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Autora: Carmen Pérez Alonso TCAE. Primaria zona Itinerante, área VII
INTRODUCCIÓN
La enfermedad de Alzheimer (EA), también denominada demencia senil de tipo Alzheimer (DTSA) o simplemente alzhéimer, es una neurodegenerativa que se manifiesta como deterioro cognitivo y trastornos conductuales. Se caracteriza en su típica por una pérdida de la memoria inmediata y de otras capacidades mentales (tales como las capacidades cognitiva superiores), a medida que mueren las células nerviosas (neuronas) y se atrofian diferentes zonas del cerebro. La enfermedad suele tener una duración media aproximada después de 10 años, aunque esto puede variar en proporción directa con la severidad de la enfermedad al momento del diagnóstico.
La enfermedad de Alzheimer es la forma más común de demencia, es incurable y terminal, y aparece con mayor frecuencia en personas mayores de 65 años de edad, aunque también en raros casos puede desarrollarse a partir de los 40 años. Los síntomas de la enfermedad como una entidad nomológica definida fueron identificados por el psiquiatra alemán Emil Kraepelin, mientras que la neuropatología característica fue observada por primera vez por el psiquiatra y neurólogo alemán Alois Alzheimer en 1906. Así pues, el descubrimiento de la enfermedad fue obra de ambos psiquiatras, que trabajan en el mismo laboratorio. Sin embargo, dada la gran importancia que Kraepelin daba a encontrar la base neuropatología de los desórdenes psiquiátricos, decidió nombrar a la enfermedad Alzheimer en honor a su compañero.
RESULTADOS
En una condición en que las neuronas del cerebro dejan de funcionar, pierden la conexión y se mueren. Existen algunos proyectos publicados como por ejemplo “Mapa de la enfermedad del Alzheimer y otras demencias” Que lo primordial es la prevención y detección temprana, mediante un proceso asistencial y recursos disponibles, en las comunidades autónomas para la atención y cuidado. Y así obtener una buena mejora.
ENFERMO/ CUIDADOR/FAMILIA
Sabemos que el Alzheimer no tiene cura, pero sí tratamiento. Estas intervenciones deben ser integrales, interdisciplinarias y continuadas, incluyendo tanto a la persona enferma como a su entorno (familia y cuidador principal) con el fin de procurar que se mantenga una adecuada calidad de vida y una estabilidad en todo el sistema afectado. Una intervención integral incluye Terapia Farmacológica e Intervenciones Psicosociales que incluirán estimulación a la persona enferma y apoyo psicoeducativo para la familia.
Está comprobado que los cuidadores familiares cuentan con escasa o nula información en relación a la enfermedad (Crespo y López, 2007) y el proceso de deterioro asociado; que un cuidador formado es un cuidador preparado y que el apoyo psicoeducativo redundará en una disminución de la sobrecarga a la que están expuestos. Diversos estudios avalan que la participación en actividades psicoeducativas protege de problemas de salud que pueden transformar al cuidador en un segundo enfermo (ansiedad, depresión, estrés crónico).
Así, el apoyo al cuidador se transforma en una variable moduladora y protectora del grado de sobrecarga y los problemas asociados al rol desempeñado. Finalmente, cabe destacar que una persona enferma cuya familia/cuidador recibe apoyo, tiende a presentar menos síntomas psicológicos y conductuales, además de recibir menos medicación, lo que a la larga redunda en beneficio de todos. Entre otras, algunas intervenciones dirigidas a las familias son:
Actividad formativa y educativa
Se entrega información sobre la enfermedad, sus consecuencias y el manejo de diversos problemas asociados. Se realiza en contextos grupales, con el apoyo de profesionales especializados, en sesiones semanales y con una duración que depende de las necesidades del grupo. Este apoyo psicoeducativo a la familia se basa en la entrega de herramientas para aprender a cuidar y aprender a cuidarse, así como también un apoyo profesional permanente que permita a las familias sentirse más seguras y acompañadas en todo el proceso de la enfermedad.
El apoyo psicológico individual y el apoyo familiar implican una relación terapéutica entre el cuidador/familia y un Psicólogo. La orientación que dirige la intervención es básicamente humanista, integral y centrada en la persona, enfocada en la Terapia de Aceptación y Compromiso. El terapeuta acompaña al cuidador en la toma de consciencia de su situación y en la reestructuración de las ideas que puedan estar manteniendo las conductas problemáticas, y motiva a llevar a cabo, en la medida de lo posible, actividades gratificantes que compensen el desgaste asociado al rol desempeñado.
Bibliografía
- Wikipedia
- Know Alzheimer: Respuestas concretas a dudas reales
- Alz.org
- Confederación Española de Alzheimer (CEAFA)

