Incluido en la revista Ocronos. Vol. VIII. N.º 9–Septiembre 2025. Pág. Inicial: Vol. VIII; N.º 9: 570
Autor principal (primer firmante): Ana Alcubierre Oto
Fecha recepción: 14/08/2025
Fecha aceptación: 10/09/2025
Ref.: Ocronos. 2025;8(9): 570
Artículo de revisión
Autores:
Ana Alcubierre Oto. Graduada en Enfermería.
Marina Campos Boto. Enfermera especialista en Familiar y Comunitaria.
Izarbe Albás Sanz. Enfermera especialista en Familiar y Comunitaria.
Lucía Albás Sanz. Graduada en Enfermería. Máster Universitario en Urgencias, Emergencias y Críticos en Enfermería.
Lorién Sierra Luna. Enfermero especialista Obstétrico-Ginecológico.
Celia Benedé Julvez. Enfermera especialista en Geriatría.
Resumen
La teleenfermería es una modalidad emergente que utiliza tecnologías digitales para brindar atención de Enfermería a distancia, facilitando el acceso, la continuidad y la calidad de los cuidados. Este artículo revisa la evidencia científica sobre las estrategias y beneficios de la teleenfermería, así como los desafíos que enfrenta para su implementación efectiva. Se analizan aspectos relacionados con la comunicación, educación, monitorización remota y seguimiento de pacientes crónicos. También se discuten barreras tecnológicas, éticas y formativas, proponiendo recomendaciones para integrar la teleenfermería en la práctica clínica. La evidencia sugiere que esta innovación mejora la adherencia terapéutica, el autocuidado y la satisfacción del paciente, optimizando recursos y ampliando la cobertura sanitaria.
Palabras clave: teleenfermería; Enfermería digital; atención remota; innovación sanitaria; seguimiento clínico.
Introducción
El avance de las tecnologías de la información y comunicación (TIC) ha revolucionado los sistemas de salud, dando lugar a modalidades de atención remota como la telemedicina y la teleenfermería. La teleenfermería consiste en la provisión de cuidados y asesoramiento de Enfermería a distancia, mediante plataformas digitales, videollamadas, aplicaciones móviles y dispositivos de monitorización remota. Este modelo responde a la necesidad de mejorar el acceso a la atención, especialmente en zonas rurales o con limitaciones de movilidad, y de ofrecer un seguimiento continuo para pacientes con enfermedades crónicas o en procesos de rehabilitación (1,2,3).
La pandemia de COVID-19 aceleró la adopción de la teleenfermería, demostrando su potencial para garantizar la continuidad de los cuidados en contextos restrictivos. Sin embargo, su integración en la práctica clínica plantea retos técnicos, éticos y organizativos que deben abordarse para maximizar sus beneficios. Este artículo revisa las estrategias de teleenfermería basadas en evidencia, sus ventajas y los obstáculos para su implementación efectiva (4,5).
Objetivos
- Describir las principales estrategias y modalidades de teleenfermería en la atención sanitaria.
- Analizar los beneficios demostrados de la teleenfermería en la mejora de la adherencia al tratamiento y autocuidado.
- Identificar los retos y barreras en la implementación de la teleenfermería.
- Proponer recomendaciones para optimizar el uso de la teleenfermería en la práctica clínica.
Método
Se realizó una revisión bibliográfica en las bases de datos PubMed, CINAHL, Scopus y Cochrane, seleccionando estudios publicados entre 2018 y 2025 en español e inglés. Se incluyeron revisiones sistemáticas, estudios experimentales y cualitativos que abordaran la teleenfermería, sus beneficios y dificultades. Se aplicaron criterios PRISMA para la selección y análisis de la evidencia.
Desarrollo
La teleenfermería se implementa a través de diversas modalidades, incluyendo videollamadas para consultas y seguimiento, plataformas de mensajería segura, aplicaciones móviles de autocuidado y dispositivos para monitorización remota de signos vitales. Estas herramientas permiten realizar evaluaciones clínicas, educación sanitaria, apoyo emocional y ajustes en el plan de cuidados sin necesidad de presencia física (6,7).
Las estrategias más utilizadas incluyen la educación personalizada mediante materiales digitales, coaching en autocuidado, recordatorios electrónicos para la toma de medicamentos y soporte psicológico a distancia. El uso de sistemas de alerta temprana mediante dispositivos inteligentes permite detectar cambios en el estado del paciente y responder oportunamente (8,9).
La teleenfermería ha demostrado mejorar la adherencia al tratamiento en pacientes con enfermedades crónicas, facilitando el seguimiento continuo y la comunicación fluida con el equipo de salud. Esto contribuye a un mejor control de la enfermedad, reducción de complicaciones y hospitalizaciones. Además, el modelo promueve el empoderamiento del paciente, fomentando habilidades de autocuidado y toma de decisiones informadas (10,11,12).
Para el sistema sanitario, la teleenfermería optimiza recursos, disminuye costos asociados a desplazamientos y consultas presenciales, y mejora la accesibilidad, especialmente en áreas rurales o con barreras geográficas. También permite una atención más flexible y personalizada, adaptada a las necesidades y ritmos del paciente (13,14).
A pesar de sus beneficios, la teleenfermería enfrenta diversos desafíos. La brecha digital es una de las principales barreras, afectando a pacientes con baja alfabetización tecnológica, personas mayores o en contextos socioeconómicos desfavorecidos. La falta de infraestructura tecnológica adecuada y problemas de conectividad limitan el acceso y la calidad de la atención (15,16).
Desde la perspectiva profesional, existe la necesidad de formación específica en competencias digitales y comunicación a distancia, para garantizar una atención segura y ética. Las cuestiones relacionadas con la confidencialidad, la protección de datos y el consentimiento informado también representan desafíos importantes (17,18).
Organizativamente, la integración de la teleenfermería requiere modificaciones en los flujos de trabajo, protocolos y coordinación interdisciplinaria, aspectos que no siempre están desarrollados en los sistemas de salud (19).
Para optimizar la teleenfermería, se recomienda desarrollar programas formativos que incluyan habilidades digitales y comunicación empática a distancia. Es fundamental adaptar las herramientas tecnológicas a las características y preferencias del paciente, asegurando accesibilidad y facilidad de uso (20,21).
Asimismo, deben establecerse protocolos claros para la gestión de la información, protección de datos y consentimiento, garantizando la seguridad y confianza de los usuarios. La coordinación interdisciplinaria debe fortalecerse para asegurar un abordaje integral y continuo (22).
Finalmente, se sugiere promover investigaciones y evaluaciones continuas para medir el impacto y ajustar las estrategias según la evidencia emergente (23).
Conclusiones
- La teleenfermería representa una innovación clave para ampliar el acceso y mejorar la calidad de los cuidados de Enfermería, especialmente en el seguimiento de pacientes crónicos (6,10).
- Mejora la adherencia al tratamiento, el autocuidado y la satisfacción del paciente, contribuyendo a mejores resultados de salud (11,12).
- Existen barreras tecnológicas, formativas y organizativas que limitan su implementación, principalmente la brecha digital y la necesidad de capacitación profesional (15,17).
- Para su integración exitosa, se requiere desarrollo de competencias digitales, protocolos éticos y adaptación tecnológica centrada en el paciente (20,22).
La teleenfermería ofrece un modelo flexible y accesible que, adecuadamente implementado, puede transformar la atención sanitaria hacia un paradigma más digital, personalizado y sostenible.
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