Abordaje de terapia ocupacional en caídas en el paciente geriátrico

Autores: Carmen Gómez Amago, Laura María Fernández García, Carmen Juncal Matilla Pizarro

Introducción

La Organización Mundial de la Salud define la caída como la consecuencia de cualquier acontecimiento que precipita al paciente al suelo en contra de su voluntad. Las caídas forman parte de lo que denominamos Grandes Síndromes Geriátricos y constituyen uno de los problemas epidemiológicos más graves, afectan a los mayores más vulnerables, y tienen importantes repercusiones sobre la mortalidad y morbilidad de nuestros pacientes mayores.

Alrededor del 30% de las personas de más de 65 años que viven en la comunidad, se caen al menos una vez al año. Del 50% de los ancianos que se caen tienen miedo a una siguiente caída, limitando el movimiento y repercutiendo su calidad y estilos de vida.

Etiología

Su etiología es multifactorial, incluyendo en su causa factores intrínsecos del individuo y factores extrínsecos.

Factores de riesgo de caída

Factores de riesgo intrínseco

  • Cambios fisiológicos asociados al envejecimiento.
  • Procesos patológicos que predisponen a las caídas
  • Yatrogenia.

Factores de riesgo extrínsecos

  • En el domicilio: Acceso a la vivienda: escaleras con mala iluminación, falta de barandillas, felpudos y alfombrillas las puertas…
  • En la vivienda: Muebles inestables y otros obstáculos, apoyos escasos, suelos resbaladizos, les y elementos sueltos por el suelo, alfombras sin fijar, iluminación inadecuada, altura de asientos y cama inadecuados, asientos poco firmes y sin reposabrazos, líquidos en el suelo, lavabos y retretes bajos y sin barras asideras.
  • En la calle: barreras arquitectónicas, aceras ocupadas por coches, obras de pavimentación constante, pavimento en mal estado, pocos pasos con semáforos y escaso tiempo para cruzar, etc.
  • En los medios de transporte: Accesos no adoptados, escalones muy altos, falta de agarraderas, tiempo escaso para entrar o salir, movimientos bruscos…
  • Carencias económicas y soledad: Malos hábitos alimentarios, estilo de vida.

Consecuencias de las caídas

Las consecuencias de las caídas pueden ser físicas, psicológicas, socioeconómicas, ocupacionales, etc. Un aspecto a tener en cuenta de éstas: además de la mortalidad, es la pérdida de funcionalidad en el anciano que facilitara la institucionalización.

Consecuencias físicas

Lesiones leves de partes blandas, traumatismos articulares, fracturas de cadera, pelvis, muñeca, humero, radio, costillas, etc. Traumatismo craneoencefálico, deshidratación, hipotermia, úlceras por presión, trombosis venosa profunda, síndrome confusional agudo.

Consecuencias psicológicas (síndrome postcaída)

Restricción de la actividad, miedo a caerse, ansiedad en situaciones de movimiento, disminución de la autoestima, falta de creencias en las propias habilidades, locus de control externo.

Consecuencias ocupacionales

Abandono de roles significativos, incorporación de roles disfuncionales, abandono de actividades de interés o satisfactorias, abandono de actividades valoradas o importantes, discapacidad para el desarrollo de las actividades cotidianas, cambio de hábitos.

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Consecuencias socioeconómicas

Aumento de la necesidad de cuidado, aumento de la necesidad de cuidados de profesionales sanitarios, sobrecarga de los cuidadores, hospitalización debida a secuelas, institucionalización.

Intervención terapéutica en terapia ocupacional

Prevención de las caídas

  • Prevención primaria: dirigida a evitar que se produzcan y a intervenir sobre los factores de riesgo.
  • Prevención secundaria: dirigida a una atención precoz e integral cuando se producen, para evitar que se repitan.
  • Prevención terciaria: dirigida a tratar las consecuencias de las caídas de forma individualizada.
  • Prevención cuaternaria: dirigida a evitar cualquier fármaco o intervención terapéutica, asistencial o ambiental que no haya sido comprobada necesaria y eficaz, incluso para evitar las caídas.

Intervención

Como recogen Orduña Bañón y Pistorio Jiménez (2010), la TO realiza una labor importante tanto en el ámbito preventivo de la caída como en el asistencial. Para poder llevar a cabo una intervención de calidad en cualquiera de las dos áreas, será necesaria una exhaustiva valoración del paciente y de su entorno.

Valoración del paciente

Función física

  • Fuerza y tono
  • Amplitud articular
  • Rigidez y contracturas
  • Movimientos anormales (temblor distonías, etc.)
  • Procesos asociados (ACV, osteoporosis, etc.)

Función cognitiva

  • Orientación temporoespacial
  • Reconocimiento del propio cuerpo

Grado de comprensión y expresión

  • Reconocimiento del propio cuerpo
  • Fasias, praxias y gnosias

Función anímica

  • Tristeza
  • Inquietud
  • Apatía
  • Miedo a caer
  • Estados maniacos

Función sensorial y sensitiva

  • Agudeza visual y auditiva
  • Sensibilidad superficial
  • Sensibilidad profunda

Equilibrio

  • En bipedestación
  • En sedestación
  • Amplitud de la base de sustentación
  • Tiempo de reacción

Marcha

  • Postura en bipedestación
  • Velocidad
  • Longitud, frecuencia y simetría del paso

Actividades de la vida diaria (AVD)

  • Puesta en juego de sus habilidades en su desempeño
  • Riesgo de accidente durante su realización
  • Hábitos
  • Entorno
  • Identificar situaciones de peligro
  • Elementos de riesgo
  • Respuestas de la familia o cuidadores

Volición

  • Conocimiento de sus habilidades
  • Creencia en sus habilidades
  • Valores en torno a la actividad

Valoración del entorno

Interior de la casa

  • Situación y grado de fijación de las alfombras
  • Enmoquetados en mal estado
  • Luz insuficiente o que deslumbre
  • Desniveles en el suelo
  • Cera no antideslizante
  • Cables en lugares de deambulación
  • Accesibilidad del teléfono
  • Altura de los asientos

Cocina

  • Accesibilidad utensilios y utilización de escaleras inestables

Lavabo-baño

  • Existencia de goma antideslizante en la bañera
  • Retrete de altura adecuada
  • Barras asideras de apoyo
  • Silla de ducha
  • Luz nocturna

Dormitorio

  • Altura adecuada de la cama (similar al sillón)
  • Buena transferencia de cama a sillón
  • Situación de la luz y el teléfono
  • Valorar la necesidad de utilizar un baño de asiento en pacientes con incontinencia nocturna y gran inestabilidad en la marcha

Escaleras

  • Facilidad o dificultad en el acceso a la escalera
  • Existencia de barandilla hasta más allá del último escalón
  • Luz adecuada
  • Señalización de los bordes y el último escalón

Desde terapia ocupacional se llevará a cabo una intervención terapéutica basada en la valoración periódica del anciano y su entorno, teniendo en cuenta los factores de riesgo para poder actuar sobre los prevenibles y/o tratables. Es importante la educación a la población, a familia, cuidadores y al propio anciano sobre ellos, incluyendo la mejora del entorno vital de los mayores dentro y fuera del domicilio.

Se han de realizar programas específicos e individualizados de ejercicio físico para reforzar la función musculo-esquelético mediante actividades que desarrollen la fuerza muscular (teniendo siempre presente aquellos procesos asociados que conlleven una contraindicación para el ejercicio moderado o la movilización de ciertas articulaciones). También están indicadas actividades de integración del sistema visual y muscular así como la ejecución repetitiva de actividades motoras que pongan en marcha la casi totalidad de los músculos del organismo.

En definitiva, se trabajará la estabilidad postural y la rapidez de reacción mediante actividades en bipedestación con diferentes inclinaciones del tronco, movimientos de traslación del peso del cuerpo, así como basculación de la pelvis.

Existe evidencia de que el entrenamiento en ejercicios de resistencia y formas poco enérgicas beneficia la capacidad funcional y son útiles en la prevención de caídas y fracturas. Incluyendo la reeducación de los movimientos (minimizar los desplazamientos, realizando movimientos cuidados y reduciendo lo inesperado), también se reeducará el patrón normal de la marcha (evitando la flexión del tronco, caderas y rodillas), y se enseñará la forma correcta de levantarse tras una caída.

Es importante tener en cuenta las alternativas a la sujeción mecánica ya que las sujeciones físicas se han utilizado frecuentemente en los hospitales y residencias para prevenir caídas y otros accidentes. Una sujeción física es cualquier elemento utilizado para impedir la movilidad independiente, asegurando o sujetando a una persona a la cama, la silla o la silla de ruedas. No obstante, la evidencia sugiere que la sujeción no siempre disminuye tal riesgo, sino que lo promueve.

Se realizará también el entrenamiento, mantenimiento y prescripción correcta de productos de apoyo, incluido dispositivos de aviso en situación de necesidad, como los de tele-asistencia.

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