Terapia cognitivo conductual en la fobia social generalizada para adultos

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Autoras:

  • Noelia María García García
  • Montserrat Molina López
  • Raquel García Díaz
  • Irma Huayllas Pozo

Índice

  1. Resumen
  2. Presentación
  3. Estado de la cuestión

3.1 Fundamentación

  •                         3.1.1 Definición de fobia social
  •                         3.1.2 Diagnóstico de fobia social
  •                         3.1.3 Causas de la fobia social
  •                         3.1.4 Modelos de fobia social
  •                         3.1.5 Instrumentos de evaluación de la fobia social
  •                         3.1.6 Tratamientos. Terapia cognitivo conductual
  •                         3.1.7 Terapia de exposición
  •                         3.1.8 Tratamiento farmacológico
  •                         3.1.9 Antecedentes

3.2 Justificación

  1. Objetivos e hipótesis
  •             4.1 Objetivos
  •             4.2 Hipótesis
  1. Metodología
  •             5.1 Diseño
  •             5.2 Sujetos
  •             5.3 Variables del estudio
  •             5.4 Intervención a evaluar
  •             5.5 Fases del estudio, cronograma y procedimiento de recogida de datos
  •             5.6 Análisis de datos
  1. Aspectos éticos
  2. Limitaciones del estudio
  3. Bibliografía
  4. Anexos
  •             9.1 Anexo 1: Hoja de Información a los participantes
  •             9.2 Anexo 2: Tríptico utilizado para la captación de participantes
  •             9.3 Anexo 3: Hoja de asistencia
  •             9.4 Anexo 4: Petición de sala para realizar el proyecto
  •             9.5 Anexo 5: Hoja de inscripción
  •             9.6 Anexo 6: Decálogo de consejos para la fobia social
  •             9.7 Anexo 7: Cuestionario inicial
  •             9.8 Anexo 8: Cuestionario intermedio
  •             9.9 Anexo 9: Cuestionario final
  •             9.10 Anexo 10: Escala de Miedo a la Evaluación Negativa
  •             9.11 Anexo 11: Escala de Ansiedad y Evitación Social
  •             9.12 Anexo 12: Consentimiento informado
  •             9.13 Anexo 13: Tabla de variables
  •             9.14 Anexo 14: Cronograma
  1. Resumen

Introducción: Vivimos en una sociedad en la que cada vez se utilizan más las tecnologías evitando el contacto personal. Ello está dando lugar a un aumento progresivo del desarrollo de patologías de tipo social, como es la fobia social generalizada, creando grandes dificultades en la comunicación que afectan a los aspectos más básicos de la vida diaria de las personas que lo padecen.

Objetivo: Evaluar los efectos de la terapia cognitivo conductual en pacientes con fobia social generalizada.

Métodos: Se va a llevar a cabo un estudio experimental cuya duración será de 12 meses. La muestra será constituida por hombres y mujeres españolas diagnosticados de fobia social generalizada con edades comprendidas entre los 18-64 años procedentes de la unidad de psiquiatría del hospital Ramón y Cajal (Madrid). Se dividirán en dos grupos. En el grupo experimental se llevará a cabo la intervención enfermera mientras que el grupo control no recibirá ninguna tipo de intervención.

Implicaciones: En Enfermería se trata a las personas teniendo en cuenta todas sus dimensiones: física, psicológica, emocional y social. Es importante lograr su bienestar emocional y el autocuidado desde una perspectiva integral. La fobia social es un impedimento para lograr estos objetivos por eso es importante tratarla y ofrecer soluciones eficaces desde el punto de vista enfermero.

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Palabras clave: fobia social, ansiedad, timidez, terapias alternativas.

  1. Presentación

La sociedad actual está colonizada por las nuevas tecnologías como los ordenadores y los dispositivos móviles. Se han producido cambios en la forma de comunicarnos, pasando de un estilo más directo y cercano a hacerlo de una manera virtual a través de las redes sociales y los mensajes de móvil. La falta de entrenamiento en habilidades sociales está generando miedos en la comunicación cara a cara y aislamiento social.

Todo ello sumado a otro tipo de factores como la genética que determina una personalidad más o menos introvertida o a factores sociales como el tipo de educación en el entorno familiar están dando como resultado adultos con miedos exacerbados convirtiendo algo natural como son las relaciones interpersonales en una verdadera fobia que les afecta a todos los niveles: personal, laboral y familiar, interfiriendo en las actividades básicas de la vida diaria. Estos problemas requieren buscar soluciones de diversa índole: desde tratamientos farmacológicos a terapias alternativas o, en la mayoría de los casos, una combinación de ambas.

He elegido las terapias alternativas en el tratamiento de la ansiedad porque me llama mucho la atención cómo hay cada vez más personas con miedos persistentes a la hora de relacionarse con los demás, desarrollando trastornos de ansiedad como la fobia social.

Como profesionales de la salud debemos tratar a la persona de una forma integral teniendo en cuenta todas sus dimensiones física, social, intelectual y psicoafectiva. Y he optado por centrarme en un tipo de tratamiento natural como es la terapia cognitivo conductual para tratar de ayudar a modificar comportamientos, actitudes y pensamientos que causan sufrimiento a la persona en su vida diaria (por ejemplo, hablar en público, acudir a reuniones, conocer gente nueva, hacer una entrevista de trabajo son algunas situaciones que les causan una gran angustia) y ofrecerle recursos para enfrentarse con éxito a los diferentes escenarios en las relaciones con los demás.

El objetivo será evaluar si la terapia cognitivo conductual es eficiente en el tratamiento de la fobia social generalizada, para cambiar los pensamientos negativos y transformarlos en positivos, así como educar a los pacientes enseñándoles a afrontar las situaciones de la vida diaria que les provocan temor en lugar de evitarlas.

Quiero agradecer a mi tutora Ana Sofía Fernandes Ribeiro por su guía, consejos e implicación a lo largo del TFG.

  1. Estado de la cuestión

3.1 Fundamentación

En primer lugar, se ha realizado la búsqueda de artículos científicos en inglés, español y portugués en diferentes bases de datos: PubMed, Cuiden Plus, Scielo, Cinahl, Elsevier Elibrary, Medline. De 70 artículos elegibles, finalmente se han escogido los 30 que más se ajustaban al tema en cuestión. Se va a definir qué es fobia social, características, diagnóstico, causas, modelos existentes, instrumentos de medida, terapias, farmacología así como estudios previos y actuales. Y se va a centrar el estudio en los efectos de la terapia cognitivo conductual como una alternativa natural al tratamiento farmacológico habitual.

3.1.1 Definición de fobia social

La Fobia social es una condición crónica de índole limitante cuya singularidad es un exceso de timidez e inhibición social, que se fundamenta en un miedo irracional a la humillación personal, y a la manifestación pública de síntomas visibles como convulsiones, una transpiración excesiva o desasosiego. Este trastorno puede englobarse en dos categorías fundamentalmente, específica o generalizada, en función de la cuota o proporción de situaciones afectadas (1).

Las costumbres sociales habituales, como pueden ser asistir a fiestas y reuniones, comer alimentos, hablar por teléfono, realizar exposiciones orales en grupo, charlar con jefes, compartir tiempo con una persona en un sentido romántico, o participar activamente en otros actos de carácter marcadamente colectivos, suponen una dificultad añadida para los individuos que sufren este trastorno (2).

Los individuos que padecen fobia social, tienen una mayor probabilidad de sufrir trastornos asociados, como dependencia al alcohol o un cierto grado de adicción a sustancias psicotrópicas, puesto que emplean dichas sustancias para superar el denominado trastorno de personalidad por evitación. Este trastorno está considerado como una de las variantes más grave de la fobia social, ya que los pacientes tienen tendencia a evitar determinadas situaciones sociales con frecuencia (3).

El miedo a determinadas situaciones que implican circunstancias sociales, afecta en mayor o menor medida a una proporción elevada de la población general, no obstante, lo que caracteriza a quienes están afectados por el trastorno mencionado, es que presentan un grado tan elevado de aprensión que la angustia se hace cada vez más intensa, paralizando la vida del individuo afectado. El miedo se retroalimenta, provocando en los pacientes un profundo desánimo consciente, que se manifiesta incluso antes del evento social (4).

Se estima que la edad de inicio de la fobia social está comprendida entre los 11 y los 19 años de edad, siendo raro que se manifieste después de los 25 años, salvo en determinadas circunstancias, como por ejemplo, una contratación para ocupar un nuevo empleo que requiera capacidades sociales. En referencia a los resultados estadísticos realizados sobre los efectos de este trastorno, se estima que aproximadamente la mitad de los individuos, presentan problemas relativos al alcohol o las drogas, mientras que aproximadamente un 85% de los afectados tiene dificultades académicas o para encontrar trabajo (4).

La Fobia Social el tercer trastorno psicológico con mayor incidencia en las sociedades occidentales, debido que según estudios llevados a cabo en lo que respecta a este tema, se estima que hay un porcentaje de individuos afectados que comprende entre un 7% y un 13% de la población perteneciente a la sociedad occidental. En consecuencia, el trastorno por fobia social, además de ser considerado un problema de salud mental sustancial, constituye un problema económico para los sistemas de salud pública, que incurren en costes económicos con el objetivo de paliar este asunto (5).

3.1.2 Diagnóstico de fobia social

Los criterios diagnósticos de la fobia social definidos por el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V) son (Figura 1): en primer lugar, existe un miedo potente a las interacciones sociales a las que se expone el sujeto. Algunos ejemplos son: hablar con desconocidos, ser observado fijamente cuando ingiere alimentos y exponerse al escrutinio social. En segundo lugar, el individuo tiene miedo de ser juzgado negativamente por su manera de comportarse ante los demás. En tercer lugar, las situaciones de interacción social le suelen producir habitualmente ansiedad. En cuarto lugar, las situaciones que implican interaccionar con otras personas se rehúyen con un elevado grado de ansiedad. En quinto lugar, el temor es exagerado ante la sensación de sentirse intimidados por la situación que tiene que confrontar. En sexto y último lugar, la evitación es duradera en el tiempo pudiendo llegar seis o más meses de duración (6).

3.1.3 Causas de la Fobia Social

La forma de criar a los hijos basada en un modelo de comportamiento evitativo y su manera de pensar podrían posiblemente actuar como vía para la transmisión de la ansiedad social de los progenitores a sus hijos. Otras investigaciones sugieren que ciertos síntomas de la Fobia Social pueden estar relacionados con la hiperactividad en la amígdala y la mutación del gen transportador de serotonina (7).

3.1.4 Modelos de fobia social

Se han desarrollado a lo largo de la historia diferentes modelos sobre la fobia social. El primero fue expuesto por Beck en el año 1976, que mostró un modelo que se basaba en que las ideas ilógicas, las convicciones erróneas podrían ser una causa para sostener la fobia social a largo plazo. El individuo crea estructuras fijas en su mente que se activan en diferentes escenarios sociales, se anticipa con temor a las situaciones antes de conocer el resultado, cree que no dispone de recursos adecuados para enfrentarse a las diferentes situaciones de la vida diaria y compara las actuaciones del resto de sujetos con su propia conducta social, la cual considera incompetente (8).

En el año 1977, Curran propuso tres modelos para explicar las razones de que perdure la fobia social a lo largo del tiempo: El primero fue el modelo de ansiedad condicionada, el cual se basa en que la razón por la que se mantiene la fobia social se debe al sometimiento en numerosas ocasiones a aquello que produce a la persona el temor social. El segundo fue el modelo cognitivo-valorativo, que se basa en la baja autoestima por parte de la persona y en la falta de confianza en sus destrezas y capacidades para afrontar exitosamente cualquier reto social, con el falso convencimiento de que lo hará mal o quedará en ridículo. El tercer modelo propuesto fue el del déficit en habilidades sociales, que consiste en que la persona considera que no tiene recursos suficientes para actuar de una forma segura y convincente ante cualquier escenario social, se siente torpe e incapaz de dominar sus emociones y acaba sintiendo temor y ansiedad (8).

En el año 1999, Eysenck manifestó que la fobia social se caracteriza por la aparición de síntomas cognitivos, concretamente rasgos de atención e interpretativos. Su origen reside en la búsqueda de confort mediante comportamientos sociales que limitan su propio desarrollo potencial y en una excesiva concentración en los síntomas fisiológicos internos, lo que deriva en una incorrecta interpretación en referencia a cómo son percibidos por su entorno (8).

En el año 1977, Rapee y Heimberg exponen que hay cuestiones subyacentes que están arraigadas en la ansiedad social. A través de la experiencia social, el individuo se forma una idea sobre cómo cree que los demás le perciben, y lo que esperan de su comportamiento. La divergencia entre la percepción propia y ajena tiene como consecuencia un grado de distorsión negativo que influye en el grado de ansiedad (8).

En 1995, Clark y Wells proponen un modelo de fobia social que se centra en lo que experimenta el individuo, tanto en su etapa previa a la interacción social, como en los síntomas que sufre en transcurso de esa misma situación. El miedo a ser juzgado negativamente por su interlocutor, agrava los síntomas de ansiedad social. Al igual que en el caso de los autores citados previamente, emergen sesgos atencionales y interpretativos, de modo que el individuo desarrolla una forma de actuación basada en la seguridad con el objetivo de ser evaluado en un grado ínfimo (8).

Las personas con fobia social tienen una serie de creencias acerca de su persona y de la forma en que deberían actuar en sociedad. En relación a las normas sociales de actuación, creen que deben saber qué decir exactamente en cada momento, con tranquilidad y aplomo y que el discurso tenga un contenido atractivo. Por otro lado, poseen una serie de creencias acerca de los resultados de sus actuaciones, tienen miedo de parecer ineptos si les tiembla la voz, de resultar aburridos si conversan poco, de que se les note nerviosos al hablar y de parecer inseguros. Y acerca de sí mismos, temen resultar poco hábiles, con recursos insuficientes, demasiado serios o tediosos. Todo ello es motivo suficiente para que los sujetos con fobia social piensen que deben evitar ciertas situaciones sociales y para creer que señales sin importancia que provengan de los demás pueden referirse negativamente a sí mismos (9).

Las personas con fobia social suelen evitar las situaciones que implican interacción social ya que están muy atentos a los detalles, creen que van a actuar de una forma inadecuada, que van a decir algún disparate o van a estar fuera de lugar y todo ello hace que se sientan más ansiosos, que les abrumen los pensamientos negativos y piensan que van a ser rechazados por el resto. Si deciden participar en el evento social, se suelen poner en el peor escenario posible, creen que van a fracasar y que sufrirán el rechazo por parte de los demás (9).

Leary y sus colegas señalan que la ansiedad social se produce cuando las personas con fobia social dudan de que sean capaces de causar la impresión deseada, que suele ser el objetivo de la situación social (10).

3.1.5 Instrumentos de evaluación de la fobia social

Los instrumentos de evaluación de la fobia social más utilizados y por tanto considerados más importantes en este ámbito son: la Escala de Estrés y Evitación Social desarrollada por Watson y Friend en el año 1969, que tiene 28 apartados con dos opciones: verdadero o falso. Se refiere al sentimiento de agobio que experimenta la persona y el anhelo de huir del escenario social o el hecho de no confrontar directamente la situación. La Escala de Miedo a la Evaluación Negativa desarrollada por Watson y Friend en el año 1969, que tiene 30 apartados en los que se puede responder si o no y refleja el nivel de ansiedad ante lo que puedan pensar los demás sobre la persona en un sentido nocivo.

La Escala de Ansiedad ante la Interacción desarrollada por Leary en el año 1983, que evalúa la intranquilidad a la hora de relacionarse con otras personas, teniendo en cuenta todos los resultados excepto el motriz. La Escala de Fobia Social desarrollada por Liebowitz en el año 1987, es una de las más utilizadas en la actualidad para el diagnóstico de la misma. Muestra 24 escenarios sociales diferentes. Hay que marcar una de las cuatro posibilidades de respuesta acerca del temor (“Ninguno”, “poco intenso”, “Moderado” y “muy intenso”) y el nivel de evasión (“Nunca”, “A veces”, “A menudo” y “habitualmente”).

La Escala de Ansiedad ante las Interacciones Sociales desarrollada por Mattick y Clarke en el año 1989, que evalúa el nivel de ansiedad a la hora de entablar relación con otras personas. El Inventario de Ansiedad y Fobia Social desarrollado por Turner, Beidel, Dancu y Stanley en el año 1989, que tiene 32 preguntas para calificar la fobia social y 13 preguntas para cuadrar en esta categoría a las personas con agorafobia. La Escala de Fobia Social desarrollada por Mattick y Clarke en el año 1998, que dispone de 20 preguntas con 5 opciones cada una. Evalúa el grado de ansiedad a la hora de hacer una presentación en público, como por ejemplo, cantar un tema en una oposición (11).

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3.1.6 Tratamientos. Terapia cognitivo conductual

Los modelos psicológicos explicativos más desarrollados vienen principalmente de la tradición cognitivo-conductual, ya que la combinación de exposición y reestructuración cognitiva es el tratamiento que ha traído más beneficios significativos a los pacientes. Los tratamientos cognitivo-conductuales corresponden a formas mixtas y poseen la ventaja de que amplían la cobertura del tratamiento, ya que abordan lo fisiológico, lo conductual y lo cognitivo. Rey, Aldana y Hernández señalan que el tratamiento incluye las siguientes técnicas: entrenamiento en relajación, exposición en vivo, entrenamiento en habilidades sociales y reestructuración cognitiva (12).

A pesar de la eficacia de estas terapias, la gran mayoría de individuos que sufren fobia social no reciben tratamiento. De hecho, el 80-95% de las personas con este problema no se tratan, y los que buscan tratamiento sólo lo hacen después de muchos años de padecer la enfermedad (13).

Las fases de la terapia cognitivo conductual son, en primer lugar, la evaluación, en la que terapeuta y paciente deben trabajar juntos para analizar la naturaleza y el alcance del problema e identificar los objetivos del tratamiento. Incluye el historial médico, psiquiátrico, personal del paciente, social, educativo y profesional. En segundo lugar, la formulación, que dará lugar a la elaboración de un plan de tratamiento con las actividades que pueden ayudar al paciente a alcanzar sus metas. En tercer lugar, el tratamiento, que incluirá sesiones con el desarrollo de una agenda en la que se detalle el trabajo que se realizará en el tiempo disponible. En las etapas iniciales del tratamiento es típico que el terapeuta sea más activo en la introducción de los temas del programa pero a medida que pasa el tiempo el paciente se vuelve más responsable de los objetivos a cumplir.

Si bien el contenido de cada sesión será diferente, algunas características deben estar presentes en todas las sesiones. Por ejemplo, explicar lo que se conoce acerca de la respuesta de la adrenalina a alguien que experimenta pánico, aumentar el conocimiento de la naturaleza de la terapia en el paciente para realizar intervenciones eficaces. Y en cuarto lugar, la finalización de la terapia y evaluación, para comprobar si la persona ha logrado alcanzar los objetivos de las sesiones y comprobar su grado de satisfacción. Es típico utilizar cuestionarios y escalas para evaluar el progreso (14).

3.1.7 Terapia de exposición

Las técnicas basadas en la exposición son algunos de los métodos más comúnmente utilizados por la terapia cognitivo conductual en el tratamiento de los trastornos de ansiedad. Según la teoría del procesamiento emocional, el miedo está representado por las redes asociativas (estructuras cognitivas del miedo) que mantienen información sobre el estímulo temido, temen las respuestas (por ejemplo, escape, evitación, respuestas psicofisiológicas), y el significado de los estímulos y respuestas (por ejemplo, tigre como sinónimo de peligro, aumento del ritmo cardíaco como sinónimo de ataque al corazón). Cuando se encuentra un estímulo en el ambiente que se asemeja al estímulo temido, estas redes asociativas activan la estructura de miedo.

La estructura del temor es patológica cuando la relación entre los estímulos, respuestas y su significado no coinciden con la realidad, por ejemplo, cuando se activa por estímulos o respuestas que se asemejan a los temidos. Por otra parte, la estructura de miedo es mantenida por conductas de evitación, que no permiten que se produzca un nuevo aprendizaje. La exposición se propone modificar la estructura del miedo patológico activándolo primero y proporcionando después nueva información que confirma lo patológico, asociaciones irreales en las estructuras (por ejemplo, la taquicardia no conduce a un ataque al corazón, los centros comerciales llenos de gente no conducen al ataque violento). Al confrontar los estímulos o respuestas temidas e integrar la información de corrección en la memoria del miedo, se espera que el miedo disminuya (15).

La exposición puede tomar varias formas, incluyendo la imaginación, exposición in vivo (en la vida real), y la interoceptiva. La exposición imaginaria se produce cuando el paciente imagina vívidamente la situación o consecuencias temidas y no evita su posterior ansiedad. La exposición in vivo implica enfoque gradual para lugares, objetos, personas o situaciones que fueron evitados previamente a pesar de que están a salvo. La exposición Interoceptiva, que se utiliza principalmente en el tratamiento del trastorno de pánico, consiste en inducir deliberadamente las sensaciones físicas de los temores del paciente que son indicativos de un ataque de pánico.

Estas técnicas de exposición son similares en su función debido a que permiten que el paciente adquiera un nuevo aprendizaje con el fin de modificar la estructura de miedo. En general, la terapia de exposición es de duración limitada y normalmente se completa en aproximadamente 10 sesiones (15).

Los efectos beneficiosos de la terapia cognitivo conductual a menudo se observan en las primeras sesiones de tratamiento. En el año 1998, Penava et al observaron una mejora significativa en el trastorno de pánico en la segunda sesión del tratamiento y una disminución de la evitación de la situación y de la sensibilidad a la ansiedad fueron evidentes después de 3 semanas. La investigación sobre la terapia cognitivo conductual ha encontrado eficacia en los resultados para los trastornos de alimentación, trastorno de ansiedad generalizada, la ansiedad social, el trastorno de pánico y otros trastornos de ansiedad de la población (16).

3.1.8 Tratamiento farmacológico

Normalmente, la primera opción para tratar a los pacientes con fobia social es un inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina (ISRS), que se combina a menudo con una benzodiacepina para calmar los síntomas de cuatro a seis semanas hasta que el ISRS empiece a hacer efecto. También se utilizan algunos duales (norepinefrina y serotonina) (IRSN) que son una clase de medicamentos antidepresivos para tratar el estado de ánimo, incluyendo Venlafaxina (Effexor) y Duloxetina (Cymbalta). Para las personas que tienen una gran cantidad de síntomas físicos, como taquicardias, se les puede prescribir un beta bloqueante (Tabla 1). Tener tiempo para la relajación, seguir una dieta equilibrada, evitar la cafeína y hacer ejercicio regularmente pueden ayudar a mejorar los síntomas de la fobia social (17).

Clase de fármaco: Inhibidores Selectivos de la recaptación de Serotonina (ISRS)

Nombre genérico: Citalopram (Celexa) Escitalopram (Lexapro)

Fluoxetina (Prozac) Fluvoxamina (Luvox)

Paroxetina (Paxil)

Sertralina (Zoloft)

Efectos secundarios: Náuseas, diarrea, dolor de cabeza, problemas sexuales, boca seca, insomnio, pesadillas, aplanamiento emocional.

Clase de fármaco: Antidepresivos duales o SNRI

Nombre genérico: Duloxetina (Cymbalta)

Venlafaxina (Effexor)

Efectos secundarios: Mareos, agitación o irritabilidad.

Clase de fármaco: Benzodiacepinas

Nombre genérico: Alprazolam (Xanax), Clonazepam (Klonopin),

Diazepam (Valium), Lorazepam (Ativan),

Oxazepam (Serax)

Efectos secundarios: Inestabilidad, somnolencia, deterioro cognitivo, mareos, dolor de cabeza. Puede ser adictivo.

Debe ser evitado por personas con antecedentes de abuso de sustancias.

Clase de fármaco: Derivados de la Azapirona

Nombre genérico: Buspirona (Buspar)

Efectos secundarios: Dolor en el pecho, mareos, dolor de cabeza, náuseas, somnolencia.

Clase de fármaco: Beta-Bloqueantes adrenérgicos

Nombre genérico: Propranolol (Inderal)

Efectos secundarios: Mareos, fatiga, disminución de la presión arterial. Debe evitarse en personas con asma.

Tabla 1: Fármacos más utilizados en el tratamiento de la fobia social. Elaboración propia a partir de (17). Tipos de fármacos.

3.1.9 Antecedentes

En un estudio de Rosellini et al, en relación a la edad de inicio de la fobia social, el 21% de la muestra total informó de la aparición fobia social durante la primera infancia (es decir, el inicio a los 10 años o menos), 10% a mediados de la niñez (inicio entre los 10 y 13), 28,1% en la adolescencia (aparición entre las edades de 14 y 17), el 19,5% a finales de la adolescencia / edad adulta joven (inicio entre los 18 y 22), y el 11,4% durante la edad adulta (inicio a los 23 años o más). Se encontraron correlaciones fuertes en los resultados relacionados con la gravedad de la ansiedad y la depresión, la comorbilidad, y el trastorno emocional. Los autores han concluido que a edad más temprana de inicio, mayor es la severidad de la fobia social y la depresión y mayores son los niveles de temperamento neurótico. El inicio más tardío se asoció con mayores niveles de extroversión y control percibido (18).

Aschim et al, encontraron que los programas de formación de la terapia cognitivo conductual para profesionales de la salud probablemente contribuirán a que se generalice el uso de esta terapia en la práctica general. Los participantes fueron capaces de adoptar un enfoque más proactivo animando a que los pacientes tuvieran un papel más activo en el proceso terapéutico. Los participantes expresaron que la terapia cognitivo conductual les ayudó a estructurar y enfocar las dudas de una manera más adecuada y eficiente (19).

Otros estudios se llevaron a cabo por Goldin et al, mediante imágenes cerebrales por resonancia magnética. Los resultados de los participantes con fobia social reflejaron una regulación espontánea a la crítica social que puede estar relacionada con la amplia formación en reestructuración cognitiva durante la Terapia Cognitivo Conductual (20).

Titov et al, realizaron un estudio sobre la terapia cognitivo conductual basada en un programa de Internet para tratar la timidez. Los resultados indicaron que mejoraba tanto el trastorno de Fobia Social como los síntomas asociados de comorbilidad. Se observó una mejoría general en todos los grupos. Se observaron también mejoras significativas en los síntomas de comorbilidad de depresión y de ansiedad generalizada a pesar de que el tratamiento se centraba fundamentalmente en la fobia social (21).

En otro estudio llevado a cabo por Gantiva et al, se analizó el tiempo de respuesta ante una tarea tipo stroop emocional, es decir, una prueba destinada a medir los tiempos de ejecución entre una serie de tareas, entre sujetos con y sin ansiedad social. Los resultados indicaron que se incrementaba el tiempo de ejecución en las personas con ansiedad social en relación a las que no la tienen. Además, las personas con ansiedad social se sintieron agobiadas por la situación y, por lo tanto, su proceso de atención cognitivo se dispersó de la tarea stroop, tardando más tiempo en realizar tanto la tarea tradicional como la neutral (22).

En referencia a un estudio de Mahboobi et al, acerca de la fobia social en los veteranos de guerra, se halló una relación inversamente proporcional entre el bienestar espiritual y la ansiedad social, pero no hubo una relación estadísticamente significativa entre el bienestar espiritual o ansiedad social y las características demográficas. Asimismo, se encontró una relación entre el aumento de la actividad social de los veteranos y la reducción de sus quejas de dolor físico, la depresión, la ansiedad, la integración, la disfunción social. Por lo tanto, también es posible reducir la ansiedad social de los veteranos de guerra mediante el aumento de su actividad social (23).

Falk y Dahl estudiaron el estilo de vida de un grupo de individuos de Noruega con fobia social, llegando a la conclusión de que tienen una serie de rasgos comunes. Concretamente, suelen carecer de pareja, y tampoco tienen trabajo remunerado, siendo su nivel de educación menor y, consecuentemente, cuentan con ingresos más bajos. Además, suelen ser pensionistas de la seguridad social en comparación con el grupo control. Las diferencias en el estado civil, nivel de educación, el trabajo remunerado y el nivel de ingresos fueron clínicamente significativas con respecto al grupo control (24).

El grupo de fobia social consultó a los médicos generales y psiquiatras / psicólogos con una frecuencia más significativa, y utilizaron medicación de psicotrópicos con mayor frecuencia que el grupo control. Además, mostró significativamente un mayor nº de problemas de personalidad, angustia y comorbilidad de trastornos mentales (24).

Wagner et al, llevaron a cabo un estudio sobre la efectividad de ensayar las capacidades sociales en los diferentes escenarios simulados de la vida real. Gracias a la participación en el programa, los estudiantes lograron reducir su fobia y sus temores sociales. El área de mejoría más notable fue la expresión de sus sentimientos de desacuerdo o enfado (25).

En un estudio de terapia cognitivo conductual llevado a cabo por Furukawa et al, en pacientes del Hospital Universitario de la ciudad de Nagoya con fobia social reveló que un tercio de los participantes que habían estado tomando medicamentos al comienzo del programa de terapia cognitivo conductual habían dejado la medicación después de recibirla. No obstante, los niveles de ansiedad se redujeron con la terapia cognitivo conductual al finalizar la terapia tras un seguimiento de tres a doce meses según las escalas de ansiedad y evitación social, la escala de ansiedad social de Liebowitz, la escala de ansiedad ante la interacción social y la escala de miedo a la evaluación negativa (26).

Otro estudio realizado por Dagöö et al, trataba de comparar un tratamiento basado en la terapia cognitivo conductual adaptado al teléfono móvil, con un nuevo desarrollo del tratamiento de autoayuda basado en la psicoterapia interpersonal. Si comparamos ambas terapias, los dos grupos de tratamiento mostraron una mejoría significativa (27).

Posteriormente, se llevó a cabo un nuevo estudio por Craske et al, comparando la eficacia de la terapia cognitivo conductual y la terapia de aceptación y compromiso para la fobia social. Los resultados reflejaron que no hay diferencias significativas entre ellas en el uso previo o concurrente de la psicoterapia. Los ratios de credibilidad del tratamiento fueron similares en ambos grupos. Concretamente, las personas con mayor nivel de evitación social que recibieron la terapia cognitivo conductual tuvieron mejores resultados que los que recibieron la otra terapia.

Además, los sujetos sin depresión comórbida o más extrovertidos tuvieron mejor resultado que al resto de sujetos. No obstante, en lo que se refiere a la terapia de aceptación y compromiso, se observó una tendencia de los participantes a mostrar un menor grado de ansiedad a la hora de hablar en público, en los doce meses de seguimiento, con respecto a los participantes que recibieron la terapia cognitivo conductual. Por tanto, en lo que respecta a la efectividad de las terapias mencionadas, los individuos con fobia social, en promedio, respondieron bien tanto a la terapia cognitivo conductual como a la terapia de aceptación y compromiso (28).

En otro estudio realizado por Sudhir et al, se reclutaron sujetos en el Instituto Nacional de Salud Mental y Neurociencia residentes en la India, con el objetivo de examinar la eficacia de una breve terapia cognitivo conductual de seis sesiones, en pacientes con trastorno de ansiedad social. Los resultados indicaron que la Terapia cognitivo conductual breve fue eficaz en la reducción de la ansiedad social. Hubo una mejoría clínicamente significativa (56% al 95%) en cuatro pacientes en todas las medidas de ansiedad social en el post-tratamiento. Clínicamente hubo una mejora significativa también para otros dos pacientes sobre todas las medidas de ansiedad social (66% a 75%) (29).

A un mes de seguimiento, clínicamente se observó un cambio significativo en todos los pacientes, excepto en uno, aunque en la mayoría de ellos las medidas dieron resultado, lo que indica el mantenimiento de la mejoría en la ansiedad social poco tiempo después de aplicar el tratamiento. También hubo una mejoría significativa en los síntomas generales para todos los pacientes, después del tratamiento y a un mes de seguimiento. Los pacientes con severidad elevada de fobia social cambiaron a enfermos leves o a un estado de normalidad moderada, tanto en el tratamiento posterior como en el seguimiento. (29)

Kushnir et al, analizaron la asociación entre los trastornos del sueño y el trastorno de ansiedad social, el insomnio subjetivo se asocia con mayor gravedad de fobia social, incluso después de controlar la depresión y otras variables. Las dificultades del sueño predicen la gravedad de la fobia social independientemente de los síntomas depresivos y pueden estar relacionados con un cuadro clínico más grave. Los médicos deben ser conscientes de estas dificultades para dormir y considerar la implementación de intervenciones específicas del sueño. Los participantes con insomnio subjetivo, presentan un cuadro clínico más grave tanto en el tratamiento al inicio como al término de la terapia. Es decir, el número de horas de sueño es inversamente proporcional a la agravación de los síntomas de ansiedad social (30).

Por tanto, es importante tener un estilo de vida saludable y dormir un mínimo de horas adecuado. Si bien la terapia cognitivo conductual conduce a la reducción de los síntomas de gravedad de la fobia social y depresión, no tuvo un impacto significativo en las dificultades para dormir (30).

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3.2 Justificación

Cada vez están más extendidos los problemas de fobia social que afectan a la calidad de vida de las personas y a la capacidad de relacionarse con los demás provocando baja autoestima, depresión y el deterioro del estado de ánimo. En el trastorno de fobia social, la persona piensa que va a ser observada y evaluada negativamente por los demás con consecuencias perjudiciales para su persona. Esto está relacionado con un aumento de la vigilancia y la atención selectiva hacia señales amenazantes. La baja tasa de utilización de los servicios de salud mental en esta población es preocupante dada la prevalencia y el deterioro funcional de la fobia social (7).

La investigación sobre la terapia cognitivo conductual ha encontrado eficacia en los resultados de la terapia para los trastornos de alimentación, la fobia social, el trastorno de pánico y otros trastornos de ansiedad de la población. Posee la ventaja de que aborda lo fisiológico, lo conductual y lo cognitivo (8).

La terapia cognitivo conductual incluye las siguientes técnicas: entrenamiento en relajación, exposición en vivo, entrenamiento en habilidades sociales y la reestructuración cognitiva. Por tanto, se va a llevar a cabo un proyecto experimental para estudiar los efectos de una terapia alternativa a los fármacos como es la terapia cognitivo conductual sobre la ansiedad, por ser una herramienta indolora, eficaz, no invasiva y natural. A diferencia del tratamiento farmacológico, que alivia los síntomas temporalmente pero no soluciona el origen del problema, el objetivo de la terapia cognitivo conductual sería actuar sobre la raíz del problema, modificando la estructura de los pensamientos para elevar la autoestima de los sujetos con fobia social y entrenándoles en habilidades sociales para lograr un adecuado afrontamiento de las situaciones temidas (13).

A nivel enfermero, los objetivos consisten en lograr el bienestar físico y mental de las personas, la prevención de enfermedades y la promoción de la salud. Los sujetos con fobia social suelen tener problemas de falta de concentración y de memoria. Dificultades para conciliar el sueño y para descansar. A veces tienen síntomas físicos como mareos, palpitaciones e incluso ataques de ansiedad. Suelen estar en tensión, y esa rigidez les provoca agotamiento. A nivel emocional, suelen tener miedo, irritabilidad, preocupaciones, temor a tomar decisiones, ideas irracionales. A nivel personal, las relaciones sociales se vuelven problemáticas, en la pareja el deseo sexual se ve inhibido o hay problemas de impotencia. También a la hora de entablar nuevas amistades y de mantenerlas. Otras áreas como la laboral o los estudios se pueden ver afectadas negativamente, y las actitudes de evitación de los escenarios temidos interfieren no sólo en su persona sino también en el entorno familiar. Y es aquí donde entra el papel de enfermería, en tratar de restablecer la salud a todos los niveles consiguiendo el bienestar y resultados positivos en los patrones funcionales de salud (28).

Por tanto, esta terapia cognitivo conductual debe ser analizada y estudiada para comprobar sus efectos y mejorar el bienestar de los pacientes con fobia social generalizada a todos los niveles, especialmente el psicosocial, así como reducir la prevalencia de la fobia social e incrementar la calidad de vida de los pacientes con este problema. Por todo lo mencionado anteriormente se plantea la realización del presente proyecto de investigación.

  1. Objetivos e hipótesis

4.1 Objetivos

El objetivo general es:

  • Evaluar los efectos de la terapia cognitivo conductual en pacientes con fobia social generalizada.

Los objetivos específicos son:

  • Evaluar si la terapia cognitivo conductual reduce significativamente los niveles de ansiedad en pacientes con fobia social generalizada a través de ejercicios de relajación.
  • Analizar si la terapia cognitivo conductual ayuda a los pacientes a anticiparse a las situaciones que les producen temor transformando los pensamientos negativos en positivos.
  • Determinar si la terapia cognitivo conductual ayuda a mejorar la autoestima de los pacientes con fobia social generalizada.
  • Evaluar si la terapia cognitivo conductual ayuda al paciente a verbalizar respuestas asertivas ante las críticas que pueda recibir.
  • Analizar si el paciente es capaz de poner en práctica las técnicas de relajación enseñadas que forman parte de la terapia cognitivo conductual.
  • Determinar si el paciente es capaz de reconocer los temores irracionales con ayuda de la terapia cognitivo conductual.
  • Evaluar si el paciente es capaz de desarrollar las habilidades sociales para enfrentarse adecuadamente a las situaciones sociales.

4.2 Hipótesis

Hipótesis general

  • La terapia cognitivo conductual será eficaz a la hora de controlar los niveles de ansiedad en los pacientes con fobia social generalizada mejorando su calidad de vida.

Hipótesis específicas

  • El paciente será capaz de reducir los niveles de ansiedad poniendo en práctica las técnicas de relajación aprendidas.
  • El paciente no se anticipará a las situaciones modificando los pensamientos negativos en positivos.
  • El paciente mejorará su autoestima y potenciará los puntos fuertes de su aspecto físico.
  • El paciente verbalizará respuestas asertivas ante las críticas que pueda recibir y se sentirá bien consigo mismo.
  • El paciente logrará controlar significativamente su ansiedad ante situaciones sociales cotidianas poniendo en práctica los ejercicios de relajación aprendidos.
  • El paciente demostrará que es capaz de afrontar situaciones de la vida diaria como hablar en público, en lugar de evitarlas.
  • El paciente será capaz de reconocer que el temor es irracional.
  • El paciente enfocará su atención en la tarea principal que esté desarrollando no prestando atención a los factores externos que le puedan distraer.
  1. Metodología

5.1 Diseño del estudio

Se va a llevar a cabo un ensayo controlado aleatorio, longitudinal y prospectivo con un grupo experimental y un grupo control. El grupo control no recibirá ninguna intervención. La actuación se va a llevar a cabo sobre el grupo experimental. El diseño es paralelo puesto que cada grupo recibe una intervención diferente durante todo el estudio.

Se producirá un enmascaramiento doble debido a que ni los pacientes ni el personal de enfermería conocerán el grupo al que los pacientes serán asignados.

Se trata de un estudio unicéntrico, ya que sólo participarán en el estudio los pacientes del Hospital universitario Ramón y Cajal.

Para su desarrollo se hará una petición de sala, rellenando el correspondiente formulario (anexo 4).

Aleatorización de la intervención

La aleatorización se realizara por un procedimiento automático con el programa EPIDAT versión 4.0. Se enmascarará la asignación para que no influya en la selección de pacientes.

Duración del estudio

El estudio tendrá un periodo de duración de 12 meses, con inicio en enero de 2017 hasta diciembre de 2017.

 

5.2 Sujetos del estudio

Se escogerán 40 pacientes al azar en cada grupo (control e intervención) de ambos sexos de la unidad de psiquiatría del hospital Ramón y Cajal que cumplan los criterios requeridos por el DSM-V para el diagnóstico de fobia social generalizada y acepten participar libremente en el estudio. Se les entregará la hoja de información del proyecto (anexo 1) y el consentimiento informado (anexo 12) para que lo cumplimenten antes del comienzo.

Criterios de inclusión

-Pacientes mayores de 18 años y menores de 64 años.

-Que no están recibiendo tratamiento farmacológico de ningún tipo ni hayan recibido tratamiento psicológico anteriormente.

-Que han sido diagnosticados con fobia social generalizada en el último año.

– Que cumplan los síntomas de fobia social según los criterios establecidos por el DSM-V.

-Presentar una puntuación igual o mayor a 21 en la escala de «Miedo a la Evaluación Negativa» (Fear of Negative Evaluation; FNE, desarrollada por Watson y Friend en el año 1969) (Anexo 10) o una puntuación igual o mayor a 15 en la escala de «Ansiedad y Evitación Social» (Social Avoidance and Distress; SAD, desarrollada por Watson y Friend en el año 1969) (Anexo 11).

Criterios de exclusión:

-Pacientes con la capacidad cognitiva alterada.

-Pacientes con un trastorno de conducta grave (psicosis, trastorno bipolar, depresión).

-Pacientes con un historial de abuso de drogas o alcohol en los últimos 12 meses.

-Problemas de tartamudez graves que le impidan expresarse con la suficiente claridad.

5.3 Variables

Variable independiente

Terapia: T. cognitivo-conductual para el grupo experimental y sin terapia cognitivo-conductual para el grupo control. Cualitativa.

Variables dependientes

Descriptivas

Edad: es considerada como la determinación de los años de vida de las personas. Cuantitativa continua. Su herramienta de medida será la historia clínica.

Sexo: es la condición orgánica de la persona. Cualitativa nominal dicotómica. Su herramienta de medida será la historia clínica.

Nivel de estudios. Es el grado máximo de educación académica que ha alcanzado una persona. Cualitativa nominal politómica. Su herramienta de medida será la hoja de inscripción.

Conocimiento previo del trastorno. Es la información que poseía la persona sobre su problema antes de decidirse a buscar activamente una solución. Cualitativa nominal dicotómica. Su herramienta de medida será el test de conocimientos.

Comorbilidad. Es la presentación de dos o más enfermedades simultáneas en la misma persona. Cualitativa nominal politómica. Su herramienta de medida será la historia clínica.

Nº de situaciones fóbicas de interacción. Es el número medio de situaciones que la persona enfrenta a diario, las cuales le producen fobia social. Cuantitativa continua. Su herramienta de medida será la historia clínica (anexo 13).

5.4 Intervención a evaluar

El grupo experimental recibirá la terapia cognitivo-conductual, mientras que el grupo control no recibirá ningún tipo de intervención. Se les entregará un tríptico a los participantes con los temas que se tratarán a lo largo de las sesiones (anexo 2).

  • El 1 de abril de 2017 a las 10:30 se llevará a cabo la primera sesión de la terapia con el grupo experimental. Tendrá una duración de dos horas con un descanso de 10 minutos. Esta sesión tratará sobre el concepto de fobia social y la reestructuración cognitiva.

Al inicio de la sesión los participantes se pondrán en un círculo y utilizando la “técnica del ovillo” se presentarán a los demás compañeros. Después se pasará a los participantes una hoja de inscripción (Anexo 5) y un test de conocimientos para evaluar su percepción y sentimientos acerca del tema (Anexo 7). El objetivo de esta primera sesión será definir el concepto de fobia social y sus características, creando un clima de confianza y fomentando la participación a través de la tormenta de ideas. Se aprenderá a cambiar los pensamientos negativos eliminando aquellos que son irracionales como “se van a reír de mí” o “seguro que digo una tontería” por pensamientos positivos, no se anticiparán a las situaciones que crean ansiedad y se verán desde una perspectiva diferente, reforzando la autoestima y el autoconcepto. Al final de la sesión se pasará la hoja de asistencia (Anexo 3).

  • El 8 de abril tendrá lugar la 2º sesión a las 11:00. Esta sesión tratará sobre los ejercicios respiratorios para controlar la ansiedad.

El objetivo de esta segunda sesión será conseguir:

-Una respiración abdominal. Se coloca una mano sobre el pecho y la otra mano sobre el estómago. Se inhala, y la mano inferior debe elevarse mientras la superior no se mueve. Se repiten de seis a diez respiraciones por minuto durante cinco o diez minutos para reducir la frecuencia cardíaca, eliminar la tensión muscular y calmar la mente.

-Una respiración profunda. Se toma aire por la nariz, se retiene contando hasta tres y luego se exhala relajando los músculos.

Al final de la sesión se pasará la hoja de asistencia (Anexo 3).

  • El 15 de abril a las 9:00 se llevará a cabo la tercera sesión. Tendrá una duración de dos horas con un descanso intermedio de 10 minutos y tratará sobre el entrenamiento en habilidades sociales.

Esta sesión se basa en aprender técnicas para iniciar una conversación, hablar en público, responder asertivamente, técnicas de reforzamiento positivo y practicar las habilidades aprendidas con compañeros en parejas en un clima controlado de confianza. Se pasará a los participantes un cuestionario intermedio (Anexo 8) para conocer su grado de satisfacción y de motivación con las sesiones hasta el momento. Al final de la sesión se pasará la hoja de asistencia (Anexo 3).

  • El 22 de abril a las 10:30 se llevará a cabo la cuarta sesión. Tendrá una duración de dos horas con un descanso de 10 minutos. Tratará sobre la exposición en la imaginación y simulada en vivo con técnicas como el “role play”.

Esta sesión se basa en poner en práctica de forma gradual las técnicas de afrontamiento de las situaciones temidas. Primero imaginando la situación con resultados positivos y sensación de satisfacción. Después con exposiciones simuladas en el aula entre parejas o grupos pequeños de compañeros con fobia social eliminando las conductas evitativas. Se mandarán deberes para casa, que consistirá en ponerlo en práctica en situaciones reales, empezando por algo fácil como preguntar la hora o iniciando una conversación con un desconocido. Al final de la sesión se pasará la hoja de asistencia (Anexo 3).

  • El 29 abril a las 11:00 tendrá lugar la quinta sesión. La duración de esta sesión será de dos horas con un descanso de diez minutos y tratará sobre una tarea de exposición en público y ejercicios de autoevaluación y autorrefuerzo.

El objetivo de esta sesión será generar autoconfianza en el paciente. Hablará durante cinco minutos de un tema libre enfrente de los compañeros. El moderador utilizará técnicas de refuerzo positivo alabando los puntos fuertes de la exposición, aumentando la autoestima del participante y haciéndole reflexionar sobre algún aspecto a mejorar de forma sutil. Al final de la sesión se pasará la hoja de asistencia (Anexo 3).

  • El 6 de mayo a las 10:30 se llevará a cabo la sexta y última sesión. Tendrá una duración de dos horas con un descanso de 10 minutos y será una revisión de los conceptos y habilidades aprendidas en las sesiones anteriores. Al final de la misma se pasará un cuestionario (anexo 9) para evaluar las sensaciones y opiniones de los participantes sobre todo lo aprendido en la terapia. También se pasará la hoja de asistencia (Anexo 3). Se les entregará un decálogo de consejos sobre la Fobia Social como recordatorio para que pongan en práctica en su vida diaria (Anexo 6).

Cuatro meses más tarde, se contactará con los participantes del grupo experimental de fobia social y se les pasará de nuevo las escalas iniciales para conocer su situación actual y comprobar el grado de eficacia a medio plazo. En diciembre se les citará de nuevo y se les comunicará los resultados del estudio.

Ver: Anexos – Terapia cognitivo conductual en la fobia social generalizada para adultos, al final del artículo.

5.5 Fases del estudio, cronograma y procedimiento de recogida de datos

Fases del estudio:

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Las fases de un estudio son (cronograma en anexo 14):

  • Conceptual -1ª fase del estudio (3 meses, de Enero a Marzo de 2017):

Estado actual del tema;

Planteamiento de objetivos;

Pregunta de investigación;

Marco de referencia teórico.

  • Metodológica – 2ª fase del estudio (3 meses, de abril a junio de 2017.):

Elección del diseño de investigación;

Población de estudio;

Selección de variables;

Herramientas de recogida y análisis de datos;

Fuentes de financiación.

  • Empírica – 3ª fase del estudio:

Recogida de datos: 4 meses. De julio a octubre de 2017.

Análisis de datos: 4 meses. De julio a octubre de 2017.

Interpretación-resultados-discusión: 5 meses. De julio a noviembre de 2017.

Difusión de resultados: un mes. Diciembre.

Procedimiento de recogida de datos

Periodo de Captación: (Enero 2017 – Marzo 2017)

Se va a llevar a cabo un estudio con pacientes que padecen fobia social generalizada, se les aplicará la terapia cognitivo conductual para modificar sus pensamientos y actitudes negativas y transformarlas en positivas, generando confianza en sus propias capacidades y habilidades sociales.

Los pacientes que se van a seleccionar para el estudio son los que ingresan en la planta de psiquiatría del Hospital Ramón y Cajal que padecen Fobia Social. La duración del estudio será de 12 meses, y el periodo de captación será de 3 meses.

Se seleccionará un grupo de 80 pacientes de ambos sexos, que se asignarán aleatoriamente en 2 grupos: el grupo experimental (sobre el que se llevará a cabo la actuación) y el grupo control (que seguirá con su tratamiento habitual).

Antes de iniciar el estudio se les explicará a los pacientes en qué consiste el estudio y se les dará el consentimiento informado (Anexo 12). Se les pasará una hoja de inscripción (Anexo 5) para guardar y clasificar sus datos personales.

Cuando ingresa un paciente al hospital se le pasa la escala de «Miedo a la Evaluación Negativa» y debe presentar una puntuación igual o mayor a 19 y la escala de «Ansiedad y Evitación Social» en la que debe obtener una puntuación igual o mayor a 12 o un total de 40 puntos entre las dos escalas.

Los datos serán recogidos por los profesionales de enfermería que estén con los pacientes que participarán en el estudio. Se almacenarán los datos en el ordenador en una ficha en Excel a la que tendrán acceso sólo los profesionales implicados en dicho estudio.

Periodo de Análisis: (Abril 2017 – Mayo 2017)

El grupo experimental será sometido durante seis semanas a una sesión de educación para la salud semanal por parte de las enfermeras del Hospital Ramón y Cajal de una duración de dos horas cada sesión.

El grupo control no participará en ninguna sesión educativa.

Se les asignará a una o varias enfermeras la tarea de recoger los resultados.

En el grupo experimental, se hará un seguimiento del grado de interés y los deberes que se mandan para casa, se les pasará una encuesta al inicio del estudio (Anexo 7 ) para conocer el nivel de comprensión de los objetivos del estudio, así como sus expectativas y el grado inicial de motivación. Otra encuesta a mitad del estudio (Anexo 8) para conocer su opinión sobre las técnicas de aprendizaje, los recursos utilizados y el sentimiento de utilidad respecto a las sesiones. Y una encuesta al final al término de las sesiones (Anexo 9).

En este grupo, se hará especial hincapié sobre técnicas de habilidades sociales para reforzar los puntos débiles y potenciar los puntos fuertes así como la aplicación de técnicas de motivación.

En Septiembre de 2017, se citarán a los participantes del estudio, para que realicen de nuevo el test de la escala de «Miedo a la Evaluación Negativa” y el test de la escala de «Ansiedad y Evitación Social» para identificar si hay cambios significativos en las respuestas contestadas.

Periodo de Evaluación: (Junio 2017 – Noviembre 2017)

Durante este periodo de seis meses, se estudiarán, revisarán y compararán los resultados del grupo experimental y del grupo control para evaluarlos. Este proceso tardará unos cuatro meses.

En el mes de Diciembre se citarán a los participantes del estudio en la sala de conferencias del Hospital Ramón y Cajal para informarles de los resultados obtenidos en el estudio y se les comunicará si la terapia cognitivo conductual contribuye a reducir los síntomas de la fobia social generalizada y a mejorar su calidad de vida.

5.6 Análisis de datos

Se confeccionará, a partir de los datos de los que disponemos, una base de datos con STATGRAPHICS para desarrollar el estudio estadístico. Se realizará una estadística descriptiva, en la que las variables cualitativas se presentarán con frecuencias relativas y absolutas y las variables cuantitativas mediante media y desviación estándar. Se compararán las variables dependientes cuantitativas gracias a una prueba de comparación de medias empleando la prueba t de Student para muestras independientes. Y para la comparación de las variables cualitativas se empleará el test Chi Cuadrado. Para ambas pruebas estadísticas se considerará un nivel de significación p<0,05.

  1. Aspectos éticos

El presente proyecto de investigación se presentará ante la dirección del Hospital Universitario Ramón y Cajal y se enviará al Comité Ético de Investigación Clínica de dicho hospital para para su estudio y aprobación, en cumplimiento de la Ley de Investigación Biomédica 14/2007 de 3 de Julio y respetándose los principios de la Declaración de Helsinki. El estudio se llevara a cabo de acuerdo a las normativas nacionales (RD 223/2004) e internacionales (Normas ICH y de Buena Práctica Clínica) vigentes.

Se solicitará que el paciente o su representante legal firmen el consentimiento informado (Anexo 12), asegurándonos de que previamente han comprendido las indicaciones. Se les comunicará que la información será confidencial y de que los resultados quedarán almacenados en un lugar seguro y que sólo podrán acceder a dicha información las personas autorizadas. El paciente o su representante legal deberán dar su permiso para poder acceder a los datos de su historia clínica para fines de investigación mediante su firma. La documentación empleada, según la ley de protección de datos, no será nominal, siempre tendrá que ir de modo numérico. Este proceso de anonimización permite que deje de ser posible establecer el nexo entre el dato y el sujeto al que se refiera. Del mismo modo la intimidad personal y el tratamiento de los datos personales se garantizará ateniéndose a la Ley Orgánica 15/1999 de 13 de diciembre, de Protección de datos de carácter Personal.

Antes de iniciar el estudio daremos el consentimiento informado (anexo 12) junto con una hoja informativa (anexo 1) del mismo a cada paciente o representante legal que queramos incluir. Una vez firmado daremos comienzo al estudio. Se le comunicará que el estudio es voluntario, en cualquier momento el paciente o su representante legal son libres de abandonarlo. El estudio se podrá interrumpir si en algún momento pudiera producir algún perjuicio contra el paciente o su representante legal.

  1. Limitaciones del estudio

Dentro de este estudio encontramos algunas limitaciones que pueden modificar el resultado. Por este motivo intentaremos ajustarnos lo máximo posible a los criterios de inclusión y exclusión.

Las limitaciones son las siguientes:

-Los grupos del estudio son reducidos (bajo tamaño muestral).

-La validez externa está limitada al rango de edad de la muestra (adultos mayores de 18 años) y a la población de una zona de España (Madrid) y de un hospital concreto: Ramón y Cajal.

-En cuanto a la validez interna, la hora exacta de inicio de las sesiones no siempre podrá ser la misma.

-Hay sujetos que pueden llegar a abandonar el estudio una vez comenzado.

Anexos

Anexos – Terapia cognitivo conductual en la fobia social generalizada para adultos.pdf

Anexos – Terapia cognitivo conductual en la fobia social generalizada para adultos

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