Terapias alternativas a los fármacos para el manejo del dolor en la dismenorrea primaria

Incluido en la revista Ocronos. Vol. VI. Nº 7–Julio 2023. Pág. Inicial: Vol. VI; nº7: 252

Autor principal (primer firmante): Peinado Berzosa RM.

Fecha recepción: 1 de julio, 2023

Fecha aceptación: 28 de julio, 2023

Ref.: Ocronos. 2023;6(7) 252

Autores: Peinado Berzosa RM. (1), Pérez Sorbe C. (1),Benedí Bernad MM.(1), Echarte Obregozo MT.(1),

Tapia Marcos E. (1), Bandres Allue EM. (1)

(1) Enfermera especialista en Obstetricia y Ginecología (Matrona), Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.

Resumen

La dismenorrea primaria (DP), puede considerarse como el desorden ginecológico crónico más doloroso y común en mujeres en edad reproductiva, sin existir causa orgánica objetiva.

Es un hecho constatado que la dismenorrea primaria se percibe a nivel cultural y social como algo inherente a la naturaleza femenina, siendo un problema que suele ocultarse ya que, a veces puede estigmatizar socialmente.

Tratar el dolor menstrual es algo fundamental. Lo primero que se debe hacer cuando una mujer acude a su matrona aquejada por un problema de dismenorrea es explicar en qué consiste este dolor y sus características, de dónde viene, cómo gestionarlo para evitarlo o mejorarlo.

En la actualidad el enfoque de primera línea para el tratamiento de la dismenorrea primaria es farmacológico.

Como profesionales sanitarios debemos informar a las pacientes de que existen otras alternativas terapéuticas seguras y no invasivas para aliviar o disminuir el dolor causado por la dismenorrea primaria y que sean las propias mujeres las que decidan.

Palabras clave

Dismenorrea primaria, dolor menstrual, tratamiento, terapias alternativas

Introducción

La dismenorrea primaria (DP), puede considerarse como el desorden ginecológico crónico más doloroso y común en mujeres en edad reproductiva, sin existir causa orgánica objetiva, asociado a ciclos menstruales ovulatorios ya establecidos, por ello suele aparecer de 1 a 3 años después de la menarquia.

El dolor suele iniciarse dentro de 1-4 h del comienzo de la menstruación, alcanza su acmé en el primer día de regla, con una duración máxima 2-5 días.

Es un dolor generalmente de tipo cólico suprapúbico que puede irradiarse a ambas fosas iliacas, zona lumbar y/o cara interna de los muslos, pudiendo ir acompañado de síntomas sistémicos como cefalea, náuseas y vómitos, diarrea, astenia…

En cuanto a las causas que originan el dolor, aunque es un tema muy debatido, hoy en día se acepta que la principal causa atribuible es debida a un aumento de la producción de prostaglandinas (PGs) endometriales PGF2 alpha y PGE2, fundamentalmente.

La prevalencia de la dismenorrea primaria oscila del 29% al 90% de las mujeres en su etapa fértil, siendo la primera causa de absentismo escolar y laboral en adolescentes y jóvenes, en algunos casos les incapacita de 1 a 3 días para realizar una vida normal, ocasionando un impacto en la calidad de vida y a nivel psicosocial muy importante.

Es un hecho constatado que la dismenorrea se percibe a nivel cultural y social como algo inherente a la naturaleza femenina, siendo un problema que suele ocultarse ya que, a veces puede estigmatizar socialmente. Solo un 30% de las mujeres que padecen dismenorrea primaria demandan tratamiento.

Tratar el dolor menstrual es algo fundamental. Lo primero que se debe hacer cuando una mujer acude a su matrona aquejada por un problema de dismenorrea es explicar en qué consiste este dolor y sus características, de dónde viene, cómo gestionarlo para evitarlo o mejorarlo. Pero además es importante que se sienta escuchada y comprendida, acompañada y sobre todo atendida por su matrona.

En la actualidad el enfoque de primera línea para el tratamiento de la dismenorrea primaria es farmacológico.

Como profesionales sanitarios debemos informar a las pacientes de que existen otras alternativas terapéuticas seguras y no invasivas para aliviar o disminuir el dolor causado por la dismenorrea primaria y que sean las propias mujeres las que decidan.

Objetivo

Conocer y describir diferentes terapias alternativas al uso de fármacos que puedan ser útiles para el tratamiento de la dismenorrea primaria.

Métodos

Se realizó una revisión bibliográfica partiendo de la búsqueda en las bases de datos PubMed y ScienceDirect. En ambas se utilizaron idioma español/ inglés las palabras clave, “Dismenorrea primaria”, “dolor menstrual”, “tratamiento”,” terapias alternativas” unidas por el operador booleano “AND”. No se utilizó un filtro cronológico.

Resultados

En la literatura científica consultada, se han encontrado y descrito los enfoques terapéuticos alternativos al tratamiento farmacológico convencional que, a continuación, se describen específicamente:

Estimulación Eléctrica Nerviosa Transcutánea (TENS)

Este método consiste en un generador de impulsos eléctrico conectado a uno o dos pares de electrodos que son adheridos a la piel. En su uso para la DP se recomienda la aplicación de los electrodos en la región abdominal, utilizando dos circuitos a ambos lados de la línea alba, y durante 45-60 minutos.

Se trata de un dispositivo portátil controlado por la mujer, de manejo sencillo y carente de efectos adversos, salvo quizá una leve irritación de la piel.

Su utilidad se basa en que los estímulos procedentes del aparato viajan más rápidamente que los estímulos dolorosos, bloqueando la transmisión de estos al cerebro. Efecto analgésico basado en la “Teoría del control de la compuerta”. Además, parece influir en la secreción de endorfinas aumentándolas.

Ejercicio físico

Se observa cómo las mujeres que hacen ejercicio muestran una dismenorrea menos severa y mayores efectos positivos que las mujeres sedentarias

Numerosos expertos afirman que esta mejora se debe al aumento en el flujo sanguíneo y el metabolismo del útero durante el ejercicio, aumentar el metabolismo es una clave para la reducción de estos síntomas, mejora la circulación sanguínea pélvica, lo que evita la agregación de prostaglandinas.

Otra de las causas estudiadas es que ayuda a estimular la producción de endorfinas, que actúan como analgésicos naturales del cuerpo.

Yoga

El yoga es un método que está en auge para reducir los dolores menstruales. Activa el sistema modulador del dolor en el cerebro que se proyecta hacia la médula espinal y promueve la secreción de beta-endorfina, que es un analgésico natural en el cuerpo.

Simultáneamente, mejora la calidad de vida (capacidad funcional, vitalidad, salud mental, aspectos sociales, dolor corporal y dominios generales de salud) al vincular el movimiento corporal con la respiración, activando la “respuesta de relajación” en el sistema neuroendocrino y el sistema nervioso parasimpático.

Acupuntura

La estimulación de puntos de acupuntura es una técnica de la Medicina Tradicional China que busca mejorar el flujo del “qi” y de la sangre.

Consiste en modular las reacciones fisiológicas para reequilibrar el estado del cuerpo a través de la transmisión de los impulsos nerviosos entre los órganos y cerebro que se conectan mediante nervios y meridianos de energía.

No obstante, al tratarse de una técnica invasiva, pueden aparecer reacciones adversas como sangrado leve, hematoma, dolor local en el punto de punción, etc.

El uso de acupuntura en pacientes con DP está asociado con una disminución del dolor y una mejora en la calidad de vida.

Dieta y suplementos

La dieta y los suplementos alimentarios se han utilizado en el tratamiento del dolor durante la menstruación. Las recomendaciones para aliviar el cuadro incluirían las siguientes que a continuación se exponen:

Fomentar el consumo de alimentos ricos en omega 3 ya que juegan un papel esencial en la síntesis de prostaglandinas y tienen efecto antiinflamatorio (mariscos, pescado azul, nueces, aceite de soja, etc.)

Los alimentos ricos en Magnesio colaboran como relajantes de la musculatura uterina, minimizando el dolor (soja, frutos secos, cereales completos)

Las vitaminas del grupo B favorecen la eliminación de estrógenos por el hígado.

Evitar el alcohol y moderar el consumo de café. Los estimulantes como es el caso de la cafeína, aumentan las hormonas del estrés causando rigidez muscular y favoreciendo el cólico uterino.

Conclusiones

Aunque no existe una evidencia científica de nivel alto que demuestra la comparación entre sí de todas las técnicas, las publicaciones encontradas y la experiencia clínica respaldan que la aplicación de TENS, el yoga y la actividad física son las técnicas más efectivas en el alivio de dolor de la dismenorrea primaria.

Tratar el dolor menstrual es algo fundamental, por ello los profesionales sanitarios, debemos ofrecer información de todo el abanico de posibilidades terapéuticas incluidas las terapias alternativas.

Actualmente la mayor parte de los tratamientos para la dismenorrea primaria son farmacológicos y aunque científicamente están respaldados se debería tener en cuenta la cantidad de efectos secundarios que producen y que unidos a la edad tan temprana en la que comienzan los problemas, las mujeres van a tener que medicarse prácticamente todas las menstruaciones de su vida fértil.

Además, existe una alta tasa de automedicación fomentada por la dispensación sin receta de los analgésicos más utilizados.

A su vez, hay que tener presente, que algunas mujeres no desean o tienen desaconsejado el uso de fármacos debido a otras patologías y es precisamente en estos casos en los que se pueden beneficiar de la efectividad analgésica de terapias alternativas, bien como uso solo o como elemento complementario para el manejo del dolor de la dismenorrea primaria.

Es muy importante prestar unos cuidados de calidad a las mujeres para que estas se sientan escuchadas, acompañadas y atendidas por su matrona.

Bibliografía

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