Tétanos: pasado y presente

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VII. Nº 3–Marzo 2024. Pág. Inicial: Vol. VII; nº 3: 923

Autor principal (primer firmante): Carolina Gracia Serrano

Fecha recepción: 02/03/2024

Fecha aceptación: 29/03/2024

Ref.: Ocronos. 2024;7(3): 923

Autores:

Carolina Gracia Serrano

Julián Vázquez Bustamante

María Teresa Martin Aparicio

Marta Tegedor Feced

Ainoa Losilla Tomas

Belén Josefa Ambrós Aranda

Categoría profesional: TCAE

Palabras clave: tétanos, Clostridium tetani, enfermedad infecciosa, enfermedad de los caballeros.

Introducción

Desde niños se nos vacuna contra el tétanos y se habla de él al producirse heridas con hierros oxidados. Precisamente por el nivel de vacunación, a menudo el público que habita en el primer mundo no tiene información de primera mano sobre la enfermedad, puesto que no la ha padecido, al igual que sus conocidos.

Pero la enfermedad existe y puede darse, por lo que pretendemos ofrecer una introducción histórica sobre el tétanos, seguida de un desarrollo sobre el tema. Además, introduciremos el concepto de Opistótono.

Desarrollo

El tétanos ha sido documentado desde la antigüedad, tenemos referencias incluso desde los tiempos de la antigua Grecia. Hipócrates, considerado el padre de la Medicina, describió los síntomas característicos del tétanos y lo llamó «trismus», en referencia a la rigidez de la mandíbula que ocurre en esta enfermedad.

Hipócrates también propuso que el tétanos era causado por una «fuerza nerviosa» que se extendía desde la herida hasta el sistema nervioso central.

Durante la Edad Media, el tétanos se conocía como «la enfermedad de los caballeros» debido a su asociación con las heridas de guerra y las lesiones traumáticas. En esta época, se creía que el tétanos era causado por la influencia de los astros y se utilizaban tratamientos basados en la astrología y la magia.

En el siglo XIX, se produjeron importantes avances en la comprensión del tétanos.

El médico alemán Arthur Nicolaier aisló por primera vez la bacteria responsable del tétanos, llamada Clostridium tetani, en 1884. Esto permitió sentar las bases para el desarrollo de tratamientos efectivos.

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, se realizaron avances significativos en el tratamiento del tétanos. El médico suizo Emil von Behring desarrolló un suero antitoxina para el tétanos, que se utilizaba

para neutralizar la toxina producida por la bacteria C. tetani en el cuerpo.

Este suero antitoxina fue un hito importante en el tratamiento del tétanos y ayudó a reducir la mortalidad asociada con la enfermedad.

En la segunda mitad del siglo XX, se desarrollaron vacunas para prevenir el tétanos.

Estas vacunas contienen toxoides tetánicos, que son versiones inactivadas de la toxina producida por C. tetani. La vacunación masiva contra el tétanos ha sido fundamental para reducir la incidencia de la enfermedad en muchas partes del mundo.

A pesar de los avances en la comprensión y el tratamiento del tétanos, esta enfermedad sigue siendo un problema de salud en algunas regiones del mundo, especialmente en áreas con acceso limitado a la atención médica y a la vacunación. El tétanos neonatal, que ocurre en recién nacidos no inmunizados, sigue siendo una causa importante de mortalidad infantil en algunos países.

El tétanos es una enfermedad infecciosa potencialmente mortal causada por la bacteria Clostridium tetani. Esta bacteria produce una toxina llamada tetanospasmina que afecta el sistema nervioso central, causando espasmos musculares dolorosos y rigidez. Uno de los síntomas característicos del tétanos es el opistótono, una postura anormal en la que el cuerpo se arquea hacia atrás debido a la contracción muscular involuntaria y sostenida.

El tétanos se adquiere a través de la exposición a esporas de Clostridium tetani, que se encuentran comúnmente en el suelo, el polvo y el estiércol de animales. Las esporas pueden ingresar al cuerpo a través de heridas abiertas, especialmente aquellas que son profundas o están contaminadas con suciedad o materia orgánica.

Una vez dentro del cuerpo, las esporas germinan y las bacterias producen la toxina tetanospasmina, que se propaga a través del sistema linfático y sanguíneo hasta alcanzar el sistema nervioso central.

La tetanospasmina actúa bloqueando la liberación de neurotransmisores inhibitorios, como el ácido gamma- aminobutírico (GABA), lo que resulta en una hiperexcitabilidad neuronal y la aparición de espasmos musculares. El opistótono es una manifestación clínica característica del tétanos, en la cual los músculos extensores del cuello y la espalda se contraen de manera sostenida, produciendo una curvatura hacia atrás del cuerpo. Esta postura se debe a la contracción muscular involuntaria y prolongada, y puede ser extremadamente dolorosa y limitante para el paciente.

No existen pruebas de laboratorio específicas para confirmar el diagnóstico, por lo que se realiza principalmente en función de los síntomas y la historia clínica del paciente, principalmente la presencia de heridas recientes. El opistótono es un signo clínico importante que puede ayudar a confirmar el diagnóstico de tétanos, no obstante, hay otras patologías que pueden producirlo.

El tratamiento del tétanos tiene como objetivo principal controlar los espasmos musculares, prevenir complicaciones y proporcionar cuidados de apoyo.

Esto puede incluir la administración de inmunoglobulina tetánica para neutralizar la toxina tetanospasmina, así como la administración de antibióticos para eliminar las bacterias C. tetani. Además, se pueden utilizar medicamentos para controlar los espasmos musculares y se proporciona soporte respiratorio y nutricional según sea necesario.

No obstante, recomendamos la prevención, mediante la vacunación, frente al riesgo de exponerse a la enfermedad.

El pronóstico del tétanos depende en gran medida de la rapidez con la que se inicia el tratamiento y la respuesta individual del paciente. El tétanos puede ser una enfermedad grave y potencialmente mortal cuando el tratamiento se retrasa.

Conclusión

El tétanos es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Clostridium tetani, que produce la toxina tetanospasmina. Es una enfermedad conocida desde hace siglos, pero el gran desarrollo de tratamiento y, sobre todo, de la vacuna, es relativamente reciente.

Uno de los síntomas característicos del tétanos es el opistótono, una postura anormal en la que el cuerpo se arquea hacia atrás debido a la contracción muscular involuntaria y sostenida. El diagnóstico se basa principalmente en los síntomas, al no haber pruebas específicas de laboratorio, y el tratamiento incluye la administración de inmunoglobulina tetánica, antibióticos y medidas de soporte.

El tratamiento temprano es fundamental para mejorar las tasas de supervivencia; preste especial atención en caso de heridas.

Bibliografía

  1. https://es.wikipedia.org/w/index.php?tit le=Clostridium_tetani&oldid=157535023
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  3. https://www.cun.es/d iccionario-medico/terminos/opistotonos
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  5. https://www.mayoclinic.org/es/ diseases-conditions/tetanus/symptoms-c auses/syc-20351625
  6. https://www.who.int /es/news-room/fact-sheets/detail/tetanus
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