Síndrome de burnout y estrés laboral en el personal no sanitario

INTRODUCCIÓN

El estrés es un fenómeno que está obteniendo cada día más relevancia en nuestra sociedad, situándose como la enfermedad del siglo XXI. Los datos evidencian que produce un tremendo impacto en nuestra economía causando innumerables pérdidas de productividad y por lo tanto numerosos gastos sanitarios.

Autora: María Luz Pérez Fernández. Servicio de Salud del Principado de Asturias (SESPA)

En el ámbito sanitario, los profesionales de la salud conviven diariamente con situaciones que favorecen el aumento de los niveles de estrés, si éstos no son atendidos a tiempo pueden provocar la aparición de lo que se conoce como el síndrome de Burnout, causando un desgaste tanto físico como emocional y pudiendo llegar a incapacitar a los profesionales en su vida laboral, social y afectiva.

El término Burnout fue acuñado por primera vez en 1974 por Herbert Freudenberger, cuando analizaba el comportamiento de los trabajadores de una clínica de desintoxicación en Nueva York. En este análisis, resaltaba el proceso de desmotivación que iban sufriendo de forma progresiva, así como la presencia de cuadros ansiosos, de cansancio y desánimo, llegando a volverse insensibles, incomprensivos y hasta incluso agresivos con sus pacientes.

Una pieza fundamental en la conceptualización de este término, fue la psicóloga Cristina Maslach. Sus estudios se basaron en investigar las respuestas emocionales de los profesionales asistenciales que sufrían pérdidas de motivación y responsabilidad en relación a sus pacientes. A este proceso le llamó síndrome de Burnout, ya que los afectados se sentían mejor identificándose con este término, ya que no estaba tan estigmatizado como otros diagnósticos psiquiátricos.

A partir de entonces, el término síndrome de Burnout pasó a utilizarse para describir el sufrimiento personal motivado por un desgaste emocional en los trabajos con personas, especialmente en momentos de enfermedad o abandono.

El síndrome de Burnout se incluye así entre los principales problemas de salud mental y en la antesala de muchas de las patologías psíquicas derivadas de un escaso control y de la carencia de una prevención primaria de este síndrome.

OBJETIVO

Identificar las variables que se relacionan con el síndrome de Burnout en el personal no sanitario.

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MÉTODO

La revisión sistemática llevada a cabo en este trabajo resume la información que hay actualmente en relación al Burnout que sufre el personal no sanitario.

Se ha realizado una búsqueda con el fin de seleccionar los documentos más relevantes que traten el tema del estrés laboral en el entorno sanitario. Esta revisión se ha llevado a cabo en los buscadores Dialnet, Scielo y PsycInfo, empleando como descriptores: Burnout, estrés laboral y personal no sanitario.

RESULTADOS

En el síndrome de Burnout en el personal no sanitario pueden interferir diferentes causas que dividiremos en 3 grandes grupos: características de la personalidad, variables sociodemográficas y motivos laborales.

En cuanto a los factores de personalidad se encuentran:

  • Personalidad neurótica, personas inestables y predispuestas a la angustia psicológica
  • Personas propensas a la insatisfacción laboral y en concreto, a la dimensión despersonalizadora
  • Personas impacientes, con implicación laboral y competitivas

Igualmente existen rasgos de personalidad que protegen de un posible desarrollo del síndrome, tales como la satisfacción en el puesto de trabajo, equilibrio emocional, buena disposición para ver el lado positivo del trabajo y del trabajo en equipo.

Los trabajadores del sector sanitario tienen mayoritariamente una personalidad de tipo emocional, destacan por ser más extrovertidos y solidarios, tienen mayor competencia psicosocial y desarrollan un elevado riesgo de padecer desgaste emocional si las exigencias laborales son abundantes e inadecuadas.

Otro tipo de características que influyen en la aparición del Burnout son las variables sociodemográficas:

  • El género: múltiples estudios avalan que el fenómeno del Burnout es más alto entre las mujeres, no obstante, estos resultados podrían estar relacionados con estereotipos de rol de género o bien podrían reflejar confusión de sexo por ocupación
  • Respecto a la edad o la antigüedad en el puesto existe una disparidad de criterios, por un lado los estudios que afirman una mayor frecuencia después de 10 años trabajados y otros que afirman que existe mayor vulnerabilidad en personas durante los primeros años laborales
  • En cuanto al estado civil, las personas casadas o con pareja estable tienen una menor predisposición a padecer el síndrome que las personas solteras. Por otra parte, la presencia de hijos también disminuye las posibilidades

Con respecto a los factores laborales existen diferentes tipos de causas:

  • La sobrecarga laboral relacionada con el agotamiento emocional. Ésta puede deberse a la mala organización de los servicios sanitarios o a la falta de personal
  • Los turnos rotativos o la turnicidad, ya que éstos influyen de manera negativa en la calidad del sueño. En muchas ocasiones, los turnos cambian cada semana, incluso diversas veces a la semana, trastornando la vida social y familiar y las relaciones interpersonales
  • La motivación laboral entendida como el reconocimiento que la persona obtiene al realizar su trabajo por sus superiores o por los propios pacientes
  • La ausencia de apoyo social referida a vínculos formales, superiores o compañeros de trabajo, e informales como familia y amigos, siendo estos últimos esenciales para su prevención
  • Otras causas que influyen en la aparición del síndrome son el trato con los pacientes y familiares. La imparcialidad y el conflicto de valores junto con la burocratización del trabajo.

CONCLUSIONES

En la actualidad el síndrome de Burnout es uno de los responsables en la desmotivación del personal no sanitario, esto indica la posibilidad de que este síndrome esté implicado en las elevadas tasas de absentismo laboral que presentan estos profesionales.

En consecuencia, el Burnout puede tener efecto directo en la calidad de la atención a los pacientes, se inicia con una carga emocional y su correspondiente tensión, que conduce al agotamiento del profesional, éste puede comenzar a tener actitudes de distanciamiento con la persona que atiende pudiendo generar dudas respecto a la competencia y realización profesional. También puede interferir en las relaciones entre compañeros, dificultando la toma de decisiones fundamentalmente en el contexto multidisciplinar del paciente.

Finalmente sería necesario ofrecer herramientas de prevención a los profesionales que capaciten el abordaje de situaciones de estrés y presión laboral. Todos los centros sanitarios deberían implementar programas de prevención e intervención a nivel individual y grupal, promoviendo el trabajo en equipo y mejorando la comunicación y la participación.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha procedido al reconocimiento oficial del Burnout o “síndrome de estar quemado” o de desgaste profesional como enfermedad tras la ratificación de la revisión nº 11 de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas de Salud Conexos (CIE-11), aprobada el año pasado y cuya entrada en vigor se ha fijado para el próximo 1 de enero de 2022.

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