Ocronos – Editorial Científico-Técnica

TAC de cráneo en urgencias

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Incluido en la revista Ocronos. Vol. IV. Nº 1– Enero 2021. Pág. Inicial: Vol. IV; nº1:72

Autor principal (primer firmante): Ángela Álvarez Gancedo

Fecha recepción: 29 de diciembre, 2020

Fecha aceptación: 17 de enero, 2021

Ref.: Ocronos. 2021;4(1):72

Autor/as:

Introducción

La tomografía computarizada (TAC) es una exploración de diagnóstico por imágenes en la que estas se realizan de forma transversal de una determinada parte del cuerpo, en este caso del cráneo.

El TAC proporciona mayor detalle en las imágenes de vasos sanguíneos y tejidos blandos. Utiliza rayos X para visualizar las diferentes partes del cuerpo desde distintos ángulos. En un ordenador estás imágenes se combinan en una imagen detallada de tres dimensiones que muestra los tumores o las anomalías.

El riesgo mayor de realizar esta prueba es la exposición a la radiación, pero por lo general los beneficios son mayores.

En el servicio de urgencias, una de las pruebas más comunes que se realizan en el servicio de rayos, es el TAC de cráneo, sobre todo para los pacientes que acuden por mareos, dolor severo de cabeza, tumores cerebrales, aneurismas, etc., ya que es una de las pruebas que más ayuda a los médicos de urgencias a descartar lesiones cerebrales procedente de los síntomas.

Es una prueba diagnóstica muy utilizada en el servicio de urgencias ya que proporciona información de amplias partes del cuerpo en muy pocos segundos.

Hay situaciones en las que el diagnóstico de urgencias necesita aumentar la visibilidad del área de estudio que se está examinando por lo que es necesario utilizar un contraste,. En el caso del TAC de cráneo el utilizado es un contraste yodado por vía intravenosa.

En este caso la duración del TAC será de unos diez minutos por lo que es una gran ventaja para el servicio de urgencias ya que pude revelar lesiones importantes rápidamente. Otra de las ventajas de este tipo de prueba para el servicio de urgencias es que el paciente no necesita ninguna preparación previa.

Caso clínico

Varón de 78 años de edad, acude a urgencias acompañado de su hija. La hija tras encontrarlo en el suelo del baño, con sangre en la cabeza, le preguntar qué le ha pasado, y el paciente le contesta de manera incoherente e incluso de una forma algo agresiva.

Su hija comunica que el comportamiento del paciente hasta el día anterior era completamente normal y que está recibiendo tratamiento correspondiente de radioterapia para cáncer de pulmón ya que se lo han diagnosticado hace unos meses.

El paciente es pasado a una camilla y el personal de urgencias se dispone a examinarle, lo que les resulta complicado ya que el paciente comienza a ponerse agresivo y no atiende a razonamientos.

El médico de urgencias tras hablar con el radiólogo de guardia, solicitan un TAC de cráneo de manera urgente para descartar un sangrado, traumatismo craneoencefálico o metástasis cerebrales. Al ser un paciente oncológico, el TAC se realiza con contraste yodado intravenoso para descartar metástasis cerebrales. Al ser necesario la administración de contraste, hay que estar seguros de que su función renal es correcta, en este caso clínico concreto el paciente tenía las pruebas de creatinina y Bun recientes, así que no es necesario nefro proteger al paciente.

Antes de ser trasladado al paciente a radiología, el médico de urgencias le pauta unas contenciones para su inmovilidad y así poder ponerle una vía y administrarle un calmante.

Una vez que el paciente está algo más tranquilo, el personal de urgencias correspondiente procede al traslado del paciente al TAC. Una vez en el servicio de radiología del escáner, se plantea el paso del paciente, que todavía sigue algo alterado, de la camilla a la mesa de rayos por lo que se procede a quitar contenciones y a trasladar al paciente por medio del «Transfer». Para evitar movimientos y aumentar la borrosidad de las imágenes, se utilizan las contenciones del TAC para sujetarle los brazos y las piernas y así permanezca lo más inmóvil posible.

Cuando el paciente ya está colocado en la mesa de rayos, se le posiciona la cabeza lo más recta posible en el cabecero correspondiente y con el láser de centraje del gantry centrado en la línea orbitomeatal.

Conectamos la vía del paciente al inyector que contiene el contraste yodado, para administrarlo en el momento que sea necesario.

Se procede a realizar el estudio, en el que primero se «dispara» un TAC de cráneo sin contraste, y una vez que el radiólogo ve las imágenes se pasa a la siguiente serie para disparar el TAC de cráneo con contraste. Desde que se inyecta el contraste hasta que obtenemos las imágenes esperaremos unos tres minutos, para que el contraste yodado «tinte» correctamente las partes correspondientes del cerebro.

Cuando ya hemos obtenido las imágenes, el radiólogo las procesará y estudiará para valorar si el paciente tiene metástasis o cualquier otra anomalía cerebral.

Conclusión

El uso del TAC en el servicio de urgencias es muy útil porque es una prueba diagnóstica que proporciona imágenes muy detalladas de vasos sanguíneos, tejidos blandos, huesos…de una forma rápida, exacta y de manera no invasiva e indolora.

Así mismo, es una prueba rentable que abarca muchos problemas clínicos.

Bibliografía

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2.      https://sites.google.com/site/taccraneo. (s. f.) Recuperado 15 de diciembre de 2020, de https://sites.google.com/site/taccraneo

3.      www.clinicaunisabana.edu.com. Recuperado 15 de diciembre de 2020, de https://www.clinicaunisabana.edu.com

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