Plan de intervención de terapia ocupacional en centros de rehabilitación psicosocial para personas con discapacidad intelectual y del desarrollo

Autoras: Carmen Gómez Amago, Susana González Mántaras, Sandra Marinas García, Carmen Juncal Matilla Pizarro.

PALABRAS CLAVE: TERAPIA OCUPACIONAL, DISCAPACIDAD INTELECTUAL, AUTONOMÍA PERSONAL.

INTRODUCCIÓN

La discapacidad intelectual (DI) es entendida como la adquisición lenta e incompleta de las habilidades cognitivas durante el desarrollo humano, que implica que la persona pueda tener dificultades para comprender, aprender y recordar cosas nuevas, que se manifiestan durante el desarrollo, y que contribuyen al nivel de inteligencia general, por ejemplo, habilidades cognitivas, motoras, sociales y de lenguaje  (Organización Mundial de la Salud, 1992)1.

La Asociación Americana de Discapacidades Intelectuales y del Desarrollo (AAIDD)2, describe la discapacidad intelectual como una serie de limitaciones significativas tanto en el funcionamiento como en la conducta adaptativa, tal y como se manifiestan en las habilidades adaptativas conceptuales, sociales y prácticas. Esta discapacidad se origina antes de los 18 años. Es por tanto que las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo (PDID)3 constituyen un subconjunto de población muy heterogénea, con niveles funcionales diferentes y también con necesidades muy variadas.

La AAIDD, asumiendo los principios de la CIF, definió en 2002 el retraso mental (hoy discapacidad intelectual) como “una discapacidad caracterizada por limitaciones significativas en el funcionamiento intelectual y en la conducta adaptativa que se manifiesta en habilidades conceptuales, sociales y prácticas. Esta discapacidad comienza antes de los 18 años”. Este concepto, junto al de actividad aportado por la CIF4, abren el espacio de intervención propio de la Terapia Ocupacional. El objetivo de la intervención propuesto por la Asociación Americana de Discapacidades Intelectuales y del Desarrollo (AAIDD) es facilitar los apoyos necesarios a cada sujeto, de tal manera que pueda alcanzar un nivel óptimo de funcionamiento personal en cada una de las cinco áreas que considera: funcionamiento intelectual, conducta adaptativa, salud y consideraciones etiológicas, participación, interacción y rol social, y contexto social, ambiente cultural y oportunidades.

El terapeuta ocupacional es el profesional sanitario formado para la “aplicación de técnicas y la realización de actividades de carácter ocupacional que tiendan a potenciar o suplir funciones físicas o psíquicas disminuidas o perdidas, y a orientar y estimular el desarrollo de tales funciones.” y que utiliza el “análisis y aplicación de ocupaciones seleccionadas, de la vida diaria, que tienen un significado y propósito para el individuo y le capacita para desarrollar, recuperar, fortalecer o prevenir la pérdida de habilidades, tareas, rutinas, o roles ocupacionales…Para participar en la medida de lo posible como miembro de su entorno personal, social, cultural o económico”.

Todo ello a través de técnicas propias de la Terapia Ocupacional como son, entre otras5-6:

  • Técnicas basadas en la rehabilitación física.
  • Técnicas basadas en la rehabilitación cognitiva- conductual.
  • Técnicas basadas en la rehabilitación psicosocial: trabajo grupal, análisis ocupacional, entrenamiento pre-laboral, etc.
  • Prescripción, diseño y asesoramiento en los productos de apoyo y nuevas tecnologías, que faciliten la función; así como realizar su entrenamiento y posterior supervisión.
  • Realización de adaptaciones del hogar, del trabajo, del puesto escolar y de su entorno más inmediato, cuando sea necesario, para que el individuo logre ser autónomo.
  • Prescripción e implementación de programas de terapia ocupacional que restauren la integración y competencia laboral; así como participar en pro- gramas de capacitación para la vida laboral.
  • Orientar y asesorar a los familiares y/o personas que asistan al paciente para fomentar la autonomía.

La terapia ocupacional es por tanto un apoyo básico para las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo que favorecerá su funcionamiento personal a través de la evaluación y el tratamiento en las distintas etapas evolutivas y considera los aspectos diferenciales que caracterizan a las personas con discapacidad, incluyendo en esta intervención a la familia y al entorno

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En la actualidad en España existen un abanico de recursos para las personas adultas con discapacidad intelectual y del desarrollo, desde centros ocupacionales a centros de apoyo a la integración, asociaciones, centros de día, etc. pero no en todos es indispensable la figura del terapeuta ocupacional7 es por ello que en este artículo se plantearán las funciones y metodología de un terapeuta ocupacional en este tipo de centros.

METODOLOGÍA

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El plan de intervención del terapeuta ocupacional, comienza por una valoración de las capacidades del paciente, evaluando el perfil ocupacional, el análisis del desempeño, las actividades de la vida diaria (AVD), las capacidades cognitivas y las diferentes estructuras y funciones corporales; y una vez concluida la valoración inicial planteará los diversos objetivos individuales tanto generales como específicos de cada paciente.

Una vez realizada la valoración y planteados los objetivos, se planifica el tratamiento en función de las necesidades individuales del usuario, desarrollando cuatro vías principales de intervención:

  1. Intervención individual
    • Programas de entrenamiento físico y cognitivo-conductual.
    • Programas de entrenamientos de actividades de la vida diaria (AVD).
    • Programa de elaboración y entrenamiento de productos de apoyo. (P.A) y nuevas tecnologías.
  2. Intervención grupal de rehabilitación psicosocial.
    • Talleres
  3. Intervención ambiental
  4. Intervención familiar

1. VALORACIÓN

El proceso de evaluación comienza por identificar los factores que actúan como apoyo o limitación de la salud y la participación. A través del uso de escalas estandarizadas, entrevistas y observación clínica.

VALORACIÓN:

HISTORIA CLÍNICA

PERFIL OCUPACIONAL

  • Historia ocupacional
  • Objetivos del paciente

ANÁLISIS DEL DESEMPEÑO

  • Observación del desempeño ocupacional en su vida diaria. (valorando las áreas en función de las destrezas)
  • Cuestionario ocupacional.

ÁREAS DE OCUPACIÓN

  • Actividades básicas de la vida diaria (ABVD)
  • Actividades instrumentales vida diaria (AIVD)
  • Ocio y tiempo libre

VALORACIÓN COGNITIVA

VALORACIÓN ESTRUCTURAS Y FUNCIONES CORPORALES

La valoración se llevará a cabo evaluando las diferentes capacidades del paciente valorando su función, actividad y participación4 a través de:

Perfil ocupacional: Un perfil ocupacional se define como8 un resumen de la información que describe el historial ocupacional y experiencias del paciente, y además tiene en cuenta los patrones de la vida diaria, los intereses, valores y necesidades.

Obtendremos la información por dos vías principales:

  • Historia clínica, a través de informes de otros profesionales.
  • Historia ocupacional, a través de entrevista semiestructurada con el usuario y si es necesario con cuidador principal.

Análisis del desempeño ocupacional: Este es el paso del proceso de evaluación en el que se identifican de manera más específica los problemas actuales y potenciales del paciente. A menudo se observa el desempeño en su entorno real para identificar qué facilita el desempeño y qué es lo que limita. Se tienen en cuenta las destrezas y los patrones de ejecución, el entorno y contextos, las demandas de actividad y las características del cliente, pero sólo se seleccionan aquellos aspectos que pueden ser evaluados específicamente. Se identifican los resultados que se desean.

El método de análisis utilizado será la observación junto con:

Cuestionario ocupacional: en el cual el paciente debe anotar las actividades que usualmente realiza a diario y debe contestar a algunas preguntas relacionadas con estas actividades.

Valoración de las áreas de ocupación:

  1. Actividades de la vida diaria básicas (ABVD): A través del uso de escalas estandarizadas como el: Índice de Barthel: Esta escala asigna a cada paciente una puntuación en función de su grado de dependencia para realizar las actividades. Los valores que se asignan a cada actividad dependen la realización y de la necesidad de ayuda para llevarla a cabo. Las actividades de la vida diaria (AVD) incluidas en el índice son diez: comer, trasladarse entre la silla y la cama, aseo personal, uso del retrete, bañarse/ ducharse, desplazarse, subir/bajar escaleras, vestirse/ desvestirse, control de heces y control de orina. Las actividades se valoran de forma diferente, pudiéndose asignar 0, 5, 10 o 15 puntos. El rango global  puede variar entre 0 (completamente dependiente) y 100 puntos (completamente independiente)
    1. Actividades instrumentales de la vida diaria: se valorarán a través de:
  2. Escala Lawton & Brody: Valora 8 ítems (capacidad para utilizar el teléfono, hacer compras, preparación de la comida, cuidado de la casa, lavado de la ropa, uso de medios de transporte, responsabilidad respecto a la medicación y administración de su economía) y les asigna un valor numérico 1 (independiente) o 0 (dependiente) . La puntación final es la suma del valor de todas las respuestas. Oscila entre 0 (máxima dependencia) y 8 (independencia total).La información se obtiene preguntando directamente al individuo o a su cuidador principal.
  3. Escala de Medida de independencia funcional (MIF): La MIF es el instrumento más ampliamente aceptado como medida de funcionalidad en el ámbito de la rehabilitación, consta de 18 ítems: 13 Motores y 5 Cognitivos. La puntuación de cada ítem va a de 7 puntos: independencia total hasta 1 punto: asistencia total de otra persona.
    • Valoración del ocio y tiempo libre: para valorar el ocio y el tiempo libre de los pacientes se les pasará una escala para tal fin como es:
      • Escala de valoración del ocio y tiempo libre (E.V.O.T.L), Está dividida en cinco secciones o ítems diferentes que reflejan los componentes que habitualmente considerados relevantes para la valoración adecuada del funcionamiento de un sujeto en esta área: Desempeño de actividades, Estructuración y planificación, relaciones sociales, motivación y disfrute. Cada uno de estas secciones se ha escalado de 0-4, donde 0 representa  la ausencia de problema y 4 representa la presencia de un problema muy grave.
    • Valoración del estado cognitivo: a través de la utilización de las siguientes escalas estandarizadas:
      • Escala Pfeiffer: es una prueba muy breve que consta de 10 ítems que evalúan las siguientes funciones: orientación, memoria de evocación, concentración y cálculo. A pesar de su brevedad, presenta una aceptable capacidad discriminativa. Se adjudica un punto por cada error. entre 0 y 2 errores se considera normal, 3 y 4 errores, deterioro cognitivo leve, 5 y 7 errores, deterioro cognitivo moderado, más de 8 errores,  deterioro cognitivo severo.
      • Mini mental: se utiliza sobre todo para detectar y evaluar la progresión del Trastorno Cognitivo asociado a Enfermedades Neurodegenerativas.  Valora orientación, fijación, concentración y cálculo, memoria y lenguaje. Cada ítem tiene una puntuación, llegando a un total de 30 puntos. En la práctica diaria un score menor de 24 sugiere demencia, entre 23-21 una deterioro cognitivo leve, entre 20-11 una deterioro cognitivo moderado y menor de 10 de una deterioro cognitivo severo.
    • Valoración de diversas estructuras/ funciones corporales: se observan y analizan las capacidades físico-funcionales del paciente en la ejecución de tareas y a través del uso de escalas de valoración. Se evalúa principalmente:
      • Movilidad activa y pasiva de miembros superiores e inferiores.
      • Fuerza (Escala Daniels)
      • Sensibilidad superficial y propioceptiva.
      • Coordinación.
      • Equilibrio en sedestación y bipedestación.
      • Marcha.
      • Utilización de ayudas técnicas.

2. PLANTEAMIENTO DE OBJETIVOS

Una vez realizadas las valoraciones personales se marcarán los objetivos individuales de cada paciente y se desarrollará la planificación del tratamiento.

3. INTERVENCIÓN

El proceso de intervención consiste en facilitar la participación en la ocupación relacionada con la salud a través de las medidas adoptadas por los profesionales de terapia ocupacional junto con el paciente, y se divide en:

  • Intervención individual: Con la creación de programas específicos para cada paciente, dividido a su vez en tres subprogramas básicos:
    • Programas de entrenamiento funcional: Cuyo objetivo principal es mejorar los problemas físicos y cognitivos / conductuales que impiden a la persona la correcta realización de sus actividades.
    • Programa de entrenamiento personal de actividades de la vida diaria (AVD): Siendo el objetivo principal, conseguir la máxima independencia de la persona en la realización de las tareas diarias que proporcionan autonomía y habilidad para lograr la independencia dentro de sus posibilidades, a través de la enseñanza y entrenamiento de diferentes técnicas y métodos que variarán de complejidad en función de las características personales.
    • Programa de elaboración y entrenamiento de órtesis, productos de apoyo y nuevas tecnologías. Cuyo objetivo principal es el de facilitar la función del usuario, a través del entrenamiento y supervisión posterior.
    • Intervención grupal: Con la creación de talleres o programas grupales para una rehabilitación psicosocial, a través de trabajos grupales, análisis ocupacionales, entrenamiento pre-laboral, etc. en función de las capacidades de los usuarios,

Ejemplo de Talleres de intervención desde terapia ocupacional

  • Autonomía funcional y salud: programas de desarrollo de la autonomía personal en la vida cotidiana, estimulación y mantenimiento psicofísico.
  • Formativo ocupacional: programas de orientación personal, laboral y pre- laboral, además de programas ocupacionales.
  • Desarrollo social, integración y participación comunitaria: programas de autodeterminación y habilidades de participación, educación afectivo-sexual, participación comunitaria, programas de voluntariado.

Intervención con familia:

Cuyo objetivo es ofrecer un apoyo integral a los familiares y/o personas  que asistan  al paciente, para mejorar su autonomía y calidad de vida cubriendo las distintas necesidades que pudiera generar en el grupo familiar el cuidado del usuario, favoreciendo así su permanencia en el entorno habitual.

Por una parte se intenta disminuir dicha carga al cuidador, y por otra mejorar los cuidados, para influir de forma positiva en la calidad de vida de todo el grupo familiar, a través de:

– Asesoramiento e información.

– Grupos psicoeducativos.

Intervención ambiental: Entorno y contexto

A través de la intervención para la adaptación o modificación del entorno físico, social  y familiar, para conseguir la máxima interacción de cada usuario en su entorno y contexto, en búsqueda de una accesibilidad universal9 en el entorno que rodea a la persona con discapacidad intelectual y del desarrollo, a través de la realización de adaptaciones del hogar, del trabajo, del puesto escolar y de su entorno más inmediato, cuando sea necesario, para que el individuo logre su máxima autonomía funcional.

CONCLUSIÓN

Las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo constituyen un conjunto de la población muy heterogénea con niveles funcionales diversos y necesidades variadas, que presentan limitaciones significativas en el funcionamiento y conducta adaptativa, precisando de apoyos externos para la realización de sus actividades ocupacionales, desde las actividades de autocuidado hasta la participación en el entorno.

En España en la actualidad, existe un abanico de recursos para la intervención con las personas que padecen discapacidad intelectual y del desarrollo, pero no en todos se incluye la figura del terapeuta ocupacional como profesional indispensable, a pesar de  que  el propósito final de la intervención del terapeuta ocupacional, es el de mejorar la calidad de vida de las personas que presentan cualquier disfunción ocupacional o riesgo de padecerla, y su función es la de capacitar, recuperar fortalecer o prevenir la pérdida de habilidades y roles ocupacionales para participar en la medida de lo posible como miembro de su entorno personal, social, cultural o económico.

Es por ello que este artículo tiene como finalidad el de plantear la intervención de un terapeuta ocupacional en un centro de personas con discapacidad intelectual y del desarrollo D, abordando desde la valoración inicial a la intervención individualizada, colectiva y del entorno.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

  1. OMS (2001), Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud, Madrid, Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales.
  2. American Association on Intellectual and Developmental Disabilities (AAIDD) (2010),Definition, Classification and Systems of Supports, 11 Th. Edition, Washington, American Association on Intellectual and Developmental Disabilities.
  3. Salvador-Carulla, L.; Novell Alsina, R. (2002), Guía Práctica de la Evaluación Psiquiátrica en el Retraso Mental, Barcelona, Aula Médica.
  4. Clasificación Internacional del Funcionamiento de la Discapacidad y de la Salud: CIF. Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales (IMSERSO) Madrid. 2001
  5. LEY 44/2003, de 21 de noviembre, de Ordenación de las Profesiones Sanitarias. Boletín Oficial del Estado, nº280, de 22 de noviembre de 2003.
  6. Informe Técnico sobre Terapia Ocupacional. La colegiación obligatoria en el ejercicio profesional de los Terapeutas Ocupacionales en España. Comité Gestor del Consejo de Colegios de Terapia Ocupacional y Asociaciones Profesionales de Terapia Ocupacional. Madrid, Marzo 2013. http://www.terapeutas-                         ocupacionales.es/assets/files/COFTO- CLM/informe%20tecnico%20sobre%20terapia%20ocupacional.pdf
  7. Gómez Amago, C., Los centros de apoyo a la integración en Asturias. ¿Recurso especializado para la inclusión de las personas con discapacidad? (2015) Revista Asturiana de Terapia Ocupacional
  8. Ávila Álvarez A, Martínez Piédrola R, Matilla Mora R, Máximo Bocanegra M, Méndez Méndez B, Talavera Valverde MA et al. Marco de Trabajo para la práctica de la Terapia Ocupacional: Dominio y Proceso. 2da Edición. Disponible en: terapia-ocupacional.com (2010).
  9. Ley 51/2003, de 2 de diciembre, de igualdad de oportunidades, no discriminación y accesibilidad universal de las personas con discapacidad. Boletín Oficial del Estado, nº289, de 3 de diciembre de 2003.
  10. FEAPS, Trastornos de salud mental en personas con discapacidad intelectual, Informe técnico, www.feaps.org/ biblioteca/ documentos/ trastorno_ salud_ mental.pdf
  11. Romero Ayuso DM. Terapia Ocupacional: Teoría y Técnicas, Barcelona: Masson; 2003
  12. Serie de documentos técnicos; “De los centros ocupacionales hacia los centros de apoyo a la integración”, Oviedo: serie Documentos Técnicos. Consejería de Asuntos Sociales. 2002
  13. Valrero E., San Juan M,“ Manual teórico práctico de terapia ocupacional. Intervención desde la infancia a la vejez”, Barcelona, Edit. Prayma, 2010.
  14. Durante Molina P. y Noya Arnaiz, B. “Terapia Ocupacional en salud mental: Principios y práctica.” Masson
  15. Durante Molina P., Moruno Millares P. y Noya Arnaiz, B. “Terapia Ocupacional en Salud Mental: 23 casos prácticos.” Masson
  16. Rincón Herrera, E.; Sánchez-Ortiz Muñoz, M.; Ramos Santos, R. “Terapia Ocupacional. Intervención en diferentes patologías”
  17. Polonio López, B.; Durante Molina, P.; Noya Arnaiz, B. “Conceptos fundamentales de Terapia Ocupacional” Madrid: Editorial Médica Panamericana S.A. 2003
  18. Daniels, L.; Worthingham, C. “Pruebas funcionales musculares” Interamericana S.A.
  19. Polonio López, B.; Durante Molina, P.; Pedro Tarrés, P. “Terapia Ocupacional en Geriatría: 15 casos clínicos”
  20. Grieve, J. “Neuropsicología para terapeutas ocupacionales”. 2000
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