Tipos de residuos sanitarios en el Principado de Asturias

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IV. Nº 3–Marzo 2021. Pág. Inicial: Vol. IV; nº3: 152

Autor principal (primer firmante): Pedro Montenegro Urbaneja

Fecha recepción: 26 de Febrero, 2021

Fecha aceptación: 23 de Marzo, 2021

Ref.: Ocronos. 2021;4(3): 152

Autores:

  • Pedro Montenegro Urbaneja.
  • Maite Valdés Blanco.

Categoría profesional: Celador

Introducción

El Plan Estratégico de Residuos del Principado de Asturias 2014-2024, contempla los residuos sanitarios de acuerdo con la Ley 22/2011, de 28 de julio, de residuos y suelos contaminados, que establece la previsión de medidas para reducir su generación y para evitar o minimizar los impactos adversos sobre la salud humana y el medio ambiente.

Así, esta ley define residuo como cualquier sustancia u objeto que su poseedor deseche o tenga intención u obligación de desechar, y residuo peligroso como aquel que posea alguna característica de peligrosidad, y que haya de separarse de los no peligrosos desde el momento de su producción.

El residuo sanitario sería aquel generado en el desarrollo de las actividades sanitarias llevadas a cabo en centros o servicios médicos, farmacéuticos, veterinarios o de investigación asociada, incluidos los envases y residuos de envases que los contengan o hayan contenido.

La gestión de los residuos sanitarios sería el conjunto de operaciones encaminadas a dar a los mismos el tratamiento más adecuado en función de sus características. Comprende la clasificación, minimización, segregación, envasado, etiquetado, transporte y almacenamiento, teniendo siempre en cuenta los criterios de minimización y los conceptos de higiene, inocuidad, seguridad, buenas prácticas de manipulación y eficiencia.

Desarrollo

Podemos clasificar los residuos sanitarios en tres tipos: los no peligrosos (grupo I y grupo II), los peligrosos (grupo III y grupo IV) y los radioactivos (grupo V, que tienen su propia normativa y quedan fuera del ámbito de la Ley 22/2011).

El grupo I son los residuos generales asimilables a los domésticos. Se generan fuera de la actividad sanitaria y no precisan medidas especiales en su gestión. Son biorresiduos (de cocina o jardines), y los procedentes de actividades administrativas, de limpieza o mantenimiento. Es necesaria una recogida selectiva para facilitar su reutilización, reciclado o valoración.

El grupo II son los residuos sanitarios asimilables a los domésticos. Se producen por la actividad sanitaria asistencial o de investigación asociada y no pueden considerarse peligrosos. Su gestión es diferente a los de grupo I para prevenir posibles riesgos a los trabajadores y para que se puedan destinar directamente a la valoración energética, reciclado o eliminación. Hay tres tipos: residuos cuya recogida y eliminación no es objeto de requisitos especiales (restos de curas y pequeñas intervenciones, material contaminado ya desinfectado o esterilizado, etc.), los medicamentos desechados y los restos de productos químicos no peligrosos (como azúcares, aminoácidos y sales).

El grupo III son los residuos peligrosos de origen sanitario, que conllevan algún riesgo potencial para los trabajadores o el medio ambiente y precisan medidas de gestión específicas. A su vez se subdividen en tres subgrupos.

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Subgrupo IIIA: Residuos Biológicos. Son objeto de requisitos especiales con el fin de prevenir infecciones, aunque por su número de microorganismos difícilmente se pueden considerar contaminantes del medio ambiente. En este grupo se incluirían los residuos infecciosos y el material punzante o cortante, entre otros.

Subgrupo IIIB: Residuos de Medicamentos Citotóxicos o Citostáticos. Aquí estarían los restos de medicamentos anticancerosos no aptos para su uso terapéutico y a todo aquel material sanitario de un solo uso que haya estado en contacto con el fármaco.

Subgrupo IIIC: Residuos Químicos. Su peligrosidad se determina a partir de la peligrosidad de las sustancias químicas presentes en el residuo y su concentración. Son por ejemplo los disolventes halogenados y sus mezclas, las disoluciones acuosas, el revelador para radiografías o los desinfectantes a base de aldehídos.

El grupo IV son los residuos peligrosos de origen no sanitario, como pilas, baterías, los tóneres peligrosos, materiales de construcción que contienen sustancias peligrosas, pinturas o barnices.

Palabras clave: Celador, gestión, residuos, sanitarios, clasificación.

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Conclusiones

Es muy importante que los celadores, al igual que el resto de personal que trabaja en el Servicio de Salud, conozca los tipos de residuos, para asegurar una correcta segregación y envasado, así como el correcto etiquetado, transporte interno y almacenamiento (tanto el intermedio como el final), con el fin de evitar accidentes y contaminaciones que podría poner en peligro la salud humana y el medio ambiente.

Bibliografía

  1. PÉREZ PÉREZ, M.J., y OTROS: “Guía para la Gestión de Residuos Sanitarios del Principado de Asturias”.
  2. Ley 22/2011, de 28 de julio, de residuos y suelos contaminados.
  3. Ley 11/1997, de 24 de abril, de envases y residuos de envases.
  4. Decreto 53/2006, de 8 de junio, por el que se regula la autorización de centros y servicios sanitarios, del Principado de Asturias.