Sistema endocrino: cambios en la función reproductiva por el envejecimiento

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 8–Agosto 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 8: 1000

Autor principal (primer firmante): Cristina Morago Lausin

Fecha recepción: 28/07/2026

Fecha aceptación: 24/08/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(8): 1000

Autores:

  1. Cristina Morago Lausin
  2. María Elena Morago Fuentes
  3. Maida Alejandra Coraspe Piedra
  4. Mónica López Suárez
  5. María del Carmen Huertas Aguayo
  6. Erica Morago Fuentes

Categoría: Enfermería, TCAE, Administración, Técnico en documentación y administración sanitaria, telefonista, servicios generales.

Palabras clave: endocrino, hormonas, cuerpo humano, metabolismo, salud.

Introducción

El sistema endocrino desempeña un papel esencial en la regulación de la función reproductiva mediante la producción de hormonas que controlan el desarrollo sexual, la fertilidad, la maduración de los gametos, la función de las gónadas y el mantenimiento de los caracteres sexuales secundarios. El eje hipotálamo-hipófisis-gónadas coordina estos procesos a través de una compleja interacción hormonal entre el hipotálamo, la hipófisis, los ovarios y los testículos. Con el envejecimiento se producen cambios progresivos en este sistema que modifican la capacidad reproductiva y generan importantes alteraciones fisiológicas tanto en mujeres como en hombres. Aunque la pérdida de la función reproductiva es mucho más brusca y evidente en la mujer debido a la menopausia, el envejecimiento también produce cambios significativos en la función reproductiva masculina.

Desarrollo

Durante la etapa reproductiva, el hipotálamo libera de manera pulsátil la hormona liberadora de gonadotropinas, que estimula la hipófisis anterior para producir la hormona foliculoestimulante y la hormona luteinizante. Estas hormonas actúan sobre las gónadas regulando la producción de estrógenos, progesterona y testosterona, además de controlar la formación y maduración de óvulos y espermatozoides.

Con el envejecimiento, el funcionamiento del eje hipotálamo-hipófisis-gónadas experimenta modificaciones progresivas que afectan tanto la producción hormonal como la respuesta de los órganos reproductores a dichas hormonas.

En la mujer, el cambio endocrino más importante es la menopausia.

La menopausia representa el cese permanente de la menstruación debido al agotamiento progresivo de los folículos ováricos.

Generalmente aparece entre los 45 y 55 años, aunque existe una importante variabilidad individual influenciada por factores genéticos, ambientales y de estilo de vida.

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A medida que disminuye el número de folículos ováricos funcionales, también disminuye la producción de estrógenos y progesterona.

Inicialmente aparecen alteraciones en la duración de los ciclos menstruales, cambios en la ovulación y disminución progresiva de la fertilidad.

Posteriormente cesa completamente la ovulación y desaparece la capacidad reproductiva.

La disminución de estrógenos elimina el mecanismo de retroalimentación negativa que normalmente regula la secreción hipofisaria.

Como consecuencia aumentan considerablemente las concentraciones de hormona foliculoestimulante y hormona luteinizante.

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Estas hormonas permanecen elevadas durante el resto de la vida debido a la ausencia de actividad ovárica suficiente para restablecer el equilibrio hormonal.

Los estrógenos ejercen numerosos efectos sobre el aparato reproductor femenino.

Favorecen el crecimiento del endometrio, mantienen el grosor del epitelio vaginal, estimulan la lubricación, conservan la elasticidad de los tejidos y mantienen el flujo sanguíneo genital.

Tras la menopausia, la disminución estrogénica produce atrofia progresiva de la mucosa vaginal.

La vagina pierde elasticidad, disminuye su grosor y reduce la producción de secreciones lubricantes.

Como consecuencia aparecen sequedad vaginal, molestias durante las relaciones sexuales, irritación y mayor susceptibilidad a infecciones urinarias y vaginales.

El cuello uterino también experimenta cambios relacionados con el envejecimiento.

Disminuye la producción de moco cervical, lo que reduce aún más la fertilidad durante la transición menopáusica y favorece la sequedad del tracto genital.

El útero disminuye progresivamente de tamaño debido a la pérdida del estímulo estrogénico.

Asimismo, los ovarios presentan una reducción considerable de su volumen y prácticamente cesa la producción de folículos funcionales.

Los cambios hormonales también afectan la respuesta sexual femenina.

Muchas mujeres experimentan disminución del deseo sexual, aunque este fenómeno depende de múltiples factores biológicos, psicológicos y sociales.

La reducción de la lubricación vaginal puede ocasionar molestias durante las relaciones sexuales, afectando la calidad de vida.

No obstante, numerosas mujeres mantienen una actividad sexual satisfactoria durante toda la vejez gracias a una adecuada salud general y al tratamiento oportuno de las molestias relacionadas con la menopausia.

En el hombre, el envejecimiento produce cambios endocrinos más graduales.

La producción de testosterona disminuye progresivamente a partir de los 40 años aproximadamente.

Esta reducción suele oscilar entre un 1% y un 2% anual, aunque existe una importante variabilidad entre individuos.

Este proceso se conoce como hipogonadismo de inicio tardío o andropausia.

A diferencia de la menopausia femenina, la producción hormonal masculina no desaparece completamente.

Muchos hombres mantienen concentraciones suficientes de testosterona durante toda la vida, mientras que otros desarrollan un descenso clínicamente significativo.

La disminución de testosterona afecta diversos aspectos de la función reproductiva.

Disminuye la producción de espermatozoides, aunque la espermatogénesis generalmente continúa durante toda la vida.

También disminuye el volumen seminal debido a cambios en la próstata y las vesículas seminales.

La movilidad y calidad de los espermatozoides pueden reducirse progresivamente, incrementando parcialmente el riesgo de infertilidad.

Aunque los hombres mayores conservan la capacidad reproductiva, aumenta la probabilidad de alteraciones genéticas en los espermatozoides debido al envejecimiento celular y a la acumulación de daños en el ADN.

Diversos estudios han relacionado la edad paterna avanzada con un mayor riesgo de determinadas alteraciones genéticas y trastornos del neurodesarrollo en la descendencia, aunque el riesgo absoluto continúa siendo relativamente bajo.

La disminución de testosterona también modifica la función sexual masculina.

Puede disminuir el deseo sexual, reducirse la frecuencia de las erecciones espontáneas y aumentar el tiempo necesario para alcanzar una erección.

Además, el periodo refractario tras la eyaculación se prolonga progresivamente con la edad.

Estos cambios forman parte del envejecimiento fisiológico y no siempre representan una enfermedad.

Sin embargo, diversas patologías frecuentes en adultos mayores, como diabetes mellitus, hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares y obesidad, pueden agravar significativamente estas alteraciones.

El envejecimiento también modifica la función del hipotálamo y de la hipófisis.

Las neuronas hipotalámicas disminuyen parcialmente la frecuencia y amplitud de la liberación pulsátil de hormona liberadora de gonadotropinas.

Como consecuencia se alteran los patrones normales de secreción de hormona foliculoestimulante y hormona luteinizante.

En el hombre estos cambios son menos intensos debido a que la producción testicular continúa parcialmente activa.

En la mujer, la desaparición de la actividad ovárica convierte estos cambios en prácticamente irreversibles.

Otro cambio importante afecta la sensibilidad de las gónadas a las hormonas hipofisarias.

Los ovarios envejecidos presentan una disminución progresiva del número de folículos capaces de responder a la estimulación hormonal.

En los testículos también disminuye la sensibilidad de las células de Leydig a la hormona luteinizante, reduciendo la producción de testosterona.

Los tejidos reproductivos también experimentan cambios estructurales relacionados con la disminución hormonal.

En la mujer aparecen atrofia vulvovaginal, adelgazamiento del epitelio genital y disminución del tejido conectivo.

En el hombre disminuye ligeramente el volumen testicular y pueden aparecer cambios en la próstata relacionados con el envejecimiento.

La función reproductiva también depende de otras hormonas endocrinas.

La hormona del crecimiento y el IGF-1 participan en el mantenimiento de la función gonadal y de la composición corporal.

Su disminución durante el envejecimiento contribuye indirectamente a la reducción de la función reproductiva mediante la pérdida de masa muscular, el aumento de grasa corporal y la disminución del estado general de salud.

Las hormonas tiroideas también influyen sobre la fertilidad.

Las alteraciones tiroideas son más frecuentes en personas mayores y pueden afectar tanto la producción hormonal sexual como la función reproductiva.

Asimismo, el exceso de cortisol asociado al estrés crónico puede interferir con el funcionamiento normal del eje hipotálamo-hipófisis-gónadas.

El envejecimiento también modifica la respuesta de los receptores hormonales presentes en los órganos reproductores.

Aunque determinadas hormonas permanezcan dentro de valores relativamente normales, la sensibilidad de los tejidos disminuye progresivamente.

Este fenómeno reduce la eficacia de la respuesta biológica y contribuye al deterioro funcional observado durante la vejez.

La composición corporal también influye sobre la función reproductiva.

El aumento del tejido adiposo modifica la producción de leptina, adiponectina y otras adipocinas que interactúan con el eje reproductivo.

En hombres obesos aumenta la conversión periférica de testosterona en estrógenos mediante la enzima aromatasa, contribuyendo al descenso de testosterona circulante.

En mujeres posmenopáusicas, el tejido adiposo constituye una fuente secundaria de producción de estrógenos mediante aromatización de andrógenos suprarrenales.

Este mecanismo explica que las mujeres con mayor cantidad de grasa corporal mantengan concentraciones ligeramente superiores de estrógenos tras la menopausia.

El envejecimiento reproductivo también presenta importantes implicaciones psicológicas y sociales.

Los cambios hormonales pueden influir sobre el estado de ánimo, la autoestima, la imagen corporal y la calidad de vida.

Sin embargo, estos efectos son muy variables y dependen de múltiples factores individuales, incluyendo el apoyo social, el estado de salud, la actividad física y el bienestar emocional.

La función sexual no desaparece necesariamente con el envejecimiento. Muchas personas mayores mantienen una vida sexual activa y satisfactoria.

La actividad sexual depende no solo del estado hormonal, sino también de factores cardiovasculares, neurológicos, psicológicos, relacionales y culturales.

Por ello, el abordaje clínico de las alteraciones reproductivas durante el envejecimiento debe contemplar una visión integral del individuo.

La prevención de las complicaciones asociadas al envejecimiento reproductivo incluye la adopción de hábitos saludables.

La actividad física regular mejora la composición corporal y favorece el mantenimiento de concentraciones hormonales más adecuadas.

Una alimentación equilibrada aporta los nutrientes necesarios para el funcionamiento endocrino.

El control de enfermedades crónicas reduce el impacto sobre la función sexual y reproductiva.

Asimismo, el tratamiento adecuado de los trastornos hormonales cuando está indicado puede mejorar significativamente la calidad de vida de determinados pacientes.

Conclusión

En conclusión, el envejecimiento produce profundas modificaciones en la función reproductiva regulada por el sistema endocrino. En la mujer, la menopausia ocasiona una pérdida definitiva de la fertilidad debido al agotamiento folicular y a la disminución de estrógenos y progesterona. En el hombre, la reducción gradual de testosterona provoca cambios más lentos en la función reproductiva y sexual, aunque generalmente no supone una pérdida completa de la fertilidad. Además de los cambios hormonales, el envejecimiento afecta la sensibilidad de los receptores, la estructura de los órganos reproductores y la interacción entre múltiples sistemas fisiológicos. La adopción de hábitos saludables y el adecuado seguimiento médico permiten minimizar muchas de estas alteraciones y favorecer un envejecimiento reproductivo más saludable.

Bibliografía

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