Índice
Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 8–Agosto 2026.
Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 8: 1186
Autor principal (primer firmante): Elisa Camacho González
Fecha recepción: 01/08/2026
Fecha aceptación: 28/08/2026
Ref.: Ocronos. 2026;9(8): 1186
Autores:
- Elisa Camacho González.
- Eva Luisa Garre Aparicio.
- Milagros Martínez Camacho.
- Raquel Asta Sonsona.
- Raquel Galeano Cameo.
- Belén Casanovas Ovejero.
Categoría: DUE.
Palabras clave: dolor, espalda, problemas, salud, frecuente, causa, ausentismo, complejo, factores, agudo, crónico.
Introducción
El dolor de espalda constituye uno de los problemas de salud más frecuentes a nivel mundial y representa una de las principales causas de discapacidad, ausentismo laboral y disminución de la calidad de vida. Se estima que la mayoría de las personas experimentará al menos un episodio de dolor de espalda durante su vida, independientemente de su edad o condición física. Debido a su elevada prevalencia y al impacto que genera sobre el bienestar físico, psicológico y social, el personal de Enfermería desempeña un papel fundamental en la valoración, prevención, educación y manejo integral de estos pacientes.
Desde una perspectiva científica, el dolor de espalda no debe considerarse únicamente como un síntoma, sino como una experiencia compleja influenciada por factores biológicos, psicológicos y sociales. La identificación del tipo de dolor permite establecer intervenciones oportunas, prevenir complicaciones y favorecer una recuperación funcional más rápida.
Clasificación del dolor de espalda
El dolor de espalda puede clasificarse según su duración, localización y mecanismo fisiopatológico.
Dolor agudo
El dolor agudo tiene una duración inferior a seis semanas y generalmente aparece como consecuencia de lesiones musculares, esfuerzos físicos excesivos, movimientos bruscos o traumatismos. Se caracteriza por ser un mecanismo de defensa del organismo que alerta sobre la existencia de un daño tisular.
Durante la valoración de Enfermería es importante identificar el momento de inicio, la intensidad, los factores desencadenantes y las limitaciones funcionales que experimenta el paciente. La utilización de escalas validadas, como la Escala Visual Analógica (EVA), permite cuantificar la intensidad del dolor y monitorizar la evolución clínica.
Las intervenciones incluyen educación sobre el reposo relativo, aplicación de medidas físicas como calor local cuando esté indicado, administración segura de analgésicos prescritos y promoción de la movilización progresiva para evitar la pérdida de fuerza muscular.
Dolor subagudo
El dolor subagudo comprende una duración entre seis y doce semanas. En esta etapa existe mayor riesgo de cronificación si no se instauran estrategias terapéuticas adecuadas.
La Enfermería debe realizar un seguimiento continuo del estado funcional del paciente, evaluar la adherencia al tratamiento farmacológico y fomentar la realización de ejercicios terapéuticos supervisados. Asimismo, es fundamental detectar factores psicosociales que puedan retrasar la recuperación, como ansiedad, estrés laboral o miedo al movimiento.
Dolor crónico
El dolor crónico persiste durante más de doce semanas y puede mantenerse incluso cuando la lesión inicial ha desaparecido. Este tipo de dolor implica modificaciones en el sistema nervioso central, fenómeno conocido como sensibilización central, que incrementa la percepción dolorosa.
El abordaje requiere un enfoque multidisciplinario en el que la Enfermería participa mediante la valoración integral del paciente, el apoyo emocional, la educación sanitaria y la coordinación con otros profesionales de la salud. El objetivo principal consiste en mejorar la funcionalidad y la calidad de vida, más que eliminar completamente el dolor.
Clasificación según la localización anatómica
La región anatómica donde aparece el dolor proporciona información relevante para establecer un diagnóstico diferencial y planificar los cuidados correspondientes.
Cervicalgia
Puede originarse por malas posturas, tensión muscular, enfermedades degenerativas o traumatismos. Los pacientes suelen presentar rigidez, limitación de los movimientos y, en ocasiones, cefalea asociada.
La Enfermería debe evaluar el rango de movilidad cervical, identificar signos neurológicos de alarma y proporcionar recomendaciones sobre higiene postural, ergonomía y ejercicios de fortalecimiento muscular.
Dorsalgia
La dorsalgia afecta la región torácica de la columna vertebral. Aunque es menos frecuente que la lumbalgia, puede relacionarse con alteraciones musculares, deformidades vertebrales o enfermedades sistémicas.
El personal de Enfermería debe descartar síntomas compatibles con patologías cardíacas o pulmonares cuando el dolor torácico sea atípico, ya que algunas enfermedades graves pueden manifestarse inicialmente como dolor dorsal.
Lumbalgia
La lumbalgia representa el tipo más frecuente de dolor de espalda. Se localiza en la región lumbar y constituye una de las principales causas de consulta en atención primaria.
La mayoría de los casos corresponde a dolor mecánico inespecífico; sin embargo, también puede asociarse con hernias discales, estenosis espinal o enfermedades inflamatorias. La valoración de Enfermería incluye el análisis de la movilidad, la postura, la fuerza muscular y la presencia de signos neurológicos como pérdida de sensibilidad o disminución de los reflejos.
Clasificación según el mecanismo del dolor
Desde el punto de vista fisiopatológico, el dolor puede dividirse en diferentes categorías que orientan las intervenciones terapéuticas.
Dolor nociceptivo
El dolor nociceptivo aparece como consecuencia de la activación de receptores del dolor debido a inflamación o lesión de tejidos. Es el tipo más común de dolor lumbar y suele responder adecuadamente al tratamiento farmacológico convencional y a las medidas físicas.
La valoración enfermera debe identificar la localización, intensidad y factores que alivian o agravan el dolor para establecer un plan de cuidados individualizado.
Dolor neuropático
El dolor neuropático se produce por lesión o alteración del sistema nervioso periférico o central. Se describe frecuentemente como ardor, hormigueo, descargas eléctricas o sensación de quemazón.
Un ejemplo habitual es la ciática secundaria a la compresión de una raíz nerviosa por una hernia de disco. La Enfermería debe valorar alteraciones sensitivas, debilidad muscular y cambios en la marcha, además de vigilar la eficacia de los tratamientos específicos indicados.
Dolor nociplástico
El dolor nociplástico es un concepto relativamente reciente que describe una alteración en el procesamiento del dolor sin evidencia clara de lesión tisular o daño nervioso. Se observa en enfermedades como la fibromialgia y algunos casos de dolor lumbar persistente.
Estos pacientes requieren un manejo integral que combine ejercicio terapéutico, educación en neurociencia del dolor, apoyo psicológico y estrategias de autocuidado. La Enfermería desempeña un papel clave en la educación del paciente y en el fortalecimiento de su capacidad de afrontamiento.
Valoración de Enfermería
La valoración constituye el primer paso del proceso enfermero. Debe incluir la historia clínica completa, antecedentes personales, características del dolor, limitaciones funcionales y factores de riesgo.
Además de utilizar escalas para medir la intensidad del dolor, es recomendable evaluar el impacto sobre el sueño, las actividades de la vida diaria, el estado emocional y la calidad de vida. También deben identificarse signos de alarma como pérdida del control de esfínteres, debilidad progresiva, fiebre, pérdida inexplicada de peso o antecedentes de cáncer, situaciones que requieren derivación médica inmediata.
Intervención de Enfermería
Las intervenciones deben adaptarse a las necesidades individuales del paciente y fundamentarse en la evidencia científica disponible. Entre las principales acciones destacan la educación sobre higiene postural, la promoción del ejercicio físico regular, la prevención del sedentarismo, la administración segura de medicamentos, la monitorización de efectos adversos y el acompañamiento emocional.
La enseñanza de técnicas de movilización segura, ergonomía en el trabajo y fortalecimiento de la musculatura del tronco constituye una estrategia efectiva para disminuir la recurrencia del dolor lumbar. Asimismo, la comunicación terapéutica favorece la adherencia al tratamiento y reduce el miedo al movimiento, un factor frecuentemente asociado con la discapacidad.
Conclusión
El dolor de espalda representa un importante problema de salud pública debido a su elevada frecuencia y a las repercusiones que produce sobre la funcionalidad y la calidad de vida. Su clasificación según la duración, localización y mecanismo fisiopatológico permite comprender mejor su origen y orientar un manejo clínico más preciso.
El profesional de Enfermería desempeña un papel esencial en la valoración integral, la educación sanitaria, la prevención de complicaciones y el seguimiento de los pacientes con dolor de espalda. Un abordaje basado en la evidencia científica, centrado en la persona y desarrollado mediante un trabajo interdisciplinario contribuye significativamente a mejorar los resultados clínicos, disminuir la discapacidad y promover el autocuidado. El fortalecimiento de las competencias de Enfermería en este ámbito constituye una herramienta indispensable para responder eficazmente a uno de los problemas musculoesqueléticos más prevalentes de la actualidad.
Bibliografía
- Ráez ÁZ. Tipos de dolor de espalda: Identificación y cuidados específicos [Internet]. Fisiolution. 2025 [citado el 27 de julio de 2026]. Disponible en: https://fisiolution.com/tipos-de-dolor-de-espalda- identificacion-y-cuidados-especificos/.
- Camde. Explorando los diferentes tipos de dolores de espalda [Internet]. Camde. 2024 [citado el 27 de julio de 2026]. Disponible en: https://camde.es/explorando-los-diferentes-tipos-d e-dolores-de-espalda/.
- Mayoclinic.org. [citado el 27 de julio de 2026]. Disponible en: https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/ back-pain/symptoms-causes/syc-20369906.



