Struma Ovarii: un tumor ovárico excepcional

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IV. Nº 9–Septiembre 2021. Pág. Inicial: Vol. IV; nº9: 196

Autor principal (primer firmante): Verónica Gómez García

Fecha recepción: 30 de Agosto, 2021

Fecha aceptación: 27 de Septiembre, 2021

Ref.: Ocronos. 2021;4(9): 196

Autoras:

Verónica Gómez García a, Paula Arauzo Casedas b, Ana Escribano García c, María Estiragués Cerdá d, Sofía Bes Miras e, María Arnaudas Casanueva f.

a Facultativo Especialista de Área. Servicio de Obstetricia y Ginecología. Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza).

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b Facultativo Especialista de Área. Servicio de Anestesiología y Reanimación. Hospital Ernest Lluch (Calatayud).

c Facultativo Especialista de Área. Servicio de Pediatría. Hospital Ernest Lluch (Calatayud).

d Médico Interno Residente. Servicio de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora. Clínica Universidad de Navarra (Pamplona).

e Facultativo Especialista de Área. Servicio de Anestesiología y Reanimación. Hospital Universitario San Jorge (Huesca).

f Médico Interno Residente. Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología. Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza).

Introducción

El struma ovarii es un teratoma monodérmico compuesto predominantemente por tejido tiroideo maduro el cual debe comprende más del 50% del tejido total para ser clasificado como tal. Constituye el 0,3-2,5% de los teratomas ováricos y alrededor del 0,3% de todas las neoplasias de origen ovárico. Las primeras descripciones fueron realizadas por Bottlin en 1889 y Von Kalden en 1895, siendo Ludwing Picken quien en 1903 identificó su característica fundamental, su constitución por tejido tiroideo 1.

Si bien su comportamiento suele ser benigno, alrededor de un 5-10% de los casos puede sufrir una transformación maligna. La edad de presentación es similar a la de los teratomas quísticos maduros, entre la quinta y sexta década de la vida. Clínicamente se manifiesta como una masa tumoral abdominopélvica cuyo tamaño puede oscilar entre los 5-8 cm, acompañado de dolor abdominal, aunque en su mayoría cursan de manera asintomática. Generalmente son unilaterales 2.

Se pueden presentar síntomas de hipertiroidismo en un 8% de los casos, siendo más frecuente cuando el tamaño del teratoma es superior a los 3 cm. Se han descrito tiroiditis inespecífica, tiroiditis de Hashimoto, linfoma primario, enfermedad de Graves, hiperplasia multinodular, bocio nodular y difuso y carcinoma papilar o folicular como formas de presentación. Su asociación con ascitis es poco frecuente (17%)3,4.

La ecografía doppler es fundamental en su diagnóstico ya que describe un patrón de vascularización característico que consiste en la existencia de flujo sanguíneo alrededor de la cápsula quística que llega hasta un área central sólido (tejido dermoide), distribución dada por la alta vascularización del tejido tiroideo lo cual permite diferenciarlo del quiste dermoide el cual es avascular. La tomografía y la resonancia magnética, así como la captación pélvica con Iodo131 también son utilizadas en el diagnóstico y orientación quirúrgica preoperatoria de estas pacientes 5. Se debe proponer el diagnóstico diferencial con el carcinoma de células claras y carcinoma endometrioide, cistoadenoma mucinoso, luteoma y el tumor de células de Sertoli-Leydig.

El tratamiento, en los casos de benignidad, es la resección quirúrgica del tumor ovárico mediante quistectomía u ooforectomía. En el caso de mujeres con deseo genésico cumplido se lleva a cabo una histerectomía y doble anexectomía. Aquellas mujeres con características de malignidad pueden necesitar terapia adyuvante, particularmente en presencia de enfermedad metastásica. La malignidad es diagnosticada según la atipia celular, actividad micótica, invasión sanguínea o vascular y la presencia de metástasis, siendo los criterios más específicos la invasión vascular y la metástasis a distancia, pues la invasión capsular es difícil de establecer. En casos de malignidad se debe realizar tiroidectomía y rastreo corporal con Iodo131 para la localización de posibles metástasis y su ablación 6.

En cuanto al seguimiento, se recomienda la determinación de tiroglobulina sérica 7,8.

Caso clínico

Mujer de 31 años nuligesta sin antecedentes personales de interés en seguimiento en consultas de Ginecología por quiste anexial izquierdo. Se solicitan marcadores tumorales negativos y ecografía en la unidad: útero en anteversión de 71 x 34 mm. Endometrio de 6 mm. Ovario derecho normal. En ovario izquierdo formación finamente ecogénica bilobulada de 91,5 x 54,7 mm con tres excrecencias en su interior, de aspecto irregular, espiculadas, de aproximadamente 35×25 mm cada una de ellas, la que se encuentra en la zona del tabique que divide dicha formación presenta vascularización con IR bajos de 0,29- 0,33. Se propone para cirugía laparoscópica: quistectomía izquierda. El estudio anatomopatológico concluyó: teratoma monodérmico, struma ovarii con apariencia de hiperplasia nodular tiroidea.

Comentarios

El struma ovarii es un teratoma monodérmico en el que la diferenciación hacia tejido tiroideo es la predominante constituyendo así más de la mitad del tumor. Clínicamente se presenta como una masa pélvica más o menos dolorosa siendo poco frecuenta la ascitis. Las características clínicas y bioquímicas del hipertiroidismo son poco frecuentes (5-8%). En la ecografía aparece como una masa sólida heterogénea. Las características histológicas del cáncer de tiroides se encuentran en el 5-37% de las mujeres con struma ovárico. El diagnóstico, aunque a veces puede estar apoyado por la clínica, es fundamentalmente postoperatorio. Debido a la baja frecuencia de este tipo de teratoma ovárico, hay que individualizar la conducta terapéutica.

Bibliografía

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