Estudio comparativo de la importancia que tiene la Tanatología como herramienta en la práctica de Enfermería

Autoras (es): Jocelyn Dafne Cabrera Salmerón, Pasante de la Carrera de Enfermería de la FESI UNAM.

Leticia Cuevas Guajardo, Doctora en Educación, Profesora Titular “C” T.C. de la Carrera de Enfermería de la FESI UNAM.

Dr. Javier Alonso Trujillo, Profesor Titular ‘C’ de la Carrera de Enfermería de la FESI UNAM.

Mtro. Abraham Alonso Ricardez, Profesor Asignatura ‘A’ de la Carrera de Enfermería de la FESI UNAM.

Mtra. Alejandra Carrillo Bucio, Técnico Académico Asociado ‘C’ de la Carrera de Biología de la FESI UNAM.

Facultad de Estudios Superiores Iztacala de la Universidad Nacional Autónoma de México (FESI UNAM).

RESUMEN

El presente trabajo es una investigación cualitativa, descriptiva, interpretativa, comparativa, evaluativa y transversal cuyo método de aproximación al objeto de estudio fue la Fenomenología hermenéutica de Heidegger. La muerte es un suceso natural; en el momento de nacer, es lo único que se tiene seguro en la vida. El dilema se encuentra en el momento que nos toca encararla. Como persona y enfermer@ se requiere contar con herramientas para enfrentar estos sucesos de la manera más positiva; estas herramientas las proporciona la ciencia de la tanatología.

Los hallazgos de esta investigación confirman la gran importancia que tiene para el personal de Enfermería el contar con preparación en tanatología como una herramienta para brindar un cuidado integral a sus pacientes y como persona, le permita saber manejar estos eventos de manera que le posibiliten continuar con su propia vida.

ABSTRACT

The present work is a qualitative, descriptive, interpretative, comparative, evaluative and transversal research whose method of approaching the object of study was the hermeneutic phenomenology of Heidegger. Death is a natural event; at birth, it is the only thing that is safe in life, the dilemma lies in the moment that we face it. As a person and nurse tools are required to deal with these events in the most positive way; these tools are provided by the science of tanatology. The findings of this research confirm the great importance for nurses to have preparation in tanatology as a tool to provide comprehensive care to their patients and as a person, allow them to know how to handle these events in a way that makes it possible for them to continue with their own life.

PALABRAS CLAVE: Tanatología, duelo, Enfermería.

KEYWORDS: Tanatology, sorrow, nursing.

INTRODUCCIÓN

La muerte es un suceso natural; en el momento de nacer, es lo único que se tiene seguro en la vida, el dilema se encuentra en el momento que nos toca enfrentarla porque se presentan una serie de sentimientos de tristeza, fragilidad, vulnerabilidad y amargura para los cuales no nos encontramos preparad@s 1. La mente se rebela ante este proceso y así las reacciones que se viven son intensas; se presentan cambios psicológicos y de la conducta que afectan la vida.

Por otro lado, el duelo es un proceso de ajuste emocional, que la persona enfrenta luego de una pérdida (ya sea de bienes materiales, trabajo, un ser querido o un divorcio)2. Cada individuo experimenta de diferente manera la pérdida; la que varía de acuerdo a la edad, sexo, vínculo afectivo, fortaleza emocional, religión y la cultura de pertenencia 1.

En 1968 la doctora Elisabeth Kübler-Ross planteó las etapas del duelo europeo que son diferentes a las del mexicano y el latino. La doctora Elisabeth Kübler-Ross es reconocida como la madre de la Tanatología 1. Asimismo el doctor mexicano Alfonso Reyes Zubiría menciona que el mexicano se caracteriza por su religiosidad y el apego familiar, por lo que las etapas del duelo que vive son: 1) la depresión, 2) la ira, 3) el perdón y 4) la aceptación. Por lo tanto, el mexicano mediante la religiosidad alcanza por lo general la aceptación con ayuda de la fe 1.

Según la doctora Elisabeth Kübler-Ross el duelo europeo se da en cinco etapas: 1) la negación y aislamiento, 2) la ira, 3) el regateo (negociación), 4) la depresión y, 5) la aceptación.

En la fase de negación y aislamiento, la persona se niega a sí misma o al contexto en que ha ocurrido la pérdida. En la fase de ira, experimenta enfado, busca culpables por la situación. En la fase de negociación, se padece tristeza. En la fase de dolor emocional hay episodios depresivos, que desaparecerán poco a poco. Y finalmente en la fase de aceptación, se admite la pérdida 1, 2.

Ahora bien, la tanatología es una disciplina científica; se define como: “la ciencia encargada de encontrar sentido al proceso de la muerte” 3. Actualmente, la nueva Tanatología fomenta y desarrolla en forma integral las potencialidades de la persona, especialmente de los jóvenes, para que enfrenten con éxito la tarea de neutralizar las consecuencias destructivas de la ‘cultura de la muerte’ 3.

Un(a) tanatólog@ esta capacitad@ para asistir en un proceso de duelo que se de en cualquier tipo de pérdida significativa. Debe procurar que a cualquier ser humano que sufra una pérdida “se le trate con respeto, cariño, compasión y que conserve su dignidad”3. El(la) tanatólog@ sabe sobre el tema de la muerte y brinda apoyo durante el proceso de muerte para conseguir vivirla de una forma positiva.

Así se puede decir que la comunicación con el(la) paciente se da por medio de la palabra y el lenguaje corporal como la mirada, las señales, la gesticulación, el sentido del tacto. El tacto cumple un papel humanizante, da cercanía, acorta la distancia, da presencia corporal y espiritual, rompe los silencios; el contacto físico significa “aquí estoy para ayudarte” 4. Por lo que es importante que la enfermera tenga conocimientos sobre la tanatología, para que pase de curar a aliviar, consolando siempre. Es de gran importancia favorecer que l@s enfermos “mueran rodeados de sus seres queridos cuando sea posible; para que el ambiente que lo rodea sea de calidez y familiar” 4. Por lo anterior, es esencial que como persona la enfermera esté en equilibrio desde el punto de vista físico, intelectual, social y espiritual.

De este modo, el problema de la investigación consistió en examinar acerca de la importancia que tiene para la práctica del cuidado de l@s enfermer@s el contar con conocimientos de tanatología para brindar apoyo y acompañamiento en el duelo que viven l@s pacientes bajo su vigilancia.

El objetivo fue el de reflexionar sobre la importancia que tiene para l@s enfermer@s el contar con conocimientos de tanatología para ejercer la práctica del cuidado. 

Y la pregunta de investigación quedó planteada como sigue: ¿los conocimientos sobre tanatología ayudan a l@s enfermer@s a apoyar y acompañar a sus pacientes en su proceso de duelo?

METODOLOGÍA

El presente trabajo es una investigación cualitativa, descriptiva, interpretativa, comparativa, evaluativa y transversal cuyo método de aproximación al objeto de estudio fue la Fenomenología hermenéutica de Heidegger, quien fue un crítico y alumno de Husserl. La Fenomenología hermenéutica busca describir los fenómenos ocultos y sus significados 5.  Pretende entender los fenómenos de acuerdo a la perspectiva de l@s informantes; el(la) investigador(a) contextualiza las experiencias en el tiempo en el que sucedieron, en el espacio que ocurrieron y los lazos que se generaron 6.

Por lo que la (el) enfermer@ debe basar su cuidado en comprender lo que las personas sienten y piensan cuando están frente a un evento que les desestabiliza. Por medio de la fenomenología se puede brindar un cuidado más armónico con lo que la persona espera del profesionista. La Fenomenología hermenéutica busca cómo revelar y volver visibles las realidades de las personas. Heidegger “menciona que las personas son un ser en el mundo, pero no sólo un mundo físico: éste incluye sus relaciones con las demás personas, además es un mundo que él construye y modifica, pero sobre todo que se encuentra inmerso en él, así como en el estudio de su mundo sugiere la forma de interpretarlo y vivirlo” 7

Los sujetos de estudio fueron cuatro enfermeras, dos de ellas sí habían tomado un curso sobre tanatología y las otras dos no habían tomado cursos sobre tanatología. Para guardar la confidencialidad de sus identidades sólo se mencionan sus nombres de pila: Janeth y Paola sí tomaron un curso sobre tanatología durante su formación profesional. Mientras que Betty y Lizeth no llevaron tanatología durante el estudio de su carrera.

Janeth es una licenciada en Enfermería de 28 años, mexicana, soltera, católica, con 4 años de ejercicio profesional; labora en un hospital público como instrumentista en servicio de quirófano.

Paola es una licenciada en Enfermería de 29 años, mexicana, soltera, católica, con 5 años de ejercicio profesional; labora en un hospital privado en quirófano.

Betty es una licenciada en Enfermería de 28 años, mexicana, soltera, católica, con 4 años de ejercicio profesional; labora en un hospital privado y es supervisora de Enfermería.

Lizeth es una licenciada en Enfermería de 38 años, mexicana, en unión libre, católica, con 10 años de ejercicio profesional; labora en un hospital público en el servicio de oncología.

La recolección de los datos se llevó a cabo por medio de una entrevista semiestructurada que contó con 22 preguntas: 12 demográficas, 3 de conocimientos, 5 de experiencia y 2 de opinión 8, 9.

El trabajo de campo se realizó en el segundo semestre del año 2019 y se respetaron las normas éticas indicadas para implementar la investigación; las participantes firmaron el consentimiento informado 10.

HALLAZGOS

La categoría central del trabajo fue: “Tanatología como herramienta en la práctica del cuidado de l@s enfermer@s”. De esta categoría central se derivaron 5 categorías que son: a) Preparación en tanatología; b) Definición; c) Conocimientos sobre las etapas del duelo; d) Experiencias de apoyo al(a la) paciente, a la familia o de la vida propia; e) Tanatología y Enfermería.

Categoría A. Preparación en tanatología

En cuanto a la preparación en tanatología Janeth comenta que sí tomó la materia como un módulo optativo “sí, durante la universidad llevé la materia optativa de tanatología”; asimismo Paola relata que “sí, cursé durante el quinto semestre la materia optativa en tanatología”. Pero, Betty no ha tomado ningún curso de tanatología y Lizeth abunda explicando la razón por la que no llevó en su formación profesional la asignatura de tanatología: “no, en la universidad existía una materia optativa de tanatología, sí la quería tomar ya que en ese tiempo ya me encontraba laborando y no sabía cómo tratar a mis pacientitas oncológicas, pero desafortunadamente el cupo era limitado y no pude cursarla, un día sí asistí a un taller por parte del instituto sobre el duelo y hablaban algo de la tanatología”. Lo anterior nos lleva a explorar sobre los conocimientos que las participantes de la investigación tienen acerca del concepto de tanatología.

Categoría B. Definición

Janeth define a la tanatología como “el estudio, bueno estudia todos los procesos que tienen que ver con la muerte y… todo el proceso que conlleva un duelo. Digo ya sea por muerte o una pérdida, no es específicamente la muerte, porque se pueden tener diferentes tipos de duelo, no sólo por ésta, ya sea porque perdiste algún bien material, un divorcio y bueno conozco el caso de mi vecina que recurrió a una consulta tanatológica porque su mascota se perdió y no pudieron encontrarla y ella tenía depresión; o el caso es que estaba en la fase de depresión; por eso te digo que no sólo implica muerte, sino también otro tipo de pérdida que no sea humana. Ya vez que igual pasó con lo del temblor de septiembre, las personas que perdieron su casa aparte de algún familiar, necesitaron ayuda tanatológica. Así que la tanatología, pues yo la podría definir como la que se encarga del estudio de las pérdidas y la muerte; y además… tiene como objetivo o fin el identificar las etapas de duelo por las cuales está pasando la persona, y así darle o brindar pues… una intervención o ayuda oportuna para su duelo”.

Ahora bien, Paola dice que la tanatología “es la ciencia que ayuda a… sobrellevar un duelo o alguna pérdida de algo importante para el ser humano… estudia la muerte, pero en sí, estudia el comportamiento del ser humano ante ella o ante la pérdida”.

Mientras que Betty quien no llevó tanatología responde a la pregunta sobre cómo se define a la tanatología como sigue: “pues es… es cómo qué será… como… ¿cómo que será? cómo, bueno cómo se define, como ciencia, algo que ayuda a las personas ¿no? en el proceso del duelo y sus pérdidas y eso (no sé si esté bien, pero es lo que sé). La tanatología, pues… solamente sé que… se encarga de estudiar… cómo se dice, como el afrontamiento ante el duelo o pérdidas de las personas y que se divide por etapas, nada más. Y eso lo recuerdo por una pequeña charla con compañeros de la universidad quienes tomaban la optativa”.

Y Lizeth (quien tampoco llevó tanatología en su formación profesional) dice “así con exactitud no sé, te lo puedo decir con mis propias palabras o definir lo que creo que es… Tengo el poco conocimiento de que es para las personas que han sufrido una pérdida de salud o de la vida. Y las personas que ayudan a estas personas que están en su proceso de duelo se les llama tanatólogos, su estudio es la muerte, pero no la muerte como criminalística, forense o ciencias ocultas, es como el entender los procesos por los que pasa la persona que se le diagnostica una enfermedad crónico-degenerativa, terminal y también ayuda a sus seres queridos a afrontar este proceso que tiene sus fases. Eso es lo que entiendo yo con la, la poca información que tengo del tema”.

En las aportaciones de Janeth y Paola se puede ver que ellas sí saben sobre lo que ocupa el estudio y aplicación de la tanatología. Mientras que las contribuciones de Betty y Lizeth aunque sí muestran una idea que tienen sobre la tanatología, se advierten inseguras al tratar el tema. En el caso de Lizeth resulta mayormente necesario que domine más el tema pues ella labora en el servicio de oncología de un hospital público; las personas que acuden a un hospital público por lo general no cuentan con las posibilidades económicas para acudir con los especialistas o bien, se encuentran saturadas las citas para acudir al servicio de tanatología en donde se les pueda brindar la atención tan necesaria para l@s pacientes oncológic@s.   

Categoría C. Conocimientos sobre las etapas del duelo

Janeth relata sobre las etapas del duelo lo siguiente: “Mmm… pues las etapas del proceso de duelo de Elisabeth Kübler-Ross si no mal recuerdo así se llama la madre de la tanatología y es quien comenzó con el estudio de ésta… me acuerdo del libro de las etapas de duelo creo… de Elizabeth donde narraba los casos de pacientes a los cuales había tratado, en los cuales identificaba la negación, enojo, depresión, regateo (creo así se llama esa etapa) y aceptación ¡sí recordé todas las etapas de duelo!

Paola a pesar de haber llevado la asignatura de tanatología, en cuanto a las etapas del duelo a su aportación le falta precisión como podemos apreciar: “sí recuerdo que, ¡eh! nuestra ponente nos decía que a los enfermos, o a la familia, o a quien estuviera pasando por un proceso de duelo, teníamos como incorrecto en nuestra práctica el comentario o el decir este, échale ganas, o como este no, no, no pasa nada; y estos comentarios son muy malos o mal interpretados e intencionados porque al pensar que sí estamos apoyando, no sabemos cómo lo toma esa persona, no, porque desconocemos el sufrimiento de la persona. Por eso es importante saber o conocer qué palabras utilizar con una persona bajo esta circunstancia y en qué momento, eso fue lo que yo aprendí y hasta la fecha no lo hago, no se me hace algo sano o de eh… ayuda para la persona”.

Quienes no llevaron tanatología responden de manera difusa al tema de las etapas del duelo: Betty dice “en orden no, solamente sé que es… negación, enojo, aceptar, algo así como el pedir o dar y no recuerdo las demás. Sí no recuerdo bien”. Asimismo Lizeth comenta que: “no tenemos el conocimiento como tal, pero les hemos dado pláticas y apoyo emocional, a veces si nos permite la jefa y el departamento de enseñanza, hacemos didácticas como grupo de apoyo que es llevado por psicólogos, representaciones, trípticos o participamos en proyectos de risoterapia, pero somos pocos los interesados”.

En los relatos precedentes se observa que Janeth es quien más sabe sobre la tanatología. Paola, Betty y Lizeth no tienen claros los conocimientos sobre las etapas del duelo, aunque sí se esfuerzan por hacerles un acompañamiento a sus pacientes con la mejor intención.

Categoría D. Experiencias de apoyo al(a la) paciente, a la familia o de la vida propia

Desde el punto de vista de Janeth, la tanatología es muy útil para apoyar a l@s pacientes como a sus familiares porque dice: “el simple hecho de que una persona llegue a un hospital, pues ya… va a afectar y se van perdiendo cosas como mmm… salud principalmente en él y pues en la familia es un cambio en todos sus… sus, tiempos ¿no? afecta como su vida cotidiana. Y te digo ¿no? yo creo sí es para todos, para el paciente, como la familia; y pues yo creo hasta como para nosotros ¿no? que somos los cuidadores y quienes intervenimos en algún procedimiento para mantenerlo lo más estable.

Y cuando las alternativas se acaban pues… o también ¿no? a veces te encariñas y llegas a pasar ese proceso por el paciente y es que… ¡es inevitable! el que no lo sientas y si has vivido no se alguna situación igual, similar, pues sí te pega, es como si estuvieras viviendo la misma película y renace ese duelo porque lo vuelves a vivir y sentir”. Además agrega, “en donde yo estoy en servicio de quirófano, este pues es muy transitorio, pero pues sí han llegado pacientes que entran cirugía tras cirugía y al final se complica y mueren y pues sí, sí te afecta porque se agotaron los recursos y no hubo manera o forma de ayudar. O mejor dicho te entra una frustración porque este… pues el cómo no saber manejar la situación es así estresante para todos ¿no? desde el médico, nosotras enfermer@s, el de trabajo social y así todos los que estamos en contacto con el paciente”.

Y para poder asimilarlo lo que ha hecho es: “a veces llorar, sí es así como que mi manera de sacarlo, llorar o platicar, sacarlo con otras personas que están dentro de la misma situación y… si no, yo creo que más que nada platicarlo con alguien que sepa del tema, un tanatólogo o el sólo hecho que alguien pues… te escuche. Es como un alivio, como te dije, a veces recuerdas situaciones similares o tenías otras expectativas con el tratamiento del paciente y pues… ¡pum no! algo sale mal y no está a tu alcance y es la frustración porque dices bueno sí yo hice esto y el médico cambio la indicación y el tratamiento y ya estaba mejorando la condición o este tratamiento era la solución y falló; sí te sientes mal con el paciente y la familia, pero contigo mismo es así de ¡ah! y ahora… y lo tengo que saber porque no me sirve estar así pues no sólo es ese paciente, sino hay otros diez o veinte más a los cuales debes atender en sus necesidades”.

Adicionalmente relata: “sí, te comentaba, así como a futuro sí, fuera bueno tener más conocimientos… preparada no estoy, o sea, te pones en el lugar de ellos, pero pues no… no es lo mismo mmm… sí, no es lo mismo. No es lo mismo que te pase a ti que a otra persona, el estar presente y ver el lidiar con el dolor ajeno de alguien más es triste. Cada uno vive su pérdida y no trato de adentrarme mucho porque digo, sí te podría decir ¡ah! mira está en la etapa de enojo, depresión, regateo o en otras, pero pues sí está bien… ya este… las identificaste y luego… pues ¿qué se hace no? como regresas a la persona a la realidad o la calmas; ahí sí no sabría qué hacer”.

A pesar de que Janeth sabe del tema en relación a los aspectos teóricos; en el momento de ponerlos en práctica, manifiesta tener dificultades para aplicarlos, y esto es comprensible ya que también ella es una persona que tiene una vida propia, y al estar presenciando el dolor ajeno, se pone en el lugar de sus pacientes y esto le afecta desde el punto de vista personal.

Paola comenta desde su perspectiva que “hay pacientes que se sienten abandonados por su familia y nosotros ¡eh! tendríamos la obligación de decir o ayudar así de, mire está pasando por esto, tienes mi ayuda, apoyo, mis oídos cuando quieras hablar yo te voy a escuchar si quieres palabras y confías en mí o crees que mis palabras te puedan ayudar dime; o decir que en todo lo que necesite cuenta conmigo para sobrellevar esto, porque pues no es fácil sentirse en un duelo o en una situación difícil y tú solo. O a lo mejor está tu familia pero tu familia muchas veces tampoco va a entender pues tu sentir, porque necesitamos para entender al otro, estar en sus zapatos y pues eso está muy difícil porque pues tal vez nosotros no estamos padeciendo la enfermedad o nos dieron el diagnóstico, o no este se nos perdió algo muy querido eso sólo lo sabe quien lo está viviendo sí, viviendo su duelo, sólo quienes estamos a su alrededor familia, médicos y enfermeros debemos saber estar con él y entender su proceso”.

Agrega también: “mira desafortunadamente como estamos viviendo en la actualidad las enfermedades como el cáncer, diabetes, o enfermedades crónicas degenerativas son cada vez más recurrentes, en una ocasión una paciente que intervenimos por un cáncer en mama y se realizó una mastectomía radical, sale llorando de la sala de quirófano y pues nadie en la sala de recuperación se acercaba así de qué hacemos y fui, no quise hacerme la superenfermera pero pues tampoco era así de dejarla y me acerque a ella y le dije ¿si necesitaba algo? ella me respondió que ya no se sentía una mujer y yo; yo sólo lo que hice y me nació fue tomarla de la mano y decirle ¡estás viva! y fue lo único que pude decirle, porque sentí su dolor y como mujer no es que te identifiques porque pues yo sé que estoy sana, podría considerar, pero sabemos que el cáncer de mama nos ataca a nosotras y es una de las enfermedades con alto índice de mortalidad y me reflejé, sólo como te digo le pude decir ¡estás viva! y tienes que luchar, ¡eh! tienes a tu familia, nosotros también te podemos apoyar en lo que necesites. Creo que para mí eso fue muy importante porque la paciente al irse de mi servicio me dijo ‘gracias, tus palabras me han ayudado’ y para mí fue algo como sorprendente pues porque no soy una tanatóloga, pero el hecho de que contribuí a una mejor actitud sobre lo que le estaba pasando lo hice”.

Para Paola esto significó como relata “un sentimiento de satisfacción por así decirlo, creo que la manera en que me dirigí a ella no fue mal y tal vez mis palabras fueron cortas pero ayudaron, realmente no puedo describírtelo con palabras porque es un sentimiento que no puedo explicar, sé que lo hice bien, tal vez no le quite el dolor físico, no aplique medicamento, pero sí pude ayudarla a conectarse con su espíritu no nada más la enfermedad, es el cuerpo sino en el espíritu y ayudando con la escucha, palabras o un contacto, digo tal vez no los puedo abrazar porque estoy en un área donde no se puede tener un contacto así con el paciente, pero pues sí una caricia en la mano o tomársela es humano y es una manera de hacerle saber que estás ahí para ellos”.

Janeth y Paola sí llevaron la asignatura de tanatología y en sus relatos se puede advertir que la forma en que han actuado con sus pacientes ha sido adecuada, aunque a ellas también les ha afectado en su emotividad ya que Janeth ha buscado apoyo y ha liberado la tensión que la situación le ha ocasionado recurriendo al llanto.

Por otro lado, Betty relata su experiencia: “sí, imagínate de por si siempre andamos teniendo cara de enojadas y eso para el paciente no es cómodo, de por si ya tiene bastante con la enfermedad y con nuestros malos modos; él y su familia quieren que se vaya ésta, o pues en otros casos es que en verdad no nos ponemos en su lugar y eso es ¡eh! por decir frustrante o no sé si me entiendas”. Continúa diciendo: “sí ándale, pues ya se muere y muchos de ellos se ponen mal no, luego también se mueren.

Y es ahí donde dices bueno creo si lo hubiera apoyado yo como enfermera, si hubiera conocido más sobre las etapas de duelo… hubiera tenido una herramienta para afrontarlo; acá en el hospital tenemos el servicio del dolor otorgado por religiosas, pero sinceramente yo no sé ni cómo acercarme al paciente o la familia que le dijeron que ya no hay esperanza o que pues… mmm… se murió, me da pena, o no sé, no estoy capacitada o no más bien, pues me siento sin las palabras o no, este no tengo o no sé cómo decirle acompáñeme aquí le darán un poco de atención y apoyo para el momento que usted está pasando.

Te diré que cuando veo eso, tengo que ir por una de las religiosas para que ella que tiene la experiencia, acuda a atender a la persona… podré sonar mal porque no sabría qué hacer… cuando murió mi abuela fue así que mi familia me dijo ‘ayuda a decir a estos familiares y te llenan de preguntas’ te sientes mal una por la pérdida, y otra porque ni tienes idea de cómo manejarlo con tus pacientes, menos cuando pasa algo así con tu familia; ese día yo quería mejor irme porque me sentía muy estresada, pues como te digo, no sé cómo hacerlo, no sabría que decirles a las personas ¡no!, pues sentiría impotencia, frustración y hasta podría decir enojo conmigo porque no sé qué hacer, (espero no me pase nunca) porque lo único en lo que podría apoyar, es como escuchar a las personas y ¡ya! sin darles ningún tipo de consejo ni nada porque no sabría cuál o qué consejo darles.

Mira ahorita no, no la verdad no y en estos momentos que me preguntas y veo el fondo del asunto, digo en verdad que miedo, porque en realidad y siendo sincera no sé qué hacer, es como un retroceso ahorita el que tengo de cuando era estudiante y fui a mi primer práctica hospitalaria y según ya con lo que se había enseñado en el aula ya era la superenfermera, te mandan a un servicio de urgencias o quirófano en ese momento ya todo lo que sabía se me va en este momento se te olvida. Imagínate si ahí llevabas el conocimiento, de esto que según ya lo conocía, pero esto que es desconocido para mí de lo cual no sé nada, ¡no! no me quiero ni imaginar, haría una mala intervención”. Betty se mostró muy estresada ante esta situación porque siente no tener la preparación suficiente para enfrentar este tipo de circunstancias.

Finalmente Lizeth relata su experiencia y dice: “a mis pacientes oncológicas cuando he tenido el tiempo y que veo que están tristes, me acerco a ellas y les digo si necesitan algo o quieren platicar un ratito; en alguna ocasión recuerdo que una chica diagnosticada con cáncer de ovario ya en una etapa muy avanzada, tendría 27 años aproximadamente, este, me pidió que no habláramos que sólo me quedara con ella a acompañarla unos minutos, no sé si eso sea alguna terapia tanatológica pero al final esta chica me agradeció tanto quedarme en silencio con ella que me sentí la superenfermera pues la había dejado tranquila y ayudé con lo que me pidió a estar a su lado un momento… se notaba tan tranquila porque cuando llegué a su cama estaba como desesperada, no sabía qué hacer, hasta que me acerqué a ella y me pidió lo que te dije, y pues le comentaba a mis compañeros del servicio, y hubo algunos que me dijeron que la paciente se había conectado conmigo por la empatía que tenía; y otros de plano me dijeron ‘y tus demás pacientes a qué hora los atendiste’.

Yo sabía que los otros estaban bien pero ella me llamaba mucho la atención pues se veía muy intranquila. Fíjate que a mí me cuesta a veces porque sí siento horrible cuando una paciente me dice ‘es que no sé lo que vaya a pasar con mi esposo, mis hijos, mi casa’ y así, pues porque yo también soy mujer, tengo mi pareja e hijos, una casa y varios asuntos pendientes y estar así como con esa angustia y estrés pues llegan momentos en que sí me identifico, si no es con eso, con situaciones similares que me han pasado; sí es como reflejarte y te entra un sentimiento que no sabes si ponerte a llorar delante de la paciente”. Lizeth como las otras informantes también se ha visto afectada en su emotividad y sentimientos al atender casos tristes de sus pacientes y familias.

Categoría E. Tanatología y Enfermería

Respecto a la necesidad de que l@s enfermer@s cuenten con conocimientos de tanatología para poder sortear las situaciones que tienen que atender de sus pacientes y familiares, ellas opinan que: Janeth dice “sí, sí es importante porque igual cuando se presentan esas situaciones pues no sabemos cómo actuar o como realmente ¡eh! apoyar a las personas. No tenemos mmm… mmm… no tenemos como el tacto de decir las cosas, yo creo que eso es, por eso sí es importante. Y pues como decir la palabra muerte da miedo, bueno a mí me da miedo, espero no ser la única y cuando eres enfermera muchas personas piensan que la muerte está ligada a nosotros, o no lo sé; pero sí es feo que alguien muera y… como te digo, a veces el miedo de escuchar ¡ay! tiene tal enfermedad o padecimiento y sabes que esto te puede llevar a la muerte, como decirlo, algo a lo cual te niegas (la etapa del proceso), la otra pues mmm… como vas a llevar tu proceso o tratamiento y lo que va a pasar.

Y lo que vas a perder por la misma enfermedad o acontecimiento como te decía lo del temblor, divorcio… todos tenemos el derecho de tener un trato y una muerte digna y creo que… que eso aumenta la calidad del proceso que se está llevando con la persona que va a fallecer o para la persona que lo cuida, lo ayuda en el proceso. Creo que sería como un plus más para la atención de los hospitales. No quiero decir así de se murió y ya no todos felices porque la vida sigue; sino el estar ahí no para quien lo necesite el paciente que se enteró de su diagnóstico y su expectativa de vida, la familia que sabe la condición de su familiar y para el equipo de salud, que no se vea afectado en su hacer, que se sienta como incapacitado en su práctica”.

Desde el punto de vista de Paola, contar con preparación en tanatología es importante, como lo dice a continuación: “por supuesto que sí, ¡eh! estamos trabajando con la vida y con la muerte de mano a mano y desafortunadamente a veces no tenemos o desconocemos las palabras precisas para poder decirle a una persona que lo sentimos y si lo decimos, lo hacemos de una manera incorrecta que le puede hacer más daño a quien está sufriendo un duelo.

Desde luego, el paciente no entra al hospital por gusto, desafortunadamente es por una pérdida de salud que no sabemos si va a evolucionar para bien o para mal, entonces creo sí debería de darse una atención, y más, si se trata de un cuadro o un diagnóstico este… de una enfermedad crónica o con una fase terminal y que la información sea como te digo con palabras entendibles y tener esa empatía o a lo mejor el paciente no tiene alguna enfermedad crónica o terminal, solamente quiere un poco de comprensión o de compañía que este pudiera ser el caso también de la familia, y pues también este, brindar el servicio y decirle estamos para usted, para apoyarlo también ¿no?

Y bueno, vamos a lograr una estancia tranquila para usted. Sí, sí es importante que la tengan. Que los enfermeros y enfermeras nos preparemos en tanatología, ya que estamos en un país donde las enfermedades crónico degenerativas se están volviendo una epidemia o el paciente muere por violencia y pues sonaré muy repetitiva pero en verdad no sabemos las palabras precisas, o no sabemos cómo acercarnos a la persona, entonces para mí sí, sí es muy importante, es más, yo diría que fuera una materia dentro del plan de estudios, no optativa sino un módulo obligatorio, porque creo nosotros estamos un poco más sensibilizados, pero las generaciones anteriores a nosotros, ya volvieron su trabajo muy monótono y yo que lo llevé como optativa, sí siento más esa empatía por el paciente”.

La opinión de Betty es: “mmm… yo creo que sí, porque generalmente no sabemos ni que decir o cómo actuar cuando tenemos algún paciente que muere. No sabemos cómo darle, cómo apoyo a los familiares o algo parecido y es difícil. Porque en mi caso es así de que y ahora… este… ¿cómo qué hago? ¿qué digo? y cosas así que en el momento te quedas no en shock pero sí frustrado, en el lugar donde trabajo, pues es religioso y está un lugar donde ayudan a la familia, pero en el caso, no sé del paciente con una enfermedad terminal o moribundo a veces no sabemos ni cómo tratar pues esa parte mmm… pues este, como decirte, ni modo que le diga ‘pues si señor ya está a punto de morir’.

O a su familia, ‘pues ya se va a morir’ o sea, ¡no puedo! y sé que está mal tal vez en la manera que te estoy expresando esto, pero pues creo que quienes ya llevaron un curso saben más, pues como tratar esto y nosotros que no tenemos la remota idea, sólo nos enfocamos a cubrir pues eso que tú y yo sabemos, no lo que nos enseñan, cubrir necesidades básicas y que a veces no las cubrimos, nos hacemos como robotitos, por así decirlo, de ¡ah! sí a tal hora son los baños, a la otra hora el medicamento o cambio de postura, curación pero son pocas las enfermeras que se toman el tiempo de pues platicar con el paciente o cuando lo vemos así triste a él y su familia y aunque sí sabemos o tenemos mmm… el conocimiento de la situación pues huimos de eso los enfermeros porque dices y ahora, ni modo de decirle échele ganas o todo va a estar bien, pues porque sabemos que no es así, ¿no?”.

Y continúa diciendo “es importante para poder saber cómo manejarlo. Incluso no solamente con los pacientes, sino con los familiares. Yo creo que también en determinado momento nosotros mismos lo requerimos para nuestra familia, nuestros amigos, conocidos y nosotros mismos, porque, aunque muchas veces te dicen ¡ay! si eres enfermera o enfermero, eres fuerte, a tí ya no te duele el sufrimiento de los demás, y te quedas así como de ¿qué onda? sí soy enfermera o enfermero, pero también soy un ser humano que siente, el que seas médico, psicólogo o enfermera o enfermero (te digo estas profesiones porque son las que más temas en cuestión con pacientes que estén alterados en su esfera atendemos) no nos hace inmortales e insensibles, al contrario, debemos saber manejar este tipo de emociones pero a veces creo mmm… las guardamos o como se dice… las reprimimos”.

En el relato de Betty, se puede advertir que estar preparada en tanatología es de una gran necesidad para ella, las circunstancias a las que se ha enfrentado la han afectado mucho, pues se ha mostrado muy estresada en la entrevista.

En cuanto a Lizeth, su opinión es como sigue: “sí, porque vamos a poder ayudar a nuestros pacientes o a su familiar. Uno, para que el paciente pueda aceptar su enfermedad, el tratamiento y el ¡eh! los procesos que vendrán, y al familiar, para que pueda llevar y tomar de otra forma la situación en la que su familiar que es el paciente pueda comprender el estado de la situación y a él. Y nosotros, ser como un guía para ambos; la institución donde trabajo se caracteriza por el poco humanismo ¿sabes? Y pues, personas como los que tenemos aún esa empatía por el paciente y la familia somos pocas; como te digo yo no he estudiado la tanatología, no sé si este respondiendo bien, pero aun así lo que te estoy trasmitiendo es un poco de lo que hago en mi día a día en mi servicio poder comprender y entender las situaciones para ambos lados. También para poder ayudar a mis pacientes y pues poder dar programas para mis compañeros y así hacer un equipo con el cual brindar un servicio más integral”.

Todas las participantes del estudio opinan que es muy útil y necesario tener preparación en tanatología para poder brindar un cuidado de calidad a l@s pacientes, sus familias y para sí mism@s en su vida privada no verse afectadas en su estado anímico.

DISCUSIÓN

Los hallazgos encontrados en este estudio confirman lo señalado por Rodríguez, Benítez y Hermida en su artículo “Tanatología: el proceso de morir”; en el momento que nos toca enfrentar la muerte se presentan una serie de sentimientos de tristeza, fragilidad, vulnerabilidad, amargura, cambios psicológicos y de la conducta que afectan la vida para los cuales no nos encontramos o no nos sentimos preparad@s,1 así lo confirma una fracción del relato de Janeth quien dice “¡es inevitable! el que no lo sientas y si has vivido no sé alguna situación igual, similar, pues sí te pega, es como si estuvieras viviendo la misma película y renace ese duelo porque lo vuelves a vivir y sentir” o en la narración de Betty, quien menciona que cuando murió su abuela su experiencia fue: “te sientes mal una por la pérdida, y otra porque ni tienes idea de cómo manejarlo con tus pacientes, menos cuando pasa algo así con tu familia; ese día yo quería mejor irme porque me sentía muy estresada”.

Respecto a las etapas del duelo, como teoría fue Janeth quien citó las etapas planteadas por la doctora Elisabeth Kübler-Ross como lo menciona a continuación: “identificaba la negación, enojo, depresión, regateo (creo así se llama esa etapa) y aceptación ¡sí recordé todas las etapas de duelo!”; las demás participantes aunque tienen una idea, no lo mencionaron con esa precisión.

En cuanto a la conveniencia para l@s enfermer@s de poseer preparación en tanatología; todas las participantes opinaron que sí es necesaria la preparación en esta ciencia para poder brindar un cuidado de calidad como lo refiere Janeth en la siguiente cita “sí, sí es importante porque igual cuando se presentan esas situaciones pues no sabemos cómo actuar o cómo realmente ¡eh! apoyar a las personas. No tenemos mmm… mmm… no tenemos como el tacto de decir las cosas, yo creo que eso es, por eso sí es importante. Y pues como decir la palabra muerte da miedo, bueno a mí me da miedo”… o la apreciación de Paola quien dice “por supuesto que sí, ¡eh! estamos trabajando con la vida y con la muerte de mano a mano y desafortunadamente a veces no tenemos o desconocemos las palabras precisas para poder decirle a una persona que lo sentimos”.

Al mismo tiempo Betty comenta “mmm… yo creo que sí, porque generalmente no sabemos ni que decir o cómo actuar cuando tenemos algún paciente que muere. No sabemos cómo darle, cómo apoyo a los familiares o algo parecido y es difícil”. Y la opinión de Lizeth es: “sí, porque vamos a poder ayudar a nuestros pacientes o a su familiar”. Por lo anterior, el desarrollo de este estudio dejó ver la necesidad de formar en tanatología a l@s profesionales de Enfermería.

CONCLUSIONES

Los hallazgos de esta investigación confirman la gran importancia que tiene para el personal de Enfermería el contar con preparación en tanatología como una herramienta para brindar un cuidado integral a sus pacientes, abarcando las esferas biológica, sociológica, psicológica y espiritual. Pues en su quehacer diario, deben atender personas que de una u otra forma enfrentan una pérdida, y esto les causa dolor tanto a l@s pacientes como a sus familias, y el personal de Enfermería no es ajeno a sentir ese dolor, pues antes que todo es una persona, por lo que debe contar con las herramientas para poder enfrentar día a día este tipo de circunstancias, las que deberá saber manejar para continuar con su propia vida.

REFERENCIAS

1. Rodríguez, Patricia B. D., Benítez, José S. y Hermida, Andrés. Tanatología: el proceso de morir. Rev. de Divulgación Científica y Tecnológica de la Universidad Veracruzana, Vol. XXII (2), 2009.

2. Definición de Duelo. Recuperado de:   https:// conceptodefinicion. de/duelo/ . Consultado el 1 de marzo del 2020.

3. Bravo, Margarita. ¿Qué es la tanatología? Revista Digital Universitaria, Vol. 7 (8), 2006, pp. 4, 9. Disponible en: http:// www.revista.unam.mx/ vol.7/num8/art62/ago_art62.pdf  Consultado el 1 de marzo de 2020.

4. Maqueo, Ma. del Pilar. El papel de la enfermera en la tanatología. Revista Mexicana de Enfermería Cardiológica 2000; 8 (1-4); p. 73.

5. Álvarez-Gayou, J.L. Cómo hacer investigación cualitativa. Fundamentos y metodología. México: Paidós Educador, 2003, p. 87.

6. Hernández, Roberto; Fernández, Carlos; Baptista, M. del Pilar. Metodología de la investigación. 6ª ed. México: Mc Graw Hill Education, 2014, p. 494.

7. Trejo, Fernando. Fenomenología como método de investigación: Una opción para el profesional de Enfermería. Enf. Neurol. (Mex.) Vol. 11 (2): 2012, p. 99.   

8. Rodríguez, Gregorio; Gil, Javier; García, Eduardo. Metodología de la investigación cualitativa. 2ª ed. Málaga: Aljibe, 1999, pp. 167-196.

9. Cuevas, Leticia; Guillén, Dulce M.; Arenas, Guillermina; Bravo, Luisa. Guía general del análisis de los datos en investigación cualitativa para Enfermería. Rev. CuidArte, 2013; 2(3):24-36.

10. Sandín, M. P. Investigación Cualitativa en Educación. Fundamentos y tradiciones. México: McGraw – Hill/Interamericana de España, 2004. pp. 209-212.

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