El síndrome de burnout en el cuidado clínico: una revisión bibliográfica desde la perspectiva de Enfermería y cuidados auxiliares

Incluido en la revista Ocronos. Vol. IX. N.º 6–Junio 2026.

Pág. Inicial: Vol. IX; N.º 6: 631

Autor principal (primer firmante): Alba Simon Melchor

Fecha recepción: 27/05/2026

Fecha aceptación: 23/06/2026

Ref.: Ocronos. 2026;9(6): 631

Autores y Categoría profesional:

Alba Simon Melchor, DUE

Alberto Sanagustin Casaus, DUE

Luis Artero Bayona, DUE

Jaime Luis Mallor Bonet, DUE

Ana Cristina Ramón Somada, DUE

Andrea Abian Paco, TCAE

Resumen

El síndrome de burnout se ha consolidado como uno de los principales riesgos laborales en el ámbito sanitario. Este artículo presenta una revisión bibliográfica narrativa para analizar el impacto del síndrome de desgaste profesional en el personal de Enfermería y los Técnicos en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE). El análisis de la literatura reciente confirma que factores organizacionales como la sobrecarga de trabajo, los turnos rotatorios, la convivencia diaria con el sufrimiento y la falta de recursos inciden directamente en el desarrollo de agotamiento emocional, despersonalización y baja realización personal.

Se observan diferencias significativas según el área de servicio y el contexto de crisis, como la reciente pandemia de COVID-19, que ha acentuado la vulnerabilidad emocional de estos profesionales. Las instituciones de salud enfrentan el reto impostergable de implementar medidas preventivas primarias y mejorar las condiciones laborales. Cuidar la salud mental del cuidador es el paso esencial para garantizar la calidad y la seguridad en la atención del paciente.

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Abstract

Burnout syndrome has become one of the main occupational risks in the healthcare field. This article presents a narrative literature review to analyze the impact of professional burnout syndrome on nursing staff and nursing assistants (TCAE). The analysis of recent literature confirms that organizational factors such as workload, rotating shifts, daily coexistence with suffering, and lack of resources directly affect the development of emotional exhaustion, depersonalization, and low personal accomplishment. Significant differences are observed depending on the service area and the context of crises, such as the recent COVID-19 pandemic, which has accentuated the emotional vulnerability of these professionals. Health institutions face the urgent challenge of implementing primary preventive measures and improving working conditions. Caring for the mental health of the caregiver is the essential step to guarantee quality and safety in patient care.

Palabras clave:

Síndrome de burnout, agotamiento profesional, Enfermería, auxiliar de Enfermería, estrés laboral, despersonalización, salud ocupacional.

Keywords:

Burnout syndrome, professional exhaustion, nursing, nursing assistant, occupational stress, depersonalization, occupational health.

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Introducción

En cualquier sistema de salud, el personal de Enfermería y los Técnicos en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE) constituyen el soporte vital que mantiene el funcionamiento continuo de las instituciones hospitalarias. Al ser la fuerza laboral con mayor contacto directo, íntimo y prolongado con los pacientes, estos profesionales asumen grandes cargas físicas y emocionales. Atender el dolor, el sufrimiento, la enfermedad y, en muchas ocasiones, la muerte, exige una fortaleza psicológica. No obstante, la exposición crónica a estos estresores, combinada con deficiencias organizativas, da lugar a una respuesta patológica: el síndrome de burnout o desgaste profesional [1].

Descrito clínicamente desde la década de 1970 y estructurado académicamente por Maslach y Jackson, el síndrome de burnout se define a través de tres dimensiones sintomatológicas fundamentales: el agotamiento emocional, la despersonalización y la falta o baja realización personal. El agotamiento emocional se manifiesta como una pérdida progresiva de energía y fatiga mental crónica; la despersonalización implica el desarrollo de actitudes cínicas, distantes o defensivas hacia los pacientes y compañeros; y la baja realización personal se traduce en sentimientos de ineficacia, estancamiento y fracaso laboral [2].

La prevalencia de este trastorno en las unidades de Enfermería es un problema de salud ocupacional que no puede seguir siendo subestimado. El personal que claudica ante el burnout sufre alteraciones severas en su calidad de vida, lo que repercute indefectiblemente en el entorno hospitalario a través de altas tasas de absentismo, rotación de personal y, de manera crítica, un deterioro palpable en la seguridad y humanización del cuidado que recibe el enfermo. Además, crisis sanitarias globales, como la emergencia provocada por la COVID-19, han funcionado como un poderoso catalizador, exponiendo las fisuras del sistema y llevando al límite la resistencia emocional de los trabajadores sanitarios [3].

Frente a este escenario, comprender las variables organizacionales, sociodemográficas y ambientales que actúan como detonantes del síndrome es el paso previo ineludible para articular estrategias de intervención. Esta revisión profundiza en las causas y manifestaciones del desgaste profesional desde la perspectiva específica del equipo de Enfermería, con el propósito de visibilizar una realidad clínica urgente y ofrecer un marco de reflexión orientado a dignificar las condiciones del entorno laboral.

Objetivos

Objetivo general

Analizar la prevalencia, las dimensiones clínicas y los factores desencadenantes del síndrome de burnout en el profesional de Enfermería y el auxiliar de Enfermería dentro del contexto hospitalario.

Objetivos específicos

  1. Describir la incidencia del agotamiento emocional, la despersonalización y la baja realización personal en el colectivo de cuidados.
  2. Identificar la relación entre las características laborales diarias (turnos de trabajo, sobrecarga, tipo de contratación) y la manifestación del desgaste profesional.
  3. Evaluar el impacto de los estresores intrínsecos del entorno clínico y de las recientes crisis sanitarias en la salud mental del personal.

Métodos

Para el desarrollo del presente artículo se ha empleado un diseño de revisión bibliográfica con bases de datos como Scielo o PubMed, orientada a consolidar y debatir la evidencia científica contemporánea en torno a la salud psicosocial del equipo de Enfermería. La revisión consta de siete investigaciones, revisiones y artículos científicos publicados entre los años 2016 y 2026.

Resultados

Los documentos científicos confirman que el síndrome de burnout es una amenaza endémica y transversal en las unidades de hospitalización, manifestándose de diversas formas, pero con gran importancia sobre la esfera psicosocial.

Para comenzar hay que destacar la alta prevalencia y afectación multidimensional. Los estudios revelan cifras respecto al impacto en el personal asistencial. Miranda-Lara et al [4] evidenciaron que, en instituciones de salud de referencia en México, un 33,8% del personal de Enfermería padece el síndrome en su totalidad. Al desglosar el daño por dimensiones, el 44,1% sufre agotamiento emocional franco, el 56,4% presenta despersonalización en su trato diario, y un 92,9% percibe una severa baja realización personal. En otras geografías sudamericanas, como señala el análisis de Arias Gallegos y Muñoz del Carpio Toia en Arequipa [2] se detectaron niveles severos de agotamiento emocional en el 21,3% de las enfermeras encuestadas, y un 29,8% de alta despersonalización. Este desgaste castiga particularmente a profesionales en sus primeros cinco años de ejercicio o, por desgaste acumulativo, a aquellos con largas trayectorias institucionales. Asimismo, Rendón Montoya et al. [5] diagnosticaron un nivel medio general de burnout en más del 82% del personal asignado a exigentes unidades de cuidado crítico y hospitalización médica.

Por otro lado, la influencia de las condiciones organizacionales La literatura científica expresa que el trabajador no se "quema" por debilidad personal, sino porque el régimen estructural en el que ejerce lo incendia. La investigación de Rivas y Barraza-Macías [6] determinó que el tipo de turno laboral asignado marca una diferencia estadísticamente significativa en los niveles de burnout. Los turnos nocturnos, rotatorios y prolongados alteran el ritmo circadiano y destruyen la conciliación familiar, actuando como el principal motor de la fatiga.

Esta vulnerabilidad organizacional es sólidamente respaldada por los hallazgos de Rendón Montoya et al. [5], quienes demostraron que la necesidad económica de asumir el pluriempleo, realizar dobles turnos al mes, carecer de periodos vacacionales reales para la recuperación mental y soportar cargas de pacientes, se asocian de forma irrefutable con la aparición del agotamiento emocional. La precariedad contractual empuja al profesional a una dinámica de supervivencia diaria donde la excelencia en el cuidado se vuelve una meta inalcanzable.

Finalmente hay que expresar los estresores ambientales y las crisis, el centro hospitalario es un entorno emocionalmente agresivo por naturaleza. Blanca-Gutiérrez y Arias-Herrera [7] lograron aislar los estresores más tóxicos para la salud mental: el contacto ininterrumpido con la muerte, la falta de preparación técnica percibida ante cuadros de alta complejidad, la carencia de liderazgo médico claro y, muy especialmente, la movilidad forzada. Desplazar a una enfermera o a un TCAE de su servicio habitual hacia unidades desconocidas para "cubrir huecos" de personal genera un nivel de ansiedad paralizante.

Por otra parte, la irrupción de la COVID-19 supuso la prueba de para la psique sanitaria. García-Torres et al.

[3] documentaron que, aunque los profesionales intentaron mantener su resiliencia intacta, aquellos que experimentaron un contagio propio o la enfermedad grave en su núcleo familiar reportaron niveles superiores de cansancio emocional y una anulación de su propósito de vida. Interesantemente, su estudio indicó que, ante situaciones de estrés y amenaza vital, las actitudes de despersonalización tendieron a manifestarse de forma más aguda en el colectivo médico que en el de Enfermería, probablemente debido a que el personal de Enfermería mantuvo un rol de acompañamiento.

Discusión

La lectura de la bibliografía nos sitúa frente a una crisis institucional que demanda mucho más que simples parches administrativos. Es importante que, desde la sociología de la salud, se elimine el mito de que el síndrome de burnout es el resultado de la "falta de vocación" o de la debilidad psicológica del enfermero o el auxiliar. Como bien expone Romero-Fernández [1], nos encontramos ante el fracaso de un sistema de gestión sanitaria que sobreexpone, exige la perfección y, simultáneamente, abandona a su pilar más humano y valioso.

El debate clínico debe centrarse en los porcentajes referentes a la "baja realización personal" documentados por diversos autores [4]. Cuando constatamos que, en algunas instituciones, más del 90% de los profesionales experimentan un sentimiento de estancamiento, futilidad o fracaso, estamos asistiendo al colapso del reconocimiento laboral. El trabajo del TCAE y del enfermero es de gran intimidad y exigencia.

Cuando el auxiliar de Enfermería debe realizar múltiples cambios posturales de pacientes dependientes, administrar dietas a personas con disfagia severa y asear a contra reloj, la carga biomecánica y mental es brutal. De manera simultánea, el profesional de Enfermería asume la responsabilidad legal y ética de administrar medicación de alto riesgo y monitorizar terapias vitales bajo ratios de personal que desafían la seguridad internacional.

Si el sistema devuelve este desgaste con inestabilidad en los contratos, presión velada para cubrir dobles turnos y restricciones para el disfrute de días libres [5-6], la frustración rápidamente sustituye al idealismo vocacional. Ante un ambiente que agrede en lugar de proteger, la dimensión de la "despersonalización" analizada por Arias Gallegos y Muñoz del Carpio Toia [2] se explica perfectamente desde la psicología humana se trata de un mecanismo de defensa. El enfermero y el auxiliar se vuelven cínicos y distantes porque, si permiten que el sufrimiento y el dolor de las decenas de pacientes que atienden cada día les importe de manera genuina, terminarían por romperse psicológicamente [7]. El distanciamiento afectivo es, paradójicamente, la única forma que encuentran de sobrevivir a su propio turno de trabajo.

La gestión irracional de los recursos humanos es otro factor que la literatura expone sin paliativos. El traslado constante y no consensuado de personal entre diferentes plantas hospitalarias constituye una falta de respeto al conocimiento especializado. Obligar a un profesional adaptado a cirugía a trabajar repentinamente en oncología pediátrica para solucionar un problema de déficit de plantilla, genera en el trabajador una percepción de inutilidad e inseguridad que fomenta los errores clínicos, actuando como un estresor organizativo.

Finalmente, las lecciones extraídas de la pandemia por investigadores como García-Torres et al. [3] no pueden caer en el olvido institucional. Las crisis globales nos demostraron que los aplausos sociales no protegen contra el trauma vicario. Exigir al personal de salud que sea el soporte emocional, respiratorio y físico de los pacientes críticos mientras ellos mismos temen por su vida, cruza los límites de la ética laboral. Un equipo asistencial enfermo de agotamiento crónico es incapaz de proporcionar un entorno seguro y compasivo para el paciente. Por consiguiente, la humanización de la asistencia sanitaria debe comenzar ineludiblemente por la humanización del trato hacia el propio trabajador.

Conclusiones

La mitigación del síndrome de burnout en los equipos de Enfermería y cuidados auxiliares no es una iniciativa estética, sino una emergencia de salud ocupacional de cuya resolución depende la supervivencia y viabilidad de los sistemas de salud.

Hay que destacar que el agotamiento es estructural y El desgaste profesional se encuentra firmemente arraigado en los servicios hospitalarios, manifestándose con índices de agotamiento emocional y, muy especialmente, de una severa falta de realización personal en enfermeros y auxiliares.

Por otro lado, las malas condiciones laborales. La sintomatología del burnout rara vez responde a debilidades individuales. El régimen de turnos rotatorios y nocturnos, la carencia de descansos adecuados, el pluriempleo y las cargas de pacientes inasumibles se correlacionan directamente con el colapso psicológico del trabajador.

Tener en cuenta que la despersonalización es un escudo ante la exposición ininterrumpida a la enfermedad grave, la muerte y los conflictos éticos diarios empuja al profesional a una encrucijada emocional. La actitud fría o distante frente al enfermo no es falta de empatía basal, sino un mecanismo psicológico de defensa forjado para sobrevivir a un entorno laboral agresivo y carente de soporte psicológico institucional.

Finalmente, la imperiosa necesidad de cuidar al cuidador: Las crisis como la pandemia de la COVID-19 demostraron la fragilidad del sistema. Es importante que las direcciones médicas y gerenciales evolucionen hacia políticas activas de prevención de riesgos psicosociales, promoviendo espacios de descarga emocional, terapias de apoyo y, por encima de todo, el respeto absoluto a ratios de personal seguras que dignifiquen la profesión.

Referencias bibliográficas

  1. Romero-Fernández AJ. Síndrome de Burnout y desgaste emocional en personal de Enfermería. Revista Arbitrada Interdisciplinaria de Ciencias de la Salud. SALUD Y VIDA. 2024;8(15):107-124.
  2. Arias Gallegos WL, Muñoz del Carpio Toia A. Síndrome de burnout en personal de Enfermería de Arequipa. Revista Cubana de Salud Pública. 2016;42(4):558-571.
  3. García-Torres M, Aguilar-Castro AJ, García-Méndez M. Bienestar psicológico y burnout en personal de salud durante la pandemia de COVID-19. Escritos de Psicología. 2021;14(2):96-106.
  4. Miranda-Lara VR, Monzalvo-Herrera G, Hernández-Caballero B, Ocampo-Torres M. Prevalencia del síndrome de burnout en personal de Enfermería de dos instituciones de salud. Revista de Enfermería del Instituto Mexicano del Seguro Social. 2016;24(2):115-122.
  5. Rendón Montoya MS, Peralta Peña SL, Hernández Villa EA, Hernández RI, Vargas MR, Favela Ocaño MA. Síndrome de burnout en el personal de Enfermería de unidades de cuidado crítico y de hospitalización. Enfermería Global. 2020;19(59):479-506.
  6. Rivas E, Barraza-Macías A. Síndrome de Burnout en el personal de Enfermería y su relación con cuatro variables laborales. Enfermería Universitaria. 2018;15(2):136-147.
  7. Blanca-Gutiérrez JJ, Arias-Herrera A. Síndrome de burnout en personal de Enfermería: asociación con estresores del entorno hospitalario, Andalucía, España. Enfermería Universitaria. 2018;15(1):30-44.