El trabajo social sanitario y el modelo psicodinámico de constelaciones familiares aplicado a la salud mental

Autores: 1.- Moisés Álvarez Alonso (A), 2.- Rebeca Juesas Celorio (A), 3.- Beatriz García Meré (B), 4.- Benito Otero del Castillo (B). (A) Área IV – SESPA, (B) Área V – SESPA. Trabajadores Sociales del Servicio de Salud del Principado de Asturias (SESPA).

Nota de los autores: a lo largo del presente trabajo se empleará el masculino genérico para hacer referencia tanto a hombres como a mujeres, sin que por ello exista discriminación de género alguna.

Introducción

El concepto de constelaciones familiares fue desarrollado por Bert Hellinger. Las características esenciales asociadas a dicha noción comprenden la importancia del estudio del subconsciente en tanto en cuanto heredero de la tradición cultural y la interpretación personal subjetiva de las experiencias vitales. Los fundamentos de esta concepción tienen un carácter psicopedagógico, psicoanalítico, antropológico, de análisis transaccional y de terapia familiar.

Palabras clave: estructura familiar, historia de vida, cultura, sociedad, trauma, patrones tradicionales, catarsis, role playing, evocación, reestructuración cognitiva, relativización, terapia, adaptación, funcionalidad.

Aspectos teóricos fundamentales del modelo psicodinámico de constelaciones familiares y su aplicación práctica al Trabajo Social Sanitario de salud mental familiar

El objetivo consiste en prestar ayuda para que el individuo conozca la génesis de su problema, teniendo en cuenta la relación que el mismo guarda con su familia, bien como fuente de origen, bien como destinataria de la proyección de sus efectos. La subjetividad del ego sumada a las vivencias intergeneracionales de la parentela implica la existencia de ciertas emociones suscitadas por las dificultades de la existencia humana, cuyo afrontamiento permitirá al sujeto la liberación psíquica del inconsciente a modo de catarsis. Murray Bowen denominó a dicha cuestión “transmisión intergeneracional de patrones familiares”, entendiendo así que el sistema de valores y las pautas de conducta intrafamiliares se transmiten de generación en generación a través de la tradición oral, dándose por sentada su validez. La relación de este modelo con el contexto cultural en sentido antropológico es considerable, dada la influencia que ejercen los componentes del entorno histórico y social en las dinámicas familiares. Ello explicaría las repercusiones que tienen sobre el presente determinadas costumbres del pasado, tal y como son el mayorazgo, la parentalización de las hermanas mayores y la práctica de cuidar a los padres una vez llegada la ancianidad. Todas estas cuestiones suscitan la existencia de unos esquemas de pensamiento, conducta y emociones asociados a las mismas. En cierta medida, puede considerarse la presencia de un determinismo social supeditado a la historia familiar, el cual implica que las circunstancias actuales de las redes de parentesco hundan sus raíces en los vínculos que las unen al pasado. Esta cuestión es especialmente relevante si se tiene en cuenta la concurrencia de experiencias traumáticas que hayan repercutido en la vida de las familias transmitiéndose de padres a hijos, especialmente episodios extremos tales como el holocausto nazi o las limitaciones impuestas a la libertad por parte de cualquier régimen totalitario.

La actividad profesional terapéutica mediante las constelaciones familiares permite recuperar recuerdos intrapsíquicos perturbadores para proceder a la superación de los mismos. El primer paso consiste en rescatar los recuerdos traumáticos pasados para posteriormente cambiar la percepción de los mismos por otra diferente, con el fin de evocar nuevas emociones de liberación psicológica y sentimientos de superación.

Conviene señalar la relación que guarda el modelo psicodinámico de constelaciones familiares con la teoría del aprendizaje social vicario o modelado, tal y como lo concibió Albert Bandura, y la teoría del aprendizaje sociocultural de Lev Vigotsky.

Albert Bandura señaló que las personas en general, no sólo los menores de edad, funcionan de manera imitativa, pues no todo tipo de aprendizaje sigue las reglas del condicionamiento clásico de Pavlov o del condicionamiento operante de Thorndike y Skinner, basados en el ensayo – error y en el refuerzo – castigo. El modelado consiste en la percepción del comportamiento ajeno, guardando en la memoria los aspectos esenciales del mismo, repitiendo conductualmente las pautas observadas y obteniendo resultados percibidos como favorables que refuerzan volver a comportarse de la misma manera.

Lev Vigotsky hizo hincapié en la importancia del desarrollo cognitivo como fruto de la interacción entre biología, psique y ambiente, dado que la evolución psicológica de las personas se encuentra condicionada por el entorno sociocultural. Los adultos desempeñan un papel crucial en la educación de los menores porque los constriñen a la hora de interiorizar el conjunto de valores de una sociedad y los patrones de comportamiento considerados como válidos. El autor definió el concepto de zona de desarrollo proximal, es decir, las pautas cognitivas y conductuales de las cuales disponen los niños para ejecutar ciertas acciones, las cuales no les permiten llevar a cabo una vida autónoma. De esta manera, la ayuda familiar permite dotar al pequeño de los refuerzos e indicaciones necesarias para realizar determinados actos con éxito. Nótese al respecto la importancia del marco contextual de referencia, puesto que las normas y los modelos de comportamiento aprendidos en un determinado entorno social pueden ser legítimas en el seno del mismo, pero no en otros diferentes.

Técnicas empleadas en el modelo psicodinámico de constelaciones familiares

Normalmente se parte del trabajo grupal y se llevan a cabo actividades que permiten rescatar los recuerdos del inconsciente colectivo, fundamentalmente el dibujo y el role playing. A partir de las representaciones realizadas en los bocetos se pueden realizar las interpretaciones oportunas sobre los acontecimientos familiares acontecidos durante varias generaciones y los sentimientos asociados a los mismos. El role playing implica la representación de papeles por parte de los distintos miembros de la unidad familiar, una especie de teatralización que permite recuperar los diferentes problemas existentes en la misma y descubrir la forma de resolverlos. Determinados sucesos del pasado restringen la funcionalidad actual del sistema familiar, creando vínculos emocionales que condicionan la conducta de sus miembros. De esta manera se analiza una vivencia, se identifica la dificultad existente y se valoran las reacciones psicológicas ante la misma.

El paso siguiente sería plantearse opciones que consistan en reestructuraciones cognitivas de dichas experiencias, las cuales permitirían elaborar una imagen diferente de las mismas con el fin de crear una nueva representación del contexto interrelacional familiar.

Cuestiones metodológicas del Trabajo Social Sanitario en relación al modelo psicodinámico de constelaciones familiares

Esta dinámica de intervención guarda una estrecha relación con el psicoanálisis, la terapia familiar y el análisis transaccional. Hay ciertas cuestiones importantes respecto a la utilización de este modelo:

a) Pueden existir miembros de la estructura familiar relevantes que no aparezcan representados a través de las técnicas empleadas por parte del resto de los integrantes de la misma.

b) No hay que relegar a un segundo plano a las personas fallecidas, especialmente si sus experiencias y recuerdos constituyen motivos de aflicción y de dolor en el presente.

c) La persistencia de traumas generados a partir de los sentimientos de culpabilidad en los casos más extremos.

d) Las relaciones de dominación – sumisión que existen en el seno del grupo familiar, en tanto en cuanto el Homo Sapiens Sapiens, como primate de orden superior y animal que es, tiene una conducta tendente al sometimiento de los más débiles por parte de los más fuertes dentro de todo grupo humano.

Bert Hellinger señaló que la historia familiar puede estar cargada de acontecimientos estresantes que condicionen la estabilidad psicosocial de la misma, a saber: violencia de género, crímenes, suicidios, alcoholismo, participación en episodios bélicos, etc. Es comprensible que este tipo de situaciones puedan ser el motivo de la existencia de daños psicológicos no superados en el caso de que la gestión cognitiva y emocional de las mismas no haya sido la adecuada. De esa forma, la utilización del modelo de constelaciones familiares facilita la relativización y la adquisición de perspectiva, con el fin de reinterpretar dichos episodios desde puntos de vista constructivos y liberadores, teniendo en cuenta la dinámica relacional familiar en su conjunto.

La esencia de las constelaciones familiares reside en esta última cuestión, puesto que la evocación de acontecimientos y la existencia de integrantes importantes de la red de parentesco darán a conocer no sólo el tipo de interacción establecida entre todos los miembros de la misma, sino también los pensamientos y los sentimientos asociados a tales cuestiones. Una vez emergen todos estos asuntos se plantea la necesidad de cambiar la situación existente, configurando nuevas imágenes de cada miembro de la familia por parte del resto, con el fin de generar nuevos sentimientos positivos. Ni qué decir tiene que todo ello precisa de un elevado grado de concienciación y compromiso por parte de todos los miembros que participen en las actividades propuestas, puesto que un requisito esencial es la mentalización para efectuar un cambio que corrija las disfuncionalidades, pautas de pensamiento y conductas desadaptativas desde el punto de vista psicológico y social.

El final de todo el proceso se lleva a término en el momento en el que los integrantes de la familia descubren otra forma de pensar a los otros, aceptándolos en su faceta positiva, especialmente respecto a los más vulnerables. A partir de ahí se genera una dinámica familiar funcional y enriquecedora para todos, en la cual será necesario trabajar para gestionar las transformaciones ocurridas al surgir un nuevo marco de relaciones y sentimientos.

Todo lo anterior permite entrever los efectos positivos del uso de este modelo, sobre todo porque facilita la ruptura de las ataduras psicológicas que limitan a las personas como consecuencia de acontecimientos dolorosos acontecidos en el pasado o de pensamientos y emociones contraproducentes en el ámbito familiar: celos, remordimientos, odio, ira, envidia, etc.

Una cuestión esencial de este método de trabajo reside en la cantidad de información que permite obtener sobre los distintos problemas familiares, teniendo en cuenta el factor cronológico intergeneracional, los marcadores genéticos y los patrones conductuales de referencia.

La manifestación externa de los pensamientos y los sentimientos permite dilucidar cuáles son las causas de las conductas y las dificultades familiares, que en numerosas ocasiones pueden haberse construido conforme a imágenes distorsionadas de la realidad. El análisis de todo ello capacita para dejar atrás suposiciones y planteamientos inadecuados que encorsetan a los individuos, haciéndolos incapaces de formar ideas adaptativas y provechosas.

Conclusiones

El Trabajo Social Sanitario basado en el modelo psicodinámico de constelaciones familiares permite explicar la génesis de diversas problemáticas sociales y puede complementarse con otras metodologías de intervención, dado que reviste un importante grado de versatilidad. En ese sentido puede hacerse uso de otros marcos teóricos y conceptuales como el modelo cognitivo – conductual y el modelo ecológico.

Una gran ventaja que ofrece este enfoque consiste en que reviste una gran capacidad de adaptación a la intersubjetividad entre paciente y profesional, promoviendo la inteligencia emocional y la empatía hacia la otra parte. Esta sistemática de trabajo resulta especialmente útil en el ámbito psicopedagógico con menores que han vivido experiencias traumáticas, puesto que la actividad con dibujos permite representar realidades intrapsíquicas que pueden estar enterradas en el subconsciente personal y no manifestarse de otra manera distinta. Las vivencias dolorosas de los pequeños pueden dificultar enormemente su capacidad madurativa y constituir un importante factor de fracaso escolar y conflictividad social.

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