Traslados extra hospitalarios con incubadora

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IV. Nº 7–Julio 2021. Pág. Inicial: Vol. IV; nº7: 12-2

Autor principal (primer firmante): Nazaret Romero Pizarro

Fecha recepción: 25 de junio, 2021

Fecha aceptación: 29 de junio, 2021

Ref.: Ocronos. 2021;4(7): 12-2

Autoras: Nazaret Romero Pizarro, María José Mena González

Resumen

Los traslados neonatales se realizan en los casos en los que el nacimiento se produzca en algún centro hospitalario que no cuente con los recursos personales o materiales requeridos para su adecuado cuidado o tratamiento integro. El equipo médico responsable de su cuidado deberá realizar una valoración adecuada de la posibilidad del traslado mediante un balance entre la urgencia o necesidad del mismo y el estado de salud del recién nacido.

La inestabilidad intrínseca que presentan los recién nacidos, agravada por factores de riesgo como la edad gestacional reducida o problemas congénitos o patologías, convierte el traslado neonatal en un proceso crítico y urgente. Debido a ello, el personal sanitario responsable debe tomar las debidas precauciones para reducir el número de estos traslados, previniendo y determinando los posibles factores de riesgo, y asignando a las madres con embarazos de riesgo a centros médicos especializados y preparados para estos casos. Para la correcta realización de traslados neonatales, se debe incidir en la importancia de la formación, experiencia, preparación, coordinación y ejecución eficaz del traslado.

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Una planificación completa del proceso con implicación de todos los intervinientes (familiares, centro receptor y emisor y equipo sanitario de traslado) es crucial para el éxito de este tipo de intervención asistencial. A pesar de los riesgos que conlleva, se ha comprobado que el traslado de un neonato hacia un centro sanitario que reúna los recursos específicos que necesite, aumenta la tasa de supervivencia significativamente.

Palabras clave

Neonato. Recién nacido. Traslado. Prematuro. Embarazo.

Abstract

Neonatal transfers are carried out in cases in which the birth occurs in a hospital center that doesnot have the personal or material resources required for proper care or comprehensive treatment.The medical team responsible for their care must make an adequate assessment of the possibilityof the transfer by balancing the urgency or necessity of the transfer and the health status of the newborn.

The intrinsic instability of newborns, aggravated by risk factors such as reduced gestational age or congenital problems or pathologies, makes neonatal transfer a critical and urgent process. Due to this, the responsible health personnel must take due precautions to reduce the number of these transfers, preventing and determining possible risk factors, and assigning mothers with risky pregnancies to specialized medical centers prepared for these cases. For thecorrect performance of neonatal transfers, the importance of training, experience, preparation, coordination and effective execution of the transfer must be emphasized. A complete planning of the process with the involvement of all the intervening parties (family members, receiving and sending centers and the transfer healthcare team) is crucial for the success of this type of care intervention. Despite the risks involved, it has been proven that the transfer of a newborn to a health center that meets the specific resources it needs, significantly increases the survival rate.

Keywords

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Neonate Newborn. Transfer. Premature. Pregnancy.

Objetivos

Conocer las condiciones y factores a tener en cuenta para realizar los traslados de tal manera que no se vea afectada la salud del paciente neonato, y que permitan reaccionar a las posibles complicaciones que puedan suceder durante el transporte

Analizar las situaciones en las que es conveniente realizar un traslado neonatal con el objetivo de proporcionarles unos cuidados más especializados.

Introducción

El objetivo de los traslados es el de acercar a los pacientes enfermos al lugar en el que se encuentran los recursos humanos y materiales necesarios para su tratamiento. (1) En el caso de pacientes neonatales, estos traslados requieren cuidados intensivos considerables que permitan mantener la salud del recién nacido y unos parámetros fisiológicos estables.

Podemos diferenciar traslados neonatales intrahospitalarios (hacia servicios de diagnóstico, quirúrgicos, etc.), de los extrahospitalarios (hacia servicios especializados en otros centros hospitalarios).

A pesar de que los traslados neonatales suponen un porcentaje muy bajo respecto del total de traslados extrahospitalarios, sus particularidades lo convierten en procesos asistenciales complejos que se enmarcan en un tipo de cuidados urgentes, prioritarios e intensivos. (2) El transporte debe ser eficaz y efectivo, realizando un traslado rápido, pero de calidad, y con la suficiente coordinación y preparación. Este tipo de traslado debe atender a las particularidades fisiológicas y asistenciales del neonato, que presenta patologías y complicaciones distintas al adulto y, por lo tanto, requiere de unos cuidados y necesidades especiales.

El riesgo de muerte durante el traslado neonatal es alto comparado con el porcentaje en traslados de pacientes adultos. Esta tasa de fracaso dependerá de múltiples factores: edad gestacional, peso, estado nutricional, estado hemodinámico, patologías, equipamiento disponible, duración del transporte, formación y experiencia del equipo sanitario, etc. (1)

Pacientes que requieren traslado neonatal

Con el objetivo de asegurar el tratamiento médico adecuado y suficiente en el que se debe basar el sistema sanitario, las complicaciones neonatales deben ser previstas en la medida de lo posible para garantizar que el lugar de nacimiento se adecue para que pueda dar respuesta a las posibles complicaciones que puedan surgir. (1)

Por lo tanto, si se ha actuado diligentemente en la valoración de los riesgos durante el embarazo, el traslado neonatal solo se producirá en casos donde se desconozcan los factores de riesgo fetal o que se produzcan complicaciones sobrevenidas durante el nacimiento o en el periodo posterior al mismo.

En los casos en los que no se detecten estos factores de riesgo de forma precoz, siempre será conveniente y recomendable el traslado urgente de la embarazada antes del parto cuando se estime que se cuenta con el tiempo necesario (en estos casos el útero materno será el mejor incubador para el traslado). Debido a los riesgos que supone para el neonato, el traslado neonatal será el último recurso en casos en los que no se haya podido actuar con anterioridad, pero se requieran recursos especializados para el neonato.

Las situaciones que implican riesgo neonatal y que deben suponer la asignación de la madre a un centro con recursos especializados son: parto prematuro, parto múltiple, retraso grave de crecimiento intrauterino, malformaciones congénitas, incompatibilidad sanguínea grave, hidrops fetal, preeclampsia o síndrome de HELLP, enfermedad congénita que requiera control especializado o enfermedad materna. (1, 3, 4)

Aproximadamente un tercio de los recién nacidos en partos considerados como de bajo riesgo requieren algún tipo de cuidado especializado debido a complicaciones surgidas durante el parto o en los momentos posteriores a este. (2, 3)

En los casos en los que los factores de riesgo no se hayan detectado con antelación, o cuando hayan surgido complicaciones durante el parto, el equipo médico deberá considerar su traslado si se cumplen una serie de factores como la necesidad de equipamiento terapéutico, diagnostico, quirúrgico, laboratorios, o personal con una experiencia y formación específica.

Recursos materiales para el traslado neonatal

El transporte se realizará en Unidades de Vigilancia Intensiva (UVI) móvil o en helicópteros medicalizados cuando la distancia del traslado o las circunstancias lo recomienden. El transporte en helicóptero tiene la ventaja de una mayor rapidez por lo que es recomendable en distancias largas. Sin embargo, cuenta con una serie de inconvenientes en cuanto a vibraciones, necesidad de infraestructura específica, mayor coste de mantenimiento, y modificaciones en temperatura y dinámica de gases debido a la altura. (3)

Las ambulancias también son denominadas Vehículos de Transporte Neonatal y constituyen el medio más frecuente de transporte de recién nacidos. Estos están especialmente preparados para el transporte de incubadoras y demás equipamiento necesario para el traslado neonatal.

La incubadora debe contar con una batería que le permita una autonomía suficiente, un sistema de anclaje estable a la ambulancia, sistemas de aislamiento, sistema de temperatura y humedad, y de control atmosférico con oxígeno y aire suficiente. La temperatura deberá ser regulable de acuerdo al peso del neonato (desde 30º hasta 37ºC para los neonatos con menos peso). La incubadora se instalará sobre camillas homologadas. (3)

Las constantes del recién nacido deberán ser monitorizadas continuamente (electrocardiograma, frecuencia respiratoria, pulso y presión arterial, presión de oxígeno y temperatura). Además, la ambulancia debe contar con equipo de reanimación neonatal, aspiración, sondas endotraqueales, cateterismo, mezclador de aire, respirador, máscaras neonatales, bombas de perfusión, botellas de oxígeno y aire a presión y demás equipamiento necesario para mantener al recién nacido con vida. (3) Todo ello debe ser adecuado para recién nacidos de diferentes pesos y tamaños. En cuanto al material farmacológico, la ambulancia debe contar con diferente medicación como sueros o dextrosas, analgésicos y sedantes, relajantes musculares, inotrópicos, antiarrítmicos, corticoides, insulina, y otros fármacos que puedan requerirse en el traslado. (1, 3)

Personal encargado del traslado neonatal

El equipo sanitario encargado del traslado debe contar con la formación y experiencia adecuadas en cuidados y urgencias de recién nacidos. Es recomendable que el equipo se componga al menos de algún técnico de emergencias sanitarias especializado en transporte neonatal, algún neonatólogo o neonatóloga y personal de Enfermería con experiencia en el cuidado de recién nacidos. En estos traslados el personal debe realizar una buena planificación del mismo, anticipándose a las posibles complicaciones.

Cuidados y consideraciones en el traslado neonatal

El traslado del recién nacido se recomienda en cualquier caso en el que el médico responsable considere que los cuidados que requiere no pueden proporcionarse con los recursos con los que cuenta el centro médico en el que se encuentre. La decisión del traslado se basará en criterios objetivos del estado de salud del neonato y las opciones de tratamiento disponibles.

El personal neonatólogo podrá recurrir a sistemas de valoración o triaje para determinar la necesidad de traslado neonatal. Entre otros podemos destacar la escala MINT que valora el pH sanguíneo, edad del neonato, puntuación del test de Apgar, peso al nacer, oxigenación, presencia de patologías congénitas o intubación. (2, 5) Una vez se haya valorado la necesidad de realizar el traslado del neonato, se debe informar a los familiares sobre los riesgos del mismo.

El trabajo previo de coordinación del traslado debe ser realizado correctamente. (3) El centro emisor debe informar con antelación de las condiciones en las que se realizará el traslado al centro receptor. Se debe identificar al recién nacido y preparar una historia clínica completa con los datos del recién nacido relevantes, el motivo del traslado y la situación del paciente en ese momento (edad gestacional y extrauterina, situación hemodinámica y respiratoria, vías y catéteres, medicación, y cualquier otra información de interés). (3) En centro receptor deberá seguir las indicaciones que centro receptor estime oportunas para el traslado.

Antes del desplazamiento se debe coordinar la hora de llegada con el centro receptor, y realizar una inspección de la ambulancia y el equipo de traslado. El traslado neonatal tendrá consideración de alto riesgo. El equipo sanitario que realice el traslado deberá estar familiarizado con la historia clínica del paciente y conocer su estado en el momento del traslado. Deberá ser informado de cualquier aspecto o necesidad específica del recién nacido con suficiente antelación. (3) El centro receptor deberá estar preparado para la asistencia y estabilización del neonato a su llegada, así como de realizar cualquier intervención urgente que este requiera. (1)

Los familiares deberán ser informados de la salida y llegada del recién nacido. (1) Debido a la ansiedad que provoca estas situaciones en los padres, se debe prestar especial atención a este punto con un trato empático y humano, con especial interés en el aspecto emocional y en proporcionar un flujo de información del estado clínico del recién nacido que les tranquilice.

El traslado neonatal no se deberá realizar hasta que el recién nacido no sea estabilizado convenientemente (control de temperatura, control hemodinámico, vías respiratorias libres y ventilación correcta, saturación elevada, hidratación, control metabólico, etc.). (1, 4)

Existen ciertos factores de riesgo en el recién nacido que deberán ser especialmente considerados durante el transporte, y que podrán afectar a la viabilidad del mismo:(3)

  • Peso del neonato menos de 2.000 gramos.
  • Edad del neonato menos de 32 semanas.
  • Síntomas de inestabilidad hemodinámica.
  • Dificultad respiratoria o apneas
  • Defectos congénitos.
  • Defectos metabólicos.
  • Convulsiones
  • Cardiopatías.
  • Intervenciones quirúrgicas recientes.
  • Hiperbilirrubinemia.

La conducción del vehículo de transporte debe ser estable y segura. El control del estado del neonato debe ser constante, pudiendo reaccionar con antelación a cualquier signo de empeoramiento. Es aconsejable que la madre también sea trasladada en cuando sea posible y su estado sea estable.

Por último, debemos considerar el transporte neonatal no urgente, en el que el recién nacido no presentaba o ha superado cualquier situación de riesgo o enfermedad que suponga un peligro inminente para su vida durante el traslado y, por lo tanto, no requiera cuidados intensivos.

Conclusión

En este artículo analizamos los casos en que se recomienda el traslado neonatal y las consideraciones previas anteriores a realizarlo, así como el equipo responsable de llevarlo a cabo. Es imprescindible que todos los intervinientes en un traslado neonatal estén concienciados de los peligros que conllevan, y de la necesidad de realizar una buena planificación y coordinación.

Los protocolos de transporte, equipamiento y tratamiento redactados por las autoridades sanitarias deben ser aplicados estrictamente. Debido al carácter crítico de estos traslados no se deberán limitar los recursos destinados al mismo. Las revisiones del funcionamiento y equipamiento de los vehículos utilizados deberán ser realizadas antes y después de cada transporte. Por último, la estabilización de recién nacido debe ser considerado un elemento prioritario a valorar antes de realizar el traslado extrahospitalario.

Bibliografía

  1. Silvera F, Repetto M, Moares M. Estabilización y traslado neonatal. Guías para la asistencia del recién nacido. 2012. Disponible en: https://jalkiso.com/ neonat/wp- content/uploads/2017/ 04/Traslado-neonatal-Final.pdf.
  2. Álvaro Iglesias E, Castañón López L. Protocolos de Neonatología. Transporte (traslado) neonatal. BOL PEDIATR. 2006;46(SUPL. 1): 166-171.
  3. Neonatología CdEdlSEd. Recomendaciones para el transporte perinatal. An Esp Pediatr. 2001;55: 146-153.
  4. Servicio Madrileño de Salud. Transporte Neonatal Comunidad De Madrid. Disponible en: http://www.madrid.org/ bvirtual/ BVCM0 09753.pdf.
  5. Broughton SJ, Berry A, Jacobe S, Cheeseman P, Tarnow-Mordi WO, Greenough A, et al. The mortality index for neonatal transportation score: a new mortality prediction model for retrieved neonates. Pediatrics. 2004;114(4):e424-8.