Toxicidad laboral

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VI. Nº 12–Diciembre 2023. Pág. Inicial: Vol. VI; nº 12: 180

Autor principal (primer firmante): Silvia Fernandez Santiago

Fecha recepción: 28/11/2023

Fecha aceptación: 10/12/2023

Ref.: Ocronos. 2023;6(12): 180

Autora:

Silvia Fernández Santiago

Técnico Superior de Laboratorio Clínico

Introducción

La toxicidad laboral se refiere a un entorno de trabajo negativo y perjudicial para la salud mental y emocional del trabajador.

Un ambiente laboral tóxico propicia comportamientos negativos como la intimidación, el acoso y la sobrecarga de trabajo.

Puede hacer que los empleados se sientan estresados, agotados, infelices o incómodos. Además, los conflictos de personalidad, ya sean de confrontamiento o pasivos-agresivos, dificultan que los empleados sigan atentos y sean productivos.

Dado que estos tipos de climas laborales abusivos causan importantes dificultades en una organización, es fundamental prestarles una atención rápida.

Un ambiente laboral tóxico propicia comportamientos negativos; intimidación, abusos de poder, falta de comunicación. Rumores, cuchicheos, malas caras, desprecios, envidias, discusiones o falta de compañerismo.

A la larga, la productividad se resiente, ya que los empleados rinden por debajo de su nivel y los departamentos carecen de personal suficiente. Si el clima laboral de la empresa no es saludable, la noticia no tardará en difundirse dificultando el atraer y retener personal con talento. En última instancia el impacto negativo de esta situación sólo permitirá tener más empleados mediocres de los que la empresa pueda sostener, lo que afectará al control de calidad, productividad, plazos, etc…

Por lo tanto, es necesario estar atento a cualquier indicio de situación laboral tóxica en cada uno de los departamentos.

Mala comunicación organizacional, mala relación entre compañeros, ambiente laboral negativo, mobbing, condiciones laborales pobres, inexistencia de posibilidad de crecimiento, burnout, alto nivel de estrés.

Causan inseguridad, pérdida de autoestima, angustia, cansancio mental y físico, irritabilidad…

¿Pero…y si todo fuera diferente?

Si jefes, responsables y encargados fueran respetuosos y empáticos, si compañeros/as de trabajo fueran colaborativos, cooperativos y solidarios…

Un trabajador que se sienta valorado y apoyado comenzará a ser productivo y confiado, a sentirse parte de un grupo y valorar su papel como trabajador, afrontará la jornada laboral con mejor humor, descansará apropiadamente, conciliará su vida laboral y familiar. Sentirá que el bien de la empresa redunda en su propio bienestar…

Empatiza.

Apoya.

Ayuda.

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