Intervención a nivel formativo desde terapia ocupacional en una unidad de hospitalización neurológica

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Resumen

Cuando se produce una lesión neurológica aparecen una serie de alteraciones que hacen que el paciente pierda la capacidad para llevar a cabo el desempeño ocupacional. La intervención de terapia ocupacional en la unidad de hospitalización neurológica va encaminada a proporcionándole el máximo grado de independencia posible en sus actividades de la vida diaria, y ayudarle con esto a recuperar su autonomía.

Autoras: Myriam Marcos Fernández (1), Paula Martínez Montoya (1), Rocío Quesada Riesgo

1 Servicio de Salud del Principado de Asturias

El terapeuta ocupacional llevará a cabo un tratamiento integral del sujeto, teniendo en cuenta sus necesidades, las de su familia y su entorno. La intervención desde terapia ocupacional abarca 3 niveles que son asistencial, formativo y asesor. En este artículo nos centraremos en la intervención formativa.

PALABRAS CLAVE: rehabilitación neurológica, terapia ocupacional, daño cerebral adquirido

Introducción

Cuando se produce una lesión neurológica aparecen una serie de alteraciones de tipo motor, cognitivo, perceptivo, sensorial, emocional y comunicativo que hacen que el paciente pierda la capacidad para llevar a cabo el desempeño ocupacional que realizaba previamente en su día a día. La intervención de terapia ocupacional en la unidad de hospitalización neurológica va encaminada a lograr la independencia del paciente en su vida diaria y, cuando no sea posible, enseñarle a adaptarse a sus déficits, proporcionándole el máximo grado de independencia posible en sus actividades de la vida diaria, y ayudarle con esto a recuperar su autonomía.

El terapeuta ocupacional, entonces, llevará a cabo un tratamiento integral del sujeto, analizándolo de forma global, abarcando todas las áreas de éste que precisen de recuperación según la gravedad de la discapacidad, teniendo en cuenta sus necesidades, las de su familia y su entorno para reducir al mínimo las secuelas funcionales y reeducar al paciente en las tareas de la vida diaria.

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Podemos decir que la intervención desde terapia ocupacional abarca 3 niveles que son asistencial, formativo y asesor. En este artículo nos centraremos en la intervención formativa.

Intervención a nivel formativo

En cuanto a este nivel, el terapeuta ocupacional realiza una labor formativa a dos grupos diferenciados. Por un lado, encontramos al personal que trabaja en la unidad y por otro a los familiares de los pacientes hospitalizados.

Nivel formativo: Personal de la unidad

En este nivel se lleva a cabo la formación a los profesionales que realizan una atención directa hacia el paciente (enfermería, auxiliar de enfermería y celadores sanitarios) sobre la atención en planta del paciente con daño neurológico. Es importante que todos los profesionales tengan en cuenta que formamos un equipo y que todas nuestras intervenciones van encaminadas hacia un mismo objetivo que es la mejoría del paciente. Por otra parte, la rehabilitación no solo se produce en las salas de rehabilitación si no que debe ser un proceso que se lleve a cabo durante las 24 horas del día.

Las actuaciones que se llevan a cabo son las siguientes:

Sesiones formativas: Se realizan una serie de sesiones hasta lograr que todo el personal de la planta tenga los conocimientos necesarios para el manejo de pacientes con alteraciones

neurológicas. En estas sesiones se hace hincapié en la importancia de evitar el rol de dependencia en el paciente dando a entender que anular al paciente y hacer todas sus actividades por él, no es sinónimo de ayuda si no que la ayuda consiste en estimular al paciente para que ponga en marcha todas sus destrezas y vuelva a realizar las actividades de manera independiente asistiéndole solo cuando realmente lo necesite para que de cara al alta sepa desenvolverse de manera eficaz en su entorno habitual. Las sesiones son eminentemente prácticas y se han abordan los siguientes temas:

  • Tratamiento postural: Los pacientes neurológicos presentan poca movilidad y tienden a adoptar posturas incorrectas o a no cambiar de postura durante horas. El tratamiento postural es la base para la intervención rehabilitadora, y debería implementarse lo más temprano posible, ya que sin este sustrato todos aquellos programas que implementemos no serán tan efectivos. Un buen tratamiento postural previene contracturas y retracciones musculares, previene complicaciones como la subluxación de hombro, el síndrome de hombro doloroso y el síndrome de hombro-mano, regula el tono postural evitando la espasticidad, interioriza la simetría y el esquema corporal, reduce el empuje extensor, estimula la propiocepción, compensa la heminegligencia y favorece la comodidad del paciente. En el tratamiento postural juega un papel muy importante todo el equipo.

La formación tiene por objetivo minimizar o evitar los errores que puedan darse en la colocación de los enfermos, insistiendo, en mayor medida, en la buena colocación del lado pléjico cuando se trata de pacientes con daño cerebral adquirido. En la sesión se enseña a los profesionales cual es la forma más adecuada de posicionar al paciente en sedestación, en decúbito supino y decúbito lateral teniendo siempre en cuenta la afectación que presentan.

  • Movilización del paciente: La movilización del paciente juega un papel importante durante el proceso rehabilitador. Cuando se trata de pacientes con afectación neurológica y, en especial aquellos que presentan hemiplejia, una mala ejecución de las movilizaciones puede dar lugar a complicaciones como subluxación de hombro, síndrome de hombro doloroso, aumento del tono muscular en el paciente, aparición de empuje extensor, aparición de sinergias, reacciones asociadas, etc.

En las sesiones, se instruye al personal de planta en las técnicas más adecuadas para el manejo de pacientes con afectación neurológica; esto facilitará la actividad al cuidador a la vez que favorece estimulación del paciente y previene complicaciones. Todo profesional que vaya a realizar una movilización debe comunicarse con el paciente informándole en todo momento sobre las maniobras que se van a realizar para así implicarle en cada movimiento para que pueda colaborar. En estas sesiones se incide en que no todos los pacientes necesitan el mismo tipo de ayuda siendo importante permitir que el paciente realice la actividad si ya se ha trabajado en las sesiones de rehabilitación. Se instruye sobre cómo realizar las siguientes movilizaciones atendiendo a la afectación que presenta el paciente y el tipo de ayuda (instigación verbal, ayuda mínima, gran ayuda, o dependiente total): volteos en cama, las transferencias a la cama, el paso de una silla a otra, transferencias en el WC o ducha, paso de sedestación a bipedestación.

  • Asistencia en las actividades básicas de la vida diaria: El objetivo de estas sesiones al igual que las anteriormente descritas es evitar complicaciones debidas a una mala manipulación del paciente y, en este caso, fomentar también la independencia y autonomía del paciente en las actividades de la vida diaria. Se ha observado que los profesionales tienden a ofrecer siempre la máxima ayuda al paciente, en ocasiones, asistiéndolos como personas con dependencia severa cuando realmente no la tienen.

Este hecho interfiere de manera negativa en el tratamiento de terapia ocupacional ya que evita que se generalicen los aprendizajes obtenidos a la vez que se priva al paciente de estimular las destrezas que aún conserva y mejorar las deterioradas. Desde la sesión formativa se da a entender la necesidad de estimular al paciente para que se involucre en sus actividades de la vida diaria ofreciéndole la ayuda mínima necesaria. Se forma sobre los pasos a seguir en cada actividad de la vida diaria para evitar complicaciones (por ejemplo, cómo ayudar en el vestido a un paciente con hemiplejia para evitar la subluxación de hombro o el hombro doloroso) y de qué manera instruir al paciente para que este logre completar las actividades con éxito.

  • Comunicación con el paciente DCA (daño cerebral adquirido): Cuando el paciente ha sufrido un ictus es primordial ofrecerle todos los estímulos posibles por el lado afecto. En esta sesión de formación se explica cómo debe de orientarse la cama en la habitación en función de si la hemiplejia es derecha o izquierda y se conciencia a los profesionales para que la comunicación y la ayuda se dé por el lado afecto siempre comprobando que ha comprendido la

Estas acciones formativas se refuerzan con manuales audiovisuales a disposición de todos los profesionales. Los manuales explican cómo se deben de realizar las movilizaciones al paciente, las transferencias y los pasos a seguir en las actividades de la vida diaria.

Intervención en el plan de cuidados: Desde el ingreso, en terapia ocupacional, se crea una hoja individualizada de intervención para cada paciente. Este documento; con una estructura sencilla, clara y muy visual, recoge pautas para realizar las actividades básicas de la vida diaria en la planta. Se describe si el paciente puede realizar la actividad de manera independiente, si precisa ayuda y el tipo de ayuda necesaria, los productos de apoyo que utiliza, el posicionamiento correcto del paciente y como dirigirse al paciente. Además de lo anterior, recoge una serie de actividades para realizar con el paciente por las tardes y los fines de semana.

Estas pautas se van modificando a medida que la rehabilitación avanza y las necesidades de ayuda cambian.

Con este documento se pretende que todos los profesionales sigan una misma línea de actuación y se involucren en el tratamiento. A través de esta actuación por parte de los profesionales, los pacientes consiguen generalizar los avances obtenidos en la intervención de terapia ocupacional. Además, se continúan rehabilitando las destrezas que se encuentran afectadas.

Nivel formativo: familias

Después del alta hospitalaria la mayoría de los pacientes regresan a su entorno habitual. El entorno puede favorecer o estancar el proceso de recuperación del paciente. Este término, no solo hace referencia al espacio físico sino que también al entorno personal, como puede ser la familia.

En la mayoría de los casos, las lesiones neurológicas (lesiones medulares, daño cerebral adquirido…) irrumpen de manera repentina en la vida de las familias sin estas haber tenido tiempo para prepararse para hacer frente a la situación. El desconocimiento que presentan las familias sobre lo que está ocurriendo hace que no sepan abordar la situación actual ni futura.

En terapia ocupacional, se pretende que la familia tome un papel activo en el tratamiento, qué sepa desenvolverse de la mejor manera posible con el paciente durante la estancia hospitalaria y, posteriormente en el domicilio evitando la sobreprotección y favoreciendo el proceso rehabilitador para que tanto la familia como el paciente tengan la mejor calidad de vida posible.

Desde terapia ocupacional se llevan a cabo las siguientes acciones:

Instrucción y consulta sobre la patología en relación al desempeño ocupacional: Para que los familiares comprendan mejor la situación es necesario explicarles los síntomas y problemas que presenta el paciente y de qué manera interfieren en las actividades de la vida diaria que previamente realizaba el paciente.

Sesiones formativas: Al igual que se realiza con los profesionales de la planta, también se llevan a cabo sesiones formativas con la familia. Los contenidos son los mismos (tratamiento postural, movilizaciones del paciente, asistencia en las actividades de la vida diaria y comunicación) pero, a diferencia de las anteriores, estas sesiones son individualizadas y personalizadas donde siempre están presentes el cuidador principal y el paciente.

Establecimiento de pautas de actuación: El principal objetivo de esta actuación es evitar el rol de dependencia por parte del paciente y el rol de sobreprotección por parte de la familia. Según las necesidades del paciente, el terapeuta ocupacional establece pautas para que la familia colabore en el proceso rehabilitador. Estas actividades al realizarse en las tardes y fines de semana ayudan al paciente a gestionar ese tiempo en el cual está inactivo. Se instruye al familiar en actividades sencillas para reforzar el tratamiento realizado en terapia ocupacional. Son actividades personalizadas y se modifican en función de la evolución del paciente. Dependiendo de la patología del paciente se reforzarán unas áreas u otras: entrenamiento de las actividades básicas de la vida diaria (alimentación, vestido, uso de WC…), estimulación cognitiva, reeducación sensitiva o perceptiva, destreza motriz, etc.

Preparación para el alta: En la semana previa al alta se cita al familiar para hacer hincapié en los aspectos más importantes en el manejo del paciente de cara al alta hospitalaria. Se llevan a cabo sesiones prácticas donde el cuidador, guiado por la terapeuta ocupacional, ayuda al paciente a realizar las actividades básicas de la vida diaria (alimentación, aseo, vestido, uso del WC, ducha y movilidad funcional).

Conclusión

El terapeuta ocupacional juega un papel importante dentro del equipo que trata al paciente con daño cerebral adquirido. La intervención no solo la lleva a cabo con el paciente ofreciéndole un programa de rehabilitación para lograr la mayor independencia posible en las actividades de la vida diaria, sino que también interviene en el contexto del paciente, no solo en el entorno físico, también en el contexto humano como se ha podido ver reflejado en este artículo. La formación tanto al personal asistente en el centro hospitalario como la formación a la familia o cuidador principal es de suma importancia para que el paciente adquiera nuevamente las destrezas dañadas por la lesión o aprenda a compensarlas de manera eficaz siendo independiente y autónomo en su desempeño ocupacional.

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