento farmacológico. El objetivo de este artículo es revisar los principales aspectos clínicos del trastorno ciclotímico, incluyendo epidemiología, factores etiológicos, manifestaciones clínicas, diagnóstico, tratamiento y papel de los profesionales sanitarios.
Palabras clave:
Trastorno ciclotímico; ciclotimia; trastorno bipolar; alteraciones del estado de ánimo; salud mental; psicoterapia.
Introducción
Los trastornos del estado de ánimo constituyen un grupo de enfermedades psiquiátricas caracterizadas por alteraciones significativas en la regulación emocional. Dentro de este grupo se encuentra el trastorno ciclotímico, una entidad clínica que forma parte del espectro bipolar y que se caracteriza por fluctuaciones persistentes entre síntomas de elevación del ánimo y síntomas depresivos.
A diferencia del trastorno bipolar tipo I o tipo II, en la ciclotimia los episodios no alcanzan la intensidad ni la duración necesaria para cumplir criterios diagnósticos completos de manía, hipomanía o depresión mayor. Sin embargo, la persistencia de estas variaciones emocionales puede generar malestar clínicamente significativo y afectar al funcionamiento cotidiano.
La ciclotimia puede permanecer infradiagnosticada durante años, ya que algunos pacientes consideran sus cambios de humor como parte de su personalidad. Esta situación puede retrasar la búsqueda de ayuda profesional y aumentar el riesgo de desarrollar trastornos afectivos más graves.
El reconocimiento temprano y el tratamiento adecuado son fundamentales para mejorar la evolución clínica, prevenir complicaciones y favorecer una mayor estabilidad emocional.
Objetivos
Objetivo general
- Actualizar los conocimientos clínicos sobre el trastorno ciclotímico mediante una revisión de la evidencia científica disponible.
Objetivos específicos
- Describir las características clínicas principales de la ciclotimia.
- Analizar los factores implicados en su aparición y desarrollo.
- Revisar los criterios diagnósticos actuales.
- Exponer las principales estrategias terapéuticas.
- Destacar la importancia del seguimiento multidisciplinar en salud mental.
Metodología
Se realizó una revisión bibliográfica narrativa mediante la consulta de publicaciones científicas disponibles en bases de datos como PubMed, Scopus y Google Scholar.
También se revisaron documentos de referencia elaborados por la American Psychiatric Association (APA), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y guías internacionales relacionadas con los trastornos bipolares y del estado de ánimo.
Se seleccionaron revisiones clínicas, estudios científicos y recomendaciones terapéuticas relacionadas con la epidemiología, diagnóstico y tratamiento del trastorno ciclotímico.
Concepto y características principales
El trastorno ciclotímico se define como una alteración crónica del estado de ánimo caracterizada por numerosos periodos con síntomas hipomaníacos y periodos con síntomas depresivos que permanecen durante un tiempo prolongado.
Estas fluctuaciones:
- No cumplen criterios completos de episodios maníacos.
- No cumplen criterios completos de episodios depresivos mayores.
- Persisten durante gran parte del tiempo.
- Generan alteración del funcionamiento personal, social o laboral.
La característica principal es la inestabilidad emocional mantenida, con cambios frecuentes en el nivel de energía, motivación, actividad y percepción personal.
Epidemiología
La prevalencia exacta del trastorno ciclotímico es difícil de establecer debido a las dificultades diagnósticas y a la variabilidad de los criterios utilizados en los estudios.
Se estima que afecta aproximadamente al 0,4-1% de la población general, aunque algunos autores consideran que puede estar infradiagnosticado.
El inicio suele producirse durante la adolescencia o al comienzo de la edad adulta. Puede afectar tanto a hombres como a mujeres, aunque existen diferencias individuales en la expresión clínica.
En algunos casos constituye un factor de riesgo para el desarrollo posterior de trastornos bipolares más graves.
Etiología y factores asociados
La aparición del trastorno ciclotímico se considera el resultado de la interacción entre factores biológicos, psicológicos y ambientales.
Factores genéticos
Existe evidencia de una mayor frecuencia del trastorno en familiares de personas con trastorno bipolar, lo que indica una posible predisposición hereditaria.
La presencia de antecedentes familiares de alteraciones del estado de ánimo constituye uno de los principales factores de riesgo.
Factores neurobiológicos
Los estudios neurobiológicos sugieren alteraciones en los sistemas implicados en la regulación emocional, especialmente en los neurotransmisores:
- Serotonina.
- Dopamina.
- Noradrenalina.
- Glutamato.
También se han descrito alteraciones en circuitos cerebrales relacionados con la respuesta al estrés y el control emocional.
Factores ambientales
Determinadas experiencias pueden favorecer la aparición o empeoramiento de los síntomas:
- Estrés mantenido.
- Alteraciones del sueño.
- Problemas familiares o laborales.
- Consumo de sustancias.
- Acontecimientos vitales adversos.
Manifestaciones clínicas
Los síntomas pueden variar en intensidad y frecuencia.
Síntomas hipomaníacos
Durante estos periodos pueden aparecer:
- Aumento de energía.
- Menor necesidad de dormir.
- Mayor actividad o productividad.
- Habla acelerada.
- Incremento de sociabilidad.
- Mayor impulsividad.
- Sensación exagerada de confianza.
Síntomas depresivos
Pueden incluir:
- Tristeza persistente.
- Falta de motivación.
- Fatiga.
- Baja autoestima.
- Alteraciones del sueño.
- Dificultad para concentrarse.
- Disminución del interés por actividades habituales.
La alternancia entre ambos tipos de síntomas puede generar dificultades para mantener relaciones estables y cumplir responsabilidades diarias.
Diagnóstico
El diagnóstico es clínico y requiere una valoración psiquiátrica completa. La evaluación debe incluir:
- Historia personal y familiar de trastornos del estado de ánimo.
- Evolución temporal de los síntomas.
- Impacto funcional.
- Consumo de sustancias.
- Presencia de enfermedades médicas asociadas.
Según los criterios del DSM-5-TR, los síntomas deben estar presentes durante un periodo prolongado y no explicarse mejor por otros trastornos psiquiátricos o por sustancias.
El diagnóstico diferencial incluye:
- Trastorno bipolar tipo I.
- Trastorno bipolar tipo II.
- Trastorno depresivo persistente.
- Trastornos de personalidad.
- Trastornos inducidos por sustancias.
Tratamiento
El tratamiento debe adaptarse a las características individuales del paciente.
Intervención psicoterapéutica
La psicoterapia constituye un elemento fundamental. Las intervenciones más utilizadas incluyen:
- Terapia cognitivo-conductual.
- Psicoeducación sobre el trastorno.
- Terapia interpersonal.
- Terapia centrada en la regulación emocional.
Estas estrategias ayudan a identificar cambios del estado de ánimo, mejorar el afrontamiento del estrés y prevenir recaídas.
Tratamiento farmacológico
En algunos pacientes pueden utilizarse estabilizadores del ánimo, especialmente cuando existe una elevada frecuencia de fluctuaciones emocionales o deterioro funcional.
Los fármacos deben ser prescritos y supervisados por especialistas, valorando eficacia, tolerancia y posibles efectos adversos.
Medidas generales
Es recomendable:
- Mantener horarios regulares de sueño.
- Evitar consumo de alcohol y sustancias psicoactivas.
- Realizar actividad física adaptada.
- Favorecer rutinas estables.
- Mantener una red de apoyo social adecuada.
Papel de los profesionales sanitarios
Los profesionales sanitarios tienen un papel fundamental en la detección temprana y seguimiento de las personas con trastorno ciclotímico.
La Atención Primaria puede identificar cambios persistentes del estado de ánimo y realizar la derivación adecuada a salud mental.
Los profesionales de Enfermería contribuyen mediante:
- Educación sanitaria.
- Seguimiento de síntomas.
- Promoción de hábitos saludables.
- Apoyo al paciente y familiares.
- Vigilancia de adherencia terapéutica.
- Detección de signos de empeoramiento.
El trabajo coordinado entre psiquiatría, psicología clínica, Enfermería y Atención Primaria permite ofrecer una atención integral y continuada.
Conclusiones
El trastorno ciclotímico es una alteración crónica del estado de ánimo que puede producir un importante impacto en la calidad de vida pese a no presentar episodios afectivos completos como otros trastornos bipolares.
Su diagnóstico requiere una evaluación clínica detallada y una adecuada diferenciación respecto a otras patologías psiquiátricas. El tratamiento basado en psicoterapia, educación sanitaria, hábitos saludables y, cuando sea necesario, farmacoterapia permite mejorar la estabilidad emocional y reducir el riesgo de evolución hacia formas más graves.
La detección precoz, el seguimiento continuado y el abordaje multidisciplinar son elementos esenciales para proporcionar una atención eficaz y centrada en la persona.
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